Candidatos imputados

Iván Gómez | 9 de marzo de 2011 a las 21:30

Los compromisos de los principales partidos se suceden meses antes de las elecciones, pero conforme se acercan los comicios quedan en anuncios incumplidos, como buena parte de las propuestas recogidas en las decenas de páginas de los programas electorales que ya están repartiendo entre los ciudadanos. Tanto el PSOE como el PP han hecho pública su intención de apartar de las listas a los políticos imputados ante la justicia y, sin embargo, van a volver a presentar en las municipales del 22 de mayo a candidatos que están siendo investigados por presuntos delitos en su gestión, ya sean por prevaricación, tráfico de influencias o infracciones urbanísticas. La provincia de Almería es un claro ejemplo. Ni los socialistas ni los populares podrán hacer gala de la honradez, ética y moral de la que han carecido a la hora de aprobar determinadas listas por el rédito electoral. Una rentabilidad a muy corto plazo. Lógicamente, no ha sido la norma general, los presuntos corruptos no representan ni al diez por ciento de los candidatos, pero los pocos cabezas de lista sobre los que se han generado tantas dudas y aún no han respondido ante los tribunales son más que suficientes para contaminar al conjunto de sus compañeros.

Una veintena de cargos almerienses, entre alcaldes y concejales, volverán a figurar en las listas de sus partidos a pesar de estar imputados en diferentes  causas judiciales. Para no vulnerar la presunción de inocencia, uno de los pilares de nuestro actual derecho, y tampoco permitir que sigan gobernando los políticos corruptos, se deberían agilizar los procedimientos jurídicos en los que estén envueltos los posibles candidatos. PSOE y PP tendrían que llegar a un gran acuerdo por la regeneración democrática de los cargos de las administraciones, en este caso la más cercana a los ciudadanos, y que también incluyera un pacto para evitar la excesiva judicialización de la vida política, sobre todo cuando se acercan las elecciones. Es tan reprobable cometer un delito en la gestión municipal como inventarse ilegalidades donde no las hay para obtener un rédito electoral y sembrar dudas injustificadas. La provincia afronta unos nuevos comicios sin que nada haya cambiado por mucho que los dirigentes de los grandes partidos hablen continuamente en comités y asambleas federales de una ética y honradez de la que carecen algunos de sus candidatos. El tiempo debe poner a cada uno en su sitio y no sólo a los que cometen las irregularidades, sino también a los que miran para otro lado por un puñado de votos.

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