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El bastión del cambio a medias

Iván Gómez | 16 de marzo de 2015 a las 12:26

Solía repetir Javier Arenas, en sus permanentes visitas, que desde Almería soplarían los vientos del cambio al resto de Andalucía. Y así fue. Y no sólo en las últimas autonómicas, el PP ha venido arrasando en la provincia desde las europeas de 2009, tocando techo con el mejor resultado de la derecha en Almería en las elecciones generales de 2011. De hecho, llegó a rozar el récord de respaldo almeriense a un proyecto político que en 1982 había conseguido el socialismo de Felipe González en la provincia andaluza en la que años antes había tenido una mayor implementación, al menos en los 150315 Mitin Rajoy Roquetasayuntamientos, la UCD de Adolfo Suárez. Almería ha sido en los últimos ocho años bastión de un cambio a medias porque ni los siete parlamentarios del PP en la última legislatura, que condenaron al PSOE a su peor registro en Andalucía con sólo cuatro escaños, lograron impulsar a Arenas hacia San Telmo. Cuatro años después, los pronósticos mantienen la provincia como refugio del PP, si bien la última encuesta del CIS otorgaba la victoria a los socialistas, algo que no ocurre desde el primer trimestre de 2008. No obstante, la mayoría de sondeos constatan que el PP sigue siendo el partido con mayor respaldo en las urnas y también la doble irrupción en el mapa político almeriense de Podemos y Ciudadanos, cuyo ascenso iría en perjuicio de Izquierda Unida, que se puede quedar sin representación.

El hondo calado del PP en la única provincia sin consejero en tiempos del bipartito está siendo combatido por la astuta candidata y presidenta socialista desde un primer momento. De hecho, en Almería arrancó la campaña del PSOE y hace unos días logró juntar de nuevo a Susana Díaz y Pedro Sánchez. Demasiados años hablando de un 16539961710_c26d080fba_o“efecto Arenas” requieren de mucho roce antes de que cuaje el “nuevo tiempo”. Y sobre todo cariño, porque Almería y sus ciudadanos se sienten lejos e incluso maltratados por la Junta y sus gobiernos. No es nada nuevo, es un agravio histórico. Y en ello están los estrategas socialistas. “Todo empezó aquí, en una tierra que yo siento, con la que estoy trabajando, de gente emprendedora y que está hecha a sí misma con el esfuerzo de sus ciudadanos”. Un “aquí” con el que aludía la líder del PSOE a la provincia desde la que entiende que se cimentará la “gran victoria” que presagia el próximo 22 de marzo. Unos y otros apelando al espíritu de transformación de Andalucía en la única provincia que en 1980 no alcanzó el listón previsto en la Constitución para el referéndum por la autonomía.

Con apenas medio millón de electores y 12 parlamentarios, muy lejos del peso poblacional y/o representativo de otras provincias, Almería es la circunscripción más deseada por estrategas y aficionados a las cábalas. Y los grandes partidos han puesto toda la carne en el asador. El PSOE con su LOCAL-IZQUIERDA UNIDA-IUbloque de los últimos años, al que ha incorporado a la joven Noemí Cruz, una de las integrantes andaluzas de la Ejecutiva federal de Pedro Sánchez, y el PP con todo el empuje de Arenas, que se mantiene en un discreto cuarto puesto con el que garantiza su presencia parlamentaria, y la apuesta por Carmen Crespo, ex delegada del Gobierno en Andalucía, de reputación creciente. Izquierda Unida mantiene como cabeza de lista a su coordinadora provincial, Rosalía Martín, una de las precursoras de la banca pública que la ruptura del acuerdo de gobierno echó por tierra, y Podemos tiene al frente a Lucía Ayala, muy cercana a Iglesias, que sonó para ser la candidata andaluza.

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