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Tabernas, un desierto abandonado

Iván Gómez | 24 de junio de 2015 a las 12:24

Quince años han pasado desde que a finales de los noventa, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía promoviera la redacción de un informe con los criterios técnicos para elaborar el Plan de Ordenación del futuro Parque Nacional de Subdesiertos de Tabernas, una iniciativa con la que se quería poner en valor un enclave natural singular y único en Europa, un paisaje geológico de reminiscencias africanas que históricamente viene cautivando a geólogos, naturalistas, turistas, fotógrafos y productores de cine de medio planeta. El entonces consejero José Luis Blanco llevó la Almeria-cine-localizaciones-natural-desierto-tabernas-7propuesta a Madrid, al Consejo de la Red de Parques Nacional, en abril de 1999. Meses más tarde se puso en marcha un proyecto para la planificación del proceso para impulsar la participación pública y la divulgación de una iniciativa que iba a afectar a una superficie protegida de 24.822 hectáreas, la mayoría del pueblo de Tabernas, en base a los estudios que habían encargado a investigadores de la Universidad de Almería en 1997 encabezados por el biólogo Juan Mota. El argumentario expuesto por la administración andaluza, atendiendo a las publicaciones, fue claro y contundente, sin dar pie a titubeos ni ambigüedades: la figura de Parque Nacional encaja perfectamente con las características del territorio, la depresión Tabernas-Sorbas, el desierto más meridional de Europa. La falta de respaldo de los ayuntamientos de la comarca, más preocupados por el origen político de la idea que por sus beneficios para la zona, no contribuyó a su implementación.

Diez años después, la Federación de Parques Nacionales de Europa (Europarc) retomó la proposición y encabezados por el doctor en Ciencias Biológicas y profesor de la UAL, Hermelindo Castro, hizo una clara apuesta por incorporar este sistema desértico a la red al entender que cuenta con “calidad y categoría más que suficiente”. Y es que a juicio del hoy director del Centro Andaluz de Evaluación y Seguimiento del Cambio Global, el Corredor de Tabernas gozaría de un mayor aprovechamiento y protección, además de conseguir el “reconocimiento que merece”.Un ofrecimiento cine-almeria-desierto-de-tabernas-malcaminos-espacio-natural-western-10basado en la “espectacularidad” de uno de los paisajes erosivos más singulares del continente europeo no siendo el modelado atribuible a la acción humana sino a la propia evolución natural, lo que le confiere, más allá de su belleza, la particularidad de ser uno de los espacios de mayor valor científico y didáctico para el estudio y la comprensión de los fenómenos ambientales de la erosión y desertificación en la cuenca mediterránea. Removió conciencias en la Junta el nuevo intento de la delegación española de Europarc, e incluso sumó las voluntades de agentes sociales y económicos como Asempal, pero no llegó a cuajar por la parálisis de los ayuntamientos de la comarca. La Consejería de Medio Ambiente reiteró que estaría encantada de estudiar y valorar una propuesta “si estuviera consensuada”, pero se cruzó de brazos esperando que la iniciativa alcanzar la “madurez local suficiente”.

A día de hoy el posicionamiento no ha variado y fuentes del gobierno andaluz han argumentado que si hubiera un amplio acuerdo de instituciones y agentes del territorio estarían “encantados” de poder tramitarlo en una hoja de ruta que conduce a las Cortes Generales. Y es que han esperado tanto esa unanimidad que rara vez aparece en la provincia que han llegado a descuidar incluso sus obligaciones como protectores de un enclave que sigue siendo cine-almeria-desierto-de-tabernas-malcaminos-espacio-natural-western-9plató de cine al aire libre. La Comisión Europea ha abierto un expediente a la Junta por la ausencia de medidas de conservación, lo que destapó las vergüenzas de la Consejería para días después iniciar el trámite de información pública del decreto para declararlo Zona de Especial Conservación (ZEC). Hermelindo Castro lamenta que pasen los años y “no hayamos sido capaces de promocionar y proyectar como se merece el desierto de Tabernas”. Y no es para menos, teniendo en cuenta el impacto económico por el turismo y sus posibilidades científicas como centro de referencia. Mientras tanto, casi un millón de euros llegará este año del Gobierno para promover los parques nacionales andaluces de Sierra Nevada y Doñana. Cara y cruz.

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