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Del trasvase del Ebro y votos

Iván Gómez | 7 de diciembre de 2015 a las 19:22

El mensaje del agua para todos fue uno de los ejes prioritarios de la estrategia electoral del PP en su época dorada, en citas con las urnas en las que aplastó al PSOE del malévolo tándem formado por José Luis Rodríguez Zapatero y Cristina Narbona como autores de la muerte de un Plan Hidrológico Nacional en el que se contemplaba el trasvase del Ebro y la condena eterna al hotel del Algarrobico al que señalaron como símbolo de la destrucción del litoral. En la tierra de los regantes y agricultores, de la despensa hortícola de Europa, caló rápidamente el mensaje y los populares sacaron el mayor de los réditos electorales a su demanda de retomar la faraónica obra por la que llegaría el agua de las cuencas excedentarias del norte del país a las deficitarias del sur y levante. Fue un reclamo pic-c1-1214908.jpgque despertó una hostilidad casi instintiva entre los almerienses hacia lo socialista y las diferencias en las urnas fueron las más abultadas de la historia tanto en las elecciones nacionales y andaluzas como en las locales. El guión se lo aprendieron tan bien algunos, como el presidente de los populares almerienses, Gabriel Amat, que hace sólo unos días en el inicio de campaña no dudó en recurrir a ese “importante castigo” para nuestra provincia que supuso la derogación. Sin embargo, los candidatos a Congreso y Senado tienen la consigna de aparcarlo, el debate murió poco después de las últimas elecciones cuando Rajoy, ya investido como presidente, no quiso saber nada del trasvase. La controversia que genera el asunto del agua, sobre todo en Cataluña y Aragón, aconsejaba explotar las vías alternativas proyectadas en su día por el Gobierno de Zapatero, una vez descartados los trasvases, como la construcción de plantas desaladoras contempladas en el Programa AGUA. Desde entonces no tienen argumentos los que tras años de reivindicación lo aparcan ni tampoco les interesa a los que propiciaron el agravio. El magma provincial de la indignación ya no se remueve cuando resurgen las conversaciones de l trasvase y son sólo unos pocos melancólicos de lo que pudo haber sido los que aún hoy siguen erre que erre. Gabriel Amat , al que no le gusta perder ni al parchís, sabe que la rentabilidad electoral del trasvase del Ebro fue tan caudalosa como el río, pero se olvida de que ya no hay motivos para seguir buscando el trasvase de votos porque su partido no lo contempla. Los temas hoy sobre la mesa del 20 de diciembre, si los planteamos en clave provincial, no irán más allá del desempleo y las infraestructuras que no acaban de llegar como el AVE y la mejora de las líneas ferroviarias.

Ramón Fernández-Pacheco

En su intervención en la reciente Intermunicipal que celebró el PP de Almería, el mismo día en el que se publicó un barómetro del CIS que les generó un preocupante vértigo demoscópico, el alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, se anotó un tanto ante el Imagen alm_ep_cierre_d06_02delirio de los asistentes. Recurrió a las críticas que ha recibido en los últimos días por su juventud y, en definitiva, falta de preparación, para coger las riendas del primer ayuntamiento de la provincia y les recordó precisamente a los que lo señalan por falta de rodaje que los que se enfrentan a Rajoy el 20 de diciembre han andado lo justo y llegan sin bagaje porque no han sido ni concejales. Está el vídeo.

Incompatibilidades a medias

La repentina y forzada marcha de Luis Rogelio Rodríguez-Comendador en base al mandato de la dirección regional del partido por el que no se pueden compatibilizar cargos públicos locales con el escaño en las Cortes Generales esconde otros motivos que podrían estar relacionados con el desgaste de una docena de años como alcalde o la delicada coyuntura de consenso a la que obliga no tener mayoría absoluta en la vigente legislatura. El argumento de la obligación de renunciar al bastón de mando municipal pierde cimientos con excepciones que no confirman la regla, sino la arbitrariedad de la decisión ya irreversible. José Ignacio Landaluce seguirá como alcalde de Algeciras y candidato al Senado porque entiende que dejar el bastón sería una traición a los ciudadanos algecireños. Allí sí, aquí no. Que me lo expliquen.

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