La élite del combate subterráneo

Iván Gómez | 21 de septiembre de 2016 a las 15:12

La Brigada de la Legión no sólo tiene unidades experimentadas para el desarrollo del combate en el subsuelo, sino que además se ha convertido en un referente de las Fuerzas Armadas españolas a la hora de fijar líneas maestras de instrucción y adiestramiento en minas, túneles, cuevas, sótanos, alcantarillas… En un panorama internacional en el que proliferan las actividades clandestinas y el subsuelo es un santuario para los grupos insurgentes y terroristas, el combate subterráneo se está convirtiendo en una disciplina fundamental para la preparación del Ejército español a la hora 444xxde afrontar cualquier misión como las más recientes en Afganistán, Líbano, Mali e Iraq. Los actuales conflictos asimétricos obligan a reorientar las capacidades de las Fuerzas Armadas y la Brigada de la Legión se ha convertido en la punta de lanza en España en el adiestramiento para la guerra en el subsuelo al liderar el programa PICAS, siglas que corresponden a Preparación Integral para el Combate en Ambiente Subterráneo y cuyo nombre responde a la simbología de la pica que es una de las armas que componen el emblema de la Legión. El proyecto con el que se están desarrollando procedimientos de adiestramiento e instrucción que serán válidos para el Ejército de Tierra, el del Aire y la Armada en relación a guerra en el subsuelo fue asignado hace ya tres años a la Legión y se constituyó sobre dos secciones de las Banderas VII Valenzuela y VIII Colón del Tercio Don Juan de Austria reforzados por un batallón de zapadores y sanitarios. Sesenta legionarios que funcionan como cualquier otra unidad de infantería ligera, con sus propios medios orgánicos y materiales, lo que implica casi una dedicación permanente pero no exclusiva. Ya han realizado más de 2.500 horas bajo tierra en las que han empleado escenarios reales como estaciones de metro y sótanos de centros comerciales y complejos mineros como el de Sierra Alhamilla o Alquife.

Con sus propios medios han realizado el levantamiento topográfico de las galerías de Granada recreando cada uno de sus 40 kilómetros de galerías subterráneas. Han superado la primera fase de análisis de los procedimientos y teoría existente y la segunda de experimentación trabajando con unidades especializadas tanto de Policía Nacional como Guardia Civil y el Ejército en subsuelo, montaña y espeleología y con los servicios cinológico 99513309para detectar explosivos. Ahora se encuentran en la fase táctica, la de desarrollar protocolos que serán pioneros. Ya están instruyendo a los mandos de las Fuerzas Armadas e incluso de ejércitos como el americano, brasileño, británico y chileno. De hecho, franceses e italiano les han copiado métodos como el de ruptura de contacto. “No había nada escrito, toda la prosa que hoy existe en el Ejército la hemos hecho nosotros”, argumenta el responsable del proyecto PICAS, el teniente Fernando Fortún de la VII Bandera de la Legión. Es uno de los militares más preparados, ponente habitual en las jornadas Train the trainers con las que han compartido sus conocimientos con los cuadros de mandos de los diferentes ejércitos. Las principales dificultades de este tipo de combate, según narra Fortún Ripollés, están en mando y control cuando no hay contacto visual, para el empleo de armas a oscuras teniendo en cuenta que requiere una munición especial y al perderse la noción del tiempo.

Detectores de gases, visión nocturna y balas frangibles
Los especialistas de la Legión en combate subterráneo, dos secciones con alrededor de 60 personas de las Banderas VII Valenzuela y VIII Colón, son una unidad de infantería ligera, como cualquier otra, que emplea sus propios medios materiales y orgánicos, si bien en determinadas operaciones pueden contar con capacitadores como los trajes NBQ y perros, además de reforzarse con los efectivos de zapadores y sanitarios. En cuanto 20160320_122217-010al armamento, este tipo de disciplina requiere una munición especial semiblindada o frangible con un compuesto salino en la punta del proyectil para evitar su rebote en las galerías bajo tierra. También cuentan con los detectores de gases QRAE, fusil y pistola con linterna, dos tipos de transmisiones (radio spearnet en el interior porque la comunicación vía satélite no funciona bajo tierra y la exterior TP6N), así como equipos de navegación, gafas de visión nocturna y monóculo con óptica para el fusil. En las operaciones subterráneas se emplean también luces químicas de alta intensidad y polvos IR que sólo se pueden ver con lentes específicas. Disponen, además, de cinta de arrastre porque en determinadas cavidades no sería posible el empleo de camillas para la evacuación de los heridos.

De los muros de Jericó a Alatriste y franja de Gaza
El primer testimonio escrito que se recuerda de acciones de combate subterráneo se remonta a la caída de Jericó en la batalla en el año 1.405 antes de Cristo, uno de los relatos más conocidos de la Biblia, que está ligado a una acción militar bajo tierra al sonido de las cornetas. Otro de los pasajes más célebres, siglos más tarde, se recoge en Las aventuras del capitán Alatriste con la batalla de Rocroy de los Tercios Españoles en Flandes. De hecho, hay una escena en la película de Agustín Díaz Yanes en la que avanzan por galerías subterráneas. En el último siglo, durante la guerra de Vietnam, el 750_hole_canteenejército americano creó los Tunnel Rats (Ratas de Túnel), el nombre que recibían los cuerpos de especialistas estadounidenses , australianos y neozelandeses que recorrían las galerías construidas por los Vietcong para explorarlos, obtener información de inteligencia, acabar con el enemigo y proceder por último a su destrucción. A raíz de los atentados de las Torres Gemelas en Nueva York en 2001, una de las principales acciones programadas por los marines para acabar con Osama Ben Laden se fue al traste por la falta de formación en combate subterráneo. El líder del terrorismo yihadista se encerró en Tora Bora, una fortaleza bajo tierra blindada ante cualquier incursión, y los americanos no lograron preparar la misión a tiempo permitiendo que huyera a Pakistán. Y ya en la actualidad, la principal potencia en este tipo de operaciones es el ejército israelí en su particular guerra subterránea para acabar con el laberinto de túneles bajo la frontera de Gaza construidos por Hamas para pertrechar atentados y garantizarse recursos logísticos.

Una infraestructura pionera, referente para el adiestramiento 
El campo de maniobras Álvarez de Sotomayor es ya un referente en la instrucción y adiestramiento de las unidades militares, una zona de carácter estratégico que viene respondiendo a las exigencias y necesidades que van surgiendo en la preparación de las tropas para responder ante los escenarios de guerra y conflicto internacional. Y a partir de ahora lo será aún más porque se está completando una instalación pionera en España que será fundamental en la formación de todos los ejércitos en combate en ambiente subterráneo. En los próximos meses, el campo que fue catalogado zona de Chw_B0DWwAAA_49interés para la defensa nacional dará un notable salto hacia la excelencia al contar con una infraestructura pionera en nuestro país integrada por una red de galerías y túneles debajo del polígono de combate para la preparación militar en subsuelo. Hasta la fecha, los legionarios y otras unidades tanto del ejército español como de otros extranjeros habían aprovechado escenarios reales como el complejo minero de Alquife en Granada o a pocos kilómetros del acuartelamiento en Sierra Alhamilla. Ya no tendrán que desplazarse y contarán con la mejor instalación sin salir de casa. La estructura la han edificado con esfuerzo y tenacidad zapadores e ingenieros e incluso ya se dispone de recreación virtual gracias a la altruista labor de un legionario con habilidades informáticas que lo plasmó en 3D durante una baja por lesión. Entre 2003 y 2007 se levantaron la zona urbanizada y una red de alcantarillado llamada el conguito para las incursiones subterráneas. Pero ahora tendrán un centro específico, pilar de un adiestramiento que cobrará peso en los próximos años.

 

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