Sin luz por la marihuana

Iván Gómez | 14 de septiembre de 2018 a las 12:39

LOCAL

La pujante ‘industria’ del cultivo de marihuana indoor, asentada principalmente en torno a cientos de enganches ilegales de luz, está generando serios problemas a la compañía Endesa para mantener la suministro eléctrico en barrios en los que se viene concentrando esta actividad delictiva como el de Pescadería-La Chanca, El Puche y Los Almendros. De hecho, a día de hoy la operadora no puede garantizar el funcionamiento normal e ininterrumpido del servicio porque las plantaciones no han dejado de proliferar y saturan las redes provocando averías y hasta incendios en los centros de transformación cuyo coste de reparación puede superar los 100.000 euros. La potencia que Endesa tiene instalada en estas zonas CLAN DETENIDO ALMERÍA POR CULTIVAR MARIHUANA TIENE AMPLIO HISTORIAL DELICTIVOdegradadas duplica la que han contratado los vecinos, precisamente para evitar los cortes y caídas de la tensión, si bien son insuficientes para hacer frente al consumo tan disparatado que requieren los cultivos en interior. Necesitan luz artificial las 24 horas del día con complejas instalaciones con numerosos dispositivos electrónicos destinados a facilitar el crecimiento de las plantas (lámparas, ventiladores, extractores, sistemas antiolor…). “Si en una calle tenemos diez contratos la línea está preparada para cincuenta, pero ni aún así podemos evitar la sobrecargas que acaban fundiendo los fusibles”, asegura un técnico de la compañía. Gracias a su colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han conseguido desmantelar en la provincia 115 plantaciones de marihuana conectadas irregularmente a la red principal, de las que casi la mitad corresponden a la capital almeriense con especial incidencia en Pescadería en el que están detrás del 99% de las interrupciones del suministro. El incremento de los cultivos indoor está siendo exponencial y en lo que va de año ya se han duplicado las plantaciones intervenidas en el ejercicio anterior (54) y se han multiplicado por tres las de 2015 (38). En España cada año se multiplica el número de cultivos de cannabis incautados y se ha pasado de 176.165 kilos en 2013 a más de un millón en el último ejercicio, un incremento del 538% en cuatro años según datos del Ministerio del Interior.

Entre los años 2017 y 2018 se han realizado en la provincia un total de 21 intervenciones contra el fraude masivo que se han saldado con casi mil cortes de enganches irregulares. En la capital se han realizado una quincena de actuaciones que suman 598 clausura de tomas, además de retirar tramos de ???????????????????????????????la red de distribución en puntos calientes en los que no existen abonados para evitar los reenganches posteriores. Sin embargo, las organizaciones criminales que están impulsando este negocio cuentan con instaladores piratas que realizan obras maestras de auténticos profesionales. En determinadas calles han levantado una red propia cuando Endesa la retira y cada vez son menos visibles los enganches ilegales, algunos incluso a través de túneles subterráneos desde los garajes. El principal rastro del delito siguen siendo los picos de consumo. Ayer mismo se detectó una plantación en un restaurante sin actividad en un polígono industrial que tenía una carga sobredimensionada por la mañana de más de 200 amperios, la potencia que requerían los 62 focos para el crecimiento intensivo de las plantas. Y es que una plantación estándar (de 50-60 lámparas halógenas) puede consumir la potencia de un bloque de treinta pisos y si se concentran tres en un mismo tramo acaban reventando un centro de transformación.

Fruto de una coordinación permanente con la Policía Nacional se está avanzando en la lucha contra esta producción de droga vinculada a la defraudación del fluido eléctrico, si bien queda mucho camino por recorrer. Así lo entiende la compañía que se ha reunido en varias ocasiones con los vecinos para explicarles que los cortes son inevitables mientras persistan los enganches y que está 20180411_100545pendiente de un encuentro de trabajo con el Ayuntamiento de la capital y otras administraciones públicas para abordar lo que consideran un grave problema social. Los residentes de Pescadería, el barrio que acumula mayor número de intervenciones contra el fraude y cortes del suministro, son los que más sufren los perjuicios desde hace ya cuatro años a pesar del intenso trabajo de los profesionales de la red de explotación de Endesa que hacen todo tipo de malabarismos intentando equilibrar las cargas a otros centros con menos demanda y reorganizando la distribución del cableado para balancear la potencia. Han blindado el suministro con un refuerzo de la seguridad en los centros de salud y colegios y están intentando identificar, a través de los servicios sociales, a los vecinos con necesidades especiales, como podrían serlo los enfermos con ventilación mecánica. Pero a veces es imposible por el deterioro de la red al ser perforada por los enganches.

La compañía ha redoblado en los últimos años los medios para combatir el fraude eléctrico mediante la colaboración policial, un aumento de las inspecciones, el uso intensivo de nuevas tecnologías y la utilización de herramientas de análisis masivo de datos (Big Data). Entre las innovaciones de la compañía destacan los videoscopios y trazadores que permiten supervisar instalaciones subterráneas, empotradas en las paredes o Foto 5inaccesibles a simple vista para detectar, entre otras manipulaciones, la existencia de dobles acometidas. El año pasado se detectaron cerca de 30.000 casos en Andalucía de los que 2.440 enganches, que sumaban 18 millones de kilovatios-hora, corresponden a la provincia almeriense. El director de Distribución de Andalucía Este de Endesa, Francesc Alemany, detalló que en los primeros meses del año se invirtieron más de 220.000 euros en la detección de tomas para el cultivo de plantaciones de marihuana en la provincia. Alemany argumentó que en el momento en el que se produce una conexión fraudulenta el consumo es del orden de 20 veces superior al habitual, lo que tensiona las redes generando averías y apagones. La compañía anunció una gran partida económica en su plan 2019-2021 para luchar contra la piratería instalando dispositivos de sensorización de la red como medidores guardianes o cámaras termográficas para la identificación de estas prácticas en tiempo real. Pero más allá de las inversiones, Endesa ha querido poner el acento en los riesgos de la manipulación de las líneas para la seguridad de los clientes al detectar un aumento de incendios en viviendas e instalaciones.

“Son bandas organizadas que tienen todo estudiado, si doblamos potencia meten el doble de plantaciones”

“Sólos no podemos ir, nos matan”. Uno de los técnicos de Endesa en la provincia que forma parte del dispositivo encargado de acabar con el fraude, en colaboración con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, relata las dificultades que encuentran para acabar con los enganches ilegales y cultivos de marihuana. Y lo hace desde el anonimato porque, al igual que sus compañeros y contratistas, tienen miedo a represalias, de ahí los pasamontañas LOCALcon los que se desplazan a las operativas. Según narra este profesional, se trata de “bandas organizadas que tienen todo perfectamente estudiado” y conocen incluso los movimientos que realiza la compañía eléctrica. “Estamos haciendo todo lo que podemos para evitar los cortes del suministro, pero mi experiencia me ha demostrado que cuando se dobla potencia meten el doble de plantaciones y no hay manera de evitarlo”. De hecho, desgrana el modus operandi de los clanes que se dedican al cultivo de cannabis: en edificios vacíos dan de alta un contrato para poder enganchar el resto de las viviendas y en calles en las que tiene servicio un tramo inicial pide asociarse la casa del otro extremo para que se extienda la línea y realizar tomas. Compran y ocupan pisos vacíos en los que es viable el enganche y en algunas zonas instalan su red propia como en calle Capitana de Pescadería en la que Endesa retiró casi 500 metros de tendido. Este técnico no ve más solución a las averías que acabar con estas prácticas. Pero no será nada fácil la lucha contra estas organizaciones criminales y reconoce sin ambages que está “deseando poder cambiarse de departamento porque Almería es muy pequeña y nos conocen”.


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