Una piedra más en el camino

Iván Gómez | 4 de noviembre de 2019 a las 13:48

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Al servicio de la paz, todo por ella y la libertad. No hay libertad sin seguridad. Más de 2.500 efectivos de las Fuerzas Armadas comenzaron 2019 desplegados en operaciones internacionales, el año en el que se cumplen tres décadas de misiones de paz del ejército español por el mundo, siendo el país que más ha aportado la Unión Europea desde su estreno en Angola y Namibia en 1989. Casi un tercio de las tropas en el exterior a partir de este mes serán caballeros legionarios que participan en dos rotaciones de peso, 250 efectivos parten en los próximos días a Mali y cerca de 600 lo harán en tres grupos del 12 al 23 de noviembre hacia Líbano.

La Legión es referente, punta de lanza siempre a la vanguardia de las Fuerzas Armadas, ejemplo de sacrificio y abnegación por el que ha sido reconocida en cada uno de sus despliegues en el marco de la ONU, OTAN y la UE, y durante los últimos 27 años ha participado en casi una treintena de misiones en África, Europa y Asia desde aquel bautismo de fuego en el conflicto de los Balcanes con aterrizaje en Bosnia en octubre de 1992. Los despliegues legionarios de Mali y Líbano serán el encargo 28 y 29 de una lista creciente que demuestra su capacidad para gestionar todo tipo de operaciones en un proceso de casi tres décadas de madurez táctica, técnica y logística.

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“Están dejando a España en un altísimo lugar”, argumentó en su visita a la base militar Álvarez de Sotomayor la ministra de Defensa, Margarita Robles. “Estoy muy satisfecho y tranquilo de la preparación”, fue el testimonio del general Fernando García González-Valerio al frente de la División Castillejos que entre los días 5 y 8 realizó la evaluación de las inminentes rotaciones. Los legionarios preparan con esmero cada una de sus proyecciones en el exterior y las dos nuevas encomiendas volverán a poner a prueba sus capacidades, una piedra más en el camino.

Durante los últimos meses han venido realizando todo tipo de maniobras y ejercicios orientados a las misiones que inician este mes. En la Loma del Pajar, situada en la zona norte del campo Álvarez de Sotomayor, se despliegan los hombres y mujeres de la 6ª compañía de la VIII Bandera de la Legión entre los encinares, pinos y chaparros que coronan la zona menos desértica de Sierra Alhamilla. Están desde primera hora sobre la parte más montañosa, entre las grandes pendientes, a pocos metros de la zona de caída de proyectiles en la que sobreviven los esqueletos de dos viejos carros de combate, y es muy probable que vean ponerse el sol. La preparación es intensa. El capitán Marcos Reyes Rubio, que ha visitado recientemente Líbano para actualizar conocimientos con los mandos actuales del contingente, desgrana las claves del adiestramiento.

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Es una misión de interposición, al frente de los cascos azules, enfocada a la protección de la población civil y a patrullar la frontera. “Líbano es un escenario cambiante y nos obliga a una mejora permanente de las tácticas, técnica y procedimientos y del enlace con las autoridades. Nos familiarizamos con los usos y costumbres del lugar”, asegura. La preparación, lejos de lo que pueda parecer, no es sólo física. Militares jóvenes y con experiencia funden voluntades e ilusiones, bajo el mismo credo, en unidades que tienen que velar por la “calma tensa” y neutralizar cualquier hostilidad y escalada de violencia que se pueda ocasionar haciendo pantalla en la zona sur entre Líbano e Israel. “El apoyo mutuo es fundamental, constituir una gran familia”, argumenta.

El adiestramiento, al no ser un escenario de combate, se orienta a la asistencia sanitaria, control de masas y antidisturbios, primeros auxilios NBQ y vertidos, jornadas para conductores, especialista en mecánica, contraincendios… todos los conocimientos que pueden salvar vidas y son imprescindibles en el futuro escenario, pero requieren horas de estudio y sobre el terreno. “La preparación es muy exigente y así cuando llegas a la misión todos están a la altura, el listón de la Legión siempre será el más alto ”, mantiene el sargento Tomás Ballesteros que hace una década ya estuvo desplegado en la ASPFOR XIX de Afganistán con la VII Bandera Valenzuela. También realizan ejercicios de convencional, de ataque de objetivos, pero los de fuego no son demasiados, nada tienen que ver con el enfoque de la operativa.

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Durante medio año de adiestramiento previo tienen que enfrentarse a la simulación de un amplio abanico de incidencias que podrían surgir en el teatro de operaciones como hostigamientos y emboscadas, evacuación médica de heridos, artefactos explosivos o protección de convoyes. También crearán posición en instalaciones semipermanentes, una acción que tienen la suerte de ensayar casi a diario al convivir con el campo de maniobras Álvarez de Sotomayor. El adiestramiento militar para un despliegue comprende ejercicios tipo Alfa y Beta, así como estudio y formación, con maniobras sobre el terreno que pueden durar más de una semana. La instrucción de unos seis meses está encaminada a cohesionar la unidad desde el equipo o pelotón hasta la Brigada en su conjunto porque incluye la colaboración de otros ejércitos.

El carácter multinacional de la operativa libanesa, con batallones de Nepal, Indonesia e India y con la integración de efectivos de El Salvador y Brasil y una compañía Serbia con los legionarios, obliga a realizar preparación conjunta, sobre todo a efectos de enlace y coordinación y convierte el inglés en idioma imprescindible, por lo que su dominio se ha extendido a tropa y ha dejado de ser exclusivo de los mandos. Con estos ejércitos aliados harán patrullas constantes en la zona segura y su armonización debe ser plena para trabajar codo con codo para evitar que cualquier roce o malentendido de las tropas israelíes y las milicias de Hezbolá acabe en enfrentamiento y desate un conflicto armado.

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La sección de desactivación de explosivos de la Bandera de Zapadores impartió una jornada de instrucción contra IED a los equipos de operaciones especiales de la Maderal Oleaga que participan en los despliegues y también se realizó actualización de personal sanitario. La Legión cuida hasta el más mínimo detalle y no es para menos. La operación Brigada Libre Hidalgo XXXII está liderada por España y tendrá al frente del contingente al general jefe de la Brileg, Marcos LlagoEs la cuarta proyección legionaria en un país al que ya acudieron con la primera rotación en 2006 en base a la Resolución 1701 de Naciones Unidas. Entre el 12 y 23 de noviembre se desplazarán desde Almería más de 600 efectivos, la mayoría del Cuartel General, Tercio don Juan de Austria, Grupo Logístico, Artillería de Campaña y Bandera de Zapadores. Mali también es un viejo conocido para la Legión al ser la tercera rotación después de protagonizar el estreno de la encomienda europea en abril de 2013.

Y será doble la rotación, por lo que la Legión alcanzará la treintena de misiones de paz y humanitarias el año en el que se celebra su centenario. Es un país que vive un grado de inestabilidad relativamente alto debido tanto a los problemas políticos como a los grupos armados terroristas de la zona del Sahel, la violencia étnica y las secuelas de una guerra civil que sufrió hace cinco años. Serán 250 militares, en su mayoría de la X Bandera del Tercio Alejandro Farnesio con apoyo de Brigada de la Legión e Infantería de Marina, que tienen como misión adiestrar al ejército maliense en su batalla contra los yihadistas. El acto de despedida del contingente que se marcha en las próximas semanas tuvo lugar en el acuartelamiento rondeño de Montejaque el sábado pasado y el Grupo Táctico tiene al frente al teniente coronel Sánchez Pérez, jefe de una X Bandera que en los últimos cinco años participó en misiones de Líbano e Irak. La Legión fue, es y será punta de lanza de las Fuerzas Armadas y una de las mejores unidades de respuesta rápida del continente, de elevado nivel de disponibilidad de entre cinco y diez días para el despliegue en cualquier zona de conflicto con un radio máximo de 6.000 kilómetros desde Bruselas. Y allá donde va cumple. Tal y como recoge el credo legionario, será el cuerpo más veloz y resistente.

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Capitán Reyes: “Líbano es un escenario cambiante”

Marcos Reyes Rubio es el capitán de la 6ª de la VIII Bandera de la Legión que lidera el despliegue en la base Miguel de Cervantes. En los últimos meses ha estado trabajando con sus caballeros en un adiestramiento impecable. No en vano estuvo empotrado varios días con el contingente actual con intención de aprender cómo ha evolucionado la misión Libre Hidalgo en los últimos meses. “Líbano es un escenario cambiante y obliga a mejorar los procedimientos, técnicas y tácticas y el enlace con autoridades libanesas”. Conoce perfectamente lo que se va a encontrar, si bien el concepto de “calma tensa” con el que describen el terreno es la mejor manera de recordar que no se puede bajar la guardia. En las maniobras, orientadas a cohesionar la unidad, han realizado todo tipo de incidencias que podrían surgir en la frontera con Israel. Destaca la importancia de la preparación, tanto física como psicológica. “Es fundamental el apoyo mutuo para constituir una gran familia”, añade. El sargento Tomás Ballesteros va más allá y no duda al afirmar que “los compañeros dan siempre el cien por cien, yo daría mi vida por ellos y ellos por mí”. El capitán se muestra muy satisfecho del nivel de sus hombres durante los meses de adiestramiento y tiene claro el buen papel que harán en Líbano. Por supuesto, Reyes no se olvida de la familia, a los que considera los “verdaderos héroes” porque aguantan prolongadas ausencias.

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