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Reiniciar Almería

Iván Gómez | 23 de agosto de 2020 a las 12:40

La Almería post COVID-19 debe avanzar hacia un nuevo modelo socioeconómico y productivo. La tragedia del coronavirus y todo lo vivido en estos tres meses de estado de alarma deben servir de aprendizaje acelerado en el diseño de la hoja de ruta para la reconstrucción de la provincia. Es innegociable una transformación, cambios impostergables en tiempos de conmoción y necesidad para salir más reforzados que nunca de una policrisis planetaria que ha permitido aflorar el lado más solidario y la enorme capacidad de resiliencia colectiva de los almerienses, pero que también ha sumido a cientos de familias en el fatalismo por la pérdida de seres queridos y la destrucción del empleo y el debilitamiento de las empresas que sustentan las economías domésticas.

A partir de ahora nada será igual en el camino hacia esa nueva anormalidad en la que se deben superar los errores del pasado y mantener las cosas que se han hecho bien hasta la fecha. Pero no puede salir a flote a cualquier precio y tampoco deben cogerse atajos como antaño en sostenibilidad y derechos de los trabajadores. La pandemia que nos ha tocado vivir es el argumento perfecto para intentar acelerar los cambios y proyectos que se han venido aparcando desde hace décadas en los 103 municipios almerienses. Urge recurrir a los verbos en infinitivo como reiniciar, resetear, reformular, reinventar, reforzar, reactivar o rescatar para trazar nuevas estrategias comunes con las que solventar la destrucción del empleo y preservar el maltrecho tejido empresarial sin pecar de cortoplacistas. Sólo hay sitio para proyectos estratégicos que sean viables económica y medioambientalmente.

Y para cocinar la receta de la reconstrucción de la Almería 5.0 son necesarios una decena de ingredientes que permitirán un avance socioeconómico a largo plazo para que la provincia no quede desconectada de la prosperidad en la salida de esta crisis. Desde que se decretara el estado de alarma los almerienses han vivido un eterno presente sin futuro, sin planes por la pandemia, pero la luz al final del túnel de la incidencia covídica permite abordar esos retos que contribuyan a avanzar hacia una provincia mejor de la que se enfrentó a esta tragedia. El coronavirus ha contribuido más que nunca a poner en valor la fortaleza del sector agroalimentario, a pesar de que los pequeños y medianos productores siguen lastrados por la baja rentabilidad de sus cosechas, y la capacidad de sacrificio del conjunto de la sociedad, sobre todo de los sanitarios que han trabajado hasta la extenuación y el único reconocimiento que exigen es poder revertir años de recortes en la sanidad con más plantillas y medios.

Y también ha evidenciado la necesidad acuciante de usar la tecnología disponible para digitalizar nuestras vidas y trabajos. El modelo productivo post COVID-19 debe cimentarse en la digitalización y no sólo del teletrabajo que ha venido para quedarse. A partir de ahora habrá nuevos paradigmas, con procesos estructurados y una flexibilidad que hasta hace poco nadie podía imaginar. Y también debe primar la solidaridad frente a los desequilibrios con los que menos tienen y, por supuesto, lo ecológico y sostenible. Los sectores eólico y fotovoltáico marcan la senda de la recuperación en verde de España y Almería es, sin duda, una de las provincias con mayor potencial en renovables. Volver a un modelo de crecimiento irresponsable y desorbitado como el de la especulación urbanística no deja de ser un tirita en una herida que se desangra a borbotones. El ocaso de la industria, un problema estructural de la provincia con menos ocupados en este sector de todo el país, requiere una respuesta decidida de las administraciones.

La resiliencia colectiva debe empujar a favorecer la convivencia con los inmigrantes, incluso como fórmula para plantar cara a la preocupante despoblación de los pueblos del interior. Hay que buscar fórmulas para compensar el envejecimiento de la población con oportunidades para los jóvenes en el ámbito rural, sin olvidar el papel que podrían jugar las infraestructuras verdes y nueva economía o la paulatina reconstrucción del ecosistema industrial. La economía circular y su itinerario hacia la excelencia medioambiental también implica el desbloqueo de proyectos fundamentales para la competitividad de las empresas almerienses. El AVE, el soterramiento, el cambiador de ancho en Granada o la autovía del Almanzora se eternizan en el tiempo y nada ayuda a incentivar un turismo lastrado por la incertidumbre. La provincia como destino seguro y por la singularidad de sus enclaves naturales merece unas comunicaciones de futuro y no las de principios del siglo pasado. Es el momento de reiniciar Almería.

1. Agricultura rentable

La batalla hoy está en los precios. El sector agroalimentario de la provincia ha logrado dar el salto hacia la innovación, calidad, sostenibilidad y seguridad para ser un referente internacional de éxito, pero tiene el problema estructural de la falta de rentabilidad. Los agricultores pequeños y medianos luchan por precios justos y razonables, pero se enfrentan a gigantes de bolsa y multinacionales que no acceden a sus reivinciaciones. Armonizar la distribución y comercialización de los productos para conseguir un reparto equitativo es ya obligado.

2. Despoblación

A comienzos del siglo pasado, un 51% de los habitantes vivían en pueblos de interior. Y hoy el 75%, tres de cada cuatro, están afincados en las localidades del litoral, un éxodo asociado al empleo que genera grandes desequilibrios y deben contrarrestar el conjunto de las administraciones. La policrisis del coronavirus ha vuelto a poner el foco en la seguridad de la zonas rurales y sería un buen punto de partida para retomar el viraje de los ciudadanos hacia la Almería vaciada. Pero hacen falta tanto oportunidades como servicios.

3. Industria

La llama de la industria se apaga en la provincia. Fábricas y centros de producción, pujantes antaño en puestos de trabajo y riqueza, son hoy un desfigurado esqueleto por la inactividad y el paso del tiempo. El cierre de Cemex en Gádor y el futuro incierto de la térmica de Carboneras son claros ejemplos del ocaso de la industria, un parón que lastra el desarrollo de decenas de municipios. Apenas el 4,9% de los ocupados en la provincia pertenecen a las empresas del segmento industrial frente al 22,7% de la agricultura y casi el 68% de los servicios. Es la provincia del país con menor porcentaje de trabajadores, todo un reto al que enfrentarse.

4. Turismo seguro y sostenible

Es uno de los pilares de la economía en la provincia y tiene que enfrentarse al difícil reto del sobrevivir a la pandemia. Costa de Almería debe promocionarse como un destino seguro, adaptado a las nuevas pautas de viaje post-COVID19 y alejado de experiencias masivas vacacionales con una oferta única, singular y de calidad. El aumento de las medidas de seguridad por parte de las administraciones y la capacidad de adaptación de las empresas del sector serán claves en el nuevo modelo de turismo.

5. Energías renovables

El verde es el color de la recuperación de las provincias si han entendido el mensaje de la crisis planetaria del coronavirus. Almería tiene que avanzar hacia la sostenible con una hoja de ruta marcada por las energías renovables. El potencial fotovoltaico y eólico de una provincia emprendedora son argumentos más que suficientes para empezar a reorientar los patrones de producción económica.

6. Comunicaciones ferroviarias

Las infraestructuras de comunicación, con el AVE como emblema de la desidia y retraso en la ejecución, son fundamentales para que Almería pueda seguir creciendo. Durante las últimas dos décadas de cientos de compromisos y nulas partidas ha quedado claro que la inacción política condiciona el futuro de los territorios. La competitividad de los empresarios almerienses yel bienestar de la ciudadanía sufren la eternización de proyectos que ya deberían haber visto la luz hace años como el soterramiento de las vías del tren en la ciudad, el AVE a Murcia, el cambiador de ancho en Granada, la rehabilitación de la estación del ferrocarril, los nuevos accesos al puerto por carretera y el futuro enlace entre la A-7 y la A-92 entre la capital y Viator.

7. Déficit hídrico

La inestabilidad de los trasvases del Tajo y Negratín y la falta de avances en otras transferencias como la del embalse de Rules sitúa a la provincia en una encrucijada a pesar de ser un referente tanto en la optimización de los recursos hídricos como en la gestión del ciclo integral del agua. El futuro de la economía provincial, y de su principal sostén productivo que es el sector agrario, requiere de garantías de abastecimiento para los regadíos y no ayudan los errores mayúsuclos de la política como la desaladora de Villaricos que sigue sin uso después de ser destruida por una riada durante la gota fría de 2012.

8. Inmigración y convivencia

Los extranjeros de la provincia suponen ya un 20% del censo, el 22% de los afiliados a la Seguridad Social y un 20,5% de las prestaciones por desempleo. Cifras que evidencian su relevancia socioeconómica y los convierten en uno de los soportes del milagro agroalimentario. Sin embargo, las administraciones no han hecho los deberes y queda aún mucho camino por recorrer hacia una plena integración. Existen, además, colectivos vulnerables en asentamientos en condiciones de pobreza y exclusión crónica que son un atentado contra la imagen de una provincia avanzada y un lastre para su agricultura. Es hora de tomar medidas y favorecer una mejor convivencia y bienestar.

9. Sanidad de calidad

Los héroes de la bata blanca agradecen los reconocimientos de la sociedad en la nueva era post-COVID19, pero lo que realmente quieren es avanzar en recursos y plantillas de la sanidad pública en la provincia. En Almería la tasa de médicos por cada 10.000 habitantes se sitúa en 35 frente a la media regional de 44 y la nacional de 52,6. Ocurre algo similar con las enfermeras con 44 frente a los 47,7 andaluz y 62,2 de media estatal. Desde los colegios profesionales y sindicatos exigen una inversión para aumentar las plantillas y recuperar inversiones recortadas para que no se vuelva a producir un desborde asistencial como el sufrido en la pandemia. La salud debe ser lo primero.

10. Digitalización y teletrabajo

Cambios impostergables en tiempos de conmoción y necesidad. La pandemia ha empujado a la sociedad almeriense hacia una transformación digital sin precedentes con plenos telemáticos en las instituciones que pasarán a la historia y trámites online para la mayoría de servicios públicos. La app Salud Responde ha recibido 242.987 consultas durante los tres primeros meses del estado de alarma y las empresas han apostado por el teletrabajo como nunca antes. La Almería 5.0 ha llegado para quedarse.

La visita de Pablo Casado a la geoda

Iván Gómez | 14 de agosto de 2020 a las 12:11

El presidente nacional del PP, Pablo Casado, disfrutaba a mediados de agosto de unos días de vacaciones en el paraíso costero almeriense de Aguamarga, en el corazón del parque natural de Cabo de Gata-Níjar, y el miércoles 12 por la mañana realizó una visita a la geoda de Pulpí, la más grande de Europa, acompañado por dirigentes de la familia del PP almeriense y parte del equipo de gobierno de esta localidad que linda con Murcia.

El líder de los populares quedó gratamente sorprendido en su recorrido por esta cavidad rocosa de la Mina Rica, que se encuentra tapizada con cristales y otras materias minerales junto a la barriada de Pilar de Jaravía en la Sierra del Aguilón, si bien al día siguiente conoció que integrantes de la comitiva habían confirmado su contagio por coronavirus. Ese mismo día por la noche lo anunció el teniente de alcalde, Juan Bautista López, y horas más tarde hacía lo mismo el alcalde de la localidad, Juan Pedro García, quien recordaba que se se había cerrado el Ayuntamiento y desinfectado las dependencias municipales.

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Ni el teniente de alcalde, que es precisamente concejal de Turismo y Geoda, ni el regidor pulpileño presentaron síntomas covídicos y se han mantenido desde un primer momento en perfecto estado de salud en aislamiento domiciliario. Todos sus contactos, al igual que la quincena de personas que estuvieron en la visita a la joya natural almeriense, que este verano ha cumplido su primer año de apertura al público, se tuvieron que realizar de inmediato las pertinentes pruebas PCR para descartar nuevos positivos una vez completada la trazabilidad de los afectados.

El presidente nacional del PP dio negativo en el test y prosiguió con su agenda disfrutando el mismo jueves de una jornada de playa en el Mar Menor en la que compartió mesa en Santiago de la Ribera con su alcalde, José Miguel Luengo, con el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, y con su secretario general y mano derecha, Teodoro García Egea. Y el mediodía del viernes participó en la clausura en la localidad almeriense de Balanegra en un acto de partido junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en la carpa de usos múltiples del Paseo Marítimo. La arriesgada visita de Casado a la geoda conllevó un sobresalto inesperado y críticas por su inmediata reaparición en los actos públicos de su partido.

El milagro almeriense de Paco Carpio

Iván Gómez | 31 de mayo de 2020 a las 13:02

El primer paciente que sufrió una embestida de gravedad del coronavirus en la provincia, ingresando en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital universitario de Torrecárdenas en el tercer día del estado de alarma, es un cordobés de 74 años que lleva media vida en Sabadell y se desplazó a la provincia junto a su mujer, Isabel Rojas (71), para disfrutar de un viaje del Imserso. Hoy, todavía en proceso de recuperación desde su domicilio catalán medio mes después de recibir el alta médica, Francisco Carpio ha querido agradecer a los profesionales sanitarios del hospital almeriense de referencia su entrega y cariño desde el primer día en el que comenzó su particular batalla contra un virus que ha estado a punto de costarle la vida y relatar su historia a este periódico, un testimonio de resiliencia y superación.

Este matrimonio, que hace unos días ha podido celebrar su 49 aniversario, se desplazó el 9 de marzo a la única provincia andaluza que no habían visitado. Lo que iba a ser una semana de ocio y relax en la costa almeriense acabó convirtiéndose en un infierno de 65 días de hospitalización con un mes en la UCI y otro en la quinta planta de los contagiados por COVID-19. Pero por las carambolas del destino, la escapada resultó frustrada desde el primer día porque no pudo disfrutar de un sólo rincón de Almería, pero ha podido ser su salvación. La falta de medios materiales como respiradores en los hospitales catalanes durante los peores días de la pandemia les hacen hoy pensar en un trágico desenlace si no hubieran llegado a esta provincia. “Posiblemente que nos ocurriera en Almería nos ha salvado la vida porque en Barcelona han tenido escasez de aparatos de ventilación mecánica en las unidades de cuidados intensivos y no todos los mayores de 70 años han tenido acceso a cama y respirador”. Lo cuenta Isabel, que también sufrió los estragos del virus y compartió habitación con su marido en Torrecárdenas.

“Cuando peor estaba Francisco, un familiar médico que dijo que necesitaba un milagro”. Y estar fuera de casa obró parte de la proeza. “El milagro de estar en ese momento en Almería y haber encontrado a profesionales fabulosos, pero más aún como personas”, añade. Dos días antes de iniciar su viaje del 9 de marzo, Carpio participó en el ensayo habitual con sus compañeros de rondalla del barrio y tuvo contacto directo con un compañero que después conocieron que estaba contagiado. Empezó a incubar el virus y ya el lunes montó al avión con cierto malestar. “No me sentía débil, pero sí tenía estado febril y dolor de garganta”. Nada más instalarse en un hotel de Roquetas solicitaron asistencia médica y le recetaron azitromicina para ser derivado a continuación a un centro de salud. Como no experimentó mejoría tuvieron que contactar nuevamente con los servicios sanitarios y a través del 061 les practicaron las pruebas de COVID-19 al quinto día de su llegada.

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La neumonía bilateral, evidentes síntomas de asfixia y el positivo en coronavirus forzaron su ingreso inmediato en el hospital Vithas Virgen del Mar, pero al no disponer de una unidad de cuidados intensivos aislada para contagiados acabó siendo trasladado a la UCI de Torrecárdenas el 16 de marzo en el que permanecería hasta dos meses después. El hotel en el que estaban cerró sus puertas y los viajeros del Imserso volvieron en autobús a casa de inmediato mientras empezaba el calvario de Francisco e Isabel que no pudieron recoger sus pertenencias, incluida la bandurria que Francisco siempre lleva de viaje porque vive para la música, hasta semanas después. Sus hijos, en Igualada y Terrassa, tuvieron que mantenerse en la distancia desde donde siguieron en todo momento la evolución de sus progenitores.

De manera que Francisco, en extrema gravedad y las primeras tres semanas sin ningún familiar a su lado, porque Isabel quedó ingresada en cuarentena en el Virgen del Mar, luchó con todas sus fuerzas contra la enfermedad que acabó venciendo. Como el corcho que siempre sale a flote, este cordobés perdió hasta ocho kilos de peso y pasó mucho tiempo boca abajo para que le llegara el oxígeno y también le tuvieron que practicar una traqueotomía porque llevaba muchos días intubado. Hoy sigue débil, pero vivo y feliz porque “he vuelto a nacer en Almería”. Isabel relata que el trato de los profesionales sanitarios fue excelente, el doctor de Urgencias que atendía a su marido le llamaba todos los días.

Y, además, le ayudaron a encontrar una vivienda que alquilar cuando consiguió el alta en el hospital privado y Francisco seguía batallando por su supervivencia en la UCI. La aseguradora del viaje se negaba a costear el alojamiento, pero finalmente solventó el trámite. Lo importante era la evolución de su marido y acabó siendo favorable. A finales de abril pasaría a la quinta planta, la de contagiados, y allí se pudo quedar con su marido, sin necesidad de irse a otra casa a dormir durante tres semanas. Pero la situación volvió a empeorar cuando Isabel sufrió un nuevo cuadro de fiebre y erupciones cutáneas porque no había generado anticuerpos y de nuevo volvieron a estar los dos ingresados, como al principio, del 30 de abril al 14 de mayo.

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“Francisco no podía andar ni comer y me necesitaba cuando caí enferma y teníamos a nuestros hijos lejos porque les pedimos que no vinieran a recogernos. Pero tuvimos la suerte de encontrarnos en Torrecárdenas con profesionales fabulosos, pero más aún como personas. Todo lo que necesitábamos nos lo conseguían y los doctores nos acompañaban hasta a hacernos pruebas. Así que cuando me recuperé traté de ayudarles en todo lo posible como agradecimiento evitando que entraran a la habitación para que no se expusieran al riesgo”, comenta Isabel Rojas. El complejo hospitalario les hizo llegar un vídeo de la salida de Francisco de la UCI que ahora comparten con este periódico. Son imágenes que no olvidarán nunca ni tampoco a sus profesionales. “Ha sido una experiencia dolorosa, de 65 días enfermos fuera de casa, pero hemos encontrado a gente maravillosa y hay que saber aprecia lo bueno en la adversidad. Es de bien nacidos se agradecidos”.

Francisco Carpio también reitera ese reconocimiento y gratitud. “Quiero expresar mi inmenso agradecimiento a todo el personal de la UCI, a todos los sanitarios de la quinta planta por su trabajo, por su humanidad, por el trato recibido, para nosotros han sido nuestra familia durante todo este tiempo y sin su buen hacer no estaría hoy aquí”. Y concluye su emotiva carta que ya ha hecho llegar a los profesionales de Torrecárdenas recordando que no pudo visitar Almería, pero volverá a conocerla porque “ahora soy doblemente andaluz, cordobés y almeriense”. Los 800 kilómetros no serán distancia para un superviviente del coronavirus que obró el milagro en esta provincia.

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Los funcionarios del SEPE

Iván Gómez | 25 de mayo de 2020 a las 13:10

La malinterpretada cantinela del Vuelva usted mañana (El Pobrecito Hablador, 1.833), concebida por Larra para describir magistralmente la pereza del español medio pero reformulada en el imaginario colectivo para criticar al funcionario por ineficaz y holgazán, se enfrenta en plena crisis planetaria del coronavirus a una versión antagónica que contribuirá a tumbar el mito y reforzar el invisible hilo de confianza entre la administración y la sociedad porque los empleados públicos están siendo un ejemplo de entrega en tiempos de conmoción y necesidad. Más allá de la encomiable labor de los sanitarios en la pandemia, hay abnegaciones y sacrificio en otros estamentos como el de los trabajadores del Servicio Público Estatal de Empleo (SEPE) que se han convertido en todo un referente de profesionalidad por su capacidad de superación y proactividad ante un cambio abrupto de escenario.

En un terreno de juego totalmente desconocido hasta la fecha, derivado de las medidas laborales de una crisis sanitaria sin precedentes, han tenido que tramitar un 327% más de expedientes, en su mayoría de los ERTE que han garantizado la cobertura económica de más de 30.400 personas, nada menos que el 10% de los afiliados a la Seguridad Social en Almería. La dirección provincial del SEPE, el organismo autónomo dependiente del al Ministerio de Trabajo que sustituyó en 2003 al antiguo INEM en la gestión de las prestaciones por desempleo, contaba al inicio del estado de alarma con una plantilla de 140 profesionales que se incrementó con una veintena de interinos (un millar en el plan de refuerzo en toda España) para enfrentarse a una tromba de solicitudes y un desafío inaudito: el teletrabajo.

En las trece oficinas de la provincia se ha mantenido durante los dos últimos meses un retén mínimo, salvo en las de Huércal Overa y las Almadrabillas que tuvieron que cerrar provisionalmente para labores de desinfección tras la detección de dos sospechas de contagio covídico, y la mayoría de sus técnicos se han tenido que marchar a casa sin disponder de los mínimos recursos materiales. “Han estado llamando con sus teléfonos con número secreto y utilizando sus ordenadores personales”. Lo relata el director del SEPE en Almería, José Carlos Lara, profesor de Geografía e Historia en el IES El Alquián, que ya ocupó el cargo durante el Gobierno de Zapatero y lo retomó en agosto de 2018. El viernes 13 de marzo estaba frente al televisor viendo al presidente Pedro Sánchez anunciar el confinamiento y el lunes tenía citadas 1.200 personas de forma presencial a las que no se podría atender porque las puertas de sus oficinas no abrirán hasta nuevo aviso. Casi sin tiempo para reaccionar, los responsables de las 52 direcciones provinciales decidieron en reunión virtual poner en marcha una operativa que requería un compromiso máximo de sus trabajadores.

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Si los funcionarios no hubieran demostrado una enorme flexibilidad y adaptabilidad a las nuevas circunstancias, una capacidad para autoprogramarse y replantear el rol de lo público, la estrategia habría sido un fracaso. Pero no fue así. Eran conscientes del aluvión de ERTE en ciernes y tenían que recalibrar las nuevas necesidades de manera frenética para que nadie se quedara sin cobrar. “Después de muchas vueltas optamos porque los técnicos llamaran por teléfono a los que habían solicitado el trámite. En la cita previa te obliga a dejar el contacto y fue la mejor solución”. Los funcionarios iniciaron el teletrabajo por turnos con sus propios equipos informáticos y teléfonos hasta que la Consejería de Empleo les hizo entrega de móviles y tarjetas que guardaban sin uso. En todo momento han sentido el respaldo y colaboración de la autoridad laboral de la Junta, que les cedió los terminales, y que ha ido remitiéndole en tandas con la mayor celeridad los expedientes ya aprobados para que procedieran al pago.

Tres de los funcionarios se han encontrado con facturas de 320 euros en llamadas que serán ahora compensadas, mientras que otros empleados han tenido que renovar sus ordenadores obsoletos de motu proprio para cumplir con sus maratonianas jornadas en las que combatir la pandemia económica. “Sabíamos que estaba en juego el pan de muchas familias y nadie se quedó atrás, todos han realizado un esfuerzo titánico para tramitar los expedientes en tiempo y forma”, añade José Carlos Lara. Y aclara que en esta crisis la instrucción del Ejecutivo ha sido clara: “Que nadie se quede sin cobrar, que nadie se quede sin su prestación”, añade recordando que hace diez años la partitura que recibieron los directores de la orquesta del SEPE fue la de frenar el gasto público.

Había que poner toda la carne en el asador por las miles de familias atrapadas en el colapso de la economía provincial y no lo dudaron. No sólo han estirado los horarios hasta la extenuación, además han trabajado incluso en fines de semana y festivos, de lunes a sábado y el domingo no se podía por la actualización y mantenimiento de las aplicaciones y programas que procesan los datos. El sábado 9 de mayo, por ejemplo, 80 técnicos realizaron una jornada de ocho de la mañana a ocho de la tarde desde casa. “Han sido cientos de horas de más, estos trabajadores se han portado de diez, con una vocación y profesionalidad impagable”. Funcionarios que terminan a mediodía su jornada estándar han estado al otro lado del teléfono y tramitando documentos hasta en los festivos de Semana Santa. Las aplicaciones del SEPE se iniciaban a las seis de la mañana y no cerraban hasta las nueve de la noche. Y lo han hecho pese a ser una plantilla envejecida, con una media de edad alta, y la peor remunerada de todos los organismos laborales del Estado. De ahí que la dirección provincial estudie una serie de gratificaciones en base a los complementos de productividad y otras partidas para recompensar de forma personalizada esa generosidad de sus empleados que se ha prolongado durante dos meses.

“A partir de ahora intentaremos bajar el ritmo, estos esfuerzos no pueden mantenerse en el tiempo”, explica el director sin olvidarse de que este mes como viene siendo habitual cada año están registrando otro tirón de las estadísticas con el final de la campaña agrícola por la que otras 25.000 personas del manipulado tramitan sus prestaciones y en torno a 10.000 de los invernaderos. Y en el horizonte tienen una fecha grabada a fuego: el 30 de junio. Tendrá lugar la extinción de los ERTE de fuerza mayor y las empresas tendrán que buscar otra fórmula para darle continuidad a los expedientes o directamente volver a la situación anterior al estado de alarma. “Tememos que muchos de los ERTE aprobados se conviertan en ERE en los próximos meses”, valora con resignación José Carlos Lara. Mientras tanto, los funcionarios de todos los departamentos que se habían volcado con la tramitación (incluidos los del fomación, gestión económica, PER, letrados…) están volviendo a retomar su actividad previa.

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En este contexto de excepcionalidad la asistencia telefónica se reforzó en doble turno hasta las ocho de la tarde para resolver incidencias de los trabajadores y se habilitó un buzón de correo de atención al público (dp04ere@sepe.es) que el jueves 14 de mayo contabilizaba 784 correos pendientes de resolución, el más antiguo de cuatro días antes. La mayoría de lo que están entrando son desafectaciones de ERTE de empresas que vuelven a la actividad y otra proporción considerable relativa al número de hijos. “Tuvimos que elegir entre llamar para resolver las reclamaciones sobre el número de hijos o dejar de resolver entre 4.000 y 5.000 expedientes de personas que no habían cobrado por errores con el número de cuenta”. Y lógicamente optaron por la primera opción. El recuento de los hijos ya está en vías de solución y al inicio de mes fueron sólo 2.700 los expedientes que no se pudieron abonar, en su mayoría por incidencias con los números de cuenta bancaria. Más del 80% de los 30.332 trabajadores afectados cobraron el 3 de mayo y a mediados de mes ya habían cumplido con el 95%. “Antes del 31 se habrán abonado sí o sí todas las nóminas”, reitera. Y relata, además, que los bancos han ayudado porque hay personas que tienen dificultades para realizar este tipo de gesitones de forma telefónica o telemática, no se fían de dar un número de cuenta.

Pero la autonomía digital en los trámites ha sido la única solución. “No podíamos prestar atención presencial, no podíamos tener 50 personas en la sala de espera por el riesgo para su salud y la de nuestros trabajadores”, comenta el director del SEPE. El retraso en los pagos, pese al empeño de los funcionarios en evitarlos, ha propiciado críticas en redes sociales e incluso algún episodio de protesta como el que se vivió en la oficina de Roquetas el 3 de mayo. Pero en la provincia el clima de hostilidad hacia estos trabajadores públicos no ha sido tan desfavorable como en otras regiones en las que han vivido episodios permanentes de “puertas aporreadas” y amenazas por teléfono y correo como denuncian los sindicatos UGT y CSIF. En los últimos días han querido poner en valor el trabajo de la plantilla del SEPE, diezmada por los recortes de antaño y peor remunerada del Sistema Nacional de Empleo, porque “han trabajado día y noche”, tal y como reconoció la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para tramitar todas las prestaciones por los ERTE, despidos y finalizaciones de contrato que se han producido por la crisis. Los sindicatos han solicitado mayores refuerzos de personal y que se garantice la seguridad de los empleados, además de que se mantenga suspendida la atención presencial al público.

Las estadísticas son la huella exacta de un trabajo colosal. En dos meses han sido más de 7.100 expedientes de regulación de empleo temporal que afectan a 30.400 trabajadores en la provincia. De los 10.255 expedientes que se presentaron hasta mediados de mayo por las empresas, 6.880 correspondían a los ERTE. En abril tramitaron 44.073 expedientes frente a los 10.310 del mismo mes del pasado año. Han tenido que afrontar nuevas fórmulas más allá de los ERTE que se han implementado durante el estado de alarma: prestaciones por desempleo al colectivo fijo discontinuos, el subsidio por desempleo excepcional por el fin del contrato temporal, el subsidio para trabajadoras del hogar o del colectivo de artistas… sin olvidar la sobresaturación con el fin de la campaña agrícola. “Es como si entran 300 personas de golpe en un bar”, comenta el director del SEPE en Almería que narra que han sido más de mil llamadas diarias (por ejemplo, 1.088 el 14 de mayo). Del vuelva usted mañana a las llamadas y trámites hasta la noche y en festivos desde casa.