Bye,bye Cabaña, good bye

Fernando Santiago Muñoz | 20 de mayo de 2012

Paco Cabaña se va a despedir más veces que Miguel Ríos y Antoñete juntos. Casi como cuando Jesús del Río se fue a un convento a Córdoba. Falta solo que empiece a recoger placas (Cabaña, digo) de homenaje. Es raro el medio al que no da una entrevista o hace un reportaje sobre su marcha de Diputación (que es mañana) a la que seguirá un mes después su marcha de la secretaría provincial. Entre que sí y entre que no él se ha asegurado su jubilación en la Carrera de San Jerónimo, lo que tampoco está mal.

Hubo un tiempo en el que el PSOE medía mucho a quién ponía en los cargos. Quizás  acomplejado por la formación de los cuadros comunistas y por los profesionales liberales de la UCD, en el PSOE eran muy exigentes a la hora de poner a la gente en los cargos. Y eso que entonces les criticaban porque decían que hacía gobiernos de PNN. El tiempo ha ido degradando esa costumbre y ya tan solo se valora la lealtad perruna a la secta interna de turno(en eso , en realidad, igual que IU y PP). Da igual la formación o la capacidad: si la única formación ha sido ser cajera, servir copas o similar, si nunca jamás se trabajó en nada (por cierto se critió mucho a Leire Pajín y a Bibiana Aído y ahora nadie dice nada de Fátima Báñez y Ana Mato) que no fuera la política no importa si se garantiza el apoyo al mando. La gente empezó echando una mano en la sede del partido y terminó ocupando un cargo público remunerado o un puesto de asesor. Le preguntaron a Belmonte cómo un banderillero suyo había llegado a Gobernador Civil :”degenerando, degenerando”. Pues eso, degenerando la vida política. Cabaña llegó a la secretaría provincial fruto de un acuerdo entre el Grupo Janda (del que formaban parte Pepe Blanco, Juan Cornejo, el propio Cabaña , Chiqui Jiménez Barrios) y Rafael Román para desalojar de la secretaría provincial a Paco Vázquez, al que había puesto Alfonso Perales. La operación salió bien y Paco Vázquez no llegó ni a volver a presentarse ante la certeza de que iba a perder(igual ocurre ahora lo mismo). Tiempo después Paco Cabaña, para ser presidente de Diputación, traicionó a los que le habían aupado  y pactó con el peralismo pero en realidad la traición es consustancial con la política.

Se da el caso de que Cabaña ha protagonizado  la vida de la Diputación 17 años de los 33 de la época democrática. Y ahora la pregunta es:¿cuál es el legado de Cabaña? ¿qué huella ha dejado tantos años de gestión? Pues la formación de una red clientelar entre diputados, asesores y cargos públicos (de la Junta o de otros sitios) para consolidar su posición en el partido. Su gestión ha sido siempre encaminada a fortalecer su posición en el seno del PSOE y no a la gestión pública. De toda su labor pública por lo único que se le recordará es por su apoyo al Cádiz CF. Montó en la Diputación un entramado basado en los leales a su persona y a su sector, amigos personales y familiares. No se conoce ninguna herencia de su gestión , ni como vicepresidente ni, esto es lo más grave, como presidente. El Rosal quizás . Lo demás fue desmontar lo que había hecho Rafael Román y situar a los leales. Eso sí , siempre ha sido muy dicharachero y ocurrente a la hora de hablar. Ha sabido adaptarse y granjearse más la simpatía del adversario externo que del enemigo interno. Me parece a mí que ese será su legado. Como diría Tom Martín Benítez: le deseo lo mejor.

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