Con la venia » Archivo » Libertonia. Por Enric González en El Mundo.

Libertonia. Por Enric González en El Mundo.

Fernando Santiago Muñoz | 4 de octubre de 2013

¿SE ACUERDAN de Sopa de ganso? Imaginemos que Libertonia, el país donde se desarrolla la película de los hermanos Marx, no está en el centro de Europa, sino un poco más al sur.

Nace un nuevo día en Libertonia. Los ciudadanos despiertan sonrientes, felices por el titular que La Razón, un gran diario libertonio, publicó la víspera: «El paro sube en septiembre un 62% menos que el año pasado». Pero hoy otro gran diario, El Correo Gallego, ofrece una noticia mucho más grave: «Uno de los que halló (sic) el cadáver de Asunta iba bolinga perdido». La ciudadanía y la prensa tendrían que reflexionar sobre ciertas cosas. Mañana, porque hoy no hay tiempo.

El gran líder de Libertonia, Rufus T. Firefly, viaja a una exótica nación oriental donde se imploran sus consejos. Tras recibir la insignia de la Gran Orden del Capullo Florecido, Firefly consuela a sus anfitriones, atribulados por un terrible accidente nuclear junto a la ciudad de Fukushima. «Los temores sobre Fukushima son infundados», proclama el presidente libertonio. En ese momento se anuncia en Fukushima una nueva fuga de agua altamente radiactiva y altamente infundada. Firefly se fuma un puro.

Mientras tanto, en una provincia oriental de Libertonia, un prócer preclaro, gran amigo de Firefly, es sometido a juicio. Quizá se le acusa por envidia, porque al prócer le toca la lotería cada año. «Nunca he tratado de influir en ningún funcionario», dice el prócer. No le hace falta, porque muchísimos son parientes y amigos suyos. Pero el prócer, modesto, omite ese detalle.

Junto a esa provincia oriental se ha creado un depósito submarino para el gas. Desde que funciona el depósito hay terremotos todo el rato. ¿Habrá relación entre una cosa y otra? Misterio. La gente está tranquila, a la espera de que el presidente Firefly realice una declaración institucional que deje clara una cosa: los temores sobre el depósito de gas son infundados. Y sálvese quien pueda.

Los libertonios tienen motivos para sentirse orgullosos. Uno de sus ministros, llamémosle Montorini, anunció hace poco que Libertonia «es el gran éxito económico del mundo». Y, sin embargo, Montorini se quedó corto. Se descubre que en el resumen de los presupuestos se habían pasado un poco con la deuda. Nada, por un error de tipografía pusieron 10.000 millones de más, lo que antes venían siendo casi 1,7 billones de pesetas. ¡La deuda pública es incluso menor de lo esperado! ¡Sólo el 98,9% del PIB! Libertonia decide ascenderse a sí misma, por méritos propios, y se nombra «el gran éxito económico del universo».

Libertonia se acuesta feliz y esperanzada.

Etiquetas:


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber