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Blindar el estado del bienestar

Fernando Santiago Muñoz | 15 de noviembre de 2013

HosteleríaEl trío del susanato, la propia presidenta, Mario Jiménez y María Jesús Montero, repiten hasta la saciedad esta metáfora para referirse al presupuesto de la Junta. Podría resultar enternecedor: frente a los recortes de otros nosotros resistimos y garantizamos los servicios públicos. No se ofrece otra política económica pero se mantienen los derechos. Sería bonito, casi para llorar de la emoción, si fuera verdad. Pero resulta que los únicos empleados públicos españoles que van a sufrir recortes el año que viene son los dependientes de los gobiernos catalán y andaluz. Quienes prestan los servicios públicos que se dice defender se les quita dinero. Insólito. Por si fuera poco el blindaje supone hundir la Escuela de Hostelería de Cádiz. No pagan a sus profesores, no abre el centro, se planea recortar su programa docente. Si eso es blindar el estado del bienestar que baje Pablo Iglesias y lo vea.

Para aclarar si nos blindan o nos hunden, ahí está Millás:

¿MERECE LA PENA?

Vamos a ver, si un tipo es carpintero, es carpintero. Significa que lo mismo sabe hacer un armario que una estantería para libros. Y si un tipo es pediatra, es pediatra. Con eso está dicho todo, no se nos ocurriría llevarle al abuelo. Bueno, pues si un político es socialista, es socialista. Y de esto, piensa uno, debería haber ido la Conferencia Política del PSOE, de si son o no son socialistas. Si queda claro que lo son, ya deduciremos nosotros para qué sirven o qué servicios prestan. No se conviertan en un prospecto médico en el que es más larga la lista de aplicaciones que la composición cualitativa.

Si usted es socialista, va de soi, por ejemplo, que sea republicano. No se pierdan en eso. Nuestra duda, y parece que también la de ustedes, es si lo son. Todo apunta a que, mentalmente hablando, y pese a la interpretación febril de Pérez Rubalcaba, se encuentran ustedes en la misma lógica que el PP. Fue Zapatero el que abrió, con sus reformas, el camino en el que nos encontramos. Rajoy es un continuador aplicado de la política del “cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”. Como se ha señalado en otras ocasiones, el mensaje subliminal que Zapatero lanzó a la población fue el siguiente: “Créanme, esta crisis solo la arregla la derecha”.

La gente captó el mensaje y votó masivamente al PP. Y en eso sigue, según las encuestas. La gente piensa que el PP está haciendo el trabajo sucio al PSOE. En la Conferencia Política no se mencionó, por ejemplo, la posibilidad de que, aun siendo de verdad socialistas, la señora Merkel les impidiera actuar como tales. De hecho, parece que fue ella la que ordenó a Zapatero prepararlo todo para que el PSOE perdiera las elecciones. Eso, si es cierto, hay que decirlo también para que conozcamos los márgenes de maniobra y decidamos si merece o no merece la pena votar.

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