Hechos puntuales. Por Daniel López Marijuán.

Fernando Santiago Muñoz | 4 de mayo de 2014

Cuando una agresión se califica de “hecho puntual” se me disparan las alarmas. Es el caso de la agresión sufrida por Pere Navarro, líder de los socialistas catalanes, rápidamente calificada por Convergència como “hecho puntual”. ¿Qué quieren decir con eso? Si se refieren a que fue un puñetazo en el pómulo derecho y no una paliza generalizada, tiene un pase.  Pero me temo que se trata de minimizar la importancia de la agresión, como tantas otras veces, devaluación a la que contribuye el propio Navarro tildándola de “anecdótica”. No señor: las agresiones que recurrentemente sufren los profesores a manos de sus alumnos ( o familiares), los médicos y sanitarios por sus pacientes o en este caso los políticos por sus conciudadanos, son cualquier cosa menos anecdóticas o puntuales.

En los dos  primeros casos son una manifestación dolorosa e insoportable de la grosería, mala educación y minusvaloración del trabajo que exhiben de manera procaz estos energúmenos; en el caso de las vejaciones e insultos  a los políticos, son una evidencia del grado de hartazgo y desesperación de personas y colectivos sin perspectivas. En ningún caso se justifican las descalificaciones.

Estuve en el acto de presentación de las candidaturas de IU en la facultad de Empresariales, reventado por los desempleados de Delphi y allí no hubo violencia, aunque sí extrema agresividad. Ni IU ni sobre todo PSOE pueden eludir su responsabilidad en las promesas rotas que se ofrecieron de forma electoral a este colectivo; la angustiosa situación de precariedad y exclusión de cada vez más número de personas hace augurar que las situaciones de descontrol irán en aumento.

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