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Fernando Santiago Muñoz | 9 de octubre de 2018

LA COARTADA DEL CALOR. CARLOS NAVARRO ANTOLÍN

HACE años que en los colegios parece que mandan los padres de los alumnos, como en la Universidad el personal de administración y servicios (PAS) y en los hospitales los pacientes. Hemos jugado tanto a confundir los papeles y a fomentar la teoría de la participación de todos los actores en condiciones de igualdad, hemos ampliado tanto el manual de los derechos y recortado el de las obligaciones, que hemos generado un monstruo difícil de controlar. Sí, el sueño de la razón genera monstruos, como el exceso de derechos sin ninguna obligación produce individuos débiles. Los niños, los padres de los niños y los abuelos de los niños se quejan, se manifiestan por las calles y hacen huelga porque pasan calor en las aulas en este otoño berrendo en julio.

Los políticos que están en el gobierno prometen el aire acondicionado. Los que vivaquean en la oposición tasan el dinero que costarían las instalaciones, un importe que, por supuesto, se podría desviar de otros gastos ya comprometidos. El caso es derribar al contrario haga frío o calor. Nadie, absolutamente nadie, recuerda que en su etapa escolar también se sufría el verano cuando, sencillamente, era verano. Y en los días de lluvia el patio se mojaba, como los demás… Nadie niega que se rinde mejor en una estancia refrigerada, pero nos queda la duda de si estamos ante una nueva muestra, acaso un mero botón, del estado al que hemos llevado la educación entre unos y otros, un estado donde los profesores tienen los pies de barro, los padres tienen cogido a los políticos por el mango de la sartén y solo importan los datos del informe PISA (la mía que sea sin queso) para vender una vez al año lo buenos que son los alumnos. Estos registros siempre mejoran, que para eso está la Administración cuarteando continuamente la autoridad de la figura del profesor.

Los padres de hoy asisten encantados a la pérdida de autoridad de los profesores, cenicientas de un sistema que sigue en una peligrosa deriva. En muchísimos casos son más bien jefes de gabinete de sus hijos, llevando la agenda de los deberes, la lista de sofisticados cumpleaños (actos sociales), haciendo de transportistas de un sitio a otro, de un entrenamiento a una fiesta, de un parque de bolas a un taller lúdico de no sé qué gaita que estimula no sé qué facultades que me ha dicho el psicólogo que esto es buenísimo… Nadie, absolutamente nadie, recuerda que todo esto era superfluo hasta hace un minuto.

La mejor actividad extraescolar era estar en casa o jugar a la pelota un rato. Y, aviso para demagogos, no hay que remontarse para ello a ninguna etapa de escaseces ni de falta de libertades. Hemos sublimado el confort hasta límites temerarios. Estamos criando débiles. Y, claro, los débiles no aguantan el calor, como tampoco soportan el aburrimiento, ni admiten una primera comunión con un simple desayuno. En la educación se habla demasiado de los complementos (el calor, las instalaciones, las tablets…) y poco, muy poco, del esfuerzo, la exigencia, el mérito, el uso correcto del lenguaje, el cultivo de las humanidades, los buenos modales, etcétera. El tuteo ha invadido la educación, como ha ocurrido en la Sanidad, en la Universidad y hasta en la propia Iglesia. Y lo ha hecho envuelto en el halo de un tergiversado concepto de igualdad y en aras de un sesgado concepto de la modernidad.

En los tiempos que corren hay que tener ganas de ejercer la docencia. Hace falta mucha vocación para asumir que el sistema te dejará en cueros al mínimo problema porque la Administración prefiere dar la razón a los padres, convencidos de que el niño es el Mesías de cualquier disciplina y, por supuesto, el Messi en el fútbol. Los padres han renunciado a su condición de tales para asumir la de felices asistentes personales y sacrificados conductores vespertinos, mientras que los profesores se han visto obligados a limitar sus funciones, despojarse de cualquier autoridad y, por lo tanto, practicar una educación no pocas veces defensiva. ¿Salen a la calle los padres para protestar por las agresiones que sufren los profesores? Los padres se preocupan de los profesores, en el mejor de los casos, para perder los papeles a final de curso al proponer obsequios inapropiados para un docente. ¿De cuándo se ha regalado a un profesor un fin de semana en un hotel boutique, una sesión de masajes o una cena en un restaurante con vistas al río? Lo dicho: los papeles están perdidos. Debe ser porque muchos se quedaron traumatizados por la muerte de Chanquete.

Sin tener que pasar por espartanos ni renunciar a las ventajas de las tecnologías, conviene no olvidar algunas máximas que algunos teníamos claro o, al menos, nos las enseñaron con claridad. Hace calor en las aulas porque hace calor en la calle. Hay que hacer deberes porque en la vida existen obligaciones como existen los derechos. No hay que poner más envoltorios rosas. Y esto no significa que haya que recuperar ninguna suerte de castigo corporal ni seguir el viejo lema de que la letra con sangre entra. Simplemente se trata de tener claro que estudiar es algo muy serio que requiere hábito, concentración, perserverancia y, por supuesto, motivaciones y estímulos positivos, no tantos miramientos como el de la temperatura de las aulas.

Hoy, por ejemplo, se enseña más a indagar que a estudiar, porque nos venden el mantra de que en internet está todo y que los trabajos del mañana requerirán principalmente coordinacion, habilidades en equipo y otros cantos de sirena que, oh casualidad, siempre conducen hoy al paraíso de tardes sin deberes y fines de semana libres por delante. Luego vienen los fracasos. Fracasos, naturalmente, que son culpa de los profesores, esos desgraciados sometidos al despiadado e irresponsable pimpampúm en los grupos de mensajes.

Dejar de ir a clase porque hace calor en Sevilla nos reviste, quizás, de la condición de padres comprensivos y preocupados en la biempensante sociedad de hoy, donde todo se enfoca hacia la galería, pero transmite un mensaje nefasto (otra vez) para quienes habrán de pagar las pensiones del mañana: la obligación se orilla a la mínima adversidad y, peor aún, todos tenemos derecho a absolutamente todo. Cuando en el futuro, en el mejor de los casos, los niños de hoy tendrán que enfrentarse a muchas tardes de calor y frío. Si algo nos va mal, si no cosechamos el éxito al que estábamos llamados porque sí, porque nos vendieron que todos respondíamos al perfil de las altas capacidades (tururú), será culpa del sistema, de la sociedad, de aquel colegio donde no había aire acondicionado, del calor, de que no nos motivaron…

Por cierto, pregunten en algunos de los colegios privados más afamados y cotizados de la ciudad: no tienen aire acondicionado en las aulas. Cuánto daño están haciendo los grupos de WhatsApp a la educación, casi tanto como los palitos de cangrejo a la ensaladilla. Dicho sea por reírnos, que es de lo que se trata. Porque la vida es pasarlo bien y disfrutar. ¿No se enseña así a los niños? Pasar calor es un horror, se calienta la Nintendo. Y todos nos traumatizamos.

  • carabreca

    De acuerdo en todo, pero es cierto que es importantísimo aprender a indagar. Tanto como lo es estudiar. Así se entiende en Finlandia que es referente en la formación.

  • Manuel

    Muy bueno, aunque no creo que debamos exculpar del todo a los profesores, que su parte de responsabilidad tienen en esta situación.

  • Un tal Iván

    Finlandia cuenta con la ventaja de que allí no hace calor. Por eso hace falta aire acondicionado en la aulas: para parecernos a Finlandia.

  • Fernando Santiago Muñoz

    Un tal Iván: entonces que enfríen el exterior.

  • Gadir

    Fernando yo lo que flipo es con los profesores que piden el aire acondicionado. Los padres no dan más de si en muchos casos..pero y los profesores? Que según ellos no sé puede dar clase a 27 grados. Por cierto, gean cobazo a los padres del Josefina Pascual. Voten, voten Psoe.

  • Joselete

    Tengo entendido que los centros de enseñanza que dependían del Ministerio de Defensa tenían, o tienen, calefacción y taquillas para que los alumnos no carguen diariamente, como mulas, las pesadas mochilas. A esos niños se les está formando la columna vertebral y llevan a la espalda varios kilos de peso. Llevar la mochila de ruedas, con su edad, les da corte; aunque cada día se ven más.
    No creo que ningún papá o mamá alegue en junio que su hijo ha suspendido por culpa del calor o del frío.
    En una misión de la madre Teresa de Calcuta en la India -allí sí que hace calor- alguien les regaló un ventilador a las sudorosas y exhaustas monjas que atendían a los pobres enfermos. La Santa ordenó devolverlo. Ese ventilador les alejaría del sufrimiento.
    Pues yo sí pido aire acondicionado en las aulas y taquillas para el alumnado. ¿Se imaginan los centros comerciales, juzgados, hospitales,bancos, bibliotecas, etc. sin aire acondicionado?
    En todo lo demás estoy de acuerdo con el autor del artículo. La educación y la formación es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos.

  • gadita

    No puedo darle la razón. Estamos en 2018, la sociedad avanza y tener las aulas acondicionadas no es ningún disparate. Siempre me ha molestado mucho que cuando se hable de la necesidad de aire acondicionado en las aulas de Andalucía se entienda que es una especie de capricho o comodidad extra innecesaria y que sin embargo nadie dude de la necesidad de la calefacción en los colegios de Aragón, por poner un ejemplo.
    Lo que más me molesta es que ahora harán una ley para acondicionar las aulas o cualquier chorrada parecida cuando lo que tienen que hacer es simplemente financiar una climatización adecuada.

  • Una ciudadana

    Buenísimo artículo Don Fernando Santiago.
    Totalmente de acuerdo.

  • JMV

    Los centros escolares públicos están abandonados a su suerte por los ayuntamientos, propietarios de estos, si no saben mantenerlos adecuadamente lo mejor que podrían hacer es renunciar a su titularidad y dejarlos en manos de otras administraciones.

  • Joselete

    JMV, no confundas aire acondicionado con abandono. En España la escuela pública es la única institución que garantiza la igualdad de oportunidades, la posibilidad de ascender socialmente, el principio de no discriminación, etc. Eso hace posible que los hijos de los obreros y limpiadoras puedan tener más de una carrera universitaria. Aunque es cierto que es mejorable, como todo.

  • Uantuzri

    Que les pasa a los obreros y a las limpiadoras?
    Tan raro es que sus hijo estudien?
    Son de una clase inferior?
    No eramos todos iguales?
    Que es eso de ascender socialmente?
    Que yo sea clasista lo entiendo pero que lo seas tú me asombra divertidamente.

  • JMV

    Estoy totalmente a favor de la pública por eso no entiendo que no se mejoren estos edificios. Aquí hablo del mantenimiento y mejora de los centros y de dejación en muchos casos por parte de los titulares de su responsabilidad. A por cierto no creo que el aire acondicionado sea la mejor solución.

  • Gadir

    Joselete no puede ser más clasista jajaja, es decir, los hijos dej los obreros y las limpiadoras a la pública jajajajs, cuando en Cádiz es al revés y son los que van a la concertada pq él qie tiene dinero y verdaderamente de izquierda va a un público y sino a un privado de El Puero y Jerez, al igual que los adineradps de derecha. Será el tio clasista jajaja

  • Gadir

    En Cádiz capital lo del aire acondicionado es una pamplina gordísima, a parte de un gasto de energia innecesario, lo peor es que lo que lo están pidiendo son los podemitas. Qué lio en esas cabezas por un lado todo el día dando el varazo con el ahorro de energia y por otro defiende este despilfarro, arreglen los gimnasios, pistas de deportes, poner aulas de música, de idiomas, etc. Que panda dios mio¡¡¡

  • Joselete

    Tan clasista que soy hijo de limpiadora.

  • Joselete

    Antes de que existiera Podemos ya se colocaban ventiladores en aulas y en salones de actos de colegios e institutos.

  • Gala

    Habrá que ir adaptándose al cambio climático. En Babiera cuando el día está bueno, se sale al parque para tomar el sol y respirar aire limpio, una clase práctica sobre el medio (ambiente, cultural y social). No pasan frío en las aulas están aclimatadas. Sin embargo para el calor no están preparados. Ni siquiera muchos hoteles. Si antes las temperaturas eran soportables y ahora no lo son para poder rendir en clase, habrá que hacer algo, que no pase por el coste elevadísimo de aire acondicionado para dos o tres meses lectivos (ventanas apropiadas, buenas persianas, ventiladores, vestimentas, salidas a la calle por la sombrita).

  • Pepe Cabrales

    Claro, claro, voy entiendo lo que quiere decir el lumbreras este… me pregunto si el tal Carlitos Navarro Antolín dispone de aire acondicionado en su despacho o en la oficina del Diario de Sevilla donde trabaja; o, por el contrario, lo que tiene es un ventilador que cuelga del techo. O si escribe en cuadernillo y no utiliza el ordenador. Lo digo, por los buenos artículos que escribía Larra con una vela, no más. Lo que tiene que hacer Carlitos Navarro es alimentarse del mismo modo que muchos lo hicimos durante la Guerra Civil, que vería cuánta grasa que le sobra se quitaba de encima y qué duro se iba a volver.

  • Gadir

    Joselete pues poco favor haces a la causa.

  • Robert

    Con diez años entré en Primer Curso de Bachillerato, entonces había 6 más COU (antes PREU). Y las clases empezaban el 2 de octubre y acababan el 20 de junio y daba tiempo a estudiar logaritmos, trigonometria y lo que hiciera falta. Las clases nunca empezaron tan pronto en septiembre, solo en Primaria. De ahí el tema del calor. A partir del 2 de octubre es más llevadero.

  • Gala

    En Babia estaba yo cuando quise poner Baviera.

  • Gadir

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