Juan Carlos Aragón en El Desmarque

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

Andaluxía

Andalucía es muy bonita. Tiene jamón de Jabugo. Tiene unos sembrados de papas y remolachas que ya las quisiera para sí Cataluña (y olivos que dan aceite de girasol). Tiene verdes mares (o azules, según pinte el cielo). Tiene un puñado impresionante de iglesias y catedrales, clara muestra de que Dios aquí está más cerca. Pero tiene más cosas bonitas. Tiene avispas de todos los tamaños. Si te gustan los toros, también tiene toros y toreros. Algunos tan valientes como Padilla o Morante. Pero también tiene el flamenco. Y aunque a muchos andaluces no les guste el flamenco, a los japoneses sí. Por algo será.

Andalucía, además de bonita, es muy grande. Aunque a veces no lo parezca, llega hasta Almería. Hay muchas zonas despobladas, pero es lógico. Es tan grande… que no puede estar toda llena de gente. Y lo bueno que tiene que esté despoblada por muchos sitios es que así se puede montar a caballo y cazar esos pedazos de caracoles y conejos que tan ricos están con arroz brillante. ¿Que hace mucho calor en el campo en verano? Pues vete a las maravillosas playas de Huelva y Cádiz. De Algeciras para arriba también hay playas. Pero no sé si recomendártelas, pues por esas zonas hay muchos inmigrantes ilegales y pueden matarte. Es más segura la parte occidental, que tiene menos moros y apenas negros.

Andalucía, no solo es bonita y grande: también es sabia y culta, pues todas las culturas posibles pasaron por estos benditos lares. Los fenicios. Los romanos. Los árabes. Los inolvidables reconquistadores cristianos. El Psoe. Todas impregnaron en Andalucía sus monumentos y su lengua. Por eso a algunos andaluces no nos entienden cuando hablamos. Y si estas últimas elecciones no hemos ido a votar ha sido, en parte, por dejar que de vez en cuando nos gobierne gente distinta, como la de antes, que nos enriquezca otra vez con sus valores y renueve tradiciones y costumbres que estábamos perdiendo, como las Fiestas Típicas Gaditanas, el árbol de navidad noruego y el Belén italiano. Además, no es bueno que por ahí se crean que los andaluces somos de izquierdas, no vaya a ser que Venezuela nos quiera conquistar.

El único problema real que tiene Andalucía es que Europa siempre la sitúa a la cabeza del paro y a la cola de los estudios. Y es al revés. Está en la cola del paro y los estudios traen de cabeza a nuestros niños, siempre por detrás de los ilustres castellanos y los políglotas catalanes. Pero todo esto tiene una explicación. Si tú vives en Puertollano u Hospitalet, por poner un ejemplo, ¿en qué ocupas las horas del día? No vas a estar siempre en el gimnasio, en Instagram o fumándote un guacamaca… Entonces, o trabajas o estudias, pues si no el aburrimiento es insoportable. Allí la vida no tiene sentido. Pero si vives en cualquiera de los rincones de Andalucía, solo con admirar esa belleza que Dios creó, puedes pasarte los días y las noches tocando la guitarra, sin necesidad de hacer nada más (aparte del frío que hace en invierno y del calor que hace en verano, que impide trabajar en las mismas condiciones que en el resto de las regiones de España). Europa, en el fondo, lo que nos tiene es una gran envidia porque ellos tienen que trabajar para venir de vacaciones aquí donde nosotros no pagamos por vivir (algunos incluso sin necesidad de trabajar; aunque eso, solo algunos).

Y qué me dicen del arte andaluz, de la poesía de Pemán, de las canciones de Bisbal: “Ave María, canta Bulería, viva Andalucía, con o sin Almería…”. De las Inmaculadas de Murillo (de Picasso no, porque en vez de pintar Conil pintaba Guernica, el muy traidor). Del flamenco ya he hablado. Ni que decir tiene. Olé, olé y olé.

Pero si me tuviera que quedar con una sola cosa de Andalucía me quedaría con la elegancia política de permitir gobernar a la derecha, de dejarle que prueben los despachos, que renueven la red clientelar, que favorezcan a los más favorecidos (los grandes olvidados de los programas electorales) y, sobre todo, que hagan de Canal Sur —la nuestra— la suya. Podrían pactar con Vox que se encargaran —por poné un poné— de la retransmisión del Concurso del Falla y dejaran la Semana Santa en manos de Adelante Andalucía. La objetividad informativa sería mayor en ambos casos.

En lo personal, el abajo firmante también se compromete a cambiar el tono de los artículos de @ElDesmarque, para ir más acorde con la nueva ideología política imperante, e incluso a variar los finales de los cuplés: un pedazo de polla en cada uno quedaría muy gracioso y, además, evitaría la acusación de machismo encubierto que planea desde el ala bolivariana de los sectores progresistas.

Finalmente, felicitar al nuevo presidente por haber superado el récord curricular y profesional de Susana Díaz (que ya era difícil), así como el hecho de obtener la presidencia con el menor porcentaje de escaños jamás visto en nuestro parlamento: un 23’85%, por debajo incluso del 24 con el que preside el guapo nuestra nación nacional. Solo falta que José Manuel Soto haga el nuevo himno de Andalucía. Para los finales de popurrí podrían venir del carajo.

Pd.: Viva Andalucía libre, por España y la Humanidad no inmigrante.


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