El alcalde le enmienda la plana a La Voz

Fernando Santiago Muñoz | 5 de enero de 2019

Comparto la tribuna libre escrita para la Voz de Cádiz. El periódico me pidió un balance y consideraba que, además de realizarlo y dar las explicaciones pertinentes, era necesario aclarar, desde el respeto, algunas cuestiones que se han publicado en sus páginas.

La ciudad y la responsabilidad

No, vecino y vecina, nunca tuve una casa en Puerto Real ni me planteé ir allí a vivir. Tampoco estoy imputado, o investigado, por el Caso Chiringuitos, se trata de diligencias previas en un proceso de judicialización de Ciudadanos al que no le ve sentido ni la Junta ni los propios chiringuiteros. Algo similar en el Caso Alumbrado, salvo con una diferencia, José Blas Fernández denunció por una supuesta falta de información pese a que le hicimos llegar los datos por dos vías distinta. En cualquier caso, no se trata de un proceso por prevaricación. Y es justo señalar que, de momento, pese a las innumerables denuncias de la oposición en ese continuo afán de entorpecer, todo ha sido archivado.

Hemos invertido en la mejora de todos los centros públicos de la ciudad y en el Celestino Mutis, en concreto, cambiamos el anterior muro de hormigón por una valla que simula la proa de un barco. Lo digo porque el director de este medio, por ejemplo, nos acusó de abandono por el desprendimiento de un techo del colegio, pese a que esa actuación pertenecía a la administración andaluza, que antes había realizado unas obras de impermeabilización cuanto menos deficientes. Poco importaban los hechos por tal de señalar a este Ayuntamiento.

Ha descendido la tasa de criminalidad, pese a los continuos titulares sobre oleadas de robos, y Cádiz es sin duda, según datos oficiales, una de las ciudades más seguras de este país. Informes de los técnicos sostienen que ni de cerca se han perdido más de 2.000 aparcamientos, por más que el PP se levantara un día, dijera esa cifra y se diera por buena. El vídeo de nuestra concejala, María Romay, sobre los adornos navideños era en referencia a la casa de una amiga, no a la ciudad ni a los comerciantes. Mi compañero, David Navarro, no era un “pone multas”, como se le ha llamado aquí con desprecio, sino Policía Local. Y la consecución de la equiparación salarial que ha conseguido este Equipo de Gobierno para las compañeras de la Fundación Municipal de la Mujer no se trata de una reivindicación de tres años, sino una demanda histórica, de antes que llegáramos, de época del PP.

Que no se tomen estas primeras líneas como un ataque a este periódico. No lo es. Son simples aclaraciones. Algunas aclaraciones -no caben todas- de titulares, informaciones y calificativos que se publicaron en este medio y nunca tuvieron rectificación, pese a que muchas veces se pidió. Aclaraciones para que entiendan lo lejana que queda esa imagen apocalíptica, sesgada y poco realista que intentan dibujar la mayoría de las veces de la ciudad. No, vecinas y vecinos, el suelo no se abrirá bajo sus pies. Y aclaraciones para que ahora, después de realizarlas, pueda explicar el proyecto de estos tres años, la gestión de la ciudad y el futuro que queremos. Si antes no borramos los tachones, será difícil escribir en un papel lleno de manchas. No se comprenderá la letra. Y aclaraciones que no quiero que distraigan nuestros errores que, sin duda, también los hubo, los habrá y se han visto reflejados, y se verán, como es responsabilidad de los profesionales de La Voz.

Porque me parece injusto un relato incompleto. Porque me parece injusto para mí y para quienes leen este medio. Y porque creo que, en cierto modo, debo estas explicaciones a todas y a todos, incluidos quienes no me votan y a quienes no gusto. Soy alcalde de de Cádiz, de toda la ciudad, y no sólo de una parte. Nunca negaré a nadie las cuentas que debo rendir. Por eso escribo esta tribuna, tal y como me han pedido. Por eso esclarezco desde la más profunda sinceridad y respeto. Y por eso, siento que tengo derecho a expresar, desde la más contundente aceptación, mi disconformidad con unos textos que considero que no se ajustan a la realidad.

Igual que me gustaría expresar que eché de menos que no se mencionara la reducción de la deuda a proveedores. Cuando llegamos a San Juan de Dios, el Gobierno del Teófila Martínez y Juan José Ortiz tenía una deuda de 44 millones de euros con las pequeñas y medianas empresas de la ciudad, con esos comerciantes que crean trabajo y tejido social. Hoy, la hemos disminuido a seis a base de ahorrar en autobombo, publicidad y gastos superfluos. Los empresarios ya no tienen que esperar meses y meses para cobrar. También eché de menos el balance del protocolo antidesahucios en estos años de vida. ¿Saben que hemos atendido a más de 300 familias? Familias con sueños y miedos, con el temor en la nuca a verse un día en calle.

Porque Cádiz hoy es más social y más inclusiva. Y eso es una realidad innegable. Porque Cádiz, con el Bono Social del Agua, se ha convertido en uno de los pocos municipios a nivel estatal donde no se corta nunca el suministro en una casa por falta de recurso. Porque hoy, en Cádiz, con el programa Bajemos a la Calle, decenas de nuestros mayores que vivían en el más profundo aislamiento desde hacía quién sabe cuánto vuelven a disfrutar de las plazas y del aire. Porque Cádiz hoy cuenta con un Plan integral de Asuntos Sociales y pese a que heredamos una delegación en la que habían despedido a 24 trabajadores, ahora se va a ampliar la plantilla con 40 compañeros más. Porque en nuestras calles se han eliminado hasta medio millar de barreras arquitectónicas para que el espacio público no excluya a nadie. Porque avanzamos. Y avanzamos todas y todos, de la mano, sin dejar en la estacada.

Y, sobre todo, miramos al futuro. Un futuro que tiene la forma de un Campus Universitario de las Letras frente al océano Atlántico, que pone en valor toda esa fachada de la ciudad y que supondrá un salto cualitativo y cuantitativo desde el punto de vista educativo, cultural y económico. Un Cádiz con proyectos tangibles, con la transformación de los Depósitos de Tabaco como obra más visible, y con la dinamización de zonas como la Barriada de la Paz, Loreto o Cerro del Moro, que han sido históricamente olvidadas.

Porque acariciamos por fin un Cádiz sostenible, que sustituye la política de autobombo y mamotretos por el de Museo del Carnaval, carril bici y peatonalización. Y un Cádiz que se vea reflejado con sus cosas buenas -y también nuestros errores- entre los renglones de estas páginas. Porque Cádiz, nuestra ciudad, es responsabilidad de todas y todos.


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