Cádiz noir. Ángel Núñez en la SER

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

 

 En caso de guiarnos por el número de novelas publicadas en los últimos tiempos cuya acción se sitúa en Cádiz, debería dar miedo vivir en esta ciudad. Porque todas –o casi todas- pertenecen a ese género convertido ya en pandemia que es la novela negra. Invariablemente sus truculentos argumentos nos muestran una urbe poblada de asesinos en serie y de matones a sueldo, un marco incomparable en el que situar muertes violentas y por el que pasear a gánsteres de variadas especies a los que persiguen tipos siempre exóticamente acabados que hacen de detectives y que encuentran la redención con la resolución del enigma. Todas son iguales. Y aunque se reivindiquen por la crítica social no pasan de costumbrismo estrambótico. Lástima que, a diferencia de lo que sucede con los rodajes de cine, no se pueda cobrar un canon por ambientación de novelas en Cádiz. Con lo bien que le vendría al Ayuntamiento. La verdad es que uno se pasea tan divinamente por nuestras calles sin otro riesgo, quizás, que el de cruzarse con una procesión, pongamos por ejemplo.

Lo que sí da miedo es que podamos acabar convertidos en los habitantes de la ciudad deshabitada. Que no quede nadie. Que llegue a ser todo como en la escena inicial de «Abre los ojos», aquella película de Amenábar. Salvo en este caso con un casco urbano lleno de turistas ocupantes de los nobles y vetustos edificios a los que una escasa población envejecida contemplará pasar desde los escasos bancos que hayan para entonces sobrevivido al vandalismo. Digo esto porque doy por hecho que habrán leído o escuchado estos días las informaciones sobre la alarmante pérdida de población que sufre la ciudad desde hace veinte años. Esto sí que da para un buen argumento de esos distópicos, en plan Black Mirror. Algún día atravesaremos las plazas y calles vacías y recordaremos los tiempos en que los políticos se tiraban los trastos a la cabeza, enfangados en la meritoria tarea de culparse unos a otros. Coincidirán conmigo en que identificado el problema no parece esa la mejor manera de solucionarlo.

Porque lo cierto es que las últimas décadas han sido la historia de la ciudad que veía pasar los trenes. El de la Universidad, el de la construcción naval, el de la industria, el del puerto, el de la zona franca, el de la alta velocidad. Todos esos que nuestros gobernantes han dejado pasar. En fin, que como dicen que dijo el rockero Silvio: «aquí todo el mundo va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío». Y no tendría que ser ese nuestro sino

  • Joselete

    Muy bueno.
    Cádiz sí es ciudad para viejos y guiris jubilados.
    Me ha encantado eso de que “La verdad es que uno se pasea tan divinamente por nuestras calles sin otro riesgo, quizás, que el de cruzarse con una procesión, pongamos por ejemplo”.
    Menos mal que ahí está “The New York Times” para echarnos una mano y ponernos de moda y ejemplo en el mundo (antes que llegara Moreno Bonilla).

  • inquisidor joseleico

    ¿Que tendrá que ver Cádiz con Moreno Bonilla?.Por la cara.O cruzarse con una manifestación antidemocrática, destrozando todo a su paso.

  • anganga

    Toda ciudad es la unión de continente y contenido. En lo primero vamos sobrado, pero no sabemos venderlo y falta infraestructura hotelera a tal fin. Lo segundo, véase, sus habitantes, es manifiestamente mejorable aunque nos creamos lo contrario y lo reduzcamos a la gracia con excesiva frecuencia.

  • anganga

    En cuanto al artículo , muy bueno, a tono con su autor. Normal que sus calles vacías inspiren a los autores de novela negra. Las cercanas Jerez, y especialmente Miarmaland, con su bullicio diurno y nocturno, dan mas juego a la novela romántica. ¡ Si aquí se nos van las Erasmus sin que el gaditano les tire los tejos !.

  • Joselete

    Ja, ja. Muy bueno, Anganga.

  • Montiel de Arnáiz

    Anganga, no puedes permitir ese oprobio!
    El artículo de Ángel, buenísimo.

  • otro

    El sátiro gaditano se está perdiendo, y es una pena…amen de que no sabe ingles, claro

  • anganga

    Otro:¡Totalmente cierto!.El sátiro gaditano es una especie en via de extinción, con el juego que ha dado en las noches de La Boite y Las Pérgolas, y en sus paseos mañaneros por la orilla con su bañador ajustado, marcando paquete,con envidiado y permanente bronceado sin cremas, y al atisbo de cualquier nórdica despistada. Al sátiro gaditano nunca le ha hecho falta saber inglés para triunfar, mientras que nuestros chavales de hoy en día, mucho B1, pero no meten cuello al mundo Erasmus. ¡Cagon to!.

  • Choperpor

    :)

  • Arlequín

    Algunos en Cádiz lo tienen “Noir” con las Erasmus…


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