Tertulia. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

Los Magos de Oriente existen y no son los padres, podemos incluso aceptar la denominación popular de reyes pero con minúscula ya que el evangelio de Mateo en cuyo relato aparecen por vez primera no ostentan el rango que en la Edad Media les otorga la Iglesia. En cualquier caso existen y en estas fechas con el solsticio de invierno nos otorgan regalos sorprendentes. Este año me concedieron uno de los mejores, el inesperado encuentro con un veterano y leal amigo ¡Capitán Olivera! el cual respondió a mi exclamación a la manera de nuestra lejana juventud en las milicias: ¡Alférez Molina!. Poca gente sabe que el saludo militar proviene de la forma en la cual los caballeros medievales levantaban su yelmo para hacer visible su sonrisa de camaradería. Ricardo Olivera es uno de esos compañeros entrañables que te permiten imaginar que el cielo debe ser volver a estar con los amigos. En nuestro reciente encuentro me recordó nuestra tertulia de los años ochenta y añadió no sin razones que fue el cenáculo más sugestivo que se ha desarrollado jamás en la ciudad de Cádiz. Lo lideraban tres entusiastas profesores universitarios: Mariano Peñalver, entonces rector de la Universidad, Alberto García Troyano y José Antonio Hernández Guerrero, ambos catedráticos de literatura. A José Antonio le llamábamos el Cura Pepe y era quien amablemente se ocupaba de la logística. Dos jóvenes periodistas aportaban alegría y dinamismo: Lalia González-Santiago y Carmen Morillo. Junto a ellos un grupo heterogéneo de cronopios y de famas participábamos con asiduidad a las sesiones que por lo regular se celebraban los primeros viernes de cada mes. Catalina de la Cuesta, Venancio González, Manolo Gonzalez Piñero, Alfonso López Almagro, Juan Jiménez Mata, Ricardo y yo junto a algunos más. La admisión se producía de forma semejante a los ancestrales ritos tricentenarios de los francmasones. La tachadura negra de un candidato por cualquiera de los participantes significaba el rechazo.
En ese círculo florecieron varias iniciativas entre ellas las Jornadas sobre la Ciudad y el Mar en las cuales conseguimos implicar a múltiples instancias (Universidad, Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía y patrocinadores privados). Participaron prestigiosos profesionales de todo el mundo que nos hablaron de experiencias en otras áreas marítimas y portuarias. La aspiración por consolidar un órgano metropolitano para gestionar la Bahía de Cádiz estuvo presente en ponencias y debates. Diez años después coincidí con Damián Quero, Director General de Urbanismo, tanto en el gobierno andaluz como en el estatal, recuerdo su sensata reflexión: “A principios de los años ochenta ya planeábamos la ordenación del área metropolitana de la Bahía de Cádiz, por entonces ni siquiera se hablaba de la operación de recuperación de los espacios portuarios de Londres; los Docklands son hoy una realidad construida mientras que en Cádiz prácticamente no se ha hecho nada”.
En aquellos tiempos la sociedad civil apenas se encontraba articulada salvo a través de los partidos históricos con estructuras muy rígidas, afortunadamente ese panorama ha cambiado y los foros semejantes al del Cura Pepe abundan en nuestra ciudad. Al echar un vistazo a mis cuentas descubro con agrado que buena parte de mi modesta pensión se ha dedicado a pagar las cuotas de: Ecologistas en Acción, Amigos de Fernando Quiñones, Asociación Pro Derechos Humanos y bastantes más. El interés por las cosas públicas motiva a la gente y ahora que intento hacer un balance del año que ha terminado y esbozar los mejores deseos para el que comienza me gustaría hacer de moderador de una tertulia que aporta temas para el diálogo.
La estrategia de movilidad en los centros urbanos del mundo desarrollado tiende a la peatonalización. La morfología del centro antiguo de Cádiz siempre ha resultado bastante inadecuada para el vehículo privado que ya es un medio de transporte que pertenece al pasado, sin embargo en los últimos años se adoptaron medidas que propician la invasión de coches, como el segundo puente o la proliferación de aparcamientos subterráneos. Si bien el actual equipo de gobierno ha pensado invertir este proceso, los avances han sido muy tímidos, tal vez porque existe una resistencia equivocada de ciertos sectores. Ha ocurrido hace tiempo en otras ciudades cuando se plantearon proyectos para  peatonalizar pero los planeadores fueron más valientes y los resultados han producido una satisfacción generalizada tanto por la mejora de la calidad de vida como por el incremento de las actividades comerciales: Manhattan, Londres o Sevilla.
La población de Cádiz ha envejecido notablemente, además sus valores ambientales atraen a muchas personas mayores como lugar de retiro. Esta circunstancia para nada puede considerarse como algo negativo, se trata de preparar la ciudad para acoger a este segmento de la sociedad aprovechando su capacidad productiva ofreciendo ocupaciones y generando actividades que pueden reportar beneficios para el conjunto. Existen contenedores sin uso que pueden albergar usos para ancianos, como la pasarela de Santa Bárbara que se construyó en 2012, pieza de transición entre el parque y el borde de la mar ya que se ejecutó un garaje subterráneo imposibilitando el avance del arbolado hasta la balaustrada.
Como para otras muchas ciudades históricas el turismo es un problema mal resuelto. Es preciso desarrollar un plan hotelero y regular los alquileres estacionales para evitar el encarecimiento de la vivienda en el centro de la ciudad y el desplazamiento de la población a otros núcleos de la bahía. El área de oportunidad que representa el espacio público entre la estación y la mar es una asignatura pendiente que debe resolverse sin mayores dilaciones. Hay que demoler la Aduana para recuperar la vieja estación ferroviaria de hierro y vidrio del siglo XIX, así como ordenar inteligentemente este ámbito tal singular, umbral de nuestra bella ciudad histórica amurallada. La recuperación de los suelos portuarios que ya no resultan estrictamente necesarios para la actividad originaria es el mayor de los retos y la forma en la que se resuelva definirá el futuro de la ciudad durante todo el siglo XXI. De momento nada más que propuestas teóricas imprecisas y discutibles.
Lo dicho, son propuestas para que mis amigos y mis lectores mediten y comenten.
JULIO MALO

  • Carmen Fraisoli del Cuvillo

    Medito y comento:
    Que la peatonización del casco antiguo es urgente y necesaria no es concepto discutible. Las vías de nuestra población, por mantener la idiosincrasia con la que la ciudad fue concebida de calles estrechas (muchas angostas), no son aptas para la circulación de vehículos por imposible. Su anchura no lo permite en la mayoría de las calles, de hecho a menudo, si circula uno de ellos, los peatones se ven obligados en innumerables ocasiones “al culo en la pared”, sin decir lo que ocurre en más de una esquina cuando el coche ha de cambiar la dirección y opta por el ángulo recto; en este caso casi cómico, los peatones “del culo en la pared”, no son los de las dos aceras, sino los de las cuatro. En todo lo anterior no detallamos cuando rueda un vehículo de mayor envergadura. Los de reparto de mercancías, camiones de obra, mudanzas, deberían de estar obligados a circular en horas limitadas donde la mayoría de viandantes no acceden por ser horas nocturnas, tal y como los hacen los de la limpieza y recogida de basuras. El resto de las horas de luz la circulación deberá estar excluida y limitada a servicios públicos.
    Esto, parecerá al principio una quimera, pero ¿¿ Como se reparten mercancías, y se hacen obras en ciudades como Venecia??. Todo en horas nocturnas, con la salvedad incluida, que no todos los canales tienen acceso a todas las calles; se reparten los productos desde el canal hasta la dirección en carretillas manuales o motorizadas, pero llegada la luz del día, no se ve un repartidor por ningún sitio. Tenemos una ciudad antigua y con el orden con el que se fue construyendo, en ningún caso fue para que pasara la hormigonera de turno o el repartidor de Ikea.
    En relación al uso que se le podría dar a la llamada “ Pasarela de Santa Barbara “, me parece obvio y de sentido común que sus bajos pudieran utilizarse como talleres cedidos o arrendados por módica cantidad a pequeños artesanos, grupos de teatros, zonas de recreos para niños, sala de juegos lectura y reunión para ancianos, escuela de voluntarios para dar clases a adultos, y cantidad de opciones de agrupaciones de aficionados y necesitados que no tienen sitio y escaso poder adquisitivo para sus actividades. Todo ello claro, si el Ayuntamiento tuviera a bien mantenerlo y restaurarlo tal y como es su obligación; pues esa parte de la ciudad, bonita o fea, está en pie, forma parte de ella y guste o no ¡¡hay que mantenerla con el fin de ofrecer una oportunidad de ocio y trabajo a muchos gaditanos que lo necesitan!!. No es cuestión el dilema ahora de la pasarela que ya está construida. Eso antes, que para eso se expuso, y al que no convenciera plazo tuvo para oponerse. El tiempo de ahora es el de conservarla y darle la utilidad necesaria. Muchos puntos anotaría a su favor el consistorio, si le diera viabilidad de trabajo.
    Mantengamos lo que hay es lo menos de lo menos.

  • Joselete

    Julio, como los buenos flamencos, tocas todos los palos; desde la educación caballeresca hasta la integración del puerto en la ciudad.
    Me ha emocionado especialmente la mención a aquella tríada de excelentes profesores y pensadores de la antigua Facultad de Filosofía y Letras. Tuve la inmensa suerte de tener a Mariano Peñalver como profesor y trabajar uno de sus temas favoritos: memoria y materia según Henri Bergson.
    Sobre qué hacer con Cádiz, me quedo con la recuperación y puesta en valor del borde marítimo. Es la joya de nuestra corona. Para ello, entre otras medidas, habría que reubicar el CEIP “Santa Teresa” y el antiguo Club de Suboficiales situado junto a la puerta de La Caleta.
    Sobre la famosa pérgola (a mí no me gusta) solo se me ocurre dotarla con algunas actividades que demande el entorno ya que el garaje subterráneo impide otras iniciativas más integradoras en el paisaje.
    El polígono exterior de la Zona Franca es una ciudad fantasma. Así lleva décadas. Allí sí que se pueden ambientar novelas de terror. Me temo que no vengan más industrias. Solo pertenecemos a la globalización del sector terciario. Podría levantarse una nueva barriada que frene la sangría de la población gaditana.
    La peatonalización de Cádiz es urgente e incuestionable. Es cierto que se están dando tímidos pasos, pero se dan y en la dirección correcta. Dice un proverbio chino que la vuelta al mundo comienza con un solo paso. Ya lo hemos dado.
    El pasado fin de semana caminé, sin prisas, por el paseo marítimo, en el tramo que sigue al Hotel Playa en dirección Cortadura y ya terminadas las obras de peatonalización. Una delicia. Fue entonces cuando pude ver ese foro romano que te quita el sueño. El ciudadano y sus corrillos tertulianos eran los únicos protagonistas de un espacio regalado a la vida y a la salud comunitaria y no a los caballos de vapor que se habían enseñoreado de lo que va a ser un auténtico paseo dotado con un foro frente al mar.
    ¡Ah! Matilde y su parrilla estaba a rebosar, igual que los demás locales.
    Salud.

  • Daniel

    Amén. A lo de la tertulia literaria-política-cultural, me apunto. El sitio a elegir es importante: un lugar atractivo y que propicie el libre pensamiento.

  • Diego

    Estoy de acuerdo con todas las intervenciones de esta entrada.
    Es cierto que los avances en la peatonalización son muy tímidos. Probablemente queda pendiente una importante y complicada labor de concienciación… repartidores, taxistas, habitantes del casco antiguo, trabajadores de la bahía y del resto de la provincia… porque seguramente esto implica cambiar hábitos y rutinas… y la verdad es que solemos ser bastante conservadores y cómodos. También un esfuerzo del Consorcio Metropolitano de transporte para mejorar los precios y las frecuencias en el transporte público.
    Los coches tienen que ir saliendo poco a poco de muchas zonas de la ciudad donde ocupan una cantidad de espacio inaceptable.

  • Tirio

    También habría que desplazar del casco antiguo todos los imanes que atraen a los vehículos a motor: La Universidad, los organismos oficiales.
    Un modelo de ciudad es un modelo de ciudad y estas actividades no son compatibles con un gran geriátrico.

  • Diego

    No necesariamente. En muchos lugares del mundo la gente va a la universidad y a gestionar sus papeles (al centro de las ciudades) en transporte público. Hacerlo en vehículo privado suele ser más caro y un quebradero de cabeza. Aquí se dan muchas condiciones para poder prescindir del coche y hay que aprovecharlas. Creo que no hay facultad o edificio de administración en esta ciudad que esté a más de 15 minutos andando de una parada de bus o de tren. Un tipo de una gran ciudad te dirá que somos unos privilegiados y le parecerá increíble que aquí se use el coche para hacer estas distancias o para venir a trabajar o a estudiar desde San Fernando, Puerto Real o El Puerto.
    No hay que “desplazar los imanes que atraen a los vehículos a motor”. Hay que ofrecer alternativas y convencer a la gente de que es mejor no venir en esos vehículos, porque es un coñazo, no hay sitio para aparcar, le acaba saliendo más caro y nos quita espacio innecesariamente a los vecinos que vivimos aquí.

  • Gala

    Interesante tertulia.

  • Arlequín

    Habéis visto Múltiple de M. night Shyamalan? Os la recomiendo a todos

  • Jesús María

    En Cádiz falta el tranvía circular, limpio, no contaminante, seguro y económico, que nos dejaría siempre muy cerca del lugar al que nos dirigiéramos 24 horas al día, por cierto, algo muy común en toda Europa. En Praga, por ejemplo, si te subes al tranvía 9 con un sólo cambio circundas una ciudad de 1,3 millones de habitantes, cuando la nuestra sólo aloja algo más de 100.000 y el centro bastante menos. Coincido con la intervención que apuesta por el alejamiento de instituciones oficiales como la universidad, que alientan el tráfico en intramuros, el mismo ayuntamiento cumpliría mejor sus funciones en la ciudad nueva.

  • Begoña

    Y como vuelve el tema de la peatonalización de Cádiz Intramuros, alguno de vosotros me puede decir que solución daríais? Todo es cuestionable, y parece que cada uno mira por su interés personal y no por el general. Por favor que alguien me explique como sería esa peatonalización y a que áreas afectaría.

  • Eloisa

    Begoña, por mí completa excepto la ronda. Y por supuesto, con excepciones
    en calles interiores, tales como: transporte público no contaminante y ambulancias y otros servicios; también camionetas eléctricas de reparto sujetas a horarios establecidos. En cualquier caso, debe obedecer a un proyecto redactado por especialistas y sometido a información pública.

  • Begoña

    Eloisa, todo me parece muy bien, como también me lo parecería que sacaran fuera del casco antiguo todos los organismos públicos y universidad. Antes de peatonalizar deberían adecentar todos los edificios, porque la verdad que pasear o pasar por distintas calles se ven negocios y edificios de viviendas vacías en estado ruinoso, con carteles de publicidad superpuestos, y sinceramente, da pena. Menuda vista para disfrutar disfrutar. Cuando todas las casas estén en perfecto estado de revista, que se piense en la peatonalización. Cádiz no es Amsterdan.

  • Tirio

    Estarían de acuerdo si les dejaran los paquetes de Amazon en Río Arillo?

  • Begoña

    Tirio…. jajajajajaja….. Muy bueno. Los taxis, mensajerías, correos.. tampoco pasarían. Eso no sería a gusto del consumidor.


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