Sororidad. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 11 de febrero de 2019

 

En Cádiz nunca falta gente para firmar un manifiesto a favor y en contra de lo que haga falta, incluido a través de change.org . En la mayor parte de los casos son los mismos los que firman cada cosa, por contradictoria que sea. Colectivos de mujeres a favor de Ana Camelo, colectivos de mujeres a favor de María Fernández Trujillo. ¿Tantos colectivos de mujeres hay en Cádiz? Hace años estaba la Asociación de Amas de Casa y la Asociación Gaditana de la Mujer, cada una en su estilo, gestionada por gente completamente diferente.  Ahora das una patada y salen cuatrocientas entidades, aunque sean las mismas mujeres las que están en unas y en otras.  Las chicas se han vuelto  sociables y reivindicativas, cada una a su manera. Se juntan dos, toman un café en Enrique de las Marinas, y forman una entidad que sirve igual para un roto que para un descosido. En eso debe consistir la sororidad, eso de “hermana yo sí te creo” lo que llevado a sus últimas consecuencias es creer por igual a Ana Camelo y a María Fernández Trujillo, que las dos son mujeres aunque de generaciones diferentes y de partidos distintos. Sororidad, versión feminista de la antigua camaradería masculina algo así como decir que las mujeres siempre llevan razón. Traído a Cádiz es el tradicional ojanazo gaditano , darle la razón a tu interlocutor (en este caso, interlocutora) diga lo que diga, lo diga quien lo diga. Así se evitan los problemas y cuando mande quien sea podrá atender la subvención que se pida, financiar el curso que se quiera organizar, por disparatado que sea, desde uno de estimulación del clítoris a otro sobre el empoderamiento o como sea que se diga el palabro ese de moda, que nos estamos llenando de anglicismos. En eso las asociaciones de mujeres no se diferencian nada de las de hombres, donde la gente se adapta a lo que venga con tal de trincar algo, a fin de cuentas es la adaptabilidad al medio versión gaditana, masculina o femenina, que tanto da. Unos me dicen hazlo, otros que no lo haga, al final yo hago lo que a mí me da la gana.  Visto desde fuera no sabría yo decir si tiene la razón María o Ana. Por un lado la concejala de Ciudadanos es una mujer joven con una buena formación, dedicada a la enseñanza. Por otro la concejala de Podemos es una sindicalista con una trayectoria impecable de lucha. El fondo de la cuestión es ¿sirve para algo la Fundación de la Mujer? No comprendo mucho el motivo de tanto interés si a fin de cuentas nadie nota el cambio.

Fernando Santiago


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