El bastón de Salvochea

Fernando Santiago Muñoz | 23 de mayo de 2019

Para estar solo unos meses en la alcaldía ha dejado un montón de cosas: el sillón de Salvochea, el bastón de Salvochea, las gafas de Salvochea, la levita de Salvochea. Otra cosa es que alguien se haya leído los artículos de Salvochea o la vida de Salvochea. Eso es mucho pedir. Pero el alcalde, que reclama su legado, haría bien en pensar que Salvochea no  hubiera salido jamás en una procesión ni le hubiera dado la medalla a una virgen. Digo más: hubiera vendido la custodia en lugar de para comprar fusiles Remington para repartir el dinero entre los necesitados.


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