Uno di noi. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 31 de mayo de 2019

Domingo 23.30. El alcalde de Cádiz , José María González, Kichi para el mundo, llega en loor de multitud a la entrada de La Caleta donde los simpatizantes de su coalición celebran su arrollador éxito en las elecciones municipales. Acompañado de su pareja y de su hija nacida 81 días antes recibe muestras de afecto y apoyo de los presentes, muchos puños al aire (unos los izquierdos, otros los derechos, que ya la tradición de las izquierdas se ha perdido) y gritos de todo tipo, desde el clásico “¡Sí se puede!” a otros más modernos “¡Cádiz resiste!”. Algunos diputados de Adelante Andalucía llegados de San Roque y Jerez se unen a la fiesta, ya se sabe que la victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana. José María González se sube a un murete y desde allí reclama un micrófono. Embargado por la emoción del resultado y la euforia del momento hilvana un breve discurso más afectivo que político con la emoción desbordada. En un tono eufórico , con un acento gaditano reforzado (“ en este rinconcito al sur del sur hemos parado a los fashas”) hay un momento en el que explica que a lo largo del día ha visitado todos los colegios electorales. Una voz sale de entre el público “¡El mío no!” a lo que responde el reelecto “Chocho, me lo podías haber dicho en privado”, besos y “te quiero” lanzados al aire. Ese es el tono de la noche, la alegría y la jerga gaditana. En un momento dado alguien le pasa al alcalde el pendón morado de la ciudad: ni banderas rojas, ni la hoz y el martillo, ni la estrella roja, ni la tricolor republicana, ni la de Venezuela, Cuba o Palestina (antes solía haber griegas ). La comunión directa del líder carismático con su pueblo, sin ideologías ni intermediarios, del trotskismo al cadismo sin pasar por la socialdemocracia. Al final ese es Kichi: un chico honrado, un buen mushasho, uno de los nuestros, el vecino de La Viña que no ha cambiado su piso de currante por una mansión, el carnavalero, el cadista, el que iba de pequeño a ver procesiones, el catequista de La Pastora, el que habla de manera que todos le entienden( ya saben “el pito de las ollas” ). Kichi , más allá de su gestión, ha conseguido identificarse con una mayoría de la ciudad, el Cádiz castizo, el de las Tres Cés que teorizó un miembro de su candidatura que ahora se verá sorprendido cuando se ha transformado en Siete Cés, según el alcalde en el debate electoral: si no querías caldo. No faltó la mención al nuevo dios de las clases populares: Juan Carlos Aragón, el Jesucristo comparsista.

Fernando Santiago


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber