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Etiqueta veraniega. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 19 de julio de 2019

 

Llega el verano y uno no sabe muy bien qué indumentaria es adecuada para cada ocasión. Ya sé que uno no es Cary Grant ni Barack Obama que se pusieran lo que se pusieran parecían elegantes. Ni siquiera uno se parece a Ignacio Casas, que siempre lleva una camisa o unos zapatos adecuados para el momento del día o la etiqueta apropiada, sean alpargatas o mocasines, sean camisas hindúes o bávaras, sean de lino o de algodón, tanto da. Así que me entra la duda de si  son mejores las chanclas de deo (antiguamente  llamadas japonesas) o los gargajillos, que los madrileños llaman cangrejeras. También entran en la ecuación las chanclas deportivas. Hay gente que llegado el verano no se quitan las chanclas ni para dormir, capaces son de enfundarse esa antigualla llamada guayabera con unas aunque tengan uñas como peinetas. De hecho uno de los más fervientes guayaberistas fue visto con un traje de tres piezas y chanclas, como una modernidad. Ahora se usan trajes con zapatillas deportivas, la evolución natural conforme a los tiempos. O unas bermudas con unos mocasines sin calcetines, como si fueran a subir al velero de Juanma Pérez Dorao. No es lo mismo la cena de Nuevo Futuro que la fiesta de las guayaberas, no es igual una fiesta en la azotea de la Casa Pemán que la Velada de la Prensa, no se viste uno igual para ir al Concert Music , a la azotea del Hotel Atlántico que para ir a la Laja en La Caleta, por decir algo.

En tuiter se ha desatado una polémica acerca de las camisas de manga corta, tan denostadas durante mucho tiempo, injustamente marginadas sin motivo aparente. Hubo un tiempo en que si uno se ponía una camisa blanca de manga corta con corbata parecía un mormón, eso que llaman La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuya iglesia en Fernández Ballesteros se va a convertir en supermercado. No somos nadie, ni siquiera cuando desde Salt Lake City venían los predicadores. El caso es que parece haberse impuesto el camino para mejorar la consideración hacia las camisas de manga corta con relación a las de manga larga que se usan remangadas, una camisa  a la que se le acorta el tiro  por moda o calor. Un debate importante para los usos veraniegos de los caballeros.

Por cierto, todavía no ha debido haber ninguna fiesta de blanco en Vistahermosa. Estamos a la expectativa. Ni siquiera para entregar un premio a algún concurso de croket , de golf o para cualquier fin benéfico que tengan a bien los madrileños de El Puerto o los bilbaínos del Novo.

Fernando Santiago


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