INICIATIVA GALILEA

Fernando Santiago Muñoz | 25 de julio de 2019

LA MANIPULACIÓN DEL OBISPO SOBRE CARITAS DIOCESANA Y LA VERGUENZA DE LOS NUEVOS ESTATUTOS

Hace aproximadamente un mes Caritas diocesana de Cádiz y Ceuta ha sacado una noticia diciendo que han bajado considerablemente las donaciones y que Caritas tiene dificultades económicas para seguir sacando adelante sus proyectos. Y yo me pregunto:
¿Qué esperaba Caritas después de permitir que el obispo cese a los que teníamos experiencia y formación gestionando entidades sociales y dejara a un delegado y a una directora solo por ser obedientes?
¿Qué esperaba Caritas después de permitir que el obispo incluso cambiara los Estatutos para asegurar que Caritas lo que tiene que hacer es obedecerle a él? Un obispo que nos decía y nos repetía que Caritas tenía mucho dinero y el obispado poco.
¿Qué esperaba Caritas después de permitir que el obispo despida a trabajadores y cese a coordinadoras que eran las que sabían gestionar las subvenciones y los fondos?
Vamos a recordar la verdad sobre lo que está ocurriendo en Caritas. En el año 2014 el obispo me destituye como director por negarme a destinar dinero de Caritas a otros fines, como he explicado muchas veces.
Las cuatro personas que formábamos el equipo de entonces: el delegado episcopal, el administrador, la secretaria general y yo como director nos negábamos a esas peticiones del obispo. Con la diferencia de que el delegado episcopal y la secretaria general, pese a no estar de acuerdo, tenían claro que si el obispo lo pedía había que obedecer. Al administrador y a mí nos echaron, al delegado episcopal lo dejaron y la secretaria general de entonces hoy es la directora.
Una directora que no es conocida especialmente ni por su trayectoria, ni por su entrega a los pobres, si no que está ahí por obedecer al obispo. Sin apenas formación en temas sociales.
Al poco tiempo, también fueron despidiendo trabajadores o cesándolos de sus cargos, especialmente a los que tenían responsabilidad con temas económicos. Y, ya inmediatamente acometió el cambio de los Estatutos, para garantizar aún más que los que sigan sean los verdaderamente fieles al obispo. Modificaciones todas, por “Decreto de D. Rafael Zornoza Boy por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica”.
Primeramente el obispo sacó, inmediatamente después de echarnos, el Decreto de 16 de noviembre de 2014. Decreto que en resumen lo que viene a decir es que en Caritas todos y, especialmente el director, tienen que hacer lo que diga el obispo. Añadiendo frases tan alucinantes y que no estaban en los estatutos anteriores como que “Caritas Diocesana ha de actuar siempre en conformidad con la jerarquía eclesiástica” Articulo 5 Finalidad. Si alguien esto lo encuentra normal no lo es. Ni moral, ni católico, ni evangélico.
Y ya posteriormente, en el año 2017, el obispo sacó los actuales Estatutos de Caritas Diocesana, que se encuentran colgados en la web de la Entidad, y que han venido a traer básicamente dos cambios: uno reforzar su autoridad, sometiendo a todos incluido a los voluntarios y dos a restar funciones a los demás para autoatribuírselas él.
Aquí ya las cosas son cada vez más claras: “Caritas Diocesana es un instrumento a disposición del obispo” Punto II del Preámbulo. En cada apartado se lee lo mismo: “Bajo la dirección jerárquica del obispo”, “estrictamente unida a la jerarquía de la Iglesia”… “con el fin de asistir a su obispo en el ejercicio de la acción socio caritativa” etc, etc…
Y además se explica bien por si alguien no lo está entendiendo: “De este carácter jerárquico se deduce la exclusión de toda formación de voluntad colectiva como fuente última de autoridad en el gobierno de la corporación, quedando sujetos todos sus órganos, aún los de representación, a la dirección jerárquica del Obispo diocesano” Apartado IV del Preámbulo.
Incluso cuando se refiere a los voluntarios se remarca la obediencia al obispo. Los voluntarios colaboran pero eso sí “secundando las directrices del obispo, prestan su servicio a la Iglesia con total gratuidad”.
En los deberes del voluntario, en el punto uno se deja clarísimo que lo primero es aceptar y comportarse de conformidad con los fines eclesiales y con el código ético que se podrá aprobar por el obispo y, si no se obedece, el nuevo Estatuto trata así a los voluntarios “retirarse de la institución cuando no comparta sus finalidades o las resoluciones de sus órganos de gobierno, o cuando su actitud afecte negativamente, a juicio de la dirección, al regular funcionamiento de Caritas diocesana” . Por supuesto que nada de esto estaba en los anteriores Estatutos.
Se habla de derechos y deberes de los voluntarios y de ceses y obligaciones de todos menos del obispo. Que pena que no se establece para él ninguna obligación, ni se dice que pasa cuando este no respete el derecho ni de los pobres, ni de los trabajadores, ni de los colaboradores.
Y en cuanto al reparto de funciones donde antes la Asamblea era “el órgano supremo de Caritas Diocesana” ahora “La Asamblea General Diocesana, convocada por el obispo no es un órgano de gobierno”. Se reducen además cargos y sobre todo la capacidad de decidir de todos ellos.
En relación a la administración de los bienes también hay consideraciones que el obispo ha creído necesarias pero que nunca habían estado como la de “En el orden canónico, todos sus bienes tienen la consideración de bienes eclesiásticos…” Punto VI del preámbulo
Y para terminar, dos cuestiones a mi juicio gravísimas: los Artículos 32 y 33 de los Estatutos establecen la modificación de los Estatutos y la disolución de Caritas con la liquidación de sus bienes. La modificación de los Estatutos corresponde o al obispo “por libre decisión” o al Consejo Diocesano pero por supuesto siempre que estas modificaciones sean aprobadas, enmendadas o desestimadas por el obispo.
Y terminan los Estatutos diciendo que Caritas podrá disolverse “en los supuestos previstos en la legislación canónica y cuando lo decida el obispo, oído el parecer del Consejo Diocesano”. Sin olvidarse de apostillar que los bienes resultantes de esa liquidación, una vez atendidas todas las obligaciones, “pasarán a disposición del obispo a los fines que decida estimar”.
O sea si yo entiendo bien, que aún no salgo de mi asombro, por ley de los Estatutos, si Caritas Diocesana se disuelve, cosa que puede ocurrir cuando quiera el obispo, los bienes de Caritas no pasarán a los pobres, si no al propio obispo… Pero además para los fines que él decida.
Y Caritas nos pide a los feligreses que hay que contribuir más. A mis compañeros de Caritas les tengo que decir que la realidad hay que afrontarla. Que el problema no es que los ciudadanos de repente sean menos comprometidos o menos generosos, si no que Caritas debe dirigirla la gente que sabe y no el obispo manipulador de todo. ¡Que se vaya ya! Y por supuesto que se lleve con él a su fiel delegado episcopal. Que nombren a otro obispo que renueve a la dirección actual. Que se vuelvan a reincorporar las compañeras y compañeros despedidos de sus puestos de trabajo que saben gestionar aquello. Que el nuevo obispo derogue estos Estatutos manipuladores y que Caritas vuelva a ser asamblearia y entonces Caritas funcionará como Caritas.
En San Fernando a 24 de julio de 2019
Juan Luis Torrejón Vargas
Portavoz de la Plataforma de protesta Iniciativa Galilea

  • lucas

    Quien manda manda y cartuchos al cañón

  • Antonio

    …y después de este escrito, si monseñor no pone una demanda judicial, es porque sabe perfectamente que, desde la primera a la última letra, es todo cierto.

  • Lope de Lepe

    “Gracias a Dios yo soy ateo” (Varios Autores)

  • hartodetodo

    No sé quién tendrá razón, pero, en mi opinión, leyendo el texto, aparte de la personalidad del obispo de turno, esto es más un problema del Estado español que permite a la Iglesia o a sus autoridades, en lo que pudiera considerarse patrimonio de la Iglesia ( y que las donaciones a Caritas y sus estatutos lo sean es, en mi opinión, cuestionable) hacer y deshacer a su antojo sin limites ni cortapisas. Y así llevamos siglos.
    Cuando hay algún problema puntual sale la Carmen Calvo de turno diciendo una ocurrencia de las suyas y asunto concluido hasta la próxima, pero de cambiar las reglas/legislación, etc nada de nada. No hay eggs ni tan siquiera a anular las inmatriculaciones recientes.
    P. S.: Por cierto, en el escrito noto bastante “yoismo”.

  • JOSELETE

    Según la carta del Sr. Torrejón Vargas, el obispo ha dado un golpecillo de Estado a Caritas. El problema no es Caritas, es la carita de Zornoza. El Evangelio debe ser la Constitución de la Iglesia Católica. Como siempre, los pobres saldrán perdiendo.

  • Uantuzri

    Lo que es una verdadera vergüenza es que los pobres tengan que depender de la Iglesia Católica.
    Atenderlos es una función del estado de derecho.
    De la privatización de la caridad no hay un rojo que se queje.

  • Nolito

    Ahí le has dado Uantuzri. Yo no he visto a un pobre ir a pedir a un partido político. Lo que le podría pasar es que le quitaran lo poco que tiene. En cambio a iglesias, cofradías, Cáritas, monjitas, etc… todos los días y a todas horas. Cuanta hambre y necesidad quitan estas entidades de la iglesia. Luego sus integrantes serán más o menos modélicos en sus vidas privadas, pero la labor que hacen es innegable, incuestionable e incalculable. Eso lo saben muy bien los políticos, por eso miran para otro lado en otras muchas cuestiones…

  • Pitimini

    ¿Por qué critican al obispo cuando lo ha despedido, y no lo hace cuando trabajaban para él? Y así, varios casos ya.

  • Carlos

    Joselete: Sienta un pobre a tu mesa. Deja que la iglesia haga lo que considere oportuno, al fin y al cabo, debe dar cuenta a sus feligreses y, creo que tu no lo eres. A los pobres, a los marginados, debe atenderle el estado , que somos todos. La iglesia, si quiere, si le obliga su creencia, hará lo propio a través de sus feligreses, pero no tiene mas obligación que la que le impone su creencia, creencia en la que tu no crees. Esa no te obliga, la otra si nos obliga.

  • JOSELETE

    Carlos, tienes un enorme pastiche mental. Hay decenas de miles de ateos y agnósticos trabajando en las diferentes ONGs que solo creen en la dignificación de las condiciones de vida del ser humano sin esperar nada a cambio (y mucho menos el cuento de la vida eterna).
    La solidaridad humana y la lucha contra la injusticia no es, precisamente, patrimonio de ninguna religión.

  • Antonio

    Pitimini: Porque, como cualquier trabajador con un patrón explotador, tenían literalmente el mojón en el culo. Como lo tienen muchos de los que aún trabajan con un pie fuera ya. No han salido despedidos por el impacto que está produciéndose. Los que no están asustados son los han entrado sustituyéndolos. Pregunta, hay tres curas que, públicamente pueden darte toda clase de datos, y otros que te los dan en “petit comité”, pregunta a los despedidos, a las monjas que atendían a los inmigrantes, a los octogenarios desahuciados, en fin, gente hay para contestar.

  • El peluquero de la Camelo

    Antonio, en definitiva con todos los que se quejan en los medios: ” todo era magnífico hasta que prescindieron de mí”

  • jesus del gran poder

    BOICOT A ZORNOZA….NO HACED NINGUNA DONACION A LA IGLESIA…HASTA QUE LO ECHEN.

  • Antonio

    Venga vale: Zornoza for presidenr


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