Tradicionalistas y de las JONS. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 23 de agosto de 2019

El miércoles pasado la plantilla del Cádiz CF, el cuerpo técnico, la directiva y algunos empleados fueron a realizar una ofrenda florar a la Patrona y al Nazareno. Desconozco si se le preguntó a cada jugador qué religión profesan, caso de seguir alguna. El caso es que allí estaban los jugadores vestidos como si fueran a saltar al campo en ese momento, con la excusa de que es una tradición . No sé desde qué momento se hacen estas ofrendas, si el Cádiz las ha hecho a lo largo de toda su historia, pero sirve para reflexionar sobre la tradición. Ejemplo: las barbacoas. Empezaron en la época de Carlos Díaz, jaleadas por algunos concejales que se hacían fotos en la playa con sus colegas como el más gaditano . El PP las impulsó hasta el punto de querer incluirlas en el Libro Guiness, hasta que llegó la Familia Zapata, que se hicieron un chalet con las pailas , posando tan felices para la portada del Diario. Quizás en ese momento se vio que era una auténtica majadería , pero el PP no se atrevió a suprimirlas porque eran una tradición, se limitó a reducirlas. Luego llegó Podemos: por boca de Adrián Martínez de Pinillos dijo que se extendían a todas las playas sin límite alguno, para luego prohibirlas. No ha pasado nada. Se suprimió la elección de Diosa y ninfas que existía, con varios nombres, desde hace más de 60 años y no hubo llanto ni crujir de dientes. Se prohibió la iluminación nocturna de la playa , tampoco se pararon los relojes ni llegaron las siete plagas. En su momento la fiesta del Corpus pasó a domingo mientras se centraba en lo religioso en contra de la costumbre. Se creó la Velada de los Ángeles, luego se eliminó, luego se reinstauró y por fin se volvió a suprimir sin que se desprendieran los planetas ni hubiera manifestaciones. Un día desaparecerá Alcances y el Trofeo Carranza con los gaditanos dedicados a sus cosas. Desapareció el Cortijo de Los Rosales, los Festivales de España, las carreras de motos y de caballos en la playa, los Conciertos de la Libertad. No ha pasado nada, no se han abierto las puertas de averno. Fue una tradición quemar herejes o mandar a vagos, maleantes y homosexuales a la Prevención. Así que si un día la Directiva del Cádiz piensa que entre sus 15 mil socios los habrá como en la sociedad: católicos practicantes, cristianos culturales, ateos e incluso de alguna otra religión, ¿para qué organizar un acto de la religión católica? Seguro que muchos de los que posan felices delante del altar no creen nada más que en el VAR, ni en Mágico.

Fernando Santiago


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