En caso de duda, Augusto Delkáder. Juan Cruz en El País

Fernando Santiago Muñoz | 22 de octubre de 2019

 

Augusto Delkáder en su despacho de Gran Via.
Augusto Delkáder en su despacho de Gran Via. Julian Rojas

A Augusto Delkáder (Cádiz, 1950) se le debe este mandato: “En caso de duda, haz periodismo”. Se le escuchaba en EL PAÍS: “Hoy hemos hecho un buen periódico”. Este oficio marca su vida, coronada hoy con el premio Federico Joly que otorga el Diario de Cádiz en la ciudad de su alma. Es puro periodismo; en sí mismo, un libro de estilo del oficio.

En 1976 inició su etapa en EL PAÍS, adonde fue atraído por Cebrián para ser su redactor jefe. Pronto lo atrajo la pura vida de Cádiz, adonde fue llamado por Federico Joly para que dirigiera, a los 25 años, el Diario de Cádiz. Ahí había sido meritorio cuando era aun un lector adolescente. Allí se casó con Alicia Villar y allí nació Jaime, el primero de sus tres hijos.

Delkáder volvió a EL PAÍS un año después, como director adjunto de Cebrián. Su despacho estaba lleno de cascos, de excursión o de guerra, de las que Jaime se acuerda igual que de las excursiones que su padre hacía con él hasta los teletipos. Fue decisivo en aquella Redacción, y lo sería más tarde en Prisa, desde 1988, cuando Jesús Polanco lo puso al frente de los Informativos de la Ser.

Impulsó la cadena a la cabeza de la información nacional. Como recuerda Daniel Gavela, que trabajó con él en EL PAÍS, y lo sigue haciendo como director general de la emisora que preside Delkáder, aquella máxima, “en caso de duda, haz periodismo”, “es el tres en uno del oficio” con el que desenredar cualquier conflicto. A Polanco lo acompañó en viajes americanos, y allí consolidó la presencia de las radios de Prisa. Delkáder es responsable del Comité Editorial del grupo y presidente de Prisa Radio. De Delkáder dice Polanco en una conversación inédita a punto de ser publicada en libro: “Desde el primer momento me pareció uno de los tipos más listos que se mueven por la geografía…”

En su santuario de imprescindibles Delkáder tiene en su despacho la última crónica de su maestro Fernando Fernández, que llevaba en su chaqueta, al morir, lo que debía publicar en el Diario de Cádiz al día siguiente. Cebrián es para él “el innovador del periodismo” en España. Iñaki Gabilondo en la Ser y Darío Arizmendi en Caracol Radio de Colombia son profesionales clave en la radio que descubrió. Manuel Chaves Nogales, aquel periodista atravesado por las dos Españas, concita su admiración. Y de Alfredo Relaño, que se fue con él a la Ser, se siente “especialmente orgulloso”.

Su hermano Jorge, el segundo de siete hermanos (Augusto es el cuarto), lo recuerda a los catorce años leyendo el Diario de Cádiz. Su padre lo quería al frente de su empresa de maderas. “Ya que vas a ser periodista, al menos hazte abogado”. Fue abogado. Y el periodismo lo hizo empresario. “Yo creo”, dice Jorge, “que todo lo que ha hecho Augusto ha terminado siendo lo que nuestro padre quiso que fuera: ese amor que tiene por Cádiz, por volver, por sus amigos, es una vuelta al padre. Le pareció un genio por su visión de las cosas, por su manera de penetrar en la realidad. Un padre moro cien por cien, con un carácter emprendedor enorme”. Augusto es el cuarto hijo de aquel marroquí adoptado por jerezano, casado con catalana. “Ahora es un hombre de onda larga, que va a las corrientes más profundas de la realidad. De mirar, de escuchar, y de pronunciarse poco”.

De niño, recuerda Jorge, “se llevaba de calle a los chicos, porque era simpático, hacía gracias”, pero el oficio lo metió hacia adentro. “Sólo se suelta con los aires del sur, especialmente entre los senderos de Zahara de los Atunes, ante paisajes que colman su felicidad”. Es el testimonio de Antonio Yélamo, responsable de la Ser en Andalucía, que lo ha visto emocionarse por esos caminos. Como periodista, dice Gavela, “calibra la importancia de los hechos, quiere que se cuenten comprobados, y los jerarquiza bien. Esa frase, ´en caso de duda haz periodismo`, quiere decir que con la realidad no se negocia”. Eso lo llevó a un hit especial de su carrera, cuando sacó al aire aquella célebre escucha a Txiki Benegas, el socialista que llamaba Number One a Felipe González. ¿Ocurrió? ¿Es interesante que se divulgue? Pues que vaya a la antena… Joaquín Estefanía, exdirector, ahora adjunto a la directora de EL PAÍS, Soledad Gallego-Díaz, lo ve así: “Esté donde esté, es solo y nada más que un periodista. Le he visto reaccionar en la normalidad cuando todos estábamos apabullados por la magnitud de lo que sucedía. Son muchos años trabajando juntos”. “Nunca se conforma con lo evidente”, dice Jesús Ceberio, el tercero de los directores de EL PAÍS, tras Cebrián y Estefanía. “Augusto siempre busca la cara oculta de la luna”.

Para él, la luna sale por el sur. Dice Antonio Blázquez, amigo de su infancia bajo esa luna que los amparó, veterano emprendedor, que “Augusto a veces parece ausente, pero es muy cariñoso con los que quiere, aunque imagino que como enemigo no debe ser muy recomendable… No es de prontos, reflexiona, es de largo recorrido… Esas debieron ser las virtudes que en él vio Cebrián para llevárselo a EL PAÍS. Y así hizo en la Ser. Reflexionar y trabajar”. Sergio González, que ha estado a su lado en la Ser y fue director de relaciones corporativas, lo conoció cuando era un joven “ágil y espabilado, en el que Joly depositó sus grandes esperanzas… A pesar de la coraza con la que se distancia, en la Ser observé como mira mucho por no hacer daño y por acertar en las decisiones que toma”.

Dice Jaime Delkáder: “Es de una discreción absoluta, disfruta de su trabajo, se ocupa de nosotros, y nos deja hacer. Nos ha transmitido su sentido de la responsabilidad. Es lo que hemos aprendido de él sus hijos, Alicia, Leonor y yo”. Jaime, 42 años, recuerda que su hermana Alicia, fallecida en 2016, llamaba augustopedia a su “increíble agudeza para recordar cosas a las que nadie alcanzaba”. Y no está lejos el expresidente Felipe González de esa consideración: “Cuando llegamos a la información él ya está allí. Cuando hemos olvidado, el disco duro de su memoria nos recuerda de donde venimos. Rendirle un homenaje es premiar el verdadero periodismo. Un periodista integral”. Relaño lo ve así ahora: “Su principal moneda es el trabajo. Valora el compañerismo. Para él, uno que vaguea traiciona a los compañeros. Máxima lealtad al medio. Una relación casi japonesa con el trabajo. Extremo en sus filias y sus fobias. Colosal instinto periodístico”. Olga Beveride, presidenta de la Ser en León, lo conoce de una aventura en la que “siempre nos consideró compañeros en el encargo de subir la radio a las grandes ligas… Y convirtió la Ser en la radio más escuchada del país, ostentando ese liderazgo hasta la fecha”.

Su alma está en el sur. Y ahí lo ven Los del Río, sus amigos. “Es de estas tierras y nadie se lo va a llevar de aquí. Gaditano por dentro. Él se pone loco cuando nos ve. Nunca nos ha fallado. Y él no sabe cuánto lo queremos. ¡No se puede tener más arte!” Su arte tiene ya tres nuevos nombres. Julia, Lucía, Sira. Sira es la hija de Alicia. Las nietas. Sólo por su familia y por su tierra sería capaz Delkáder de abandonar por un segundo el oficio que es su alma y su cuerpo entero. “En caso de duda, Augusto Delkáder”, como dice la actual directora de EL PAÍS, Soledad Gallego-Díaz.

  • JOSELETE

    “Su alma está en el sur” como la del “Flequi”. Por algo será que Lonely Planet considera a la provincia de Cádiz uno de los 20 destinos más prometedores del mundo para viajar en el año 2020.

  • Ignacio Moreno

    Enhorabuena Augusto.
    Un fuerte abrazo.

  • Uantuzri

    Que tendrá que ver Lonely Planet y los destinos turísticos con la semblanza de tan insigne gaditano.
    Como siempre inoportuno, colocando lo que lo que ha leído por la mañana en el Diario sin venir a cuento en el primer sitio que se le ocurre y desviando la atención del tema que nos ocupa, la figura de Augusto Delkáder.

  • Plaza Mina

    Y tomándose las confianzas que se toma llamándole Flequi al recientemente fallecido José Oneto, apodo que seguro escuchó por primera vez en su vida en este blog cuando Fernando le dedicó un artículo y llamó así al periodista isleño. Un impresentable en toda regla, se mire por donde se mire. Todavía recuerdo el numerito que dio, también en este blog, cuando algunos mostramos aquí nuestras condolencias por el fallecimiento de Oneto y él saltó con aquel texto sobre Arias Navarro escrito por el difunto en Historia 16 en los primeros años de la Transición y que “casualmente” él estaba leyendo en aquellos momentos.

    Pa echarlo a los leones…

  • Plaza Mina

    Perdón: Pa “hecharlo” a los leones…

  • Chichinabo

    “En caso de duda…” La más tetuda.


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