Maeght. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 9 de noviembre de 2019

MAEGHT_FotorHoy jornada de reflexión previa a las elecciones generales, recuerdo una entrevista a principio de los años setenta en la revista Triunfo a Manuel Tuñón de Lara, entonces catedrático de Historia en la Universidad de Pau. A la pregunta sobre su voto en las elecciones de la República Francesa respondió al periodista: “se conoce que usted no vive en un país democrático, el voto debe ser secreto”. El conocido profesor se había exilado al término de nuestra guerra civil y sus libros aún estaban prohibidos en España. Mañana sí podremos emitir nuestro voto en secreto y con libertad, algo que no pudo hacer ningún español durante cuarenta y dos años, con mayor dolor aún los cientos de miles de exilados. En 1956 el arquitecto Josep Lluis Sert construye el estudio de Joan Miró en Palma de Mallorca cuando regresan de su exilio. Ambos trabajaron en 1937 en el Pabellón de la República Española de Paris donde conocieron al editor y galerista Aimé Maeght; cuando éste visita el estudio del pintor quiso uno igual para su Fundación en el pueblecito Saint Paul de Vence, junto a Niza, en la Costa Azul francesa. El resultado produjo en 1964 una arquitectura mediterránea, mediante una acertada secuencia de ámbitos expositivos cerrados y abiertos, salas para albergar obra gráfica y patios que preludian los jardines de esculturas hoy presentes en muchos museos. El modelo se desarrolla en la Fundación Miró, construida en 1975 en la montaña de Montjuic de Barcelona.

 

El próximo 17 de noviembre finaliza en la Fundación Maeght la exposición “Más allá de la pintura”. En ella se muestran más de doscientas cincuenta obras, muchas de ellas inéditas, a través de las cuales se pueden conocer los métodos de trabajo del artista, en especial la producción gráfica que realiza para Aimé Maeght y su hijo Adrien a partir de 1964: litografías, grabados, libros ilustrados y carteles. Rosa María Malet, comisaria de la exposición ha establecido cuatro apartados: “Relación entre Miró y los poetas”, con sus ilustraciones para libros de poemas; “Collage” por la importancia de esta técnica en el conjunto de su obra; “Combinaciones” porque Miró jugó con el color y la orientación para crear infinidad de imágenes; Y “Descubrimiento de técnicas”, entre las que pueden verse: aguafuerte, aguatinta, punta seca y su característico carborundo, aplicando pasta para conseguir relieves.

 

Desde hace algo más de medio siglo, la Fundación Maeght representa en la hermosa campiña provenzal un amable refugio, testigo de la producción artística del siglo XX. “Ceci n’est pas un musée” (Esto no es un museo) proclamó André Malraux, parafraseando el famoso cuadro de Magritte “Esto no es una pipa”, cuando siendo ministro de cultura con el general De Gaulle inauguró estas espectaculares instalaciones. Aún el visitante puede percibir la magia del lugar entre pinos y lavandas sobre una colina al que acuden en peregrinación cada año unos doscientos mil devotos. Declarada de interés público por la República Francesa, es un proyecto romántico y humanista que se mantiene sin financiación pública ni mecenazgo privado, solo mediante la venta de entradas, catálogos, postales y litografías. Un recorrido por el conjunto muestra la pasión de Sert por este trabajo que significó un cambio en su carrera después de su exilio en Estados Unidos, donde llegó a ser decano de la Facultad de Arquitectura de Harvard. Sus característicos lucernarios parecen atrapar la luz provenzal para acariciar las obras que se albergan, recurso que también utiliza con éxito en Barcelona.

 

 

JULIO MALO DE MOLINA

  • Yomismo

    D. Julio le pasa algo?, me tiene preocupado, de un tiempo a esta parte le veo comedido en cuanto a política se refiere.
    Espero que no se haya llevado un desencanto político y que no sea un problema de salud. Un saludo

  • Diego Gadir

    Don Julio, con afecto y permiso: Josep Lluís Sert fue, como sabemos, sobrino del arrebatador muralista Josep Maria Sert, quien ha sufrido un ostracismo injusto por su colaboración y gran amistad con Franco.
    Yo presumo que, siendo Franco quien le llamó a él al Pardo, la amistad surgiría de una fascinación de Franco en la línea de la enorme admiración que su obra despertó a lo largo del XX en Europa y Norteamérica, desde los gerifaltes nazis a los Rockefeller de Nueva York y los Rothschild.
    Fue, este Sert, el encargado de rehacer los murales del vestíbulo del Rockefeller Building de N.Y.C., del que fue expulsado Diego Rivera cuando ofendió a los magnates capitalistas con su retrato de Lenin.
    Josep Maria Sert fue un titán del muralismo modernista, como su sobrino Josep Lluís lo fue luego de la arquitectura racionalista.
    Josep Lluís fue un gran admirador de su tío; también un gran devoto de Gaudí, aunque sabía que los tiempos tienen su propio arte y estos su propia libertad -lo aventuró Gustav Klimt-. A él, a Josep Lluís, le tocaron en gracia las grandes vanguardias del siglo XX.
    Sert las aprovechó para “amueblar” su arquitectura; otras veces, las más, trabajó como arquitecto al servicio humilde del arte contemporáneo, buscando el orden y la luz que potenciaran sus cualidades.
    Fue, Josep Lluís, más que un arquitecto. Con Maeght, trabajó codo con codo para descubrir los mejores frutos contemporáneos de las artes plásticas.
    Roberto Sebastián Antonio Matta Echaurren, el pintor chileno universal que hoy 11 de noviembre habría cumplido 108 años, fue “albañil” antes que artista. Trabajó levantando los pabellones de Chile y España en la Exposición de París del 37. Como usted cuenta, Josep Lluís Sert había diseñado allí el pabellón español, donde se colgó el Guernica.
    Curiosa anécdota es que el ocasional albañil chileno, arquitecto titulado, flipó cuando vió el Guernica en rigurosa primicia. Llegó hasta Picasso a través de Josep Lluís y Le Cobusier, pues quería que don Pablo viese sus dibujos, los que hacía en su residencia parisina los días de descanso.
    Picasso le dijo: Sebastián Antonio, usted es un santo; usted es San Antonio… Usted hace milagros. ¡Vaya y siga haciéndolos…! ¡Al óleo!
    Matta es el creador del Verbo América, que comisarió Pedro Alfageme en la Expo sevillana del 92. Matta lo rebautizó a él Alfa-Gamma… Matta, que lo rebautizaba todo con su imaginación cósmica.
    Volviendo a los Sert, Josep Maria cayó en desgracia en el mundo del arte contemporáneo por su amitad con Franco; Dalí, no. Carlos Rojas del Ampurdán y Atlanta ha escrito mucho sobre esto. Todos, catalanes geniales.
    Josep Maria estuvo a punto de ser fichado por Himmler para decorar la inmensa cúpula de Germania, aquel sueño imposible de Hitler y Speer. Dicen que los megalómanos han gustado siempre del muralismo. Las revoluciones también. Ahora todo es más prosaico… Y turístico.
    También dicen que el sevillano Romero Ressendi, muy de la escuela de Sert, salió mal parado del Pardo; Juan de Ávalos, que nació unos días antes que Matta, triunfó.
    Alguien ha dicho que el arte está vivo gracias a la política. O muerto por su culpa.
    Yo creo que los artistas deben ser conocidos y juzgados por sus obras. Excepto en casos de evidente perversión moral,
    claro.
    Vargas Llosa recomienda tener manga ancha.
    Diego Gadir.
    Gracias a la generosidad de Fernando Santiago y Julio Malo.


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