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Intercambio de libros

Fernando Santiago Muñoz | 7 de abril de 2020

9B7905B9-85D3-44C5-8FB5-FC462B4D8DC3En la papelería Mío Cid, calle Isabel La Católica. Al estilo del bookcrossing americano. También  hay que animar a la gente a que deje allí otros libros para el préstamo . Para mí son artículos de primera necesidad, yo que no tengo kindle ni nada por el estilo.

La papelería está abierta todas las mañanas. De paso compren ustedes periódicos , que es una costumbre maravillosa.

Para los científicos de patinillo: tomar un libros a préstamos es igual que comprar un periódico. Digo el mismo riesgo. O igual que comprar cualquier otroproducto en el supermercado. Los que ponen excusas es porque no les gusta leer.

  • JOSELETE

    Pues sí. El libro es el gran aliado en los tiempos del confinamiento. Estoy de acuerdo en que salir a la calle para comprar un periódico, una revista o un libro debe ser considerado una actividad esencial -no solo de pan vive el hombre-.
    Ahora que las ventanas y los balcones se han convertido en los ojos de la ciudad, dirijamos también nuestra mirada hacia el interior de nuestras viviendas en busca de esos libros olvidados que esperan su oportunidad. Ahora le toca a “Tristes” de Ovidio.
    Enhorabuena y suerte a la papelería de Gonzalo por su iniciativa.

  • Uantuzri

    No sé cuando lees tú porque estás todo el día aquí dando la tabarra.
    Por cierto, te ha quedado muy presuntuoso, pero ya sabemos lo que tiene consigo el querer y no poder, el desmedido elogio hacia uno mismo porque no hay nadie que lo haga.
    Ovidio. Me meo!

  • JOSELETE

    Envidiosilla, como siempre.
    Quizás, si hubieses leído “El arte de amar” de Ovidio, no tendrías que ir deambulando, como una perdida, por la Ribera del Marisco en busca de un buen carabinero.
    Cuando Publio Ovidio fue desterrado de Roma (en los últimos días del año 8 a.n.e.) por el emperador Octavio Augusto, escribió una serie de elegías que, una vez reunidas, componen la obra “Tristes”. Así se despedía el gran poeta del primer libro de poemas elegíacos: “Pequeño librito (y no te desprecio por ello), sin mí irás a la ciudad de Roma, ¡ay de mí!, adonde a tu dueño no le está permitido ir. Ve, pero sin adornos, cual conviene a un desterrado: viste, infeliz, el atuendo adecuado a esta desdichada circunstancia. Que no te envuelvan los arándanos con su color rojizo, ya que ese color no se atiene muy bien con los momentos de tristeza; ni se escriba tu título con minio, ni se embellezcan tus hojas de papiro con aceite de cedro, ni lleves blancos discos en una negra portada. Queden esos adornos para los libritos felices; por tu parte, no debes olvidar mi triste condición. Que ni siquiera alisen tus cantos con frágil piedra pómez, a fin de que aparezca hirsuto, con las melenas desgreñadas. No te avergüences de los borrones: el que los vea pensará que han sido hechos con mis propias lágrimas.
    Ve, librito, y saluda con mis palabras todos los lugares queridos”.
    Ovidio escribía en papiro, no en pergamino. Para proteger la escritura se untaba con aceite de cedro el reverso de la hoja. Con el minio, anaranjado o escarlata, se solían escribir los títulos de los libros.
    Villareja, si quieres saber lo de los arándanos lee “Tristes” de Ovidio, de la colección Los clásicos de Grecia y Roma. Editorial Planeta-DeAgostini. Madrid, 1996.
    Si tienes suerte, lo mismo lo encuentras en la papelería de Gonzalo.

  • Uantuzri

    Aparentar no es más que no tener y querer aparentar que se tiene.

  • Uantuzri

    Lo definido no debe entrar en la definición.
    Mejor “Parecer”.

  • Choperpor

    Ese “Quizás”, estando admitido por la RAE, dice mucho. Lo recomendado es “Quizá”. La RAE también admite “Almondigas”.

  • JOSELETE

    Pobrecita.

  • JOSELETE

    Villareja, te lo digo encarecidamente: ahora que dispones de más tiempo deberías leer “Arte de amar” de Ovidio, una joya. También te aconsejo la lectura de “La isla de los jacintos cortados” de Gonzalo Torrente Ballester, “En la casa del padre” de J.M. Caballero Bonald, “Los coroneles” de Jorge Amado, “Rojo y negro” de Stendhal, “Madame Bovary” de Gustave Flaubert, “El difunto Matías Pascal” de Luigi Pirandello, “Opus Nigrum” de Marguerite Yourcenar, “El premio” de Manuel Vázquez Montalbán, “Paula” de Isabel Allende, “Crónica personal” de Fernando Quiñones y otros cientos de obras estupendas.
    Anda guapetona, anímate y abandona a tanto Inda y Marduenda que no te van a traer nada bueno.
    ¡Ah, se me olvidaba! También le puedes echar un vistazo al excelente y premonitorio artículo “El catalán: un vaso de agua clara” de José María Pemán.

  • Uantuzri

    Quizás en otra ocasión.

  • carabreca

    Dejad un par de días en cuarentena los libros prestados, creo que podrían ser vehículos de virus.

  • Antonio

    Es un magnífico establecimiento en su género. Las propietarias son amables y serviciales, la tienda está bien surtida. Aunque por mi trabajo frecuento la zona de forma esporádica, vivo a 15 kilómetros aproximadamente y es mi lugar preferente de compra de sus artículos.

  • Harrison

    Esta entrada está escrita de aquella manera. Con faltas de ortografía y sin sentido. La última línea es ya el remate.


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