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Jaime Pérez Llorca. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 26 de octubre de 2020

Tenía una habitación donde guardaba todas las cosas que cogía de los hoteles por los que pasaba : perchas, bolígrafos, jabones, colonias, peines. No sé el motivo pero del que tenía más recuerdos era el Watergate de Washington, debe ser que como miembro de la Asamblea del Atlántico Norte donde más reuniones había tenido era en la capital de los EEUU. Yo le decía que le buscaba el FBI. El PSOE debió designar al senador Pérez Lorca para esta organización porque hablaba varios idiomas , así de cutres son los partidos. De aquella época proviene su interés por los asuntos de defensa, lo que le llevó a establecer extraordinarias relaciones con jefes y oficiales, sobre todo de la Armada, ya que su verdadera vocación fue ser marino. Estudió medicina como su padre y su abuelo, de pequeño había estudiado en el Colegio Alemán de Cádiz, situado primero en la calle Vea Murguía y luego en Bahía Blanca. Enseñaba orgulloso los recuerdos del Colegio , donde las clases se impartían en ese idioma: una letra microscópica en antiguos cuadernos con los apuntes , recordaba que las clases de gimnasia se impartían en la Alameda, en pleno invierno, cuando su madre llamaba a Leonardo y a él mismo para que se abrigasen, con el bochorno consiguiente. Adquirió una notable erudición en temas militares que quizás le transmitió a su buen amigo Oscar Lobato. A los demás asiduos a su casa (Coco, Purita, Agustín, Carlos , Inés, Momo) nos interesaban sus recuerdos sobre el Cádiz de los años 40 y 50 , sus opiniones políticas o sus enfrentamientos con el gobernador civil Sanz Pastor. Heredó de su padre la consulta de oftalmología, donde venía a tratarse, entre otros, Alfonso Guerra. Cuentan que en los últimos años de profesión era tal su desapego que llegó un operario de la Bazán con un problema ocular, le dilató las pupilas y se olvidó del paciente hasta el punto de irse al cine. Cuando volvió el pobre hombre, que no podía ver por el tratamiento, gritaba como un poseso. Era una imagen recurrente de la Alameda verle pasear con esos dos enormes perros que a muchos aterrorizaban . Para los asiduos de su casa era famosa la extravagancia: capaz de decidir un día que iba a coleccionar películas y comprar 600 cintas VHS que luego era incapaz de ver, o galantear con la azafata de un avión a la que le compró 20 corbatas. Ya se ha contado su papel contra la terminal Reina Sofía, el paso del tiempo le ha dado la razón. Recuerdo también su propuesta de ferrys que unieran la provincia de Cádiz y la de Huelva, el “fiordo ecológico” le llamaba, a la manera en la que en Noruega se cruzan estos accidentes. Hombre culto, amable y cariñoso, gaditano de pura cepa. Un grupo de amigos quieren hacerle un justo y merecido homenaje.

Fernando Santiago

  • Jose

    Estudio en colegios de pagos?

  • Uantuzri

    En San Felipe Neri.

  • Federico Romero

    En uno de los artículos hagiográficos sobre Pérez-Llorca, publicado ayer en el Diario de Cádiz, texto malísimamente escrito, por cierto, el autor (Francisco Blanco), se declaraba “socialista revolucionario”, en contraposición a la moderación de Llorca que era “sólo” socialdemócrata, y este término dicho con “un cierto desdén y desconsideración por su ‘ascendencia’ burguesa, carácter elitista y posturas moderadas”. Mucho ha llovido desde entonces, y muy pronto el rojo de la camiseta socialista se fue por el desagüe de la centrifugadora liberal. Empezando la decoloración desde el mismo congreso de Suresne, también citado por Blanco. Congreso que fue un golpe de mano de los socialistas del interior, al que viajaron Felipe González y otros miembros de la nueva dirección por el apoyo del Servicio Central de Presidencia (creado por Carrero Blanco). El Congreso fue financiado con fondos provenientes del Partido Socialdemócrata de Willy Brandy.
    En Suresne se refunda el partido, bajo los auspicios de la socialdemocracia alemana y el visto bueno y tutela norteamericana: ni iba a haber revolución ni ruptura ni nada que se le pareciera, sino como diría José María Armero ( un personaje de la época, abogado de las más importantes multinacionales norteamericanas):”…un partido socialdemócrata, europeo, occidentalista,pronorteamericano y decididamente atlantista”.
    En ese “tardofranquismo”, aludido por Blanco, el PSOE no es más que una sigla. El peso antifranquista lo llevaron los comunistas.
    Recuerdo una anécdota de cuando detuvieron a algunos jóvenes aquí en Cádiz, y en la comisaría, un comisario muy famoso en aquel tiempo, al llegar a la altura de un militante comunista ,(que después, siguiendo el consejo del comisario, llegó a tener cargos en el PSOE), dándoles unos cachechitos amables, le decía:”Hazte del PSOE,tonto, hazte del PSOE”. Todo estaba bajo control.
    Y así hasta nuestros días, e incluso acentuado por su monarquismo, su fortaleza con los débiles y su debilidad con los fuertes. Un frontón para la izquierda.

  • hartodetodo

    ¿Alguna razón para que estos tributos que se pueden leer en el Diario de Cádiz al señor Pérez-Llorca se le hagan catorce años después de su fallecimiento?
    Recuerdo haber leído un libro de él sobre el desastre del 98, muy ameno; con algunas disquisiciones que se apartaban de lo que puede considerarse la ortodoxia que normalmente se lee sobre ese tema.

  • El portero del Sándalo

    En el artículo del Diario de Cádiz salía una foto con sus dos perros: se llamaban “ “Campe” y “Glu”. Era costumbre pasearlos por la Alameda a principios de los 80.


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