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Julio, colegazo. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 28 de noviembre de 2020

Lo conocí en el año 81, ambos recién llegados a la Diputación, él para poner en marcha el servicio de urbanismo. Desde el primer momento suscitó mi curiosidad ese tipo tan divertido con aspecto extravagante rematado por unas gafas estilo John Lennon. De nuestras conversaciones saqué la impresión que tuve a lo largo de nuestra amistad: un hombre cosmopolita, cariñoso, militante comunista en su juventud(lo que imprime carácter, como el sacerdocio), con grandes relaciones en su profesión y   una agitada vida personal: tenía por costumbre llamar “princesa” a todas las mujeres para no cometer errores. Como decano del Colegio de Arquitectos contribuyó a dar lustre a su profesión . Juntos pusimos en marcha el concurso que terminó con el anticuado uso del escudo heráldico de la Diputación para cambiarlo por un moderno logotipo que todavía perdura. Me parece notable su edificio de viviendas sociales de Cortadura , que él llamaba “rascacielos tumbado”. Con el tiempo aprecié su exquisita prosa que denotaba su gran cultura, siempre le decía “Julio, escribes mucho mejor que hablas”, sobre todo cuando empezó a perder el oído por lo que subía el tono de la voz , lo que le dificultaba participar en las tertulias televisivas que compartimos muchos años. Sus artículos semanales en La Voz me parecieron siempre deliciosos, él decía que le daba más satisfacción que yo lo subiera a mi blog a que lo publicara el periódico, por los debates que se formaban en los que participaba con deportividad. Quedarán para la historia de la ciudad las jornadas sobre La Ciudad y el Mar y la Guía de Arquitectura que hizo con Juan Jiménez Mata, un libro canónico que vendió miles de ejemplares, corolario del cual fue “Un paseo por Cádiz” donde dio rienda suelta a su extraordinaria capacidad para escribir. Fue iniciativa suya que pusiéramos en marcha el libro “Las torres de la luz” sobre esa maravilla de la ingeniería que son las torres que posee Sevillana-Endesa en Puntales y el Bajo de la Cabezuela. También colaboró con un libro de relatos sobre fútbol que escribimos 20 amigos donde cada uno dimos salida a nuestra creatividad gracias a la Fundación Cajasol. Julio, que se hizo más radical con el paso de los años, decía sobre la experiencia comunista “lo intentamos en el siglo XX y salió mal, lo volveremos a intentar en el siglo XXI” La última vez que le vi, me dio el abrazo de siempre con la frase de costumbre “ Tenemos que quedar, colegazo”. Decía Julio que si el cielo existe es estar con los amigos, hoy el mundo está más lejos del paraíso. Cabría poner en su epitafio como a Teletusa, la bailarina a la que Alberti dedicó unos versos: que la tierra te sea leve como leve le fuiste tú a la tierra.

Fernando Santiago

  • Chenequi Beltrán

    Don Fernando, usted tampoco se queda corto en este post.
    Que le sea leve.
    Descanse en Paz.

  • hartodetodo

    Verdaderamente escribía bien; echaré de menos sus intervenciones, cuando se decidía a hacerlo, a raíz de los comentarios que suscitaban la reproducción de sus artículos en el blog. D.E.P.

  • mpablo

    Jornadas como la ciudad y el mar, a las que asistí denotaron la cultura y el poder de convocatoria de los organismos que la llevaron a cabo. Todas esas iniciativas se han perdido. Congresos y jornadas de diversos ámbitos que ya hace tiempo no se hacen. Y no es de ahora sino también en la época de Teófila Martínez comenzó esa decadencia y ese dejar de hacer cosas en todos los campos de la cultura, del deporte en la ciudad. Ese sería otro tema, tenemos un deporte a nivel municipal de tercera categoría nada comparable al resto de ciudades capitales de provincia de Andalucía y de algunas de la provincia. Salvo excepciones como el Cádiz CF sociedad anónima, el resto de deporte poca visibilidad tiene

  • Luis Ramírez Rodrigo

    Leí con interés la mayor parte de las aportaciones de Julio Malo de Molina en este blog de Fernando Santiago. Las valoro muy positivamente por su calidad. Y, aunque no te conocí personalmente, te echaré de menos los futuros fines de semana. ¡Deseo que tengas una feliz transición hacia el más allá!

  • Carlos Aranda

    He sentido muchísimo la muerte de Julio Malo.
    Puede parecer (a mi me lo parece) un sentimiento excesivo porque nunca tuvimos más contacto que saludarnos sin detenernos cuando nos cruzábamos por la calle.
    Siempre deseé entablar amistad o al menos conocimiento con él porque me parecía una persona muy interesante de la que podía aprender mucho pero nunca encontré la ocasión para acercarme a él de una manera natural y sin forzar las circunstancias. Por desgracia ya no es posible.
    Le tuve muchas veces a la vista pero me quedé con el deseo de conocerle y tratarle.
    Descanse en paz.

  • José Antonio Aldayturriaga

    Conocí a Julio gracias a que coincidimos en las tertulias de la televisión y desde entonces consideré un privilegio su amistad. Nos unía nuestra pasión por el Corto Maltés y por Tintín, dos grandes aventureros como él. Mañana buscaré su maravillosa columna en la prensa de la competencia y no la encontraré, pero guardaré en la memoria todas aquellas otras que como cada domingo me enviaba al móvil. Descanse en Paz.


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