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Los tunos se enfadan

Fernando Santiago Muñoz | 1 de junio de 2021

Estimado sr. D. Fernando Santiago:
La Tuna no pasaba por allí, pero usted quiso meterla con calzador. Teóricamente la teleología de su escrito tenía por objeto criticar determinadas medidas que pretende llevar a cabo el Ministerio de Universidades y también referirse a ciertas inacciones por parte de la Junta de Andalucía. Pero, sin embargo, el armazón pseudoargumentativo para arremeter contra aquellos planes gubernativos lo ha construido arbitrariamente con invectivas a la Tuna a pesar de que esta es, por definición, apolítica. Precisamente por ese motivo y, no por otro, ha sobrevivido a los más diversos regímenes a lo largo de la Historia.

No es que me asombre su escrito pues tampoco ha sido la primera vez (ni será la última) que contemplo tristemente cómo para criticar algún asunto se recurre con formas ofensivas a una institución de raigambre universitaria, de la que me honro en pertenecer, y de la que usted sólo se ha quedado con una visión basada en tópicos epidérmicos. En consecuencia, señor Santiago, su técnica consistente en citar a la Tuna como si fuera algo aborrecible para criticar cualquier otra cosa que nada tenga que ver con ella no resulta en absoluto original. Por el contrario, ya ha sido bastante recurrente y, como diríamos por estas latitudes, demasiao hartible. No obstante, ciertamente a usted le ampara la libertad de expresión, pero como a mí también… allá vamos:

Desconozco cómo fueron sus años mozos por la década de los 80. Ni sé ni me importa a qué se debe su fobia a nuestra corporación secular. Me resulta indiferente que pueda deberse a si algún tañedor de bandurria enamoró a su antigua novia, a si quiso entrar en alguna Tuna y no lo consideraron apto ni para tocar el triángulo o simplemente le caemos mal porque sí y punto. Lo que no se sustenta es que usted haga críticas sin conocernos, pues para encontrarse moralmente capacitado a la hora de efectuar alguna diatriba debería conocer en profundidad cómo es nuestra institución, tanto en su vida externa como interna, y no efectuar un supuesto análisis que, por superfluo, resulta injusto. A este respecto, como le estoy dando mi opinión le hablaré en primera persona:

Soy lo que soy gracias a dos cosas, a mi familia y a la Tuna. Gracias a esta última, cuando me quedé sin dinero por acabarse el proyecto de investigación al que pertenecía, pude seguir sufragándome mis estancias en el vallisoletano Archivo General de Simancas para poder finalizar una Tesis Doctoral que no sólo significó la obtención del Grado de Doctor por la Universidad de Sevilla, sino que además resultó premiada (lo que desmiente una vez más el falso mito que asevera que los Tunos somos malos estudiantes). Gracias a ella he transitado por más de una veintena de países y vivido experiencias que ya hubieran querido los viajeros románticos decimonónicos. Gracias a ella me encontré en la Plaza Mayor de Salamanca con quien hoy es mi esposa, manteniendo un amor que sigue creciendo día a día. Gracias a ella he tenido ocasión de conocer a amigos a los que sólo necesitaría descolgar mi teléfono en una madrugada fría y lluviosa de invierno y al momento estarían a mi lado. Gracias a ella me he sentido libre, mucho más libre que lo que cualquier palabra hablada o escrita podría reflejar y usted comprender. Consecuentemente, gracias a ella me siento moralmente capacitado para decirle desde mi fuero interno que usted no tiene ni la más remota idea de lo que es de verdad la Tuna.

No sabe nada de ella porque al calificarla como de “engendro arcaico y machista” desconoce que nuestras corporaciones son fruto del devenir de los tiempos y que precisamente en las últimas décadas, con la plena integración de mujeres en las Universidades, se han creado más Tunas femeninas que masculinas (ya que está por la Caleta le emplazo a que conozca a la Tuna Femenina de la Facultad de Medicina de Cádiz, que la tiene cerquita). No sabe nada porque si únicamente focaliza su atención en “las capas con escarapelas, las bandurrias, el Clavelitos, las panderetas” demuestra un manifiesto desconocimiento de la sana camaradería que se vive en sus entrañas. No sabe nada porque nosotros sí sabemos que mientras que el Tuno no tiene vergüenza, el tunante es un sinvergüenza a pesar de que usted alardee de confundirlos. No sabe nada porque si piensa que lo nuestro son “tonterías con el que los machitos de antaño se paseaban ligándose a las niñas” ignora cómo muchos de nosotros, que ya empezamos a peinar canas, nos hemos emocionado cuando hemos rondado a nuestras mujeres, a nuestras madres o a nuestras hijas. No sabe nada porque desconoce la existencia de un sinnúmero de grandes profesionales que en los años de su paso por las aulas universitarias tañeron instrumentos bajo balcones en interminables noches que ahora recuerdan con una inenarrable nostalgia. No sabe nada porque no ha sido testigo de cómo tíos como armarios han llorado como niños cuando alguno de los nuestros se ha marchado para siempre. No sabe nada.

Le contaré un secreto: la Tuna sigue existiendo, pero no así su idolatrado “Comité Anti Tuna” de aquellos años 80 del pasado siglo. Por algo será…

Deseándole que tenga un mayor tino en sus próximos escritos, reciba un cordial saludo (mucho más cordial de lo que ha sido con nosotros),

Fdo.: Dr. Alfredo José Martínez González
Profesor de la Universidad de Sevilla y TUNO.
PD: no iba ni a tomarme la molestia de escribirle, pero finalmente he decidido hacerlo por la memoria de los que ya no están. Tal vez no haya sido consciente cuando redactó sus líneas, pero usted también ha querido ofenderles.

  • anganga

    Bueno y educado derecho de rectificación o turno de réplica.

  • Washisnay

    ¡Vaya brasa, cohones! Alfredo José, eres todo un miarma, además de tuno carajote.

  • Tony Trilles

    De la suegra no dice ná.

  • PUENTE CANAL

    Se dice que tuno viene de tunante, por eso los tunos solían ser personas que estudiaban poco y se divertían mucho, siendo el de la pandereta el que tenía la cara mas dura pues era quien pedía y saltaba delante de los bandurrias y de los guitarras. De todos modos, eran y son gente agradable y tienen canciones con letras muy sensibles para recordar.

  • Gala

    Un poquito de historia. Homenaje académico a los miembros que aún viven de la Tuna Universitaria de Sevilla (1951-1957)…

  • El payaso Chicharín

    Igual alguno pensó que ya no quedaban tunos que pudieran dar una respuesta tan contundente y, en mi opinión, merecida. Para criticar algo no es necesario menospreciar a terceros.

  • Fernando Santiago Muñoz

    Payaso: por si no te has dado cuenta, ese comunicado lo he subido yo por propia voluntad. Poco he puesto para lo que yo pienso de la tuna que, espero, vaya desapareciendo de las universidades.

  • hartodetodo

    La réplica me parece buena pero no veo claro el porqué de encabezar la firma con Dr.


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