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Mucho ruido. Por Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2021

Que no nos guste, o no queramos acatar una ley, no nos exime de cumplirla. ‘Dura lex sed lex’ que decían los romanos, que tenían un latinajo para cada cosa. Estemos o no de acuerdo –se puede estar en desacuerdo con una ley, oiga–, la legislación manda y oponerse a su mandato es constitutivo de delito, «dura lex». No conozco a nadie a quien le gusten las leyes tributarias, conozco a pocos que estén de acuerdo con la ley electoral, y creo que son muy pocos los conocidos que comulgan con la ley educativa. Y sin embargo, las acatan y hasta las asumen, porque la ley está para cumplirla.

 el acatamiento de la ley de la Memoria Democrática –una ley más que necesaria a estas alturas de la película–, por mucho que siempre salga el sol por Antequera y siempre haya quien opine en contra del texto legal –opinar es lícito, por cierto– hurgando en heridas mal cerradas y peor cicatrizadas. Allá cada uno con su opinión, que para eso es suya. El debate no está ahí. El debate está en la manera de ejecutar la ley, es decir, no está en el fondo, sino en las formas.

Y por ahí es por donde nos perdemos siempre. A nadie en su sano juicio se le ocurre hacerse una foto en la puerta de Hacienda, con el modelo 100 en la mano, para demostrar que cumple religiosamente sus obligaciones tributarias –qué tonta soy, lo mismo hay quien sí que se la hace y luego lo cuenta en sus redes sociales–, pero a todos nuestros dirigentes se les va la vida en demostrar que cumplen a rajatabla la ley de Memoria Democrática, como si no estuviesen del todo convencidos de que tienen que hacerlo. Era una vergüenza que el dictador Franco estuviese enterrado en un lugar que pertenece a Patrimonio Nacional y que se cobrase una entrada por visitar su tumba en un recinto que pagamos entre todos, de eso no me cabe la menor duda. Pero no era necesario retransmitir en directo la salida de los restos, ni era necesario que la ministra estuviese despidiendo al cortejo fúnebre y mucho menos era necesario montar el féretro en un helicóptero y pasearlo con luz y taquígrafos por el cielo de Madrid. Hay maneras y maneras de hacer las cosas.

A estas alturas, insisto, todos estamos de acuerdo en que determinados nombres no pueden estar en el nomenclator de nuestra ciudad, y aun quedan muchos, como Carola Ribed –que para colmo es el nombre de un colegio público–, Guillén Moreno, Brunete o Condesa Villafuente Bermeja. Lo normal es sustituirlos, aplicando la ley, cuanto antes, como se hizo en la avenida Ramón de Carranza o más recientemente en la avenida Juan Carlos I, aunque por otros motivos. Se aprueba el nuevo nombre, se manda a una cuadrilla de operarios y listo, el problema para los carteros. Lo que no es normal, ni medio normal siquiera, es organizar una romería para quitar la placa de Vasallo de la fachada de la casa natal de Pemán. La quita usted, como quitó la de José León de Carranza –que tiene calle y puente, todavía– y listo. Cuestión de formas. O de formalismos, como el proceso participativo con el que pretenden avalar el cambio de nombre en el estadio.

Más de cinco años llevamos dándole vueltas a lo del Carranza y casi dos años liados con el proceso participativo. Cometiendo errores –los que lo avalan y los que lo critican–, haciendo chapuzas y levantando una polvareda que no va a servir para mucho. La gente lo seguirá llamando Carranza, igual que sigue llamando Simago al Carrefour y Zamacola al Puerta del Mar.

Quítele ya el nombre al estadio, por favor. Cumpla con la ley y retire todo lo que aparece en el Catálogo para la Retirada de la Simbología Franquista de nuestra ciudad. Y no haga tanto sonar el cántaro, no vaya a ser que se note que está hueco.

 

  • hartodetodo

    Niquelado.

  • Uantuzri

    ‘Dura lex sed lex’ que decían los romanos, que tenían un latinajo para cada cosa.
    :) :) :)

  • Antonio Acevedo

    “La gente lo seguirá llamando Carranza, igual que sigue llamando Simago al Carrefour y Zamacola al Puerta del Mar”.
    ¿Qué gente? Gente en general (la mayoría silenciosa que se arrogaba Sobrecogedor) o solamente la chusma ‘gadita’ que frecuentas.

  • Velem Extevam

    Mientras os distrae con las zanahorias de Carranza y Pemán, el comparsero está entregando la vía pública a HORECA (incluido los aparcamientos de superficie).

  • Don Pullazo

    Resumiendo. Un alcalde con un CI normal hubiese pasaportado el conflicto entre callejero y ley de Memoria Histórica en una semana laboral, lo que tardan los operarios en cambiar azulejos y quitar placas.

  • Luis Duro

    Uantuzri, Ego te absolvo a sodomite peccatis tuis in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti

  • Uantuzri

    Si fuera pecado en todo caso sería de adulterio porque fue con tu mami.
    Imagínate la visión, postura tipo perra.
    Quédate con su cara y pon el sonido.
    “Paberlo grabao”!

  • Sidenie

    Bueno Zamacola ya no se escucha tanto, al menos no tanto como Canalejas. Pero es verdad, yo cambiaría todo del tirón y punto, por cierto, en Cádiz existe un paseo llamado príncipe de Asturias, por lo menos que lo llamen princesa, que es lo que existe ahora.

  • Ciego

    Y que cambien el nombre a la calle Fermín Salvochea

  • De Cádiz y del Cadi

    Los gaditanos/as seguiremos llamando Carranza al estadio, Zamacola a la residencia…pero oficialmente,la ciudad, ya no rinde homenaje a esos personajes. Además, a ver si nos enteramos que el puente Carranza no es una calle de Cádiz, es una infraestructura que depende de un ministerio, por lo que no es competencia del Ayuntamiento cambiar el nombre.

  • Joselete

    Tuno, quítate los leotardos!!!

  • Uantuzri

    Otro esperando que le conteste para tener su minuto de gloria.
    Que pesadez!


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