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Arenas paradise. Alberto García Reyes en ABC

Fernando Santiago Muñoz | 16 de julio de 2018 a las 0:33

Si la regeneración del PP pasa por Javier Arenas, catapum. Sus postales con Soraya estos últimos días han sido como un simposio de pintura contemporánea en el que nos muestran el «Ecce Homo» de Borja. El patriarca de la gaviota andaluza ha demostrado en estas nuevas averías de Génova su fascinante capacidad para denigrarse. Porque está entrampado en el peor agujero de la vanidad: no saber irse. El poder sólo entiende de poder. Y dentro de esa paranoia endogámica hay especialistas en áreas muy concretas. Javier Arenas es, sin duda alguna, el mejor perito de la oposición que hay en este país. Nunca un perdedor con tan amplio historial de derrotas logró mantenerse en el bienestar de la política sin responsabilidades durante tanto tiempo. Toda su generación se ha marchado por distintas puertas: unos a Soto del Real, otros a Sotogrande, otros a Santa Pola. Pero Arenas no tiene a donde ir y sigue ahí muriendo por sus siglas. Mejor dicho: matando.

El triunfo de Sáenz de Santamaría en las primarias del PP es la enésima resurrección del lince andaluz, cuya astucia para elegir la trinchera buena en las batallas es inversamente proporcional a su capacidad para ganar una guerra. Este dato es aturdidor: las elecciones internas del partido de la derecha española por antonomasia se han decidido en una comunidad donde sólo ha gobernado la izquierda. Arenas ha conseguido crear en Andalucía un plácido cortijo en el que no se le discute nada a pesar de que nunca ha hecho nada. Por eso negarle su talento para la abducción de las masas afines sería una injusticia. En el Sur no hay un solo movimiento del PP que no lleve su firma, unas veces velada, otras veces despechugada. Pero siempre letal. Porque nadie baila el chachachá de la política mejor que él. Su truco es infalible: el pie derecho en una loseta y el izquierdo en la otra hasta un segundo antes de la elección. Un leve movimiento de cadera y, magia, los dos pies en la losa buena.

Soraya tendrá que bailar con Javier refugiándose en recursos dialécticos de baja ralea porque le debe una. Sin la maquinaria andaluza habría ganado Casado, que tiene el respaldo de la militancia en la mayoría de las regiones en las que el PP no ha sido sólo una asociación benéfica diseñada para quejarse cómodamente del gobierno de la Junta en las partidas de dominó. Pero la democracia es así de hermosa. La ganadora de las elecciones en Andalucía cayó en las primarias del PSOE y el eterno perdedor ha ganado las del PP. La gran incógnita ahora es qué va a hacer la Real Academia Española con el término «regeneración» porque la actual acepción ha quedado en desuso.

En el «Arenas Paradise» las partes dañadas no se restauran jamás. Pasa el tiempo, pasa la vida, pasan los candidatos, pero Javier siempre está ahí para cumplir generosamente su misión humanitaria: que no olvidemos nunca que los buenos son los que llegan, pero los mejores, los que no necesitan estar arriba para que los miren, son los que saben irse.

 

Fuentes misteriosas

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2018 a las 7:49

5643A8ED-2231-4FEF-B454-B170466D33C3El viernes escuchaba en Radio Cádiz como una fuente no identificada de la dirección provincial del Partido Popular y, por lo tanto, afín a Soraya Sáenz de Santamaría,  criticaba a quienes en la provincia de Cádiz han osado apoyar a Pablo Casado. Según esa fuente anónima Pepe Ortiz, alcalde de Vejer, querría ser presidente provincial del PP. Algunos que dejan la política como José Blas Fernández y se preguntaba esa fuente qué buscarían Loaiza y Alfonso Candón. Podrían hacerse unas cuentas muy similares o peores con respecto a quienes apoyan a Soraya: obviamente seguir viviendo de la política como es el caso de Antonio Sanz y el resto de acólitos. Muchos de ellos con 30 años viviendo de lo público. Eso por no hablar de que un anónimo conceda una entrevista.

Paradojas socialistas. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2018 a las 6:43

Mientras la vicepresidenta del Gobierno de España anunciaba una reforma del Código Penal en el sentido de que toda relación íntima que no tenga el consentimiento expreso de la mujer será considerada violación y encargaba a la Academia de la Lengua una propuesta para reformar el texto de la Constitución para hacer su lenguaje eso que llaman “inclusivo”, se sabía que un dirigente de su mismo partido se había gastado 15 mil euros de dinero público en un club de alterne de Sevilla con cargo al presupuesto de un artefacto administrativo denominado Fundación para la Formación y el Empleo que servía para gestionar el empleo, sobre todo de familiares, amigos y compañeros de partido. Se desconoce si la cantidad se destinó a algún tipo de relación íntima en el club pero cabe esperar que fuera mediante consentimiento mutuo aunque mediase pago  y el dinero viniera del erario. Paradojas de la vida. Carmen Calvo fue consejera de la Junta de Andalucía durante años y por lo tanto no solo fue testigo, sino que fue partícipe de la red clientelar montada por el PSOE en la comunidad donde se situaban en puestos de responsabilidad a distintas personas por el mero hecho de ser militantes del partido sin mayores méritos que la lealtad a quien promovía esos nombramientos. Es el caso del gaditano Fernando Villén que para más detalles fue miembro de numerosas ejecutivas socialistas por lo que nadie podía aducir que desconocía las andanzas o las actitudes del personaje. De francachela con los colegas, paga España. En este caso paga Andalucía. Que no nos falte de ná. El tal Villén tiene grandes amigos y parientes en la Bahía aunque su inmaculada vida política la ha desarrollado en Sevilla. Criado en las Juventudes Socialistas de Cádiz junto con muchos otros que luego ocuparon puestos y algunos que todavía los ocupan. Igual algún miembro de las juventudes socialistas reunidos en Rota tiene condiciones para en un futuro ser elevado a algún cargo bien remunerado y acompañado con esos caramelitos añadidos al puesto. El PSOE extiende y desarrolla la red clientelar con dinero público al colocar a su gente en todo puesto donde sirva para tener amarrado el control del partido. Se hizo desde hace 30 años y ahora lo continúa con verdadero entusiasmo la Khalessi de Triana. Tan es así que el consejero de Empleo no quiso informar al Parlamento de Andalucía de las andanzas de este directivo con tarjeta de crédito a cargo de los presupuestos. El PSOE dice una cosa en Madrid y hace otra en Sevilla.

Fernando Santiago

Emérito

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2018 a las 5:37

Caos en la Glorieta

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2018 a las 3:33

Puerta del Babylonia. 7 de la mañana

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2018 a las 2:32

Olvidos

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2018 a las 2:17

Supercopa

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2018 a las 2:16

Descontrol urbanístico

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2018 a las 2:13

El subdelegado echa una mano

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 17:15

Muy bueno

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 6:13

Más Venecia. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 5:44

serviciodecorreo.esDurante el quinto congreso de la Fundación Arquitectura y Ciudad, celebrado los días 13 y 14 de junio en Pamplona, se ha reflexionado acerca del valor de los espacios libres, entendiendo que una ciudad es tanto más urbana y democrática cuanto mayor sea el peso de los ámbitos de interés general con relación a los usos privados. La arquitecta anglo-iraní Farshid Moussavi reivindicó los usos públicos, incluso en áreas privativas, así relató cómo tras la polémica expulsión de un ciudadano de una cafetería de la cadena Starbucks, la empresa comunicó que nadie más sería nunca desalojado por no consumir. “Menos forma y más gente. Menos Dubái y más Venecia”, exclamó el urbanista danés Jan Gehl, autor de la peatonalización de Broadway. Precisamente en Venecia, el 26 de mayo se había inaugurado la edición 16 de la Bienal Internacional de Arquitectura titulada “Free Space”, cuyas comisarias son las arquitectas irlandesas Yvonne Farrell y Shelley McNamara; el objetivo es indagar acerca del espacio de uso público. De entre los 71 participantes destaca la visión crítica que expresa el Pabellón de Luxemburgo, configurado mediante un angosto pasillo rodeado de maquetas de los inaccesibles rascacielos de la capital, de manera que los visitantes solo disponen de un 8% del recinto, coincidente con el porcentaje de espacio público en Luxemburgo; el corredor concluye mediante el rotulo: ¿Un país privatizado es una empresa o un Estado?

Más allá de las distintas propuestas, queda la imagen transversal de su principal pabellón: Venecia, ciudad de origen lacustre y sede de la Serenísima República, emporio del Mediterráneo medieval, cuya morfología, tejida por canales, puentes y otros espacios peatonales, aún podemos disfrutar. Incluyendo al Arsenal, antiguo complejo de astilleros, donde se llegaron a desarrollar técnicas de producción de galeras en cadena desde el siglo XVI. Tan sugestivo espacio es el principal escenario de la Bienal; en esta ocasión dedicada a explorar el tema del espacio libre, en todas sus significaciones: libre de construcción, escenario natural, público, colectivo, gratuito, sin límites, ágora popular, tierra de todos y de nadie. Por vez primera participa el Vaticano, mediante diez pequeños centros, de oración, meditación y reposo, diseñados por reconocidos arquitectos e inspiradas en la Capilla del Árbol (1918) de Gunnar Asplund para la Iglesia Reformada de Suecia. Menos interés ofrece la exposición de un trozo de los demolidos Robin Hood Gardens de Alison y Peter Smithson, esfuerzo logístico injustificado después de no haber destinado un céntimo para defender el derecho a la vivienda de más de 200 familias que se alojaban en ese conjunto residencial en torno a un espacio libre colmado de esencia aguda de vida.

En la edición de 1980 de la Bienal de Venecia se admitió a la arquitectura, que siguió a la pintura y al cine, objetos de la misma desde 1895. Y lo hace ocupando la larga nave de la cordelería del Arsenal, mediante lo que se denominó Strada Novissima, compuesta por una escenografía de veinte fachadas diseñadas por otros tantos arquitectos, entre los que se encontraban: Aldo Rossi, Robert Venturi, Frank Gehry, Léon Krier y Ricardo Bofill. Paolo Portoghesi, comisario de la muestra, había dicho de la Strada que era una exhibición con arquitectura, no de arquitectura; de hecho se planteó como apología del posmoderno, respuesta ecléctica al Movimiento Moderno. Algunos años después la tendencia posmoderna se apaga, proceso recogido en las sucesivas muestras, todas ellas muy útiles para abrir debates y reivindicar el papel social y cultural de la arquitectura.

JULIO MALO DE MOLINA

El martes

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 5:28

Hace falta una poda

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 4:26

Fiesta

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 3:51

Carmen Calvo

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 2:50

Lo que queda del Portillo

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 2:46

Solar de la antigua IPG

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 2:45

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Foto de Oscar Cantero

Socavón en Tolosa Latour

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 1:43

dav

Foto de Oscar Cantero

Incívicos

Fernando Santiago Muñoz | 14 de julio de 2018 a las 0:48