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El carril bici

Fernando Santiago Muñoz | 22 de noviembre de 2018 a las 6:11

En teoría es una calle peatonal

Fernando Santiago Muñoz | 22 de noviembre de 2018 a las 5:31

Mañana en 8tv

Fernando Santiago Muñoz | 22 de noviembre de 2018 a las 4:30

Hoy

Fernando Santiago Muñoz | 22 de noviembre de 2018 a las 3:29

Regadío

Fernando Santiago Muñoz | 22 de noviembre de 2018 a las 2:17

Aparcamiento particular

Fernando Santiago Muñoz | 22 de noviembre de 2018 a las 1:31

Mañana

Fernando Santiago Muñoz | 22 de noviembre de 2018 a las 0:40

Se presenta en Barcelona

Fernando Santiago Muñoz | 22 de noviembre de 2018 a las 0:15

Emilia Landaluce no ha estado nunca en Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 15:45

 

LOS CLINTON DE CÁDIZ NO QUIEREN SABER DE PABLO IGLESIAS. EN EL MUNDO

En los capítulos más memorables de La Plaza y la torre (Debate), Niall Ferguson desgrana la importancia de las alianzas matrimoniales (y esto no es ninguna sorpresa) o carnales en el devenir de la Historia. Desde las redes familiares de los banqueros renacentistas -pasando por el mestizaje en la conquista de América- hasta la consolidación en los distintos tronos europeos de la dinastía Gotha-Coburgo.

En Podemos, las alianzas sentimentales son aparentemente una necesidad. Al menos para sobrevivir en este nuevo Antiguo Régimen. Y la prueba es que solo una pareja -la formada por Teresa Rodríguez (38 años), candidata de Adelante Andalucía a la Junta, y José María González Kichi (43 años), alcalde de Cádiz- ha conseguido zafarse del poder casi absoluto (Carmena es la china en la zapatilla) que ejercen Pablo Iglesias (40 años) e Irene Montero (30 años) desde Madrid.

De hecho, el pasado julio, Teresita Clinton -así la llaman en Cádiz- se impuso con el 75% de apoyo a Isabel Franco, cabeza de la lista que la dirección de Madrid había impulsado para competir con la roteña en las primarias. De nada había servido el apoyo casi constante de Pablo Echenique, al que Iglesias había enviado como emisario y con el que tanto Rodríguez como González han protagonizado agrias polémicas que, sin duda, evidenciaban no tanto un mero desencuentro personal (que también) sino las resistencias del núcleo de Podemos a la autonomía (casi nacionalista) de su sucursal andaluza. Porque constituirse “en marea” independiente es uno de los sueños que acarician los Clinton de Cádiz.

“Teresa y Kichi van a lo suyo. Lo curioso es que ella estuvo con nosotros desde el principio. Si fue eurodiputada…”, explica un miembro de la formación morada.

Rodríguez parece haber olvidado los primeros tiempos de camaradería en Podemos. Así, no tardó en desobedecer las indicaciones de Iglesias y firmó con Antonio Maíllo, líder regional de Izquierda Unida, la formación de Adelante Andalucía, una coalición que excluía hasta el nombre de Podemos. Por supuesto, la animadversión tiene sus consecuencias. Los actos de Pablo Iglesias en la campaña andaluza serán contados. Al parecer, la líder roteña piensa que su presencia resta credibilidad a su proyecto andalucista.

Pero antes de los comicios, la rivalidad ya se había evidenciado.

Desde el sector anticapitalista que ampara la política gaditana se ha acusado a la dirección central de Podemos de “perseguir a las personas por sus ideas”. Rodríguez incluso publicó “por error” un tuit señalando al número tres de Podemos (Echenique) por fabricar un documento falso para destruirles. No ayudaron a la paz las críticas que “desde su pisito de currante” en La Viña (Cádiz) hizo Kichi de la casa de Galapagaraka Villa Tinaja”, adquisición millonaria de los Iglesias-Montero [el orden de los apellidos está determinado por el sorteo que les ayudó a decidir cómo inscribir a los mellizos de la pareja]. Aquello provocó un auténtico cisma en Podemos que se saldó con un plebiscito interno para ratificar el liderazgo de Pablo e Irene. Sólo Kichi se atrevió a plantarle cara. En sus palabras no se percibía el oficio de un letrista carnavalero sino más bien cierta acritud. “Tenemos el compromiso de vivir como la gente…”. La misiva no sentó bien al líder de Podemos y azuzó a Monedero para que tratara de amansar a la pareja. Kichi le respondió llamándole “malaje” y recordándole el ridículo que hacía cuando trataba de imitar el acento andaluz (si buscan el vídeo del mitin de Sevilla en 2015 verán que da mucha vergüenza).

Después llegarían otros encontronazos. Como la defensa del alcalde Kichi de los contratos con Arabia Saudí. Lógico considerando que de su ejecución depende gran parte del futuro de los trabajadores de los astilleros gaditanos. También recibió una buena reprimenda por imponer la medalla de oro de la ciudad a la virgen del Rosario. “No soy partidario de conceder medallas y menos a los objetos inanimados”, dijo Alberto Garzón. Pero Kichi tuvo mucha más gracia cuando le respondió que la virgen se había ganado la condecoración a base de milagritos.

Sólo hay algo en lo que se parecen los Clinton y los Pablo e Irene: la cursilería. ·Sé que han dicho que nunca has currado antes de ser alcalde. Pero los que te conocemos sabemos que llevas trabajando desde los 18 años. De hamaquero en la playa, descargando cajas de pescado congelado. Te amo cariño y lo grito al mundo sin complejos”, escribió Teresa. Irene no se quiso quedar rezagada en el almíbar cuando anunció su embarazo. “En los próximos meses revolverá nuestras emociones, transformará mi cuerpo y llenará nuestras vidas de belleza”.

Es seguro que Teresa Rodríguez, que espera el nacimiento de su primer hijo, no le habrá pedido consejo a Irene Montero. La sororidad tiene límites políticos.

Cosidó el de la cocaína

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 9:57

Ese gran hombre, portavoz del PP en el Senado, era el director general de la Policía al que le robaron varias toneladas de cocaína en octubre de 2012 del depósito de Cádiz . Fue incapaz de descubrir a los ladrones hasta que detuvieron a otros en Chiclana que se ofrecieron a colaborar con la policía a cambio de un buen trato en su juicio y contaron quienes habían sido los autores. Un hombre eficaz, que se jactaba de controlar una sala del Supremo y lo que ha conseguido es reventar un acuerdo de su partido con el PSOE y poner en entredicho la justicia. Eso sí, venía de vez en cuando a Cádiz para hacerse una foto con alguna aprehensión, pero tampoco fue capaz de resolver la situación de la Comisaría, que ahí sigue como monumento a la incompetencia. Seguirá de portavoz del PP. Así es la política, se premia la lealtad.

¿Son las Tubío de izquierdas?

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 9:51

El día que las hermanas Tubío se pelearon con Mercedes Colombo descubrieron el Amazonas, luego vino dios a verlas gracias a los buenos resultados de Podemos. De esta forma Eva se integró en el Equipo de Gobierno pero no obtuvo su ansiada concejalía de Servicios Sociales desde donde cumplir venganza  con quienes apoyaron a Colombo. Desde ese día la gestión de Eva Tubío ha estado marcada por el continuismo y por hacerle la vida imposible a la concejala de Servicios Sociales, Ana Fernández. Ese ha sido  su objetivo vital. No supo digerir sus diferencias con Mercedes Colombo (que por cierto, está buscando ubicación en Unicaja que no sea de cara al público, por si se ve apeada de las listas) ni ha sabido aceptar que no sea  la concejala del ramo. Qué listos son todos en esta familia que han aprobado oposiciones con facilidad cuando Eva Tubío no sabe ni leer los discursos que le escriben. Qué cosas. Ahora el interventor puso reparos a un convenio firmado por Pilar Tubío y el alcalde ha castigado a la familia con el látigo de su indiferencia.

Tirar edificios

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 9:45

Qué manía en Cádiz con tirar edificios de manera innecesaria. Ahora quieren tirar lo que iba a ser la Ciudad del Mar, un edificio notable  diseñado por Rafael Otero que cuando recibió el encargo le dijeron que “probablemente” sería un acuario , pero no era seguro, motivo por el cual hizo unas plantas diáfanas. No sé si tiene algún tipo de protección o está en cualquier catálogo de arquitectura. Julio Malo nos ilustrará. Lo que sí opino es que se trata de un despilfarro tirar un edificio en buen estado para levantar otro. Me parece mucho mejor adaptar lo que hay.

La Aduana es un mamarracho, por mucho que se empeñen José María Esteban y Moncho Pérez, pero es absurdo tirarlo para levantar otra aduana unos metros más allá. Mientras el edificio sirva, por feo que sea y mal ubicado que esté, es tirar el dinero demolerlo. Lo mismo opino de Tiempo Libre: me parece fantástico que allí se haga un hotel lo que resulta ofensivo casi es que se tire el edificio para levantar otro. Lo normal sería rehabilitar el existente con todos los lujos que sean menester.

Por cierto: la Ciudad del Mar fue un ejemplo de cómo tirar el dinero público. Fue una iniciativa del Plan Andalucía 92, idea de Carlos Díaz, que había visto en Brest el Acuópolis y quería algo así en la ciudad. 26 años después solo sirvió para oficinas de la Gran Regata. Un ejemplo de cómo no hacer las cosas.

El viernes

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 6:53

Elecciones, los efectos del turismo

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 6:28

Sergio Romero

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 5:30

Mágico

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 4:33

Los nuevos comparsistas

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 3:29

Campaña en el gimnasio

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 3:28

Elecciones en la enseñanza pública

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 3:00

Caso omiso

Fernando Santiago Muñoz | 21 de noviembre de 2018 a las 2:59