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Sin acera en Ronda de Vigilancia

Fernando Santiago Muñoz | 22 de julio de 2019 a las 0:41

Novelería gaditana. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 6:07

Hace cuatro días le dio a todo el mundo por usar una aplicación que permitía ver la cara que le irá quedando a cada cual dentro de unos años. Yo, sin ir más lejos, no necesito el FaceAPP porque ya tengo cara de viejo dada mi edad provecta. Los carcamales tenemos eso ganado, que no precisamos de un teléfono inteligente para saber cómo seremos dentro de unos años porque nos basta con mirarnos al espejo y hacer el recuento de las múltiples dolencias que arrastramos: el añorado Leopoldo Martín Herrera decía que si tienes más de 40, te despiertas por la noche y no te duele nada, es que estás muerto. Así que todos los snobs, los noveleros y el resto de la humanidad pueden saltarse a la torera como seré de anciano porque ya lo soy y para verme de joven me basta con mirar fotos antiguas así que en lo que a mí respecta ese filtro está de más. Los incautos que han usado la aplicación lo que hacen es regalarle datos biométricos a una empresa que almacena la información en un servidor ruso , previamente les han dado permiso para utilizar la información en propio beneficio. La bendita inconsciencia de los adultos que actúan como niños.

Que nadie me nomine para nada, salvo que sea para invitarme a comer(jamás en Aponiente, por cierto) o para darme algún premio bien remunerado, los honoríficos para los que empiezan. Detesto las tonterías esas de los que se echaban un cubo de agua helada por encima contra el ELA, según decían, aunque no se sabe cómo ayudaba a la pavorosa enfermedad semejante tontería. Le llamaban Ice Bucket Challenge, Reto del Cubo Helado, pues decían que eso sentían los que padecían los enfermos. Fue tal la cantidad de pamplinas que una actividad para concienciar por una enfermedad fue un juego de postureo sin que los participantes soltaran ni un euro(¿verdad Paz Padilla, Lucas, Teófila?) Luego vino la moda de echarse agua hirviendo por no sé qué causa. Pues a mí que no me nominen para eso ni para nada, soy capaz de vivir sin ser nominado para cualquier cosa que a alguien se le pueda ocurrir, ni para aconsejar libros, ni películas, ni ciudades, ni cuadros, ni esculturas ni momentos estelares de la humanidad. Si acaso que me nominen para ver goles del Atleti. El que esté aburrido que se compre un mono o que se ponga a leer, no hay mejor prevención contra el alzhéimer, en un momento en el que es bueno pensar qué va a ser de nosotros cuando no podamos valernos de maner autónoma , hayan acabado con las migraciones y con la ley de la Dependencia. Que dejen ya el mamarracho ese del FaceAPP.

Fernando Santiago

Años 70

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 5:43

El Ayuntamiento perseguirá a los que tiren agua por la ventana

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 5:10

El ecónomo

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 5:07

Ocupación de la vía pública

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 5:06

Cazalilla contra sí misma

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 2:14

El abandono de la Glorieta

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 1:10

Distancias

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 0:44

El único bien situado

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 0:38

Carranza

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2019 a las 0:13

Cine de verano. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 20 de julio de 2019 a las 6:29

MEM AFRICA 4_FotorEscenarios de las noches estivales de nuestra infancia, aquellos espacios bajo las estrellas suavizados por las brisas eran lugares de encuentro y esparcimiento, pero antes que nada cines y las películas eran lo importante; tiempos en los cuales la informática aún era ciencia ficción y apenas se veía televisión. Recuerdo una noche al comienzo de los años sesenta, los chavales esperábamos una colorida película de vaqueros e indios protagonizada por alguien parecido a John Wayne; cuando la gran pantalla nos mostró “Calabuch” del español Luis García Berlanga. Una cinta en blanco y negro rodada en Peñíscola hacia 1953 con actores y figurantes españoles. La decepción distrajo a varios amigos, pero a otros nos atrapó el encanto de la narración, un científico americano escapado de investigaciones militares que acaba por idear un cohete pirotécnico mediante el cual el pueblo de Calabuch vence de forma espectacular en un concurso de fuegos artificiales. Ahora pienso que nos seducía el ajeno mundo de los americanos, cuando lo mejor que tenemos los españoles es ser como nosotros mismos.

 

En 1973, Cuadernos para el Diálogo edita el libro “Cine español: algunos materiales por derribo”, en el cual sus autores, Carlos y David Pérez Merinero, denuncian que nuestro cine es un mercado cautivo controlado por las distribuidoras americanas, incapaz de amortizarse en el mercado interior y sin mercado exterior. Resulta paradójico que mientras las películas americanas se proyectan dobladas en España, las españolas son obligadas a exhibirse en Estados Unidos siempre en versión original con subtítulos. Casi medio siglo después, la situación persiste pues los yanquis resultan proteccionistas en su economía interior, pero liberales en el exterior. Otros países europeos protegen a su industria cinematográfica de forma más eficaz, como en Francia donde la República realiza fuertes inversiones para favorecer el desarrollo de un cine propio

 

Estas reflexiones no pueden eludir la irresistible fascinación de algunas películas americanas que compatibilizan su carácter comercial con el placer cinéfilo, como “Memorias de Africa” (1985) de Sydney Pollack, un director peculiar que se maneja en diferentes registros con profesionalidad y elegancia. Esta obra utiliza una bella historia,”Out of África” de la escritora danesa Karen Blixen, con dos actores estupendos: Meryl Streep y Robert Redford. Emociona desde su comienzo: “Yo tenía una granja en África al pie de las colinas de Ngong”, para dar entrada a la música de Jonh Barry. Dos escenas impresionan de forma especial. Karen propone a su amante, el aventurero Denys Finch Hatton, que se instale en su casa, a lo cual él se resiste acogiéndose a la libertad amorosa a la manera del socialista utópico Charles Fourier (1772-1837). En otra, el Barón Hans Blixen visita a su esposa para comunicarle la muerte de su amante por accidente con su avioneta. Cómo no citar a John Huston (1906-1987), con películas tan emocionantes como “El Halcón Maltés” (1941) o “La Reina de África” (1951), con Humphrey Bogart en dos momentos muy diferentes de su atractiva trayectoria. El seductor encanto de “La noche de la iguana” (1964) con tres intérpretes de enorme talla: Richard Burton, Ava Gardner y Deborah Kerr, mediante la cual hasta mejora la pieza dramática de Tennessee Willians. Especial interés presentan dos obras, ya casi al final de su carrera. “Fat City” (Ciudad Dorada,1972), sobre el mundo del boxeo, en la cual Huston demuestra estar enamorado de los perdedores. “Sangre Sabia” (1979), es la historia de un combatiente en Vietnam que se hace predicador pese a su apasionado ateísmo.

Julio Malo de Molina

Carril trailer

Fernando Santiago Muñoz | 20 de julio de 2019 a las 5:37

La Amazonia

Fernando Santiago Muñoz | 20 de julio de 2019 a las 3:52

Deterioro

Fernando Santiago Muñoz | 20 de julio de 2019 a las 3:42

Nuevo libro

Fernando Santiago Muñoz | 20 de julio de 2019 a las 2:52

Con y sin

Fernando Santiago Muñoz | 20 de julio de 2019 a las 2:41

Tres meses después

Fernando Santiago Muñoz | 20 de julio de 2019 a las 2:39

Cánovas

Fernando Santiago Muñoz | 20 de julio de 2019 a las 1:39

El ridículo de Martín Vila

Fernando Santiago Muñoz | 19 de julio de 2019 a las 19:05

B179A840-2437-4153-B84F-0FB8377DFEB0Creo que Martín Vila es licenciado en Derecho aunque se ha sacado no sé qué plaza de profesor. El día que dijeron en clase que había que leerse los contratos y los convenios debería estar haciendo la revolución proletaria porque no lo entendió muy bien. Ha hecho un ridículo espantoso, él y por extensión el Ayuntamiento de Cádiz. Dice claramente el convenio que la cesión del Chalet de Varela  en usufructo es vitalicia para los hijos del general  y que tiene un plazo de 20 años para el resto de descendientes si hubieran muerto los hijos. Basta con que se hubiera leído el convenio antes de hablar. El cementerio está empedrado de buenas intenciones. Hace falta que el Kichi vuelva de las vacaciones cuanto antes. Kichi baja, aunque sea en pijama.