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Agudeza

Fernando Santiago Muñoz | 16 de mayo de 2018 a las 2:46

Para olvidadizos

Fernando Santiago Muñoz | 16 de mayo de 2018 a las 2:13

Nada nuevo

Fernando Santiago Muñoz | 16 de mayo de 2018 a las 1:44

Pintura rápida

Fernando Santiago Muñoz | 16 de mayo de 2018 a las 0:56

IU contra Pascual

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 19:35

ALGUNOS PADRES REACCIONAN EN RADIO CÁDIZ

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 15:53

“Es una humillación grandísima”

La madre de uno de los niños que denunció al sacerdote López Luna no entiende su elección para pregonar

López Luna sube las escaleras de la Audiencia Provincial durante el juicio al que se enfrentó por supuestos abusos

López Luna sube las escaleras de la Audiencia Provincial durante el juicio al que se enfrentó por supuestos abusos / Román Ríos (EFE)
 

El exdirector de un colegio de Cádiz, el sacerdote Javier López Luna, que fue condenado por daños morales a varios alumnos con los que practicaba juegos violentos, predicará este martes la novena a María Auxiliadora en el colegio Salesianos de Cádiz. Una decisión de la comunidad salesiana de Cádiz que no ha agradado a los padres de los 12 alumnos que acusaron a López Luna de abusos sexuales.

López Luna fue absuelto, porque la Audiencia Provincial, y después el Supremo, entendía que no existieron abusos sexuales, aunque sí le condenó al pago de 500 euros a cada menor por daños morales. En la sentencia, el Tribunal llegaba a reconocer que muchos de los juegos que proponía el exdirector de Salesianos a los menores si podían ser interpretados como vejaciones.

López Luna practicaba con alumnos de Salesianos juegos como ‘el abrazo del oso’(por el que abrazaba con fuerza a los menores, los elevaba y los tiraba al suelo), el ‘goldfish’ (golpear con la mano los genitales por encima de la ropa) o incluso arrancar vello púbico.

La comunidad salesiana ha escogido ahora a López Luna para predicar la novena a María Auxiliadora este martes 15 de mayo y algunos padres de los menores que denunciaron abusos explican que están indignados por esta decisión. “Es una humillación grandísima”, dice una madre de uno de los denunciantes.

“Él puede hacer su vida, como los niños tratan de hacer la suya, aunque con secuelas. Pero es una humillación. Si a mí me ofrecieran eso, si me quedara un poco de dignidad, diría que no sin más explicaciones. Pero ni él ni el colegio tienen la más mínima vergüenza”.

López Luna, tras aquella sentencia absolutoria de abusos, tiene pendiente la resolución de otra denuncia similar por parte de otro alumno.

Alcalá en 8tv

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 11:10

Hoy

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 11:09

La brasa de todos los años

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 9:30

Rectificación

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 8:15

.Me escribe Ángel Subiela para rectificar  mi artículo del lunes donde le atribuyo por error unas declaraciones que él no hizo al periódico El País. Aquí está el artículo y la intervención de Subiela.

Sorber y soplar a la vez

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 8:10

Podemos critica la visita de Rajoy a Cádiz mientras su militante José María González asiste al acto. Que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. Un caso de esquizofrenia. No entiendo el motivo por el cual no pueda venir a Cádiz el presidente del Gobierno de España. Se podrá criticar la inacción del gobierno en el caso de las murallas o en el de las corbetas, por decir dos asuntos, pero no le impide venir. Incluso no veo mal que hubiera gente manifestándose: así funcionan las democracias. Lo de llevar una mano por el suelo y otra por el cielo es para hacérselo mirar, como dicen en Madrid.

Romaní, Fran González, relación puerto-ciudad

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 7:54

Siemprecumple en el Carranza

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 7:13

Fran González

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 6:56

El domingo

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 3:50

La cruda realidad

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 2:49

Pintura infantil

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 0:26

La competencia de Sevilla

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 0:20

Al no poder hacer el dragado del Guadalquivir el puerto de Sevilla compite con Cádiz, Huelva y Algeciras casi como eso que llaman “puerto seco”, oxímoron.

Cuando la sociedad es el tirano. Por Javier Marías en El País

Fernando Santiago Muñoz | 15 de mayo de 2018 a las 0:17

EN 1859 no había teléfono ni radio ni televisión, no digamos redes sociales y móviles que expanden con alcance mundial, y en el acto, cualquier noticia; pero también cualquier consigna, bulo, mentira, calumnia y prejuicio. En esa fecha, sin embargo, John Stuart Mill, en su célebre ensayo “Sobre la libertad”, escribió lo siguiente (me disculpo por la larga cita, cuyas cursivas son mías): “Como las demás tiranías, esta de la mayoría fue al principio temida, y lo es todavía, cuando obra, sobre todo, por medio de actos de las autoridades. Pero las personas reflexivas se dieron cuenta de que cuando es la sociedad misma el tirano, sus medios de tiranizar no están limitados a los actos que puede realizar mediante sus funcionarios políticos. La sociedad puede ejecutar, y ejecuta, sus propios decretos; y si dicta malos decretos en vez de buenos, o si los dicta a propósito de cosas en las que no debería mezclarse, ejerce una tiranía social más formidable que muchas de las opresiones políticas, ya que si bien no suele tener a su servicio penas tan graves, deja menos medios para escapar de ella, pues penetra mucho más en los detalles de la vida y llega a encadenar el alma. Por eso no basta la protección contra la tiranía del magistrado. Se necesita también la protección contra la tiranía de la opinión y sentimiento prevalecientes; contra la tendencia de la sociedad a imponer, por medios distintos de las penas civiles, sus propias ideas y prácticas como reglas de conducta a aquellos que disientan de ellas; a ahogar el desenvolvimiento, a impedir la formación de individualidades originales y a obligar a todos los caracteres a moldearse sobre el suyo propio”.

Pese a lo levemente anticuado de léxico y sintaxis, parece que Stuart Mill esté hablando de nuestros días y alertando contra un tipo de tiranía que, por ser de la sociedad (vale decir “del pueblo”, “de la gente” o “de las creencias compartidas”), no es fácil percibir como tal tiranía. “Si nuestra época piensa así”, parece decirse a veces el mundo, “¿quién es nadie para llevarnos la contraria? ¿Quién los políticos, que han de obedecernos? ¿Quién los jueces, cuyos fallos están obligados a reflejarnos y complacernos? ¿Quién los periodistas y articulistas, cuyas opiniones deben amoldarse a las nuestras? ¿Quién los pensadores” (esas “personas reflexivas” de Mill), “que no nos son necesarios? ¿Quién los legisladores, que deben establecer las leyes según nuestros dictados?”

Esta imposición de dogmas y “climas”, evidentemente, era ya perceptible en 1859. Imagínense ahora, cuando existen unos medios fabulosos de adoctrinamiento, conminación e intimidación, sobre todo a través de las redes sociales. Pero ha llegado el momento de preguntarse si esas redes, que hoy se toman por lo que antes era el orácu­lo, o la ley de Dios, no son tan fantasmales y usurpables como la voz de este ser abstracto en cuyo nombre se han cometido injusticias y atrocidades. Es muy sospechoso que en cuanto se piden firmas para lo que sea (desde cambiar una ley hasta el nombre de una calle), aparezcan millares en un brevísimo lapso de tiempo. No hay nunca constancia de que quienes envían sus tuits no sean cuatrocientos gatos muy activos que los repiten hasta la saciedad, los reenvían, los esparcen, aparentando ser multitudes. Se sabe de la existencia de bots, es decir, de programas robóticos que simulan ser personas y que inundan las redes con una intoxicación o una consigna. Rusia es pródiga en su uso, así como partidos políticos, sobre todo los populistas. En suma, detrás de lo que hoy se considera la sacrosanta “opinión pública”, a menudo no hay casi nadie real ni reflexivo, sólo unos cuantos activistas que saben multiplicarse, invadir el espacio y arrastrar a masas acríticas y borreguiles.

Cualquier sociedad es por definición manipulable, y en muy poco tiempo se le crean e inoculan ideas inamovibles. Me quedé estupefacto el día de la famosa sentencia contra “La Manada”. No me cabe duda de que esos cinco sujetos son desalmados y bestiales. Pero no se los juzgaba por su catadura moral ni por su repugnante concepción de las mujeres, sino por unos hechos concretos. Y me asombró que, nada más conocerse la sentencia, millares de personas que no habían asistido al proceso ni habían visto el vídeo que se mostró en él parcialmente, que no eran duchas en distinciones jurídicas, supieran sin atisbo de duda cuáles eran el delito y la pena debida. No digo que no tuvieran razón, los jueces yerran, y cosas peores. Pero nadie contestaba lo más prudente: “Lo ignoro: carezco de datos, de conocimientos y de pruebas, y por tanto no oso opinar”. Vi en pantalla a políticos, tertulianos, ¡escritores y actores!, que afirmaban con rotundidad saber perfectamente qué había ocurrido en un sórdido portal de Pamplona en 2016. Vuelvo a la cita de Mill: “La sociedad puede ejecutar, y ejecuta, sus propios decretos”. Una sociedad que hace eso, que prescinde de la justicia o decide no hacerle caso, que pretende que prevalezca la de su fantasmagórica masa, tiene muchas papeletas para convertirse en una sociedad opresora, linchadora y tiránica.

Rajoy en Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 14 de mayo de 2018 a las 17:50