Archivo de autor

Cuando las denuncias sirven. Foto Hans

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 8:23

¡Qué bonito es el amor!

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 7:53

Encuestas

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 7:35

David Navarro

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 6:37

Catas con Arte

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 5:38

En La Quilla

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 4:39

El jueves

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 2:31

Pay pay

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 2:31

Aparcamiento particular

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 1:29

Tirar el dinero

Fernando Santiago Muñoz | 10 de julio de 2018 a las 0:28

Traslatio sedis. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 7:18

Días pasados se presentó en la Iglesia de San Lorenzo un libro de Francisco José Torres sobre los curas obreros en Cádiz. Cuenta la historia del movimiento obrero auspiciado por la Iglesia que llevó a muchos sacerdotes a comprometerse con las luchas sindicales y políticas contra el régimen de Franco. La parroquia de la Pastora de Cádiz fue el escenario habitual de todo tipo de encierros para pedir democracia hacia mitad de los años 70 (gran cuplé de Los Dedócratas, por cierto) gracias al impulso del padre Araújo. Aquel movimiento fue promovido por el Obispo Añoveros, que con el paso del tiempo tuvo un grave percance con el Gobierno de Franco. Añoveros impulsó la HOAC, la JOC y de ahí salió el sindicato más fuerte en la Bahía durante los años 70 , la USO. De esa época data el compromiso de Javier Fajardo, Horacio Lara, Miguel Mougán, Gregorio López, Jesús Maeztu, Juan Cejudo y Gabriel Delgado entre otros. Es probable que esa forma de entender la iglesia no vuelva. Quedan los restos en el Secretariado Diocesano de Migraciones, hasta que Rafael Zornoza disponga otra cosa. Este obispo se ha traído de Madrid a lo más granado del radicalismo tridentino , desde Educatio Servanda a Comunión y Liberación y poco a poco ha expulsado o marginado a quienes osaban pensar de otra manera. A mí, sin ir más lejos, me da un poco igual porque yo no soy de la peña. Allá cada cual en el club en el que se mete. Eso sí, observo la diferencia de la Iglesia que dejó Añoveros y mantuvieron más o menos Dorado y Ceballos y la que está formando Zornoza. Añoveros fue un hombre audaz , con algunas homilías que han pasado a la historia, como aquella donde acuñó el término “chabolismo vertical” para denunciar la situación de la infravivienda en el Casco Antiguo de Cádiz. Ahora Zornoza despide a todo el que disiente, aunque sea levemente, de sus baculazos: despide a los archiveros de muchas parroquias, a trabajadores de Cáritas y del mismo Obispado y sitúa a sus peones extraídos de entre los adeptos del inolvidable Rouco Varela. No sé si es verdad lo que se cuenta de sus gustos caros porque no  le he tratado,  igual es una denuncia falsa aunque no es descartable que tenga fundamento. Eso sí,  veo que le ha cogido el gusto al oropel. Quizás la exposición de la Catedral sea maravillosa, no tengo elementos de juicio para ofrecer mi opinión. Eso sí, no creo que los curas obreros vieran con buenos ojos la explosión de procesiones que asaltan las calles gaditanas y el comportamiento maleducado de algunos de los participantes.

Fernando Santiago

Los maleducados capillas

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 5:29

Vivir en el centro tiene algunas servidumbres relacionadas con el hecho de ser el escenario de las fiestas populares. Conciertos, carnaval, semana santa y otras que pudiera pensar  cualquiera. Hay que tomarlo con resignación. El problema llega cuando se empieza a multiplicar el asalto de las calles y el desprecio a las normas de convivencia. Vale que en carnaval se ocupen las calles, pero no es necesario que haya carnaval cada dos por tres. Aceptemos pulpo como animal de compañía: la semana santa no es una actividad religiosa como nos quieren inculcar sino un espectáculo. En todo caso dura una semana y se puede aceptar. El caso es que cada fin de semana del año sale alguna procesión con algún motivo, cada cual más peregrino, lo que permite a los capillas ponerse el traje y salir en procesión. Lo del sábado fue ya la borrachera del capilleo: numerosas procesiones por toda la ciudad hasta altas horas de la madrugada. Las calles asaltadas por los cofrades y por los espectadores,todo acompañado de un ruido infernal hasta altas horas de la madrugada . Por si fuera poco los participantes pensaban que las calles eran suyas sin contemplar la posibilidad de que otras personas tuvieran otras necesidades u otras inquietudes. Noche del sábado al domingo, 3 de la mañana, recogida de la cofradía de la Vera Cruz de Puerto Real acompañada de la banda de música llamada Ecce Mater: si un ciudadano quería pasar recibía una lluvia de insultos por los integrantes de la banda de música como si la plaza de San Francisco fuera de su propiedad.Todo muy cristiano, muy tolerante. Para hacerse de la peña, vamos.

Los destrozos del Olivillo. Fotos de Hans

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 5:14

En Chiclana

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 4:28

Ese Timón, oé

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 4:22

serviciodecorreo.es

Carlos Medina saca en sus revistas fútbol, Carnaval, Semana Santa y Turismo. En mayo presentaba en el Consejo de Cofradías, la revista ‘A Paso Horquilla’, con el balance de la Semana Santa. El pasado jueves, también el Consejo, la Guía que Linea 6 ha hecho del Vía Crucis de este sábado, con sus 12.000 ejemplares gratuitos . También hace unos días, en el bar ‘Terraza’, el balance de la temporada del Cádiz, con el número 335 de ¡Ese Cádiz…Oé!.
El próximo día 20, en el restaurante ‘El Timón de Roche’, que dirigen ‘Super’ Paco y sus hijos, presentará una nueva edición de ‘Recursos Turísticos de la Provincia de Cádiz’, editada en español, inglés y alemán y que se reparte a nivel nacional y europeo, gracias al Patronato de Turismo.
Allí fue donde hace una semana Medina, fotografiaba a la princesa noruega Mette-Marit, que estuvo unos días en Roche, en un chalé alquilado, y se fue, con sus familiares, a comer al Timón y allí estaba, como casi siempre, el intrépido Medina  La foto salió primero en el ‘Diario de Cádiz’, luego fue a ‘El País’, ‘Hola’ y más . A Roche llegaron dos ‘paparazzi’, el pasado lunes, pero la princesa se había marchado unas horas antes.

La Bahía vista por Fernando Fernández

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 3:16

Marxismo

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 1:59

La fiesta de los Jóvenes Abogados

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 0:58

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El letrado Fernando Estrella se sitúa en el campo mejor que Xavi Hernández.

Des-conciertos. Por Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 9 de julio de 2018 a las 0:21

Es todo muy raro. Tanto, que sería difícil encontrar una explicación sensata sin recurrir a lugares comunes como los augurios medievales, los presagios sibilinos o las profecías hebraicas –si usted tiene otros referentes, los pone sobre la mesa y listo-. Abenámar, decía el Romancero Viejo, era un moro de la morería –hoy me paso por alto lo de la corrección lingüística- que nació precedido de grandes señales «estaba la mar en calma, la luna estaba crecida». Señales, como las que acompañaron el nacimiento de Alejandro Magno o la muerte del doctor Urbino, y que sirvieron para que Florentino Ariza comprendiera el por qué había tenido que esperar 51 años, 9 meses y 4 días al amor de su vida. Señales –apocalípticas o integradas-, en definitiva, de que algo muy gordo está al caer.

¿Qué, si no, quiere decir este verano sin calor? ¿O esa doble marea que sube y baja a la altura de Isecotel, que impide el paso de la trashumancia orillera y que obliga a los niños a bañarse entre caminantes? ¿Qué nos anuncian las rebajas, si el primer día ya estaban conviviendo los descuentos con una nueva temporada que es la misma temporada –la misma ropa, en definitiva- pero mucho más cara? ¿Acaso no es una señal que haya aparecido un profeta, al que nadie había echado de menos, junto a los ángeles desaparecidos de la Catedral?

No son preguntas retóricas, no se equivoque. Porque para retórica, y de la hueca, nos ha bastado con la campaña del Partido Popular, que también ha dejado su augurio subliminal –o no tan subliminal- de lo que puede estar pasando. Y no me refiero al raquítico censo de votantes en las primeras primarias –no es juego de palabras, solo- de su historia, ni siquiera a la campaña excesivamente personalizada de los seis candidatos en la que hubo de todo menos un plan de organización del partido. Me refiero a la evidencia, en vivo y en directo, de que el emperador, efectivamente, estaba desnudo y han sido seis los niños que lo han señalado con el dedo acusador. La capa que hasta ahora todo lo tapaba, ha dejado al descubierto una situación extremadamente peligrosa para el que ha sido el partido más votado en este país en los últimos años. Porque se sabía que en todas partes se cuecen habas, pero lo que no sabíamos es que en las filas del partido popular no solo estaban los cocineros, sino que había lanzadores de cuchillos profesionales. Y sí, lo de «las viudas de Rajoy» y «el hijo adoptivo» que escupió el «outsider» –dicho por él- de Margallo ha sido de lo más gracioso, junto con las intervenciones de Soraya a lo Paquita Salas –el vídeo del paracetamol pasará a los anales del humor post-crisis de este país- y los esfuerzos de García-Hernández porque alguien además de su madre, lo conociera «hola, soy Joserra». Pero debajo de estos adoquines no se esconde la playa, sino una crisis interna en el partido que tenían que haber resuelto hace muchos años y que seguramente tardará en cicatrizar, si es que cicatriza una herida tan abierta.

Aunque yo no quería hablarle de política, ni adoptar un tono alarmista, para que después no digan que ando pesimista por la vida. Hay demasiadas señales como para detenerme en las más evidentes. La de anoche, por ejemplo.

Tanto paso y tanta opinión –disculpe, pero ya es como frase hecha- dando vueltas por Cádiz en un nivel de concentración tan alto no puede ser bueno, ni siquiera para los que profesan la religión de la «salida extraordinaria». Ni siquiera para los que nunca tienen el paso lleno. Porque lo de la exaltación pública de la fe es una cosa, -en la que se puede estar o no de acuerdo- y otra muy distinta es la utilización pública de la fe con otras finalidades, menos espirituales, por cierto. Ni en los años más duros del nacional-catolicismo se vieron cosas semejantes. La justificación hotelera, hostelera, turística, artística, verbenera, festiva, comercial y todos los apellidos que se han querido poner al Vía Crucis diocesano no ha sido suficiente. Y no ha sido suficiente por esa manía tan nuestra de mezclar las churras y las merinas a ver qué pasa.

Si el turismo se postula como una de las fuentes de ingreso para nuestras maltrechas carteras, no queda más remedio que ofrecer al que venga una programación veraniega –no ya de calidad, que sería mucho pedir- que contente las expectativas de un amplio espectro de visitantes. Un programa con ciento cuarenta actividades presentaba el Ayuntamiento hace unas semanas; un programa que, a decir de la concejala, volvía a apostar por «un verano con calles llenas de gente, con mercado, con conciertos y actividades por toda la ciudad», pero sin tener en cuenta, una vez más, que ni todos somos forofos del carnaval, ni todos somos capillitas –al final, también ese mundo se presta a los espectáculos de calle-, ni todos somos amantes de la música en directo. Aquí tiene otra señal ¿Cuántos conciertos hay programados para este verano? ¿Cuántas noches de carnaval? ¿Cuánto festival flamenco?

Dicen que es la música la que amansa a las fieras. A la vista del programa veraniego de esta ciudad, debe ser cierto. Pero a mí, que quiere que le diga, me produce un gran desconcierto.

Y eso que me he quedado sin entradas para Ricky Martin.

 

Muy cierto

Fernando Santiago Muñoz | 8 de julio de 2018 a las 18:14