Capilla de Capuchinos

Fernando Santiago Muñoz | 2 de enero de 2019

El 50 aniversario del cierre de la Verja de Gibraltar

Fernando Santiago Muñoz | 2 de enero de 2019

Muerte por chocolate(blanco). Carlos Mármol en El Mundo

Fernando Santiago Muñoz | 2 de enero de 2019

 

Susana Díaz, tras la urna de las votaciones en durante la sesión...

El cambio en la Marisma, otrora la única República Indígena con una Reina, empezó este jueves a consumarse. Sólo unas semanas después del 2-D, el día de la caída de Troya, jornada mayor del quebranto susánida. Como el factor que ha alterado el statu quo heredado -los cuarenta años de patrimonium socialista, incluido el lustro de peronismo rociero- es la irrupción de los ultramontanos de Vox, que se estrenaban en una cámara legislativa, lo resumiremos a la manera marcial; militar, por supuesto: “Al alba y con tiempo fuerte de Levante, 35 nudos de viento, salieron los helicópteros que transportaban a los doce soldados de las Cinco Llagas”. Los patriotas -llamémoslos así- coparon, sin siquiera abrir la boca, todo el protagonismo de la misa del adiós a cuatro décadas (infinitas) de hegemonía socialista. Sus votos, sumados a los de PP y Cs, ya articulan el tripartito que va a regir Andalucía. Y su presencia fue también el pretexto que los diputados de Adelante Marismeños (Podemos-IU) aprovecharon para saludar a la nueva presidenta del Parlamento, Marta Bosquet (Cs), con un acto de desacato.

Los voxdiputados no perdieron la compostura ante el circo que tenían delante de sus ojos, aunque hicieron honor a su caricatura: su secretario general, Javier Ortega Smith, saludaba a los jefes de la Policía y la Guardia Civil y les conminaba a “trabajar por España”. El cambio, por lo visto, consiste en hablar mucho de España, a ser posible a la manera de Carrés. Los electos de Vox juraron sus actas “por España”; los campistas de Adelante Marismeños prometían “por los Derechos Humanos, el Estatuto de Autonomía u obligados por una disciplina autoritaria” (sic). Llámenle ustedes Constitución. Acto seguido organizaron una barra brava. La izquierda necesitaba indignarse con Vox. Los socialistas calificaron de “vergonzante” su acuerdo con PP y Cs, aunque su duelo era sobre todo por ellos mismos, que en quince días estarán disfrutando de los extraordinarios servicios del SAE -“quien los probó, los sabe”, escribió Lope de Vega- o agarrados a los escaños de la oposición, a la espera de que Ferraz reponga el Julio César de Shakespeare.

Este jueves empezaron a notar que son los perdedores, aunque Su Peronísima (reducta) siga proclamando, en contra de todas las evidencias, que Ella ha ganado y repita el verso del Cantar de Mío Cid: “¡Esto me han vuelto /mis enemigos malos!”. Los ayudantes de cámara del Quirinale de San Telmo vivían como un drama la pérdida de foco mediático. Una legión de cámaras esperaba en una de las escaleras la aparición súbita de la Querida Presidenta como si de un milagro se tratase. De pronto, por una puerta lateral, apareció la cofradía de Nuestro Señor de Moreno (Bonilla) y sus chaquetillas azules, procesionando en formación nutrida en dirección al palquillo de toma de horas. Todas las cámaras cambiaron de plano para enfocar al (previsible) nuevo presidente de la Junta, mientras la Reina de la Marisma bajaba las escaleras sola, sin más ojos que la miraran que los suyos. La Dolorosa del Estatuto iba de un blanco inmaculado, protegida con un bonito abrigo gris, a su funeral político, una muerte por chocolate (blanco) que a unos les pareció un postre absolutamente delicioso y otros, en cambio, encontraron excesivamente amargo. Para gustos, los colores.

Blam, blam car

Fernando Santiago Muñoz | 2 de enero de 2019

Lo próximo

Fernando Santiago Muñoz | 2 de enero de 2019

Almanaque

Fernando Santiago Muñoz | 2 de enero de 2019

Lo que viene

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

Juan Carlos Aragón en El Desmarque

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

Andaluxía

Andalucía es muy bonita. Tiene jamón de Jabugo. Tiene unos sembrados de papas y remolachas que ya las quisiera para sí Cataluña (y olivos que dan aceite de girasol). Tiene verdes mares (o azules, según pinte el cielo). Tiene un puñado impresionante de iglesias y catedrales, clara muestra de que Dios aquí está más cerca. Pero tiene más cosas bonitas. Tiene avispas de todos los tamaños. Si te gustan los toros, también tiene toros y toreros. Algunos tan valientes como Padilla o Morante. Pero también tiene el flamenco. Y aunque a muchos andaluces no les guste el flamenco, a los japoneses sí. Por algo será.

Andalucía, además de bonita, es muy grande. Aunque a veces no lo parezca, llega hasta Almería. Hay muchas zonas despobladas, pero es lógico. Es tan grande… que no puede estar toda llena de gente. Y lo bueno que tiene que esté despoblada por muchos sitios es que así se puede montar a caballo y cazar esos pedazos de caracoles y conejos que tan ricos están con arroz brillante. ¿Que hace mucho calor en el campo en verano? Pues vete a las maravillosas playas de Huelva y Cádiz. De Algeciras para arriba también hay playas. Pero no sé si recomendártelas, pues por esas zonas hay muchos inmigrantes ilegales y pueden matarte. Es más segura la parte occidental, que tiene menos moros y apenas negros.

Andalucía, no solo es bonita y grande: también es sabia y culta, pues todas las culturas posibles pasaron por estos benditos lares. Los fenicios. Los romanos. Los árabes. Los inolvidables reconquistadores cristianos. El Psoe. Todas impregnaron en Andalucía sus monumentos y su lengua. Por eso a algunos andaluces no nos entienden cuando hablamos. Y si estas últimas elecciones no hemos ido a votar ha sido, en parte, por dejar que de vez en cuando nos gobierne gente distinta, como la de antes, que nos enriquezca otra vez con sus valores y renueve tradiciones y costumbres que estábamos perdiendo, como las Fiestas Típicas Gaditanas, el árbol de navidad noruego y el Belén italiano. Además, no es bueno que por ahí se crean que los andaluces somos de izquierdas, no vaya a ser que Venezuela nos quiera conquistar.

El único problema real que tiene Andalucía es que Europa siempre la sitúa a la cabeza del paro y a la cola de los estudios. Y es al revés. Está en la cola del paro y los estudios traen de cabeza a nuestros niños, siempre por detrás de los ilustres castellanos y los políglotas catalanes. Pero todo esto tiene una explicación. Si tú vives en Puertollano u Hospitalet, por poner un ejemplo, ¿en qué ocupas las horas del día? No vas a estar siempre en el gimnasio, en Instagram o fumándote un guacamaca… Entonces, o trabajas o estudias, pues si no el aburrimiento es insoportable. Allí la vida no tiene sentido. Pero si vives en cualquiera de los rincones de Andalucía, solo con admirar esa belleza que Dios creó, puedes pasarte los días y las noches tocando la guitarra, sin necesidad de hacer nada más (aparte del frío que hace en invierno y del calor que hace en verano, que impide trabajar en las mismas condiciones que en el resto de las regiones de España). Europa, en el fondo, lo que nos tiene es una gran envidia porque ellos tienen que trabajar para venir de vacaciones aquí donde nosotros no pagamos por vivir (algunos incluso sin necesidad de trabajar; aunque eso, solo algunos).

Y qué me dicen del arte andaluz, de la poesía de Pemán, de las canciones de Bisbal: “Ave María, canta Bulería, viva Andalucía, con o sin Almería…”. De las Inmaculadas de Murillo (de Picasso no, porque en vez de pintar Conil pintaba Guernica, el muy traidor). Del flamenco ya he hablado. Ni que decir tiene. Olé, olé y olé.

Pero si me tuviera que quedar con una sola cosa de Andalucía me quedaría con la elegancia política de permitir gobernar a la derecha, de dejarle que prueben los despachos, que renueven la red clientelar, que favorezcan a los más favorecidos (los grandes olvidados de los programas electorales) y, sobre todo, que hagan de Canal Sur —la nuestra— la suya. Podrían pactar con Vox que se encargaran —por poné un poné— de la retransmisión del Concurso del Falla y dejaran la Semana Santa en manos de Adelante Andalucía. La objetividad informativa sería mayor en ambos casos.

En lo personal, el abajo firmante también se compromete a cambiar el tono de los artículos de @ElDesmarque, para ir más acorde con la nueva ideología política imperante, e incluso a variar los finales de los cuplés: un pedazo de polla en cada uno quedaría muy gracioso y, además, evitaría la acusación de machismo encubierto que planea desde el ala bolivariana de los sectores progresistas.

Finalmente, felicitar al nuevo presidente por haber superado el récord curricular y profesional de Susana Díaz (que ya era difícil), así como el hecho de obtener la presidencia con el menor porcentaje de escaños jamás visto en nuestro parlamento: un 23’85%, por debajo incluso del 24 con el que preside el guapo nuestra nación nacional. Solo falta que José Manuel Soto haga el nuevo himno de Andalucía. Para los finales de popurrí podrían venir del carajo.

Pd.: Viva Andalucía libre, por España y la Humanidad no inmigrante.

Nuevo aparcamiento

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

Nuevos tiempos

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

Cruceristas

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

Otra más de Zornoza. En Periodista Digital

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

El padre Antonio Casado

(Rafael Vez y Antonio G. Berbel).- Puede parecer novela, pero lo triste es que todo lo que describimos en el texto es la pura realidad de lo que está ocurriendo en la Diócesis gaditana. La pena es que no es el único caso, ya que puestos al habla con compañeros que se han secularizado en estos últimos años o han tenido que abandonar la Diócesis, han sufrido también en sus propias carnes “las actitudes evangélicas” del P. Diufain “bruto y tosco, pero eficaz ecónomo”, según palabras del propio Obispo en la reunión mantenida con los arciprestes de la Diócesis, hace apenas dos semanas.

El Padre Antonio Casado es un conocido y buen sacerdote de la diócesis de Cádiz. Hasta el pasado mes de Mayo fue Párroco en una importante localidad de la provincia, y repentinamente fue “suspendido cautelarmente” por monseñor Zornoza, sin previo juicio canónico. El motivo de la suspensión fue una investigación llevada a cabo por el Ecónomo Diocesano, quien obligó al Padre Antonio a autoinculparse ante la Guardia Civil de un presunto delito de extorsión del que estaba siendo víctima.

La investigación judicial se encuentra actualmente bajo secreto de sumario, según auto dictado por la Juez de Barbate, y tanto el Obispo Zornoza como el Ecónomo Diufaín probablemente serán citados a declarar en el juzgado en fechas próximas. El asunto también podría salpicar a otro Vicario Episcopal de monseñor Zornoza.

El Padre Antonio lleva padeciendo un auténtico Calvario, alentado por las “actitudes cristianas” de aquellos que desde el Obispado deben velar por su cuidado y manutención. Ha tenido que buscar abogados que lo defiendan, ante el desamparo en el que se encuentra.

El pasado mes de Agosto, el Padre Antonio fue conminado a trasladarse a vivir, primero a la residencia sacerdotal y, posteriormente, a la Cartuja de Jerez de la Frontera. Allí estuvo unos dos meses hasta que nuevamente fue obligado a abandonar la hospedería de la Cartuja siguiendo las indicaciones del Ecónomo Diocesano.

Durante esos dos meses, el Ecónomo Diocesano, P. Diufaín, dio orden de transferir a la cuenta corriente del sacerdote 201,31 euros mensuales de la aportación que la Conferencia Episcopal envía para su manutención, descontando según indicaciones, 500 euros mensuales para entregarlos directamente a las religiosas de la Cartuja como pago por el hospedaje.

Las mismas religiosas en ningún momento le habían solicitado ninguna aportación al Padre Antonio; de hecho colaboraba en la carpintería de la misma. El Obispo y Diufaín decidieron dejar al sacerdote en la más absoluta indigencia y miseria, invitándole a que se marchara a su ciudad natal, y desapareciera.

Algunos compañeros sacerdotes pudimos localizarlo después de recibir noticias engañosas por parte de los Vicarios Episcopales. Nos decían que “está de baja por depresión”, o “que se ha marchado a su ciudad de origen”, y “que lo están operando”.

Al descubrir la verdad, y viendo la situación de desamparo, desvalimiento y abandono en que se encontraba el Padre Antonio, decidimos, junto a un grupo de seglares que se han ido uniendo, ayudarle, le buscamos hospedaje y actualmente colaboramos con una cantidad económica para su manutención, ya que la asignación mensual que el Obispado está obligado a entregarle se la siguen enviando, por la negativa del P. Diufain, a pesar de las indicaciones de su abogado por correo certificado, a la cuenta corriente que tiene bloqueada por la entidad bancaria.

Los abogados del Padre Antonio han escrito al Obispo Zornoza, al Vicario General, al Ecónomo Diufaín y al Nuncio hasta en cuatro ocasiones, sin recibir respuesta alguna.

Antonio Casado en el Ateneo de Cádiz

En la actualidad el grupo de sacerdotes y seglares que se han unido para ayudar al Padre Antonio, después de enterarse de la situación actual, va en aumento.

En la reunión secreta celebrada por el Obispo Zornoza con los arciprestes el pasado lunes 17 de Diciembre en Benalup, ante la pregunta de algunos de los presentes, tanto el Ecónomo Diufaín como el Obispo Zornoza manifestaron que al Padre Antonio le envía el obispado la aportación de la Conferencia Episcopal, pero según se acredita por las transferencias emitidas los cuatro últimos meses, eso es completamente falso, ya que ni son las cantidades que deberían ingresarle, ni el Padre Antonio puede acceder a retirar nada del banco al estar bloqueada la cuenta.

El mismo Ecónomo Diocesano P. Diufaín dijo, ante la pregunta de un arcipreste, que seguía enviando la transferencia a la cuenta bloqueada porque no tenía certeza de que la nueva cuenta fuera válida, a pesar del requerimiento hecho por los abogados del Padre Antonio.

En el día de ayer, una vez más, hemos conocido que el Ecónomo P. Diufaín envió la transferencia, esta vez de 701,31 euros, a la cuenta bloqueada, lo que imposibilita al Padre Antonio sustentarse con un mínimo de dignidad.

Ante la situación de desprecio y abandono por parte de su Obispo, el Padre Antonio cuenta con el apoyo de un nutrido grupo de compañeros sacerdotes, y de un número considerable de seglares que van conociendo la situación, y que se han organizado para enviar su ayuda económica.

Sabemos que un nutrido grupo de feligreses, entre los que se encuentran personalidades relevantes en la provincia de Cádiz, enviaron una carta al Obispo Zornoza suplicándole que tenga caridad cristiana con el Padre Antonio. Tampoco han recibido contestación por parte del Obispo.

Ni el Obispo, ni sus Vicarios, ni el Delegado Episcopal del Clero, han sido capaces de llamar por teléfono al Padre Antonio, ni de ir a visitarlo. Algunos de ellos han manifestado que “si lo visitaran tendrían que dejar de ser curas”.

No obstante, estas mismas autoridades eclesiásticas locales, según se constata en la página web del Obispado, no han tenido reparo en acudir a la cárcel de Botafuegos, en Algeciras, para celebrar la reconciliación y la misa de Navidad, y publicar las fotos con los presos en la misma.

¿Cómo es posible que el Padre Antonio, sacerdote, sea abandonado y maltratado de esta manera, después de 25 años de ministerio, sea cual sea su situación?

¡Qué pena! Ni siquiera el contemplar los misterios de la Encarnación del Dios hecho hombre, les ablanda el corazón de piedra.
P. Rafael Vez Palomino, canónigo Maestro de Ceremonias de la S.A.I. Catedral de Cádiz

D. Antonio García Berbel, Doctor en Derecho, Abogado Civil y canónico, Abogado Rotal

Rafael Vez, Antonio Casado y Antonio G. Berbel

El Pasacalles

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

Organigrama

Fernando Santiago Muñoz | 1 de enero de 2019

Venga

Fernando Santiago Muñoz | 31 de diciembre de 2018

Álvaro Ojeda

Fernando Santiago Muñoz | 31 de diciembre de 2018

Rancio excremento. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 31 de diciembre de 2018

Ahora todo el mundo es politólogo por lo que no voy a ser yo menos. Si el Adri puede darse tal título lo podemos conseguir cualquiera, no hace falta ir a Harvard o a Oxford, basta con la Juan Carlos I. El siglo XIX alumbró dos grandes ideologías: el liberalismo y el nacionalismo. El siglo XX otras dos: el comunismo y el fascismo. Pues bien, las dos primeras siguen vigentes y las dos últimas han desaparecido por completo. El fascismo , esa mezcla de nacionalismo, tradición y violencia con que las clases medias replicaron al comunismo, ha sido borrada del mapa por completo después de haber provocado tal cantidad de desastres en el mundo que nadie la podrá resucitar. El comunismo tres cuartos de lo mismo, incluso se pude decir que quizás sea la idea que más muertes ha causado, aunque nos dejó como herencia los logros sociales de la socialdemocracia. Pues bien: ni Vox es fascista ni Podemos comunista. Puede que usen su simbología y que en sus corazones conserven algún rescoldo pero al final son dos partidos más o menos integrados en el sistema, con un fuerte deseo de cambiarlo, pero dentro del mismo. Vox es un partido racista, machista , de un nacionalismo español recalcitrante, aunque juega con las reglas existentes. Podemos surgió como una evolución de Izquierda Unida , ha pasado de defender a Venezuela y Cuba a decir que sus referentes son los países nórdicos. Así que el alcalde de Cádiz no es un rancio comunista, o al menos las políticas que lleva a cabo no lo son, por mucho que diga Javier Ortega Smith, secretario general de Vox. A lo más, socialdemócratas. El comunismo es rancio, desde luego, pero en Cádiz no se aplica, ni siquiera sé si esa es la ideología de Podemos porque para los viejos comunistas los de Pablo Iglesias son “los troskos”. Vox sí nació del PP, es algo evidente. Son gente que antes votaba a ese partido y ahora se han quitado el velo para decir lo que de verdad piensan sobre el feminismo, los inmigrantes y la unidad de España. El alcalde lo considera un excremento de Vox. Es normal que se ofendan, como lo es que para alguien de Podemos Vox sea lo peor de lo peor, y viceversa. Que Vox es una derivación del partido de Pablo Casado está tan claro que su candidata en Cádiz, Ana Peral ,fue concejala   del PP y asesora de Teófila Martínez , durante lustros vivió del dinero público que le proporcionó el partido con el que va a competir. En política de vez en cuando se hacen declaraciones altisonantes de las que no es preciso escandalizarse. Hagan juego.

Fernando Santiago

Feliz 2019

Fernando Santiago Muñoz | 31 de diciembre de 2018

Javier Marías en El País sobre el movimiento feminista

Fernando Santiago Muñoz | 31 de diciembre de 2018

¿EVITAR A TODA COSTA A LAS MUJERES?

TOMAMOS INICIATIVAS con gran alegría y con prisas, olvidando que nadie es capaz de prever lo que provocarán a la larga o a la media. No pocas veces medidas “menores” y frívolas, o autocomplacientes, han desembocado en guerras al cabo de no mucho tiempo. Los impulsores de las medidas nunca se lo habrían imaginado, y desde luego se declararán inocentes de la catástrofe, negarán haber tenido parte en ella. Y sin embargo habrán sido sus principales artífices.

Sin llegar, espero, a estas tragedias, el alabado movimiento MeToo y sus imitaciones planetarias están cosechando algunos efectos contraproducentes, al cabo de tan sólo un año de prisas y gran alegría. Había una base justa en la denuncia de prácticas aprovechadas, chantajistas y abusivas por parte de numerosos varones, no sólo en Hollywood sino en todos los ámbitos. Ponerles freno era obligado. Las cosas, sin embargo, se han exagerado tanto que empiezan a producirse, por su culpa, situaciones nefastas para las propias mujeres a las que se pretendía defender y proteger. El feminismo clásico (el de las llamadas “tres primeras olas”) buscaba sobre todo la equiparación de la mujer con el hombre en todos los aspectos de la vida. Que aquélla gozara de las mismas oportunidades, que percibiera igual salario, que no fuera mirada por encima del hombro ni con paternalismo, que no se considerara un agravio estar a sus órdenes. Que el sexo de las personas, en suma, fuera algo indiferente, y que no supusieran “noticia” los logros o los cargos alcanzados por una mujer; que se vieran tan naturales como los de los varones.

Leo que según informes de Bloomberg, de la Fawcett Society y del PEW Research Center, dedicado a estudiar problemas, actitudes y tendencias en los Estados Unidos y en el mundo, se ha establecido en Wall Street una regla tácita que consiste en “evitar a las mujeres a toda costa”. Lo cual se traduce en posturas tan disparatadas como no ir a almorzar (a cenar aún menos) con compañeras; no sentarse a su lado en el avión en un viaje de trabajo; si se ha de pernoctar, procurar alojarse en un piso del hotel distinto; evitar reuniones a solas con una colega. Y, lo más grave y pernicioso, pensárselo dos o tres veces antes de contratar a una mujer, y evaluar los riesgos implícitos en decisión semejante. El motivo es el temor a poder ser denunciados por ellas; a ser considerados culpables tan sólo por eso, o como mínimo “manchados”, bajo sospecha permanente, o despedidos por las buenas. La idea de que las mujeres no mienten, y han de ser creídas en todo caso (como hace poco sostuvo entre nosotros la autoritaria y simplona Vicepresidenta Calvo), se ha extendido lo bastante como para que muchos varones prefieran no correr el más mínimo riesgo. La absurda solución: no tratar con mujeres en absoluto, por si acaso. Ni contratarlas. Ni convertirse en “mentores” suyos cuando son principiantes en un territorio tan difícil y competitivo como Wall Street. En las Universidades ocurre otro tanto: si hace ya treinta años un profesor reunido con una alumna dejaba siempre abierta la puerta del despacho, ahora hace lo mismo si quien lo visita es una colega. Los hay que rechazan dirigirles tesis a estudiantes femeninas, por si las moscas. En los Estados Unidos ya hay colleges que imitan al islamismo: está prohibido todo contacto físico, incluido estrecharse la mano. Como en Arabia Saudita y en el Daesh siniestro, sólo que allí, que yo sepa, ese contacto está sólo vedado entre personas de distinto sexo, no entre todo bicho viviente.

Parece una reacción exagerada, pero hasta cierto punto comprensible si, como señaló la americana Roiphe en un artículo de hace meses, se denuncia como agresión o acoso pedirle el teléfono a una mujer, sentarse un poco cerca de ella durante un trayecto en taxi, invitarla a almorzar, o apoyar un dedo o dos en su cintura mientras se les hace una foto a ambos. No es del todo raro que, ante tales naderías elevadas a la condición de “hostigamiento sexual” o “conducta impropia” o “machista”, haya individuos decididos a abstenerse de todo trato con el sexo opuesto, ya que uno nunca sabe si está en compañía de alguien razonable, o quisquilloso y con susceptibilidad extrema. El resultado de esta tendencia varonil, como señalaban los mencionados informes, es probablemente el más indeseado por las verdaderas feministas, y llevaría aparejado un nuevo tipo de discriminación sexual. Se dejaría de trabajar con mujeres, de asesorarlas y aun de contratarlas no por juzgarlas inferiores ni menos capacitadas, sino potencialmente problemáticas y dañinas para las propias carrera y empleo. Si continuara y se extendiera esta percepción, acabaríamos teniendo dos esferas paralelas que nunca se cruzarían, y, como he dicho antes, el islamismo nos habría contagiado y habría triunfado sin necesidad de más atentados: tan sólo imbuyéndonos la malsana creencia de que los hombres y las mujeres deben estar separados y, sobre todo, jamás rozarse. Ni siquiera codo con codo al atravesar una calle ni al ir sentados en un tren durante largas horas.

Confesiones de un socialista en zozobra

Fernando Santiago Muñoz | 31 de diciembre de 2018