Con la venia

Recomendaciones para cuando acabe el apocalipsis. Tombuctú. FSM

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

Ciudad mágica, capital tuareg. Durante siglos era una ciudad mítica, en medio del desierto, donde las caravanas que llevaban sal  hacia el sur hacían escala, lo mismo que las que atravesaban el Sáhara para llevar esclavos al norte. La capital de los hombres azules, las tribus del desierto  cuyos fieros guerreros  vestían arropados por  túnicas y  turbantes índigo. De leyenda. Hoy no se puede ir porque la política ha entrado incluso en el desierto. Todo empezó cuando Gadafi contrató tropas tuareg para su guerra en el Chad. Les dio dinero y armas, que luego emplearon en otros conflictos. Siguió con el desastre como país que es Mali, mantenido ahora por las tropas francesas. Y siguió con la irrupción de los grupos yihadistas más o menos radicales, más o menos vinculados primero a Al Qaeda y luego al ISIS. La guerra civil de Mali fue el detonante para la intervención del ejército francés. Al fin y a la postre lo que ocurre en Mali repercute en Europa, bien sea por los grupos terroristas o por las oleadas de migrantes. A todo este panorama hay que añadir la sequía en el Sahel, con lo que el panorama en la curva del Nïger es desolador.

Tombuctú es la capital  hasta donde llegaron los andalusíes, la de León el Africano, la de la primera universidad del mundo(dicen), la de Sankoré. La de la gran mezquita de Djingarabier, un monumento de barro y madera en medio de calles polvorientas y dunas del desierto. La ciudad de los 22 mausoleas de santos . La ciudad de los moriscos que se  al mando de Yuder Pachá  la ocuparon y se quedaron allí a vivir. Desde que el musulmán granadino  León el Africano (gran novela de Amin Maalouf) estuvo allí, hasta que el explorador escocés Alexander Gordon y poco después el francés René Caillé  visitaron la ciudad, se creía  en Europa que era una leyenda, la ciudad perdida del desierto. La alianza del movimiento tuareg y de grupos yihadistas ocuparon la ciudad hace unos años y destruyeron monumentos, quemaron libros, aterrorizaron a la población.

En Tombuctú estaba, o está, la Biblioteca Andalusí , el Fondo Kati, que custodia Ismael Dadié. Ocupaba, u ocupa, un edificio sufragado por la Junta de Andalucía para preservar este legado de libros que desde Andalucía se han mantenido unidos a lo largo de la historia por la misma familia, conservados gracias al clima seco del desierto. Las anotaciones en los márgenes de los libros la hacen especial. Durante la ocupación yijadista, Dadié puso a salvo la biblioteca.

Ni que decir tiene que ahora es peligroso ir. En todo caso, el que vaya que no cuente con comodidades de ningún tipo, ni a la hora del alojamiento ni a la de la comida.

Crónicas asociales. Transparencia. FSM

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

Soy muy partidario de la transparencia como manera de ejercer el poder en una democracia. La administración tiene la oblicación de comunicar sus acuerdos de manera clara: quién los adopta, con qué criterios, mediante qué procedimientos. Ahora la tecnología permite conocer casi al instante esa información. Los partidos siguen ocultando la información todo lo que pueden usando argucias  absurdas. Sobre quiénes pasan  a la Fase 1 del relajamiento  del estado de alarma que el Gobierno ha dado en llamar desescalada, tenían que haber hecho público el comité de expertos que iba a analizar los expedientes y los criterios para valorarlos. Incluso colgar en la red los mismos expedientes , así sabríamos  la verdad sobre la chapuza que ha presentado la Comunidad de Madrid, en lugar de enterarnos por filtraciones interesadas. Y así podríamos saber el motivo por el cual las provincias de Granada y Málaga no han pasado el corte. Cabe suponer que tiene que ver con los recursos sanitarios disponibles en relación a la evolución de la epidemia, a raíz de lo que han dicho los responsables del Ministerio de Sanidad. En todo caso, resulta ridícula la campaña de Juanma Moreno y Elías Bendodo sobre la marginación a Andalucía. Argumento de tontos. Primero: en todo caso marginación a dos provincias de ocho, por mucho que una de ellas sea  la provincia del presidente y el portavoz. Sin ir más lejos en la provincia desde donde escribo, ya estamos en la Fase 1, no veo yo discriminación por ningún lado. En segundo lugar: lo mismo podía decir la Comunidad Valenciana, gobernada por una coalición similar a la que gobierna España.  Lo mejor que harían los gobernantes de la Junta es proveer a los sanitarios de medios suficientes para el desarrollo de su trabajo, responsabilidad suya. Después, dejarse de pamplinas.

Recomendación : ya que estamos en plena fase de fervor anguitista, recomendaría “Contra unos y otros” de Pedro Jota, para ver la relación entre Anguita, Aznar y el llamado Sindicato del Crimen, el grupo de periodistas conjurados para acabar con Felipe González (hoy elogiado por la derecha, antes odiado por los mismos que hoy le aplauden). En aquella época Anguita era elogiado hasta el ditirambo , un hombre fiel a sus principios, recto, honrado, cabal. “Yo no le votaría nunca pero  es un político honrado y no los del PSOE” que se solía decir. Para que nadie olvide las alianzas tejidas por el anguitismo y el PP, lo que Vázquez Montalbán llamaba “la aznaridad”.

El Mundo

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

Hoy

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

El partido de mi vida por Alberto Grimaldi

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

Nunca hubo dilema
El fútbol tiene algo mágico, y no me refiero a aquel inolvidable salvadoreño que, como a tantos gaditanos, me hizo vivir lo increíble de niño y adolescente como socio del banco de pista, primero, y de la tribuna, después. La pelota tiene algo que trasciende de la competición: es emoción, sentimiento. “No hay nada mejor que ayude a expresar los sentimientos de los hombres, educados para ocultarlos, que el deporte y el fútbol en particular”. La frase de mi amigo Rubén Almagro es para esculpirla. En blanco y negro, como su corazón balono.
Con esa premisa, decidirse por un partido que defina mi afición al fútbol puede que a priori parezca difícil. Pero en realidad no hay dilema. Nunca lo hubo.
Lo digo porque cuento por decenas las veces que me han preguntado no sólo cómo un tipo de Cádiz puede ser tan culé, a lo que yo siempre respondo que soy más cadista. Incluso mis íntimos lo rebaten, porque del Cádiz exitoso desde aquellos años 80 de mi infancia y 90 de mi primera juventud se pasó a una larguísima etapa en Segunda B, con el paréntesis del ascenso a Primera de 2005 en Jerez —un partido que viví con mi querido Isidoro Porquicho en Chapín y  que se queda en el podio— y el Barça ha vivido en estos años la mejor etapa de su historia, gracias, sobre todo, a Lionel Messi.
El partido de mi vida cumple hoy 29 años, los mismos que yo llevo juntando letras en mi oficio. Aquel 11 de mayo, sábado para más señas, el primer Barça de Johan Cruyff vino a Cádiz para festejar la que sería la primera de las ligas delDream Team. Le bastaba con ganar a mi equipo, el amarillo, que si perdía se metía en puestos de descenso a un suspiro de que terminase la Liga.
Del autobús no sólo bajó El flaco y su plantilla, la que ganaría la primera Copa de Europa culé un año y ocho días después. Con Laudrup, Bakero, Koeman o Salinas al Carranza —siempre será el Carranza le cambien el nombre o no— entraron cajas de champán francés y no de cava que había aportado Julio Alberto para celebrar en su despedida como blaugrana un Aquest any si que no se repetía desde 1985. Un título, el de Liga, que ese equipo levantó cuatro veces consecutivas. Pero las cajas volvieron a Barcelona tan precintadas como llegaron.
La épica emoción y el sentimiento de alegría de aquel triunfo del Cádiz sobre el Barça nunca lo he revivido al mismo nivel.
Yo acudí al estadio como solía, con mi padre y con mi hermano mayor, también Antonio, para ocupar uno de los últimos escalones de aquella vieja tribuna cubierta. Trabajaba ya en la calle Ceballos, donde aprendí el oficio como meritorio en Diario de Cádiz.
El ambiente previo, con el estadio llenándose, era de gran tarde en la que, al contrario del dicho taurino, la expectativa no fue antesala de decepción. Al contrario.
Al Cádiz, que venía de puntuar frente al Atlético (0-0 en el Calderón), se le puso de cara el partido desde el inicio. No habrían pasado ni cinco minutos del pitido inicial cuando el Cádiz del tándem Blanco-Buenaventura (Lorenzo, uno de lo mejores preparadores físicos de la historia, ponía el título de entrenador nacional pero Ramón dirigía aquel bragado Cádiz de contención y contraataque) abriese el marcador con una internada de Barla por la banda izquierda que centró directo a Pepe Mejías, el mejor chut cadista que retengo en mi memoria, quien metió ese gol de un memorable cabezazo.
La alegría estalló en la grada que, lejos de pensar que sería el tanto del honor de una remontada blaugrana, creyó en que era posible ganar al líder y dar un paso decisivo para obrar otro milagro amarillo.
El equipo respondía con la misma decisión. Dos ocasiones claras tuvo Dertycia antes que Quevedo hiciese el segundo: de nuevo Barla por la izquierda centra algo pasado, Jose cabecea y Quevedo la rompe dentro de los tres palos del viejo Fondo Sur semicircular.
El cordobés de Argentina logró su objetivo apenas superada la media hora y en una de sus típicas arrancadas al contragolpe batió a Zubizarreta. 3-0 al descanso. Y no era un sueño, miles de cadistas estábamos viviendo algo histórico.
A la vuelta poco cambió. Como en el primer tiempo, de buenas a primeras el Cádiz marcó: Mejías pasó en largo a Quevedo, que corrió la banda derecha y sentenció con el cuarto a Zubi, que no es que tuviera un mal día. Al contrario, evitó varias veces después la manita. El viñero hizo que la pendiente humana que era aquel Fondo Norte estallara por cuarta vez de júbilo, instantáneamente seguidos por los aficionados de Preferencia, Tribuna y Fondo Sur.
El Barça tuvo que descorchar el espumoso en Barcelona, de vuelta y al día siguiente, cuando en el viejo Atocha, que estaba a un par de años de la jubilación, la Real Sociedad ganó 2-1 al Atlético e hizo matemático el alirón. Y el Cádiz se llevó unos puntos impensables —dos por triunfo todavía— sin los que la permanencia no habría sido posible, por más que ganase después al Sevilla y agónicamente al Zaragoza con gol de Quico (se me quedó de Paco Perea, que imponía que lo escribiésemos así) en el último suspiro. Ni aquella euforia por jugar la promoción ni quedarse un año más en Primera en los penaltis frente al Málaga superarían lo vivido más de un mes antes en aquel partido de mi vida, el que deshace cualquier dilema: soy más cadista que culé.
 Alberto Grimaldi Mijares

Amigos para siempre. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

Con esto de la reclusión cada día recibo diez o doce peticiones de amistad por Facebook. No sé qué lleva a la gente a querer ser amiga mía en esta red social, incluso diría que en ningún otro sitio. Me llegan peticiones de personas que no conozco de nada , como tengo complejo de malaje (mal-angel según Payán) termino por aceptarlas , no vayan a pensarse que soy un tipo arrogante que no se quiere relacionar con nadie. Yo no le pediría amistad a un gachó así, como aquello de Groucho de no puedo formar parte de un club que acepta a gente como yo. Pero tiene que haber gente pá tó, desde luego. No sé muy bien si tantas peticiones de amistad tienen que ver con algunos que desean estar al tanto de lo que pongo en esa red social (solo mis modestos artículos) o son gente que desean mostrar su vida y cuantos más la vean, tanto mejor. No tengo mucho interés por “La vida de otros” ,como la película, tampoco en   contar mi aburrida vida , solo las historias que vengan al caso para argumentar cualquier disparatada tesis que se me haya ocurrido . Por lo general me dan igual los pasteles que hace la gente, las comidas que cocinan, las fotos maravillosas que cuelgan o incluso esos amigos-desconocidos que tanto interés tienen en que yo sepa cómo hacen pan o lo que hacen u opinan. No quiero tener un millón de amigos, líbreme dios, eso es como no tener ninguno. Hay una teoría en sicología que fija en 100 el número máximo de amigos que uno puede tener, porque más allá no se les puede atender. Yo ya los tengo, así que supongo que lo que buscan estos nuevos amigos desconocidos es el cotilleo o la pequeña vanidad de saber que no sé cuántas personas han visto algo suyo. Para qué te cuento si le han dado a un “me gusta”, nivel orgásmico virtual. Capítulo aparte merecen los aduladores facebuqueros, aquellos que ponga lo que ponga el admirado de turno le ponen “qué bonito”, “qué bien escribes”, “qué guapo estás” y otras zarandajas ajenas por completo a la realidad pero les hace quedar bien, típico falserío gaditano, gente bienqueda que mejor harían en no considerar amigos. Yo diría con Lope de Vega: “¿qué tengo yo que mi amistad procuras?/¿qué interés te sigue , Jesús Mío, que a mi puerta cubierto de rocío/ pasas las noches del invierno a oscuras?”. Estoy estupefacto ante esta inexplicable explosión de amistad. Tuiter debe ser una red social mucho más siesa porque ahí a alguna gente les basta con seguirme, no estoy en Instagram porque es de adolescentes y Tik Tok lo veo estrafalario .

Fernando Santiago

Construcción del Mora

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

Los dedócratas

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

Cine en San Antonio

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

En qué estaría pensando

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2020

A dios rogando y con el mazo dando

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

Vuelvo a repetir lo de siempre: la gente no se ha dado cuenta de lo que está pasando. Me asombra que haya quien se felicite porque no tiene que pagar impuestos o va a pagar menos. Lo digo por las cofradías gaditanas, felices porque la Junta opina que no es aplicable el IVA del 21% a las sillas de la Carrera Oficial, dinero que ellos no van a pagar por cierto, lo van a hacer quienes  las compren. Ellos lo repercutirán. Aparte del hecho sin importancia de que la opinión de la Junta carece de  relevancia porque ese tributo lo gestiona la Agencia Tributaria. El hecho es que resulta indecente que se pida dinero al Estado y se nieguen a pagar impuestos al mismo Estado. ¿De dónde se creen los cofrades gaditanos que sale el dinero público? Si ellos le piden al Ayuntamiento una moratoria o facilidades para justificar el dinero recibido con destino a unas procesiones que no se han hecho ¿ese dinero que les da el Ayuntamiento se piensan que crece en los árboles? Los españoles somos únicos. Le pedimos a la administración el oro y el moro pero no queremos contribuir, que el Estado pague ERTESs,  paros, pensiones, ayudas a las empresas y los autónomos, incentivos, créditos, avales, moratorias de impuestos, que ayuden a las familias que lo necesitan, pero si podemos no pagamos impuestos. Insólito. A dios rogando y con el mazo dando.

Recomendaciones para cuando acabe el apocalipsis. Bélgica. FSM

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

Hay una película que se llama “Si hoy es martes esto es Bélgica” sobre los circuitos turísticos donde llevan a la gente como borregos, estabulados y con un tipo que levanta un paraguas o una señal para que nadie se pierda mientras enseñan el lugar a la carrera. Hay gustos para todos. Bélgica es un no país, dos comunidades, flamencos y valones, que viven de espaldas desde hace tiempo, que tienen a la casa real como únicos belgas auténticos, aunque ríanse ustedes de cualquier monarquí comparada con la belga que tienen en el Rey Leopoldo uno de los genocidas sanguinarios más crueles de la historia de la humanidad , perpetrando matanzas en el Congo para su enriquecimiento personal,  el mundo miraba para otro lado. Bruselas es una ciudad anodina marcada por las instituciones europeas y los funionarios de la UE. El chocolate, los gofres y los mejillones puede que sean las únicas cosas belgas que merezcan la pena, junto con Hergé y Hercules Poirot, quizás. La Gran Place es un sitio interesante, el Manaken Pis es un mamarracho que se ha hecho famoso sin razón. El Atomium es otro símbolo de la ciudad moderna más o menos interesante, sin exagerar. Media España ha ido a Bruselas en un viaje pagado por el Parlamento, como  le dijo una vez Miguel Arias a un grupo de periodistas gaditanos de excursión ” no os preocupeis, pagan los alemanes”. Una vez fueron dos amigos de Cádiz a  ver jugar a la selección española un partido de la Eurocopa, hace 20 años. Tenían que ir a Amberes. Llegaron en avión a Bruselas, alquilaron un coche en la época en la que no había navegadores ni teléfonos inteligentes, tomaron la carretera y empezaron a dar vueltas, una vez y otra, pasaban por las mismas gasolineras, los mismos polígonos industriales, las mismas circunvalaciones.  Se paraban a preguntar por Amberes y nadie sabía decirles, hasta que alguien que sabía algo de español les señalón Antwerpen:llevaban varias horas dando vueltas alrededor de la ciudad y no habían dado con ella porque no se sabían su nombre original.  Otro día cuento quiénes fueron los protagonistas de la historia, un conocido hostelero de la ciudad y un reputado asesor fiscal.

En realidad lo que merece la pena de Bélgica son Gante y Brujas, dos espléndidas ciudades medievales que por sí solas merecen la pena el viaje por su historia y por lo que conservan, imprescindibles para cualquier viajero por Europa.  Algún intereés tienen Amberes, Lovaina y Namur.

Crónicas asociales. Anguita. FSM

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

A finales de los años 80 Anguita era  una esperanza para la renovación de España,  abrumados por un PSOE que había llegado a lomos de la ilusión de millones de españoles  , mientras modernizaba el país  se  convirtió en una máquina de clientelismo: “yo tengo una prima que toca el oboe y otra con trabajo desde que está en el PSOE” que cantaba el Masa. Llegó el referéndum de la OTAN con el cambio radical de postura en el PSOE, llegaron el GAL y FILESA, en aquellos momentos donde hiciera lo que hiciera  el PSOE, siempre contaba con el apoyo de la población. Si ponían de candidato a la cabra de la Legión en cualquier pueblo, ganaban. En aquel panorama llegó el alcalde de Córdoba, Julio Anguita, primero como candidato de la recién creada Izquierda Unida-Convocatoria para Andalucía (¡el programa de las amapolas!) y luego IU para toda España. Muchos pensamos que podía suponer una regeneración después de la asfixiante presencia del PSOE. Algo se rompió con la caída del Muro, cuando se produjo una presión social con el fin de que se disolviese el PCE. Lo que había sido una idea compartida, convertir IU en un movimiento político reformista y radical, pasó en manos de Anguita a una locura colectiva, enrocados en su propia arrogancia: expulsión de  Esquerda Galega, de Iniciativa per Catalunya, de Nueva Izquierda, ruptura con CCOO, todos ellos considerados traidores a la causa. La política de las dos orillas: en una está la gente honrada y la izquierda verdadera, en otra todos los demás, unos infames corruptos. Esa superioridad moral se trasladó a toda Izquierda Unida . Salió la peor cara de Anguita, ese estilo joseantoniano que dijo Carrillo,  esa arrogancia del poseedor de la verdad. Las depuraciones, el infarto  , la pinza IU-PP, los acuerdos con Aznar, todo aquello mandó a IU hacia su  nivel electoral anterior, tras diez años de experiencia anguitista. Curiosamente aquellos más fervientes seguidores de Anguita, los más radicales antisocialistas, terminaron gobernando con el PSOE en Andalucía y ahora en Madrid. Incluso  los hay que han hecho doblete, como Amanda Meyer. No sé qué dirá la historia, para mí Anguita fue una decepción,quedará más como una frustración que como una ilusión. Se recordará también a Anguita como el único caso de un dirigente de izquierda que gustaba a al gente de derechas. Esperemos que se recupere y siga ofreciendo sus homilías para los creyentes.

Recomendación: “La revolución y nosotros que la quisimos tanto” de Daniel Cohn Bendit,  Dany el Rojo. El dirigente de los Verdes alemanes pasa revista a los movimientos  del 68: Panteras Negras, Brigadas Rojas, Gauche Proletarien, Joshka Fisher y tantos otros que iban a cambiar el mundo y al final el mundo les cambió a ellos. Un libro solo apto para  adultos.

Nueva normalidad. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

 

Me malicio  que la nueva normalidad va a ser como la vieja sin darnos besos ni abrazos. Los promiscuos tendrán que andarse con tiento y los besucones con cuidado. El resto volverá a ser lo de siempre, bares repletos con las fuentes de las tapas expuestas a las miasmas del personal y el suelo repleto de residuos, la gente unas encima de otras, todo el que pueda dejará de pagar impuestos porque robarle al estado no es robar, la gente saltándose las normas para hacer obras ilegales o pasar un semáforo en rojo, eso sí, todos en el papel de cuñados que dan doctrina sobre lo que tiene que hacer el gobierno. Este periódico sacaba como ejemplo de la llamada desescalada, lo que quiere decir reducir las restricciones, dos tipos haciéndose un peinado de futbolistas: vuelve el anganguismo , no es nueva normalidad, es la normalidad de antes del virus. Tengo para mí que las eras de la humanidad se dividen en Antes de la Logse y Después de la Logse, A.L y D. L. La Logse ha sido una de los mayores dramas de la historia contemporánea porque ha fabricado una generación de gente sin respeto a las leyes, al bien común y a las normas de convivencia, solo preocupados por ellos mismos. La consecuencia natural es ir a una Barber Shop en lugar de a la peluquería de siempre, entran en ebullición Viroga, Malevo y todas esas industrias maléficas que por 20 euros, previa cita, te dejan como si jugases en Valdebebas. Así como la NBA marca la estética a los jóvenes americanos, los futbolistas la determinan para los españoles. Lo primero que hacen los chavales es pegarse un corte de pelo con rasurado por los laterales y barba puntiaguda, todo ellos con dibujos geométricos, como si fueran Sergio Ramos, tatuajes y piercings incluidos. Cuando abren la boca confirman que se parecen al defensa de Camas, morri crismas. Si dices vaya daño le ha hecho la Logse a España, intentan pegarte, aunque no sepan lo que es la Logse ni lo que quieres decir. En lugar de enviarte un texto por guasap te mandan un mensaje de audio , ya que terminaron la ESO sin saber poner la h, la b , la v, la g y la j por lo que ante la duda evitan escribir . Cuando llegan al botellón con los colegas hacen la octivillita al pasodoble de Tino o cantan el credo de Juan Carlos señalando al Hispasat . Hace tiempo lo más que podíamos tener es el estilo coleta de Santiago Moreno y Manolo Camacho o el estilo Buda de ese gran politólogo (“horas y horas de conversación sobre política”) de David Navarro. ¡Que vuelva la mili cuanto antes!

Fernando Santiago

Feria de Jerez

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

Hoy

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

Para frikis

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

El partido de mi vida por Jesús Perulero

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

EL PARTIDO DE MI VIDA

Jesús Perulero Reyes

Quizá lo que vaya a relatar no sea el partido de mi vida. Pero sí una de las experiencias de mi vida profesional que aún retengo en la memoria como si hubiera ocurrido ayer mismo.

Entonces daba mis primeros pasos en la profesión periodística en el desaparecido semanario ‘Mirador de San Fernando’ de mi llorado editor Fernando Miranda, toda una institución en la prensa isleña y gaditana.

Corría la temporada 82/83. Grupo II de la Segunda División B y partido entre la Agrupación Deportiva Ceuta y el CD San Fernando. Aquella fue una temporada muy mala para los azulinos que acabó con el descenso de la categoría. Pero los ánimos siempre estaban bien altos y más para quien tenía el encargo de desplazarse a Ceuta con la expedición para luego pasar la crónica del encuentro, lógicamente, con los medios técnicos de la época: bolígrafo, libreta de pastas duras y una pequeña grabadora de mi propiedad para las declaraciones de los entrenadores y los capitanes. Las foto del partido llegarían por agencias o se publicarían de archivo si no llegaban aquéllas a buena hora.

Lo de ahora de portátiles, móviles de última generación, enlaces vía satélites y edición en la misma banda del terreno de juego…, ni en imaginaciones, vamos…

Hasta ese fin de semana nunca había estado en Ceuta. Ilusión por partida doble, que ya se veía reflejada en la cara de satisfacción de mi foto que aparecía en la credencial de Prensa de la Federación Andaluza de Fútbol que, por cierto, por algún cajón de casa aún guardo.

Y allá que me encaminé para viajar con la expedición del San Fernando hacia Ceuta, con embarque previo en Algeciras. Antigua N340 sin doble vía adelante, hasta el Campo de Gibraltar.

El cruce del Estrecho en el viaje de ida, magnífico. Toda una experiencia para el principiante que, mira por dónde, muchos años después aquí rememoro. Y lo hago por lo que vino después, ya que tanto la navegación como el descanso de la plantilla en el Hotel El Fuerte de Ceuta vino a ser como un acto íntimo, relajante, previo al envite del partido en el que los ‘caballas’ endosaron a los de La Isla una de las primeras goleadas en la temporada ante una afición local entregada a su equipo por el espectáculo que dio.

Recuerdo una temprana tarde bastante apacible en el por entonces ya viejo Campo Municipal ‘Alfonso Murube’, aunque la predicción del tiempo ya anunciaba que el levante soplaría por derecho a partir de media tarde, de lo que ya nos habían advertido en el propio ferri cuando zarpamos de Algeciras por la mañana.

Y así fue. De buenas a primeras, durante el encuentro, el vendaval comenzó a dejarse notar. Las banderas del campo se movían furiosas, en los bancos de cemento los aficionados se apretaban unos con otros intentando evitar la incomodidad de un viento que por momentos incrementaba su velocidad, y la prensa, directivas, autoridades e invitados, situados en la zona alta de la tribuna, intentábamos como mejor podíamos capear tal ventolera inmisericorde.

En mi caso, el pensamiento se desplazaba del campo a la cercana terminal de ferris. ¿Saldría el barco a la península o habría que quedarse aquella noche en Ceuta hasta que amainara el levante? Y toda la incertidumbre del mundo alrededor, no sólo de mí, sino de toda la expedición por si había que pernoctar.

Además, yo sólo pensaba en que la crónica había que entregarla manuscrita a la vuelta para que el bueno de Carlos, nuestro linotipista, pudiera componer las galeras en plomo para montar luego las páginas de la crónica y entrevistas por nuestros cajistas Pepe y los dos Manolos de la plantilla -tres auténticos fenómenos de la impresión clásica entre olor a gasolina y papel-. Incertidumbre, nervios, preocupación…, ¡¡de todo por el cuerpo!!

Lo de menos fue el partido y la derrota. Volvíamos pendientes del temporal y, ya embarcados, una avería en la propulsión del buque se unió al levante e hizo que la travesía se convirtiera en un tiovivo permanente, que no cesó hasta el atraque de este último viaje de ese día a la península.

En la travesía de vuelta, el barco navegaba escorado por la avería y el temporal; vaivenes, subidas y bajadas, noche casi cerrada en pleno Estrecho y en esas condiciones y con una pastilla de biodramina en el cuerpo mientras redactaba la crónica apoyado en un mamparo. Alrededor mío, pasajeros mareados, personal de servicio aferrándose a los reposacabezas de los asientos intentando mantenerse erguidos, los aseos a tope de personas indispuestas… un auténtico espectáculo para relatar una derrota. ¡Si al menos hubiéramos ganado…!

El manuscrito acabó de escribirse atracando en Algeciras. Regreso atropellado por tantas circunstancias casi en la medianoche con la Biodramina como único alimento tras el almuerzo.

A las puertas del autobús de regreso el propio Fernando Miranda me aguardaba mirando sin cesar su reloj de pulsera. Nervioso. El barco había llegado a Algeciras con retraso y eso hizo que el regreso a San Fernando fuera más tarde de lo previsto. Y toda la edición del semanario cerrada a expensas de unos folios escritos a bolígrafo en pleno temporal de levante en el Estrecho. Todo se desarrolló con tanta rapidez que hasta el día siguiente Fernando no me preguntó por cómo había hecho el viaje. Él cogió mis folios a pie de autobús y se fue corriendo a la redacción. Era casi medianoche.

Sin duda, no fue el partido de mi vida. Pero sí una de las anécdotas profesionales de mi vida que nunca olvidaré.

Tranvía

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020

Construcción del puente

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2020