Esta tarde

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

Aumenta la familia periodística

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

Esta mañana ha nacido Matías , hijo de Beatriz Estévez y David De la Cruz. Enhorabuena.

Qué raro es esto de los angelitos

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

 

Qué raro lo de los ángeles de La Roldana. ¿Quién decidió que se iban a tirar? ¿Cómo es que se comunica a expertos en arte que se van a tirar unas tallas de La Roldana por si las quieren?

Tartessos y la Asociación Cardijn

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

Pozuelo vuelve a la Peña

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

Crisis migratoria, plaza Sevilla, patrimonio, congreso PP

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

Jueves 21.30 en la Diputación

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

A esto de murió el que me ganaba

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

Rutas

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

Festival

Fernando Santiago Muñoz | 3 de julio de 2018

Paco Cano trabaja para el Ayuntamiento

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

Ganar Cádiz ha promovido la contratación de Paco Cano, militante de la formación que a través del Plan C tenía un despacho en el ECCO. El Tercer Puente se convertirá en lo que ya era de hecho: el boletín oficial del Equipo de Gobierno. Otra cuchara para la Olla Grande.

Al final no hacía falta que firmase Pepe Blas

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

Tanto rollo de Albita, tantas manifestaciones, tantas pintadas y tanta movida para que al final Eléctrica de Cádiz pueda dar el bono social estatal. No hacía falta que firmara José Blas Fernández. Eso pasa por encargar las cosas a gente que no sabe. Y todavía no ha respondido la Dirección General de Tributos.

Patrimonio de la Humanidad

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

Medina Azahara ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Enhorabuena a los cordobeses. Cádiz lleva 25 años reclamando que su Casco Antiguo , sus murallas, su constitución o sus carnavales adquieran tal categoría y ni siquiera está la cosa en trámite. En eso, como en tantas cosas, Cádiz maltratada por la Junta. No he estado en las ruinas de la antigua ciudad de los Omeya pero me malicio yo que no pueden compararse a las murallas o al Casco Antiguo . O nuestros gobernantes son muy torpes  o la Junta de verdad le tiene inquina a la ciudad, o las dos cosas. Inexplicable.

Sobre El Rincón de Madueño y Obispado

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

Ante todo me presento. Me llamo José Luis Madueño López. Puede que este apellido les suene a muchos, pues estuvo muy presente en las mentes gaditanas (y otras más de 5000 en todo el país), allá por Octubre del pasado año, cuando en un sólo mes, mi vida y la de mi familia, cambió por completo cuando nos arrebataron el local por el que tanto luchamos, pagamos (y deberíamos seguir pagando) y no se nos vio recompensado. Soy el hijo de esas personas que estuvieron día a día luchando por lo que, justamente, era suyo. Lo Nuestro, en definitiva. Estudiante de Historia en su cuarto año, con grandes expectativas de futuro (al menos eso era lo que tenía allá por Octubre de 2017), y con un gran sentimiento luchador, me han educado de la mejor forma para ello. Creyente incluso, o al menos eso pienso, ya que me siento tan aparte de una institución religiosa que tanto daño me hizo a mí mismo y a mi familia, que en muchos momentos me planteo si mi fe es tan fuerte como para seguir resistiendo esta injusticia. Y tan inconformista que, a día de hoy como pueden comprobar con esta carta, a 9 meses de nuestra singular tragedia, aún no me siento conforme con la situación que nos toca vivir a mi familia y a mí por algo a lo que nos vimos obligados, sin ninguna otra opción mas que la resignación.

Centrándonos en el tema de esta carta (que se me antoja extensa ya que no quiero dejarme nada por decir), les diré en principio dos fechas: 13 de Octubre de 2012 y 31 de Octubre de 2017. Inolvidables tanto una como la otra, pues, respectivamente, una significó la apertura de un nuevo sueño, y la otra el injusto cierre del mismo. Pero estas fechas sólo son significativas si sumamos los hasta 50 años por los que mi familia se desvivió por llevar adelante un negocio que sustentara nuestro “pan de cada día”. Pan, que nos arrebataron precisamente los que más repiten esta frase. Pan que ni siquiera hoy podemos comprar porque no tenemos ni un euro para ello. La situación creo que es más que conocida.

Ese 31 de Octubre tuvimos que dejar definitivamente el local de nuestra vida, un pequeño espacio que aunaba amistad, ambiente familiar, gaditanismo a rabiales y mucha, pero que mucha Historia. Nada de eso sirvió para que el Obispado de Cádiz, como dueño del espacio que ocupaba ese local, nos obligara a salir de allí con una mano delante y otra detrás. Eso daba lo mismo. Daba lo mismo que nos hubiéramos arrastrado durante meses para que nos diesen una explicación (o al menos para que allí dijese algo porque nadie sabe nada a menos que

cuánto se puede “pillar” de las propiedades que poseen y echar a las personas de su trabajo); daba igual que la familia de 4 personas que dependían de ese establecimiento se quedasen sin ingreso alguno. Había que echarlos sí o sí de allí. Algo que a día de hoy sigo sin comprender, ya que si se pasean por la Plaza “muerta” de Fragela, podrán comprobar que los establecimientos contiguos a lo que fue nuestro local, siguen abiertos y en vigencia. ¡Cuánto se puede hacer cuando se tiene dinero! Será por eso que nos echaron, los pobres no caben en el pensamiento de un Obispado destinado a recoger dinero a mansalva. De nada sirvió tampoco reunirse con quien procedió en su momento, ya que casi, y reitero casi, salimos amenazados para que fuésemos a hablar con nuestro “amigo el Kichi”… De nada sirvió tampoco colocar un cartel dándonos voz en la calle, pues al día siguiente “inexplicablemente” fue arrancado, y luego incluso fuimos, esta vez sí, amenazados con una demanda judicial por injurias al Obispo de Cádiz. Más injuria que la que vivimos nosotros por arrebatarnos, contra nuestra voluntad, lo que más nos importaba en este mundo, que era nuestro trabajo… De nada sirvió recalcarles el hecho de que mi padre es diabético y esta situación agravaba mucho más sus problemas de salud, como así ha ocurrido. A ellos les daba igual jugar con la salud de no sólo una, sino de muchas personas, pues psicológicamente a todos nos cayó este palo como una pesada avalancha. Tampoco sirvió de nada hacernos eco mediante las redes sociales y recibir un apoyo, realmente increíble, a través de hasta 5000 firmas por parte de tantas personas que se ponían en nuestro pellejo, y, además, de aquellos medios de comunicación (tanto a nivel local como nacional), que también nos dieron voz ante esta injusticia. De nada sirvió ofrecerles incluso el pago por adelantado de 6 meses de trabajo. La respuesta ante ello fue un NO rotundo. Ni tampoco incluso poder quedarnos allí, al menos, hasta conseguir los mayores ingresos del mes del Concurso de Carnaval y esa misma semana de fiesta. Ni tampoco seguir el mismo tiempo que los demás negocios. Nada, aquí no valía nada que nosotros quisiéramos, el destino estaba escrito y sellado para “El Rincón del Madueño”.

Todos nuestros proyectos, deseos y sueños se esfumaron en sólo un mes, después de más de 50 años. Curioso cómo juega el tiempo en nuestra contra a veces. En un mes, mis expectativas de poder irme a estudiar fuera y continuar labrando mi futuro se desvanecieron, ya que dependo de una beca (como mi hermana)

familiar. No es justo que tuviera que readaptar mi plan de estudios por unos malditos intereses que a día de hoy desconozco como ya he dicho. Aunque ni yo ni nadie los entiende, pues ¿para qué tener otra de las muchas fincas vacías que ya posee este Obispado en Cádiz? En un mes, tuvimos que buscar todas las alternativas posibles ante tal situación. Se dijo, y mal difundido, que obtuvimos una buena respuesta por parte del Obispado. Falso. Lo único que obtuvimos fue la propuesta de cesión de otro local al que, de nuevo, había que invertir una suma de dinero que, en esos momentos, no disponíamos. Y tampoco queríamos. No queríamos seguir bajo el yugo del Obispado después de la jugada trapera que nos hicieron. Era cuestión de conciencia (y dinero claro está).

Gracias a los pocos ahorros que pudimos conseguir en un mes adicional (que, por supuesto, tuvimos que pagar con nuestra fianza), conseguimos tirar adelante poco a poco, pero claro, el dinero no es eterno y algún día tenía que llegar en el que nos viéramos sin nada absolutamente. Hoy ya estamos en esa desgraciada fase. Gracias a los asuntos sociales de nuestra ciudad, y a diversas asociaciones caritativas como Cruz Roja y, curiosamente, Cáritas (muy maltratada por cierto por este Obispado y que entendió nuestra situación de inmediato), hemos podido conseguir un cierto desahogo, pero desgraciadamente no sirven para lo que tenemos por delante.

No tienen ni idea de lo frustrante que es levantarse todos los días y no encontrar trabajo, o al menos eso intuyo en mi padre. Tuvimos todo el apoyo del mundo, lo agradecimos. Pero ¿y ahora? Ahora pocos han sido los amigos y familiares, a los que desde aquí les agradezco su infinita generosidad, que se han implicado para que no nos falte, aún, la comida. Y menos han sido los que han ayudado a buscarle un trabajo a mi padre. Y aún hoy, nadie ha aceptado a una persona de más de 50 años que todos los días se levanta buscando un trabajo en cualquier bar o restaurante. Nadie les obliga a aceptarlo, pero es que tampoco nosotros hemos buscado esta situación precisamente. Pero no me voy a meter en recriminarle a nadie tantas promesas hechas en los momentos que pasamos de mayor incertidumbre. Si no han querido aceptar a mi padre en sus trabajos, ellos se lo pierden.

Lo que yo quiero recalcar en esta carta, es que estoy harto de que salgan impunes los que más daño nos han hecho, y nosotros sigamos aquí sin recibir explicación alguna. Estoy harto de pensar que esta situación “es por algo”. Pues no, esta situación ha sido que no saben predicar con el ejemplo, perteneciendo precisamente a una Iglesia, en la que su máximo representante, el Papa Francisco, insta a cuidar de los más necesitados y a no centrarse tanto en los aspectos materiales. Estoy harto de seguir viendo noticias sobre personas que han sido echadas de su trabajo por parte de este Obispado de Cádiz, sin motivo alguno (¿de qué me sonará?). Tanto su injusticia como la nuestra tienen un mismo verdugo. Estoy harto de pensar que han quedado impunes y sigan en sus lujosos pisos, y nosotros tengamos que acudir a los servicios sociales (algo muy loable para quien lo haga claro está) y tengamos que mendigar por un trabajo, que ni llega ni se le espera. Estoy harto de pensar que yo, un estudiante, ha tenido que cambiar su futuro más inmediato porque a unos pocos se les antojó echar a una familia de un bar que ningún daño hizo. Y estoy harto, de esa gran hipocresía de este Obispado, que para organizar eventos para celebrar una efeméride sí tiene los medios necesarios y se ha dado prisa en hacerlo (mira que a mí me gustan estos eventos, pero esta vez mi conciencia y la justicia es la que prima por encima de todo), y para una familia que lo estaba pasando mal, no tuvo un ápice de indulgencia y no aceptaron ningún otro medio para evitar que nos tuviésemos que ir. Estoy harto de que siempre salgan ganando los que más tienen en este país. Y harto de que este Obispado posea tantas propiedades en nuestra ciudad. “Es que de algo tendrá que vivir”, dirán algunos. Bien viven ya de todas las donaciones que les hacen esas pobres personas que creen que beneficiando al Obispo van a tener una reserva en el Paraíso. Y harto estoy de pensar que ya no puedo hacer nada por remediar esta situación. Pues me niego a tal cosa, me niego a pensar que ya está todo hecho y, como dice el famoso estribillo, que “aquí no pasa y que esto es un cachondeo”.

No digo que tengamos que tener un trato especial dentro de ese gran grupo de personas que a día de hoy necesitamos de recursos sociales, puesto que peores, por desgracia, los habrán. Pero díganme si no es justo que pida responsabilidades, díganme si no es justo que, a día de hoy, sigan abierto los demás establecimientos y, “El Rincón del Madueño”, esté cerrado y desolado.

Con esta carta sólo pretendo hacerles ver el infierno al que nos han destinado estas…personas por llamarlas de algún modo (que bien podrían ser unos demonios con sotana). Es un escrito obligado ya que nuestra situación comienza a ser, aún más, insostenible. Esto no es más que el lamento a gritos de un hijo de trabajadores que quiere responsabilidades y que quiere justicia contra aquellos que nos han hecho sufrir, y nos lo están haciendo pasar muy mal, sobre todo psicológicamente, es casi una tortura diaria. Esto no se lo deseo ni a mi peor enemigo. No pido más que eso, justicia y responsabilidad. Me da igual no conseguir ningún beneficio de esto, tampoco lo busco, pero sí que busco (si llegan a leerlo) que en sus “benditas” conciencias retengan por siempre el sufrimiento de una familia a la que han destinado al más negro abismo y que, ante todo, lucha por salir adelante cada día.

José Luis Madueño López

Momento histórico. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

Cada día hay un partido del siglo. Vivimos en un desenfreno histórico que nos tiene con el corazón en un puño : cada día un acontecimiento para la posteridad, cada minuto un momento singular. Todo fluye, nada es, no podemos bañarnos dos veces el mismo agua de un río y todo lo demás. Esto es un tobogán, un sin vivir, un stress permanente . No puede uno ni ir al baño no vaya a ser que en ese momento pase algo, un presidente que cae, el estreno de cualquier decisión , una movilización ciudadana . A ver cuando conseguimos algo de aburrimiento, un paréntesis de paz y tranquilidad donde no pase nada para poder dedicarnos al dolce fare niente, como si fuéramos suizos. En eso consiste la democracia : ya saben lo de que si suena el timbre a las cinco de la mañana es el lechero y no la policía. En Cádiz vivíamos momentos históricos cada cuarenta o cincuenta años. Del derribo de las murallas tardamos cuatro décadas hasta que se tiraron los glacis y se abrieron las Puertas de Tierra , de ahí 30 años hasta que se construyó el puente Carranza y otros cuarenta hasta el soterramiento aunque a partir de ese momento todo se aceleró: el nuevo puente y la gran cantidad de hitos que se iban a hacer por toda la ciudad (Talleres Faro, San Severiano, Depósitos de Tabacalera, nuevo hospital). A esta actividad furibunda le sobrevino un momento de paz hasta que el otro día se renovó el convenio de plaza de Sevilla, también calificado de histórico. No sé si tendrá tal consideración el carril bici, que tanto en Cádiz ha dado que hablar. Histórico es un paso a costal por la calle Ancha, para regocijo de los sevillitas de El Último Tramo y fastidio de los talibanes de la Vera Cruz. Llaman histórico a que venga Mágico con 60 años a pasearse por la ciudad o a que un misterioso grupo americano quiera comprar el Cádiz. Si Susana Díaz se muestra pródiga con nosotros y nos obsequia con un milloncejo de los fondos ITI para el Museo del Carnaval tendrá mayor rango histórico que cuando se abra ese museo y el alcalde recupere su trabajo de pimpi en el edificio de Recaño, con las mojigangas de María Romay como telón de fondo. No es descartable que volvamos a un frenesí histórico y que cada día haya una firma nueva, un acuerdo diferente , un proyecto de no sé qué. Igual José Pacheco resuelve la reparación de las murallas y la nueva comisaría, de manera muy social eso sí, y Victoria Rodríguez Machuca nos cuenta las maniobras orquestales en la oscuridad del Tío del Bigotillo, esa Zona Franca que se ha convertido en The Dark Side of the Moon.

Fernando Santiago

España eliminada

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

Fiesta de las velas en Vejer

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

Pepe Losada se va a entrenar a Teherán

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

La foto del Mundial

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018

Ras on fire

Fernando Santiago Muñoz | 2 de julio de 2018