Plaza Mina

Fernando Santiago Muñoz | 6 de mayo de 2019

Balneario de La Palma

Fernando Santiago Muñoz | 6 de mayo de 2019

Omnipresente

Fernando Santiago Muñoz | 6 de mayo de 2019

Miércoles

Fernando Santiago Muñoz | 6 de mayo de 2019

San Antonio

Fernando Santiago Muñoz | 6 de mayo de 2019

Feria del Libro sin libreros

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

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¿Por qué las librerías de Cádiz no han querido ir a la Feria?

Esa gran intelectual que es Alba del Campo presentaba ayer un libro. Espléndido.

Calle San Miguel

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

Puerta del Mar

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

Palacio de los Marqueses de Angulo

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

Maltrato al patrimonio

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

Pedripol , el pintamonas gafe de Podemos

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

La semana del yoya. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

En los últimos días de la semana pasada no hacían más que llegar supuestas encuestas de urgencia (eso que los finos llaman “tracking”, ya se sabe que el inglés tiene mucho glamour) donde las derechas sacaban 200 diputados, Vox llegaba lo menos a 70 diputados y Pedro Sánchez se estrellaba. La frutería andorrana, el tipo que clavó el resultado de las elecciones andaluzas, Narciso Michavilla y otros augures por el estilo hacían pronósticos de todo tipo que coincidían siempre en un ascenso imparable de las escuadras de Abascal lo que nos traería de nuevo los brindis del alférez no sé qué de los Tercios Españoles en el Royalty. Al final ya vieron ustedes en qué quedó la cosa. Hasta el la ciudad de Cádiz los dos partidos de la izquierda sumaron más que los tres de la derecha con lo que el brindis del Royalty va a tener que quedar en unos picatostes con chocolate, especialidad de la casa, para lo que no hace falta ponerse frac ni medallas ni ser consultor de ninguna pamplina de la calle Zorrilla. El resultado electoral trajo consigo el cuñado que ya sabía lo que iba a ocurrir, el compañero de trabajo que lo había dicho todo con antelación, el vecino que clavó los resultados. El “yo ya lo dije”. Una plaga de yoyaísmo como nunca se había visto en España. De la noche a la mañana aparecieron los profetas del pasado, los que predicen como nadie lo que ya ha ocurrido. En España somos especialistas en poner banderillas a toro pasao y lanzadas a moro muerto , si se me permiten estas expresiones propias de esas ancestrales tradiciones patrias que tanto reclaman los puretas de Vox, confieso llevar en mi conciencia la rémora de la educación franquista.

En España hay un personaje que siempre acierta, el que sabía que esta temporada el Madrid no iba a hacer nada, el que dijo que Messi iba a eliminar al Liverpool, el que sabía que Pina y Vizcaíno se iban a pelear. Nada dirán ahora con claridad de cómo va a quedar la corporación municipal tras el 26 de mayo pero el 27 volverá con el yo ya lo dije tan hispánico, tan gaditano, más tradicional que Abascal a caballo reconquistando España , Ortega Smith poniendo un campamento base o el trío pepero del funeral genovés recibiendo el pésame de la parroquia hace una semana. Basta con pronosticar miles de calamidades sin cuento para que cuando se acierta una decir: yo ya lo dije. Es algo así como la versión poselectoral de Los Enteraos , hoy hay viento del sur, con el periódico bajo el brazo y la mascota ladeá.

Fernando Santiago

Descaro

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

Preparao

Fernando Santiago Muñoz | 5 de mayo de 2019

Hoy

Fernando Santiago Muñoz | 4 de mayo de 2019

Apatrullando

Fernando Santiago Muñoz | 4 de mayo de 2019

Candidatos

Fernando Santiago Muñoz | 4 de mayo de 2019

Pettenghi al ataque

Fernando Santiago Muñoz | 4 de mayo de 2019

Algarabía naranja. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 4 de mayo de 2019

HOLANDESITA_FotorAllá en el Mar del Norte tiene lugar una de esas fiestas populares que generan especial adición tanto entre lugareños, como visitantes, al modo de los carnavales de Cádiz, o los sanfermines navarros. Es la fiesta nacional de los Países Bajos que pinta de naranja su encantadora capital Ámsterdam, amable tejido de: canales, bicicletas, gabarras, tranvías, tulipanes, casas flotantes, primorosas arquitecturas, puentes de piedra, verdes praderas y exquisitos museos. Ámsterdam llegó a ser el mayor puerto de comercio de Europa tras la proclamación de la república holandesa. En su opúsculo “Qué es la República” (Biblioteca de Divulgación Política, Editorial La Gaya Ciencia, Barcelona 1976), González Casanova dedica un capítulo a la república catalana y la holandesa, que en 1640 comparten con la revolución inglesa de Cromwell la ruptura del pacto medieval entre el rey y sus súbditos, si bien la rebelión del clérigo catalán Pau Clarís se coloca bajo la protección de Francia, mientras que la república holandesa constituye una de las primeras afirmaciones de autodeterminación nacional frente al imperio de  los Austria, la cual usa su poderío naval para  generar una potencia marítima cuyo alcance colonial y comercial  se expandió por todo el planeta. Su declive en el siglo XIX conduce a la creación del Reino de los Países Bajos que convierte al estado en monarquía parlamentaria, una de las que el propio González Casanova en el texto citado denomina “repúblicas coronadas”.

 

La fiesta naranja, en su momento Día de la Princesa, se celebró por primera vez el 31 de agosto de 1885 con motivo del quinto cumpleaños de Guillermina de Orange-Nassau (1880-1962) que fue reina de los Países Bajos desde su mayoría de edad hasta 1948, cuando tras abdicar retomó el título de princesa; posteriormente la fiesta se ha celebrado el 30 de abril, en honor a las reinas Juliana y Beatriz, ahora se celebra el 27 de abril cumpleaños del actual rey. Ese día el gentío llena las calles de la ciudad antigua, con ropas, complementos y adornos de color naranja; cantando, bailando y bebiendo. Grupos corales sobre embarcaciones recorren los canales, entonando canciones populares holandesas. Quizás lo más característico es el mercadillo informal y espontáneo que colmata la ciudad, no se trata de un “flea market” (mercado de las pulgas) al uso, la gente coloca junto a sus casas puestecillos con objetos diversos que venden a un precio simbólico. Así se puede adquirir una pieza art-decó por un euro, o un libro bellamente encuadernado en piel por semejante cantidad, pues no se trata de hacer negocio, sino de divertirse, juego sarcástico que alude al espíritu comercial del pueblo holandés. Los ingleses se burlan de los holandeses diciendo que son escoceses expulsados de Escocia por tacaños.

 

Quien acuda a la fiesta no debe desaprovechar el viaje para dar un paseo por las pinacotecas que se encuentran muy próximas entre sí. El coqueto museo dedicado a Van Gogh, el Stedelijk con su selección de piezas modernas desde los orígenes de la abstracción hasta la pintura socialmente comprometida, el Modern Contemporary con atractivas muestras temporales. Imprescindible el Rijskmuseum, remodelado según proyecto de los arquitectos españoles Antonio Ortiz y Antonio Cruz; en éste precisamente ahora va a ser restaurada frente al público la gran obra de Rembrandt conocida como “La Ronda de Noche”, una delicada operación que podrá seguirse en directo a través de la página web del museo. Esta plaza de los museos en Ámsterdam contiene una densidad de auténtica belleza muy emocionante.

Sombrillas que ocupan media calle

Fernando Santiago Muñoz | 4 de mayo de 2019