Deficiencias

Fernando Santiago Muñoz | 11 de agosto de 2019

Bloqueo

Fernando Santiago Muñoz | 11 de agosto de 2019

Bolardo caído

Fernando Santiago Muñoz | 11 de agosto de 2019

Asaltar los cielos

Fernando Santiago Muñoz | 11 de agosto de 2019

Hace más de 100 años

Fernando Santiago Muñoz | 11 de agosto de 2019

Cualquier sitio es bueno

Fernando Santiago Muñoz | 11 de agosto de 2019

Cola en el muelle

Fernando Santiago Muñoz | 10 de agosto de 2019

1962. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 10 de agosto de 2019

ARTÍCULO 1962-1_FotorSáenz de Oiza sostenía que realmente tenía 500 años de edad, una boutade muy propia de este personaje a quien muchos consideran el mejor arquitecto español de la segunda mitad del siglo XX que además fue excelente profesor y comunicador. Aclaraba que cuando nació en Cásera (Navarra) en 1918 allí se vivía como en la Edad Media, luego conoció la conquista del espacio y la revolución informática. Al recordar los años felices de mi infancia también pienso que todo eso discurrió en tiempos más remotos. Éramos nueve hermanos a quienes se sumaban primos y amigos, sin contar el numeroso grupo de adultos que nos rodeaban y protegían, entre ellos destacaba la figura entrañable de don Vicente, practicante presente casi todas las mañanas en la casa familiar, pues entonces todo se curaba a golpe de inyecciones, desde enfermedades comunes como anginas o sarampión hasta múltiples consecuencias de las correrías infantiles de esa época. En ausencia de juegos informáticos, televisión y polideportivos, los chavales nos entregábamos a deportes de riesgo; tales como tirarse en marcha del tranvía, saltar obstáculos imprevisibles o trepar altas tapias desconchadas; hasta jugar algo parecido al fútbol entre piedras y matojos; en verano, baños y retos en los bloques sobre el Mar de Vendaval o en las Cuevas de Marimoco. A don Vicente le gustaba terminar la jornada charlando con mi padre. Me entretenía prestar atención a sus debates que aún recuerdo, el practicante era de convicciones franquistas y mi padre más liberal; durante la batalla electoral entre Kennedy y Nixon de 1960 papá apoyaba al progresista católico, mientras a don Vicente le entusiasmaba el talante conservador de Nixon; mayor aún fue su acaloramiento contra el arzobispo de Milán Giovanni Montini cuando éste condenó la ejecución del comunista Julián Grimau por el gobierno de Franco, pero mi padre defendía la actitud humanitaria de quien iba a ser Pablo VI.

Los acontecimientos que sacudieron la primavera de 1962 animaron aquella tertulia, en abril comienza en Asturias una huelga minera, considerada por algunos historiadores como inicio del cambio político en España que coincide con el llamado “Contubernio de Múnich”, un encuentro que reunió antifranquistas de derechas y de izquierdas. La huelga se fue extendiendo a otros sectores y provincias, se decreta el estado de excepción mientras que la prensa publica obligadamente una nota que minimiza el conflicto minero. A principio de junio se celebra en Múnich un insólito encuentro entre personalidades que habían luchado con el bando vencedor en la guerra civil y exiliados de todas las tendencias; por primera vez desde el final de la contienda se produce una asamblea semejante que fue impulsada por Salvador de Madariaga. El régimen controla la situación aplicando medidas represivas, mientras don Vicente vociferaba repartiendo descalificaciones de traidores y rojos contra unos y otros.

 

Aquel año nos dejó la encantadora Marilyn Monroe y el granjero americano William Faulkner que fue Nobel de Literatura. En nuestro país se prohíbe en las radios la música moderna aunque en los guateques los jóvenes sí bailan twist. En las pantallas triunfa Marisol y se estrenan películas como “Atraco a las tres” o “La Gran Familia”; también “Los Golfos”, debut de Carlos Saura, punto de partida para el que se conocerá como Nuevo Cine Español. De ninguno de estos temas escuché hablar al practicante, quien sin embargo se deshacía en detalles acerca de la boda en Atenas entre la princesa de una monarquía que luego fue depuesta y don Juan Carlos de Borbón.

Julio Malo de Molina.

Sevilla al ataque

Fernando Santiago Muñoz | 10 de agosto de 2019

Le ha costado la misma vida a la Real Academia Española aceptar lo inevitable, pero el muy sevillaníssimo término, *“miarma”*, ya forma parte oficial de la lengua española, del dialecto andaluz, por supuesto.  La buena noticia de la incorporación de nuestra querida palabra aborigen a los diccionarios del mundo, la daba ayer el académico sevillano de la RAE, Antonio Rodríguez Almodóvar, en rueda de prensa en el Ateneo hispalense, con las siguientes palabras: “Ni mi alma ni mi arma. La inmensa palabra, el santo y seña de nuestra ciudad que da la vuelta al mundo cual Macarena ¡ajay! es  *miarma* . Es por ello que tengo el inmenso honor de anunciar a la sevillanía y a los cientos de millones de andalusí-parlantes de todo el Nuevo Mundo, que *miarma desdeñable la el día de hoy pasa a ser un término oficial de la lengua española. ¡Qué alegría, miarma!”
Asimismo, el académico y cuentista anunciaba que otros términos indígenas como empercochao, enguachisnao, calufa, bacalá, pirriaque, noniná o contrimá  también serían en breve asumidos por la RAE. Han sido siglos de uso popular o coloquial de la palabra miarma como muletilla para todo en las conversaciones de la Mariana Villa, hasta el punto de que los sevillanos son denominados como “miarmas” más allá de las fronteras de la provincia.

De Cádiz a Barcelona en una hora y de Cádiz a Chiclana en 10 años

Fernando Santiago Muñoz | 10 de agosto de 2019

No sabemos cuándo tendremos el tranvía pero nos anuncian el hyperloop que suena a rollo patatero. El que viva lo verá.

Guarros en la Glorieta

Fernando Santiago Muñoz | 10 de agosto de 2019

Avanzan las mesas

Fernando Santiago Muñoz | 10 de agosto de 2019

Hace 33 años

Fernando Santiago Muñoz | 10 de agosto de 2019

Filólogos aficionados

Fernando Santiago Muñoz | 10 de agosto de 2019

EL ORIGEN DE LA PALABRA CHUMINO
Muchas son las aportaciones gaditanas  a la forma de hablar de los españoles. Si, la palabra chumino tiene su origen, al igual que aliquindoy, en el puerto de Cadiz.
En los siglos XVII y XVIII, muchos eran los barcos ingleses que venían a nuestro puerto a cargar nuestros productos o avituallarse.
Las meretrices de la ciudad, también llamadas putas, se acercaban al puerto desde sus locales de ejercicio, pues en realidad era cruzar una calle, y esperaban los barcos. Al avistarlos, se subían las faldas y enseñaban a los marineros el material. Pero las autoridades empezaron a perseguir esta práctica y las pilinguis tenían que disimular ese alzamiento faldero.
Los marineros ingleses que llegaban, extrañados por no ver alzamientos falderos ni coñetes al aire, gritaban SHOW ME NOW, que se pronuncia más o menos shouminou…
El gadita que andaba por el puerto al ver tal espectáculo, faldas al aire con toda la bollería al descubierto, pensó que ese era el nombre que la girilandia daba a lo que en Cádiz se conocía de otra manera… y empezó a llamarlo también CHUMINO.
Gran aportación semántica muy poco agradecida y deliberadamente ocultada por la RAE.
Seguiremos informando…

Pablo Simón en el Café de Levante

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2019

Extraordinaria presentación de “El príncipe moderno “ en el Café de Levante

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2019

Vayas donde vayas hay una valla. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2019

Moverse por el Casco Antiguo es una verdadera epopeya. Todo el mundo tiene una valla en el maletero del coche o en la furgoneta para cortar las calles según les apetezca bien sea para descargar la compra, una mudanza, una obra, carga y descarga de mercancía o lo que sea menester. Por supuesto no aparecerá un policía local salvo que sean las 8 de la mañana en los alrededores de la plaza Argüelles, hora del cafelito y del bocadillo de tortilla, que la jornada puede deparar todo tipo de sorpresas, desde un incendio en la plaza de Viudas a una tortuga en la playa Victoria.

La vida en el centro tiene encantos y servidumbres. A las 6 de la tarde comienza a oírse el maravilloso sonido de las sirenas de los cruceros que salen del puerto. Al amanecer el graznido de las gaviotas, en la hora bruja las cotorras argentinas que llenan la plaza de Mina, Candelaria y la plaza de España vuelan siempre en parejas mientras amenizan con sus gritos el vecindario. Están las fiestas populares: los innumerables carnavales de invierno, de verano, Chiquito, requetechiquito y lo que sea menester, cualquier excusa es buena , si te quejas la concejala del ramo te amenaza con perseguirte. La Semana Santa, los triduos, novenas, coronaciones canónicas, aniversarios, visitas de unas imágenes a otras llevadas a cabo por entregados capillas que viven todos, cómo no, en puertatierra. Las calles amanecen sábados y domingos con ríos de meados del peor animal que puebla el planeta, el ser humano, carente de escrúpulos para hacer sus necesidades, sin un dueño con una botella de agua jabonosa que camufle el nauseabundo olor. Algún fin de semana, alguna calle, en algún momento verá pasar una cuba con su manguera para mitigar el olor a cañería. Y las terrazas: En la plaza Mina las mesas van poco a poco ocupando todo el espacio libre, como ocurre en San Francisco, Candelaria, San Agustín, Mentidero, San Juan de Dios, Flores, Mercado y Catedral y como ya ha pasado en muchas calles del centro. Entre los turistas y los fumadores el espacio público se ha privatizado por la hostelería sin el más mínimo orden, sin que el Ayuntamiento que dice defender lo público haga nada, y si alguien quiere pasear o que sus niños jueguen un rato mejor que se vayan a la playa o a cualquier lugar donde todavía no hayan llegado las huestes depredadoras de LLORECA . Eso sí, la iniciativa privada, los denostados apartamentos turísticos, están rehabilitando todo el Casco ya que ni la Junta ni el Ayuntamiento son capaces.

Fernando Santiago

Avenida del Guadalquivir

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2019

Casas Viejas

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2019

Alpinistas

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2019