Cádiz con el Elcano

Fernando Santiago Muñoz | 13 de enero de 2019

Calle peatonal

Fernando Santiago Muñoz | 13 de enero de 2019

Donde acuden a millares los que gustan del fútbol de emoción

Fernando Santiago Muñoz | 13 de enero de 2019

Mercado ecológico

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

Para ver al Elcano

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

Elcano

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

Home. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

serviciodecorreo.esQuien visite el Reino Unido en estos tiempos encontrará ese viejo y poderoso estado fracturado por múltiples desgarros: la salida de Europa, la independencia de Escocia y los conflictos entre los diversos grupos étnicos, que configuran ese mosaico demográfico generado por los grandes flujos migratorios como consecuencia de tan vasto imperio. Sorprende sin embargo la tolerancia ambiental que cubre con un velo de tranquilidad la convivencia y la vida política y social de la nación. La prensa internacional publicó en su día esa expresiva imagen de dos amigos que acudieron abrazados a votar en el referéndum escocés, cada uno con la enseña de su propia opción: Unión Jack, Saint Andrew’s Cross. Este relajado ambiente permite el desarrollo de una oferta cultural intensa y atractiva.  Londres reflexiona sobre la vivienda social; tres exposiciones en espacios culturales de la metrópoli catalizan el debate. En Victoria&Albert Museum: “A Home for All” (un hogar para todos) que muestra seis modelos de operaciones de alojamiento público desarrollados en el siglo XX. En Royal Institute of British Architects, una exposición de fotografías de las intervenciones de vivienda social en el sur de Londres después de la guerra. Por último, en el recién inaugurado Design Museum se presenta la obra del arquitecto Peter Barber que explora el tema desde una visión contemporánea, resolviendo alojamientos para personas sin techo, para ancianos y para jóvenes desempleados, confortables y de refinado diseño.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra alivia su decadencia aferrada a un tradicionalismo nostálgico, de manera que mientras la arquitectura del Movimiento Moderno se extendía por Europa y Estados Unidos, en las islas prácticamente se ciñe a las construcciones industriales, como muestra la obra de Sir Geoffrey Scott, entre la racionalidad de la central hidroeléctrica junto al Támesis que actualmente aloja la Tate Modern y sus diseños eclécticos de mobiliario urbano que caracteriza la imagen pintoresca de la ciudad con sus buzones y cabinas. La llegada de arquitectos exilados como el alemán Mendelsohn, el ruso Lubetkin o el húngaro Breuer introduce el lenguaje moderno del que participan también algunos arquitectos vinculados a la cultura británica, entre los cuales destaca Wells Coates (Tokio, 1895-Vancouver, 1958). A través de contactos con los círculos bohemios londinenses consiguió sus primeros trabajos como diseñador de tiendas y decorados para la BBC. Más tarde fundó el grupo MARS, reflejo de los Congresos Internacionales de Arquitectura moderna liderados por Le Corbusier. Pero su primer edificio fue el famoso Isokon Building en 1934, una experiencia de vivienda colectiva que en principio refugió alemanes y húngaros de la persecución nazi y que llegó a tener de inquilina a Agatha Christie, quien lo comparaba con un trasatlántico, así como a los profesores de la escuela Bauhaus, referente del Movimiento Moderno, como Walter Gropius, Marcel Breuer y Laszlo Maholy-Nagy. La influencia japonesa de sus orígenes se refleja en el mobiliario de las estancias. Las imágenes de época de los interiores de este edificio nos traslada a otra exposición que también se exhibe actualmente en el Design Museum: “Home Futures”.
La victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, debida en buena parte a la heroica resistencia del pueblo británico, desencadena en el Reino Unido una revolución moderna que transforma, no solo las relaciones sociales sino también su lenguaje arquitectónico. Un pacto entre laboristas y conservadores establece un sistema de socialdemocracia avanzada. Además, como rechazo al monumentalismo de los regímenes totalitarios, se adopta el Movimiento Moderno como símbolo de las libertades.
Julio Malo.

Parking

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

Procesión

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

Casting

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

El Lavadora se hace runner

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

Llega el cambio

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

Otro paseo en el Blam, blam car

Fernando Santiago Muñoz | 12 de enero de 2019

La que se avecina

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

Un terremoto. En primer lugar Antonio Sanz tiene que cumplir su compromiso ante la dirección nacional del PP de dimitir como presidente provincial del PP y dejar su puesto a Pepe Ortiz. Está cantinfleando para ver si se coloca él en algún recoveco de la Junta o para colocar a algunos de su pandilla (ahí están a la espera Ramoní, Colombo, Moresco y compañeros mártires). Tiene difícil ser consejero pero en la Junta hay muchos cargos que colocar. Pudiera ocurrir que no le volvieran a elegir senador por designación autonómica ya que el PP solo va a tener dos, uno es para Javier Arenas y el otro para una mujer. Queda descartado que Antonio Sanz busque trabaj0 en el sector privado a pesar de que se sacó el título de Derecho on line por la Universidad Católica de Ávila. En el PSOE tienen ahora puesto de senador Juan Cornejo y Paco Menacho. Creo que les corresponden dos puestos, uno de ellos para una mujer. Se ha quedado sin hueco el que iba de número cinco en la provincia, Miguel Ángel Vázquez, consejero de Cultura. No es descartable que la propia Susana quiera ir al Senado.

Autoridad Portuaria: en Andalucía hay seis , todas con sueldos cercanos a los 150 mil euros. El PSOE colocó allí a muchos políticos en retirada (Enrique Linde, Paulino Plata, Manolo Gracia, Pepe Blanco). Habrá que ver cóm0 se reparten entre Ciudadanos y el PP estos nombramientos. Si fuera Teófila en Cádiz o llevaran a Teófila al Senado, entraría Ramoní, que se quedó en puertas.

Delegaciones: entre las delegaciones de las 10 consejerías , la Delegación del Gobierno, los directores provinciales de agencias e institutos (Juventud, Mujer, Voluntariados, Agencias de Cultura, Educación , Vivienda, IDEA) y asesores hay lo menos 30 cargos que nombrar en la provincia. Es el tercer escalón de la administración. Se supone que los consejeros se sabrán la semana que viene y luego vienen todos los nombramientos, incluidos los órganos de extracción parlamentaria (RTVA, Consultivo, Audiovisual, Cámara de Cuentas).

Periodistas: claro , claro solo está la jefatura de prensa de la Delegación del Gobierno que ahora ocupa Pepa Pacheco. Hay periodistas en Innovación y Empresa, en el SAS, en Cultura, en la Agencia de Vivienda, pero la mayoría son ya laborales fijos. Siempre cabe trasladarlos, pero en todo caso no sé si son puestos disponibles. Los Ángeles de Chano están lampando por algún cargo de estos pero lamento informar que no son tantos los disponibles.

En último lugar están algunos cargos de hospitales y otros que han sido de libre designación.

El dinero de los gaditanos. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

No se me ocurre quién fue el lince que decidió utilizar el dinero del Ayuntamiento de Cádiz para comprar el edificio de la Casa de Cádiz en Barcelona.  Quien tomó esa decisión  pensaba que a los gaditanos nos sobraba o que el dinero público no es de nadie, como dijo en su día la  que hoy es vicepresidenta del Gobierno de España. En esos momentos Cádiz debería tener  pleno empleo, no había déficit de viviendas, la ciudad tenía todas sus necesidades cubiertas, éramos prósperos y felices. De otra manera habría que pensar que la decisión era una arbitrariedad. Quizás fue el mismo que decidió gastar un millón de euros en comprar el edificio del Casino para que sus socios pudieran seguir tomando café allí a expensas del contribuyente. En justa correspondencia a que la ciudad de Cádiz ayuda a buscar un techo a los que no lo tienen , Ada Colau podría gastar algo del dinero de Barcelona en la Trimilenaria Le podríamos enviar una lista de necesidades que , ahora sí, tiene Cádiz, para que ella misma elija. No se vayan a pensar ustedes que los problemas de gestión  en el Consistorio son sobrevenidos, se arrastraban de años atrás. De los últimos tiempos podríamos hacer una lista : los banquillos y las instalaciones deportivas, la iluminación navideña, los coches de la policía local, los ascensores de los edificios municipales, la tercera prórroga del contrato de la recogida de residuos,  el rechazo de la EDUSI en el primer intento, el estado de abandono de los aparcamientos, los reparos de la Intervención. Comparado con los 250 millones de deuda (dentro de la cual debería estar la Casa de Cádiz en Barcelona y el Casino) es pecata minuta. Me malicio yo que el problema de fondo en la situación actual es  que el alcalde no tiene tiempo suficiente para dedicarse a resolver asuntos que deberían gestionar los funcionarios con la dirección de los concejales, pero si el Equipo de Gobierno está compuesto por una mayoría de gente poco capaz, revientan las costuras. Salvo David Navarro , Ana Fernández y  los gestores de Aguas de Cádiz, el resto no sirven para los asuntos públicos. Ni siendo indulgentes podríamos incluir aquí a Martín Vila, que tiene menos sangre que un apio. Es posible que la mayoría sirvan para las mareas, los megáfonos , la sororidad, las migraciones, camisetas, pancartas, banderas y el calentamiento global, e incluso que sean buena gente, pero no saben. El  alcalde está como un malabarista chino: cuando termina de poner a bailar un plato ya se le está cayendo otro. Fernando Santiago

La nueva heladería de Jorge Moreno

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

Tertulia. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

Los Magos de Oriente existen y no son los padres, podemos incluso aceptar la denominación popular de reyes pero con minúscula ya que el evangelio de Mateo en cuyo relato aparecen por vez primera no ostentan el rango que en la Edad Media les otorga la Iglesia. En cualquier caso existen y en estas fechas con el solsticio de invierno nos otorgan regalos sorprendentes. Este año me concedieron uno de los mejores, el inesperado encuentro con un veterano y leal amigo ¡Capitán Olivera! el cual respondió a mi exclamación a la manera de nuestra lejana juventud en las milicias: ¡Alférez Molina!. Poca gente sabe que el saludo militar proviene de la forma en la cual los caballeros medievales levantaban su yelmo para hacer visible su sonrisa de camaradería. Ricardo Olivera es uno de esos compañeros entrañables que te permiten imaginar que el cielo debe ser volver a estar con los amigos. En nuestro reciente encuentro me recordó nuestra tertulia de los años ochenta y añadió no sin razones que fue el cenáculo más sugestivo que se ha desarrollado jamás en la ciudad de Cádiz. Lo lideraban tres entusiastas profesores universitarios: Mariano Peñalver, entonces rector de la Universidad, Alberto García Troyano y José Antonio Hernández Guerrero, ambos catedráticos de literatura. A José Antonio le llamábamos el Cura Pepe y era quien amablemente se ocupaba de la logística. Dos jóvenes periodistas aportaban alegría y dinamismo: Lalia González-Santiago y Carmen Morillo. Junto a ellos un grupo heterogéneo de cronopios y de famas participábamos con asiduidad a las sesiones que por lo regular se celebraban los primeros viernes de cada mes. Catalina de la Cuesta, Venancio González, Manolo Gonzalez Piñero, Alfonso López Almagro, Juan Jiménez Mata, Ricardo y yo junto a algunos más. La admisión se producía de forma semejante a los ancestrales ritos tricentenarios de los francmasones. La tachadura negra de un candidato por cualquiera de los participantes significaba el rechazo.
En ese círculo florecieron varias iniciativas entre ellas las Jornadas sobre la Ciudad y el Mar en las cuales conseguimos implicar a múltiples instancias (Universidad, Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía y patrocinadores privados). Participaron prestigiosos profesionales de todo el mundo que nos hablaron de experiencias en otras áreas marítimas y portuarias. La aspiración por consolidar un órgano metropolitano para gestionar la Bahía de Cádiz estuvo presente en ponencias y debates. Diez años después coincidí con Damián Quero, Director General de Urbanismo, tanto en el gobierno andaluz como en el estatal, recuerdo su sensata reflexión: “A principios de los años ochenta ya planeábamos la ordenación del área metropolitana de la Bahía de Cádiz, por entonces ni siquiera se hablaba de la operación de recuperación de los espacios portuarios de Londres; los Docklands son hoy una realidad construida mientras que en Cádiz prácticamente no se ha hecho nada”.
En aquellos tiempos la sociedad civil apenas se encontraba articulada salvo a través de los partidos históricos con estructuras muy rígidas, afortunadamente ese panorama ha cambiado y los foros semejantes al del Cura Pepe abundan en nuestra ciudad. Al echar un vistazo a mis cuentas descubro con agrado que buena parte de mi modesta pensión se ha dedicado a pagar las cuotas de: Ecologistas en Acción, Amigos de Fernando Quiñones, Asociación Pro Derechos Humanos y bastantes más. El interés por las cosas públicas motiva a la gente y ahora que intento hacer un balance del año que ha terminado y esbozar los mejores deseos para el que comienza me gustaría hacer de moderador de una tertulia que aporta temas para el diálogo.
La estrategia de movilidad en los centros urbanos del mundo desarrollado tiende a la peatonalización. La morfología del centro antiguo de Cádiz siempre ha resultado bastante inadecuada para el vehículo privado que ya es un medio de transporte que pertenece al pasado, sin embargo en los últimos años se adoptaron medidas que propician la invasión de coches, como el segundo puente o la proliferación de aparcamientos subterráneos. Si bien el actual equipo de gobierno ha pensado invertir este proceso, los avances han sido muy tímidos, tal vez porque existe una resistencia equivocada de ciertos sectores. Ha ocurrido hace tiempo en otras ciudades cuando se plantearon proyectos para  peatonalizar pero los planeadores fueron más valientes y los resultados han producido una satisfacción generalizada tanto por la mejora de la calidad de vida como por el incremento de las actividades comerciales: Manhattan, Londres o Sevilla.
La población de Cádiz ha envejecido notablemente, además sus valores ambientales atraen a muchas personas mayores como lugar de retiro. Esta circunstancia para nada puede considerarse como algo negativo, se trata de preparar la ciudad para acoger a este segmento de la sociedad aprovechando su capacidad productiva ofreciendo ocupaciones y generando actividades que pueden reportar beneficios para el conjunto. Existen contenedores sin uso que pueden albergar usos para ancianos, como la pasarela de Santa Bárbara que se construyó en 2012, pieza de transición entre el parque y el borde de la mar ya que se ejecutó un garaje subterráneo imposibilitando el avance del arbolado hasta la balaustrada.
Como para otras muchas ciudades históricas el turismo es un problema mal resuelto. Es preciso desarrollar un plan hotelero y regular los alquileres estacionales para evitar el encarecimiento de la vivienda en el centro de la ciudad y el desplazamiento de la población a otros núcleos de la bahía. El área de oportunidad que representa el espacio público entre la estación y la mar es una asignatura pendiente que debe resolverse sin mayores dilaciones. Hay que demoler la Aduana para recuperar la vieja estación ferroviaria de hierro y vidrio del siglo XIX, así como ordenar inteligentemente este ámbito tal singular, umbral de nuestra bella ciudad histórica amurallada. La recuperación de los suelos portuarios que ya no resultan estrictamente necesarios para la actividad originaria es el mayor de los retos y la forma en la que se resuelva definirá el futuro de la ciudad durante todo el siglo XXI. De momento nada más que propuestas teóricas imprecisas y discutibles.
Lo dicho, son propuestas para que mis amigos y mis lectores mediten y comenten.
JULIO MALO

Gobierno

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

Estímulo

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

Cádiz noir. Ángel Núñez en la SER

Fernando Santiago Muñoz | 11 de enero de 2019

 

 En caso de guiarnos por el número de novelas publicadas en los últimos tiempos cuya acción se sitúa en Cádiz, debería dar miedo vivir en esta ciudad. Porque todas –o casi todas- pertenecen a ese género convertido ya en pandemia que es la novela negra. Invariablemente sus truculentos argumentos nos muestran una urbe poblada de asesinos en serie y de matones a sueldo, un marco incomparable en el que situar muertes violentas y por el que pasear a gánsteres de variadas especies a los que persiguen tipos siempre exóticamente acabados que hacen de detectives y que encuentran la redención con la resolución del enigma. Todas son iguales. Y aunque se reivindiquen por la crítica social no pasan de costumbrismo estrambótico. Lástima que, a diferencia de lo que sucede con los rodajes de cine, no se pueda cobrar un canon por ambientación de novelas en Cádiz. Con lo bien que le vendría al Ayuntamiento. La verdad es que uno se pasea tan divinamente por nuestras calles sin otro riesgo, quizás, que el de cruzarse con una procesión, pongamos por ejemplo.

Lo que sí da miedo es que podamos acabar convertidos en los habitantes de la ciudad deshabitada. Que no quede nadie. Que llegue a ser todo como en la escena inicial de «Abre los ojos», aquella película de Amenábar. Salvo en este caso con un casco urbano lleno de turistas ocupantes de los nobles y vetustos edificios a los que una escasa población envejecida contemplará pasar desde los escasos bancos que hayan para entonces sobrevivido al vandalismo. Digo esto porque doy por hecho que habrán leído o escuchado estos días las informaciones sobre la alarmante pérdida de población que sufre la ciudad desde hace veinte años. Esto sí que da para un buen argumento de esos distópicos, en plan Black Mirror. Algún día atravesaremos las plazas y calles vacías y recordaremos los tiempos en que los políticos se tiraban los trastos a la cabeza, enfangados en la meritoria tarea de culparse unos a otros. Coincidirán conmigo en que identificado el problema no parece esa la mejor manera de solucionarlo.

Porque lo cierto es que las últimas décadas han sido la historia de la ciudad que veía pasar los trenes. El de la Universidad, el de la construcción naval, el de la industria, el del puerto, el de la zona franca, el de la alta velocidad. Todos esos que nuestros gobernantes han dejado pasar. En fin, que como dicen que dijo el rockero Silvio: «aquí todo el mundo va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío». Y no tendría que ser ese nuestro sino