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Fernando Santiago Muñoz | 30 de noviembre de 2019

Franco en la dehesa. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 30 de noviembre de 2019

FRANCO EN LA DEHESAEl escultor madrileño Fernando Sánchez Castillo ha representado a través de una estatua de bronce el episodio histórico que en 1953 supone la aceptación del gobierno del general Franco por parte de Estados Unidos. Los pactos de Madrid acabaron con el cerco internacional que aislaba al estado español del resto del mundo. Hasta entonces, tanto la ONU como la mayor parte de los países democráticos, no reconocían al gobierno franquista. Victoria Kent, que fue Directora General durante la República, asistía a las sesiones de Naciones Unidas, como representante de las instituciones provisionales del exilio español que se reunían en México. La guerra fría y el pragmatismo americano truncan las expectativas de democratizar España, pero también van a permitir la apertura de relaciones entre un país gris y cerrado con la alegre Europa que ha superado la posguerra. En la Dehesa de Montenmedio se exhibe la obra “Pacto de Madrid”, en la cual aparecen semienterradas sendas representaciones de las cabezas del general Franco y de su caballo. Puede entenderse como una excavación arqueológica o una historia pasada que asoma desde el fondo de la tierra. Esta obra se ha expuesto en muchos países, el artista destaca la paradoja de los viajes internacionales de su escultura con las reservas de Franco a salir fuera de España.

 

En esta bella dehesa de pinos y acebuches que sobrevuelan multitud de coloridas aves, junto al Parque Natural de La Breña, la Fundación NMAC-Montenmedio muestra otras muchas piezas de la vanguardia artística contemporánea. Es un proyecto que dirige Jimena Blázquez desde 2001. “Nuestro compromiso es apoyar a los artistas cuyos proyectos fomenten el diálogo social a través del arte y la naturaleza”. Satisface encontrar en la provincia de Cádiz, alejado de las ciudades donde se aglomeran instituciones culturales, un museo que permite disfrutar obras de calidad en un entorno de gran seducción paisajística. Representa una respuesta a la explotación de los recursos naturales para el enriquecimiento privado, mediante el intento de establecer un diálogo mas cordial entre las actividades humanas y el entorno natural. Además, se han reciclado como espacios expositivos barracones militares abandonados desde los años sesenta, siguiendo la corriente de recuperar espacios en desuso como el Centro de Arte Contemporáneo de Queens que ocupa un antiguo centro de educación secundaria. La forma semicilíndrica color verde camuflaje de los viejos pabellones caracteriza la imagen de la Fundación. En su interior podemos disfrutar desde unos fascinantes baños árabes (Hamman, Huang Yong Ping) hasta la instalación de Pilar Albarracín que relata los penosos viajes de trabajadores marroquís desde el norte de Europa.

 

Los espacios creados por Marina Abramovic (Nidos Humanos), Gunilla Bandolin (Impresión el cielo) y James Turrell (Second Wind) son arquitecturas que albergan encuentros para el diálogo, la música, el teatro, la danza y la docencia. Impresiona la obra “Salam Europe” de Adel Abdessemed, una tupida masa de alambre de espinos formando un círculo sobre basto podio de hormigón, cruel metáfora de los muros y barreras mediante los que Europa parece querer aislarse de los restantes pueblos del mundo. También está presente el provocador Santiago Sierra, cuya obra fue censurada por la madrileña Feria Arco de hace dos años. Se trata de una instalación de 3000 huecos excavados por inmigrantes magrebíes en las colinas de la dehesa, desde donde se divisa el continente africano; así muestra la realidad social de tantas personas que no encuentran su lugar en este mundo globalizado, de fronteras, en el cual prevalecen los intereses económicos.

 

JULIO MALO DE MOLINA

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Plataformismo. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 29 de noviembre de 2019

 

En mi época de concejal, el Pleistoceno Superior según la última datación del Carbono 14, desarrollé una cierta habilidad para montar plataformas ciudadanas. Es verdad que en aquella época los sindicatos y el movimiento vecinal eran más activos, pero a cambio había menos entidades feministas y culturales. El caso es que impulsé unas cuantas plataformas: contra el palacio de congresos en Santa Bárbara-Genovés (con éxito), a favor de que los terrenos de astilleros tuvieran una función social y no el barrio de clases altas o City del Siglo XXI como lo llamó el ínclito Vera Borja (con éxito), para que lo que era la parcela del antiguo Hotel Playa fuera un jardín (fracaso), contra la instalación del hipermercado Alcampo en los terrenos de la antigua Unión Cervecera (éxito), a favor de la rehabilitación del Casco con pasodoble de “Los príncipes encantados” incluido (mitad y mitad). Tal fue mi actividad en este campo que Antonio Hernández Rodicio, con la retranca que le caracteriza, me llamaba “plataformista”. Es verdad que tal capacidad no me sirvió para ganar unas elecciones pero al menos formábamos unas pirulas muy grandes y lo pasábamos de categoría internacional, que diría Víctor López Soberado. De plataforma en plataforma hasta la derrota final, yo llamaba a las entidades y forjábamos el movimiento en unos momentos donde no había chats de guasap, no había grupos de Facebook ni Tuiter ni Instagram ni Tok Tok, no había manera de recoger firmas en www.change.org , ni siquiera existían los móviles. A golpe de teléfono (eso que luego se llamó “un fijo”) y de visitar al personal lo que , modestia aparte, tiene más mérito que ahora, que un tipo  con  un móvil o un ordenador puede convocar a la peña y formar la mundial. En aquella época tampoco había una legión de jubiletas aburridos que acudieran a cualquier convocatoria con el reclamo que fuera menester, como pasa ahora cuando quizás lo que se  ha impuesto son las llamadas “mareas” que viene siendo algo parecido lleno de jubilados ociosos cuando terminan sus cursillos de pintura o su horita de gimnasia.

Hace unos días se ha puesto en marcha otra plataforma con una justa demanda: Valcárcel Universitario. Espero que tenga éxito. Por el momento ha puesto a los dirigentes del PP ante el espejo de la demagogia empleada durante años en los que reclamaron a la Junta todo lo reclamable por tierra , mar y aire, con fotitos de campaña incluidas.Se ve que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Fernando Santiago

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