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El origen de “En Cádiz hay que mamar”. Por Antonio Burgos

Fernando Santiago Muñoz | 12 de mayo de 2014 a las 7:51

“Quien no vio Sevilla no vio maravilla”, que era el lema clásico, o “en Sevilla hay que morir”, que lanzó una sevillana muy popular cuando el “boom” de este género en los años 80… “Todo es posible en Granada” hasta fue el título de una película de aquellos nuestros años 50 de cines de verano con cartuchitos de pipas y pregones de gaseosas, época en que frente al technicolor de Hollywood aquí teníamos el autárquico ferraniacolor de Cifesa, al que llamábamos “tomatecolor”. Córdoba seguía lejana y sola desde el verso de Lorca. Huelva estaba a la orilla de las tres carabelas desde el poema de Manuel Machado. Cádiz, que era la “señorita del mar” de Pemán, la “salada claridad” de la geografía lírica andaluza de Manuel Machado, andaba, sin embargo, falta de un lema popular, al modo del “I love Nueve York” que en los años 80 llenó todos los coches con las pegatinas que nos traían los que vivían su primer sueño americano con aquellas ofertas del Club de Vacaciones que por 20.000 pesetas te ponían hasta quince días en un hotelucho de la calle 47, después de trasladarte en un “expantoso” avión de Spantax que hacía una interminable escala en el aeropuerto de Gander, razón por la cual una generación entera pisó tierra de Groenlandia sin habérsele perdido allí nada, que íbamos camino del Nueva York de Woody Allen, de Andy Warhol y de Tom Wolfe, a ver si en las rebajas de agosto en Macys encontrábamos un traje blanco como el suyo de mil dólares de entonces.

A Cádiz no le llamaban Cádiz, que le llamaban Tacita de Plata, y Cuna de la Libertad, pero faltaba esa frase popular y redonda de circulación universal. Así fue como vino “en Cádiz hay que mamar”. Frase que no consideré nunca en absoluto ordinaria y mucho menos erótica, sino por el contrario entroncada en la cultura romana del Gades de la Bética. Que el gaditano dice que “en Cádiz hay que mamar” con los pies asentados en la misma cultura con que el romano contempla a Rómulo y Remo en las ubres de la Loba Capitolina. El gaditano, con esa frase, proclama a su ciudad Loba Capitolina de la cultura andaluza, modelo de sabiduría, crisol de civilizaciones. Frase cuyo origen no he visto que nadie haya investigado, pero que comencé a oír, con circunloquios y edulcoramientos, en los años en que, tras “Los Dedócratas” el Carnaval no sólo resucitaba, sino tomaba mayor fuerza que nunca. Epoca de Los Cruzados Mágicos, de Los Pequeños Cantores del Viena, de La Plastilina, de Agua Clara, del Callejón de los Negros, de Los Celtas Cortos, de Los Cegatos con Botas, años del pregón de Cantinflas, de las primeras retransmisiones de Carnaval a través de Telesur, a las mismas tantas y a deshoras, cuando acababa la programación de Televisión Española.

“Aquí hay que mamar” es frase popular andaluza, que los gaditanos siempre dijeron, y especialmente sus artistas flamencos. Para mí que saltó del flamenco al Carnaval, en esos dos hemisferios absolutamente independientes en que está dividido el mundo del gadirense arte popular. El “aquí” fue sustituido por “en Cádiz”. Pero tardíamente. La primera vez que vi que una agrupación carnavalesca llevara el tema que ya en “Una chirigota con clase” era una proclamación de gaditanismo fue en “Los Guanches”, una de las primeras comparsas de Joaquín Quiñones. “Los Guanches” iban de lo que su mismo nombre indicaba, que eran años en que aún no se estilaba esos títulos rebuscados que no describen el tipo. De haber salido hoy, “Los Guanches” se hubieran llamado “Una hora menos”, porque iban de sabandeños, con sus mismas capas. Y en su estribillo fue donde primero advertí una apología y proclamación de la, digamos, lactancia cultural gaditana. Decía aquel estribillo, comparando el Carnaval de las islas Canarias con el gaditano:

 El Carnaval de las islas

tiene luz, color y samba,

pero al ver este de aquí

con su gracia extraordinaria

no puedo más que decir:

Máma aquí…

papá en Canarias…

Me quedé con aquella copla, y en la cabeza la tenía cuando Jesús Quintero, nombrado pregonero del Carnaval por Manolo González Piñero, vino a que le echara un cable en la redacción del texto. Quintero tenía pensado que iba de Loco de la Colina, con Josele y El Beni de loqueros, y que iba a llegar en una ambulancia, con una camisa de fuerza, a la plaza de San Antonio, donde hipotéticamente le daban permiso como las monjitas de Capuchinos se lo daban a Macandé. Pero tenía un texto tan alejado de Cádiz como de San Juan (de San Juan del Puerto, no de San Juan de Puerto Rico, que está ahí al lado). Le escribí entonces aquel exordio a los chicucos, a los “armarseneros” y a los gallegos del freidor. Y acordándome del estribillo de la comparsa de Quiñones, le eché el cable de las tres razones por las que tenía Quintero que decir que había aceptado ser pregonero: primero, porque en Cádiz hay que mamar; segundo, porque en Cádiz hay que mamar, y tercero (y ya estaba seguro que lo coreaba la plaza entera), porque en Cádiz hay que mamar… Quintero no hacía más que devolver a Cádiz lo que de Cádiz era, codificado anteriormente por Quiñones y conmigo de intermediario. En cuanto a que lo vendió como suyo y dijo que se le había ocurrido a él, es la mejor demostración de que, en efecto, en Cádiz hay que mamar…

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Maniático que es uno

Fernando Santiago Muñoz | 16 de mayo de 2012 a las 9:06

Ustedes me perdonarán pero yo vuelvo a los clásicos. Les recomiendo el artículo de hoy sobre el tertulianés a cargo de Antonio Burgos en ABC. Creo que el maestro burgos ya tiene materia para un libro. “Hondo calado”.

Ayer estaba genial Arcadi Espada en el mundo sobre el pesado de Krugman que nos anuncia el apocalipsis todos los domingos en El País. Escribía Arcadi Espada que Krugman recibió el Nobel por un estudio sobre comercio exterior, aunque ahora haya adquirido fama sobre sus predicciones sobre el desastre del euro “es como ir al oftalmólogo cuando uno tiene un problema intestinal”. Krugman se ha convertido en un friki.

La Pepa según Antonio Burgos

Fernando Santiago Muñoz | 8 de enero de 2012 a las 11:47

Hoy en  ABC Antonio Burgos da su visión sobre el Bicentenario. ABC es de pago en Kiosco y Más o en el Kiosco de toda la vida. Todavía no está colagada en la propia web de Antonio. Esperemos que lo suba pronto y así los gaditanos podrán leer de gañote a Antonio, para no perder las costumbres ancestrales de la ciudad.

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Dos telediarios

Fernando Santiago Muñoz | 20 de noviembre de 2011 a las 11:24

Empieza hoy Antonio Burgos su artículo de ABC diciendo que El Bati le ha mandado un Whatsapp diciendo que a Zapatero le quedan dos telediarios, el de esta mañana y el del mediodía. Digo yo ¿por qué no me manda esos whatsapp a mí El Bati? Observo con regocijo que Burgos usa también el neologismo gaditano gañoting. El que quiera leer ABC  o lo compra o se suscribe a Kioskoymas.

Coda: leo a Antonio que también se puede leer de gratis total sus artículos en su propia página web www.antonioburgos.com . Ahí veo que ayer escribió sobre mi artículo en el Diario. Es un honor  y una responsabilidad saberse leído por un maestro como Antonio. Así que ahí está el enlace y, ya puestos a vacilar un poco, voy a enlazar también lo que dice de mi artículo. Prerrogativas que da tener un blog de uno mismo.

Segunda Coda: El Bati me ha mandado un Whatsapp esta misma mañana, para no ser menos que Antonio. Progreso adecuadamente.

Interpretación del Atún

Fernando Santiago Muñoz | 27 de octubre de 2011 a las 11:42

El fin de ETA

Fernando Santiago Muñoz | 21 de octubre de 2011 a las 9:04

La viuda del primer asesinado por ETA en Andalucía, el Doctor Suar, lo decía con claridad en Radio Cádiz  y en este Diario “me hubiera gustado que hubiesen pedido perdón, pero lo importante es que no vuelvan a matar”. No hay que darle más vueltas: una buena noticia sin más, aunque hay algunos que parece pesarles. Porque además no es gracias a Zapatero, sino al esfuerzo de muchos a lo largo de los años, de las víctimas, de sus familiares, de las fuerzas de seguridad, de los gobiernos democráticos. De todos.

Yo quiero tener un recuerdo primero a los periodistas asesinados: Portell, López de la Calle . A los periodistas amenazados que han vivido la angustia del miedo por ejercer su profesión en libertad: Carlos Herrera, Carmen Gurruchaga, Antonio Burgos, Gorka Landáburu(que sufrió un atentado). De manera especial a José Ignacio Iríbar y José María Calleja, que vinieron a recoger el Premio Agustín Merello que la APC y Unicaja le dimos a los periodistas vascos. Calleja ha mantenido el vínculo con Cádiz a lo largo de los años. A todos ellos un abrazo.

Mas: ¿se me entiende?

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2011 a las 10:25

Neutrinos

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2011 a las 11:34

Dice hoy Antonio Burgos en ABC “como decimos en Cádiz cuando una chirigota copia a una años anteriores: eso ya ha salido”. Desde aquí te lo digo , Antonio, las motos se han comprado con el dinero de las becas. Y las televisiones de plasma con el dinero del cheque-bebé.Que así somos(éramos) los españolitos. En eso debía consistir el estado del bienestar.

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Otrosí digo

Fernando Santiago Muñoz | 7 de septiembre de 2011 a las 8:13

Más de listas. Como siempre, el Partido Socialista elabora las suyas a la vista de todos. Del PP no habrá noticas hasta que estén hechas y cerradas, en el estilo militar que caracteriza a este partido: secretismo y disciplina. No sé porqué dicen que Aurelio Sánchez, Landaluce y Teófila  seguirán. Se dice también que María José García Pelayo irá al Congreso ya que no va a poder ir al Parlamento Andaluz. Yo no estoy tan seguro de que Fernando García vaya al senado, pero como ahora el PP tendrá tres puestos, nunca se sabe. Imagino que Pepe Blas querrá volver a la plaza de la Marina Española.

El Mundo sigue su encarnizamiento personal con Manuel Chaves: según el periódico de Pedro J. Ramírez, Chaves va a ir en las listas para seguir teniendo inmunidad en el caso MATSA. Antonio Burgos tirá de ironía en su artículo de ABC (no sin cierta razón, claro) acerca de la renovación de las listas socialistas. Si van Chaves, Mamen Sánchez y Paco Cabaña, poco espacio queda ya en esa lista. El cuarto, a mi modesto entender, no saldrá. Imagino que irá ahí Salvador de la Encina. A pesar de lo que publica Wayne Jamison, Luis Pizarro no irá al Senado sino que se mantendrá, en su momento, en las listas al Parlamento Andaluz. Rafael Román quizás es el único hueco que tiene si el partido le garantiza el primer puesto.

Tontos de verano

Fernando Santiago Muñoz | 2 de agosto de 2011 a las 10:50

Genial serie de artículos de Antonio Burgos que se pueden ver en su propia página web. En el último cita mi último artículo, lo que es un honor para mí.

El veranito

Fernando Santiago Muñoz | 29 de julio de 2011 a las 8:18

EL verano es la época de los diminutivos, no sé yo muy bien por qué. Ahora está de moda hablar en liliputiense, no sé si para que aquello de lo que hablamos sea más cool o para restarle importancia. Cuando llega el verano, época ligera y frívola por excelencia, los diminutivos lo inundan todo. No diría yo como el gran Antonio Burgos que hay un tonto de verano de los diminutivos, como extensión de su genial artículo del otro día, porque sería como llamar tontitos a mucha gente. Puede que publique una segunda parte de su artículo y veremos si el tontito de verano forma parte de la fauna de Burgos. Me limito a constatar una costumbre que debería formar parte de las alertas de la Fundación del Español Urgente, esa que te manda al correo todo tipo de consejos que luego nunca se siguen. Así tenemos la playita, la cervecita, el tintito, la terracita, el bañito, los calamarcitos(pero no la ensaladillita de chicharitos, que suena a delantera del Manchester United), la siestecita (pero no la tumboncita ni el protectorcito solar, que el idioma es misterioso). Hay gente que todo el año habla en diminutivos: si se va a tomar una cerveza, es una cervecita, si una tortilla una tortillita y así. No sé si el motivo es la excesiva exposición al sol, el asunto es que todo se empequeñece, salvo las barrigas del personal. Lo que en invierno es moda de algunos en verano se convierte en costumbre de la mayoría. Igual se debe a la insoportable levedad de la estación, la ligereza intelectual de las costumbres o cualquier otro sesudo estudio de la Universidad de Minesota que todavía no se ha hecho público. Quizás Andalucía Tech, la plataforma universitaria andaluza, podría analizar el fenómeno veraniego ¿a qué se debe que la gente en verano hable como si todos fuéramos pitufos? Si alguien se quiere jincar un vaso, pues adelante, que no nos convenza con el diminutivo como si de este modo tuviera menos alcohol o menos calorías. Si alguien se quiere pegar un siestón, qué momento más adecuado que las vacaciones de verano para huir del calor de la tarde. Si alguien tiene la peregrina idea de que compartir un trozo de arena con miles de niños maleducados y adultos desaforados es toda una aventura que no nos la quieran colar con el diminutivo. Es la pringue de la playa, no la playita. La gente es asombrosa y tiene las costumbres más extravagantes que imaginarse uno pueda. Pero de ahí a vendernos la moto a todos va un abismo. Es mejor llamar a las cosas por su nombre. Si hay hombres que se ven arrastrados a esa vorágine del sudor y el ruido que es la playa, pero se quieren escaquear un rato, no hace falta que digan que van a tomarse una cervecita o un vinito. Van al chiringuito(este sí que sí, en diminutivo de toda la vida) y se levantan el vaso en tecnicolor , como el cruzado Don Romualdo. Pero que no nos ofrezcan literatura, que no nos hablen maravillas. Como se toma uno la coca cola en casa, en su sillón, con el aire acondicionado y sin que te peguen un clavazo(este también de toda la vida) nada de nada. Gracias Antonio por el préstamo de la idea, que el veranito es época de pocas ideas y a mí apenas me quedan.

El veranito

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Tertulianés

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2011 a las 13:01

Excelente artículo de Antonio Burgos en ABC
2º de tertulianés.

Ya estoy en Segundo de Tertulianés. He ampliado notablemente mi repertorio de frases que no dicen absolutamente nada.

ANTONIO BURGOS Día 26/06/2011

MI dilecto Ignacio Camacho, en un aporte de sus oyentes sobre la etimología de la palabra «trencilla» para mentar a los árbitros de fútbol, me nombró la otra noche por Onda Cero algo así como vigilante de la playa del idioma que se habla en las tertulias, por el modo como fustigo (vamos, por cómo me los tomo a cachondeo) los remoquetes y latiguillos que usar allí se suelen. Es el Tertulianés. Aunque Fernando Sánchez Dragó me atribuyó generosamente el otro día la paternidad de esta voz, me parece que fue Amando de Miguel quien primero llamó así a la jerga del español hablado en las tertulias periodístico-políticas.

Lo recordarán perfectamente, porque ya les di aquí, en abril, una primera lección de Tertulianés, idioma que consiste en cobrar una morterada más o menos significativa por decir frases tan brillantes y tan llenas de contenidos y de doctrina (¡tararí!) como la que ponía allí de ejemplo: «A día de hoy y hasta donde yo sé, falta ponerlo blanco sobre negro, pero es un asunto de mucho calado que va a tener un largo recorrido, y es por ello que depende de la deriva que tome, ya que según las fuentes que manejo y con la que está cayendo, creo que va a ser que no».

No crean que acaba ahí el riquísimo contenido expresivo del Tertulianés. Tras aquella clase del «Aprenda Tertulianés», he seguido estudiando. Ya estoy en Segundo de Tertulianés. Y en este segundo curso he mejorado y ampliado notablemente mi repertorio de frases que no dicen absolutamente nada, pero sin las cuales no se puede emitir opinión solvente alguna en las tertulias de radio o televisión. Helas:

Sí o sí.

Priorizar.

Niego la mayor.

Se ha pasado veinte pueblos.

Hay que poner en valor.

Puede que sea ético, pero no estético.

En el corto plazo.

«A más a más», como dicen los catalanes.

Según los datos que manejo.

Es un salto cualitativo.

Se pasa de frenada.

Hay que verbalizar.

Estamos hablando de…

Háztelo mirar.

La gobernanza.

De ninguna de las maneras.

Corrígeme si me equivoco.

Si se suelta usted en el manejo y combinación de estos latiguillos no significantes, y se da un cierto arte para mezclarlos aleatoriamente, tomándolos preferentemente por colleras o en trío, como los boquerones victorianos, yo le aseguro que puede decir con la máxima solemnidad la chorrada más gorda que imaginarse pueda, o la obviedad más rotunda. El Tertulianés pone paño al púlpito de las tonterías. Igual que el latín daba el prestigio del misterio a la liturgia católica, porque los fieles no se enteraban ni de papa, así el Tertulianés otorga carácter mágico e iniciático a las chorradas mayores que pensarse puedan. Y si lo dudan, hagan la prueba. Tomen esos remoquetes y mézclenlos. Verán lo bien que saben y salen:

«Aunque niego la mayor, quiero verbalizar que es un salto cualitativo importante. Se ha pasado de frenada y se ha pasado veinte pueblos, porque, corregidme si me equivoco, la gobernanza no puede ser entendida de ninguna de las maneras sin ser puesta en valor; puede que sea ético, pero no estético. Y a más a más, como dicen los catalanes: hay que priorizar esas opciones en el corto plazo, sí o sí.»

¡La gallina!

REAL ORDEN GADITANA DE LA GUAYABERA

Fernando Santiago Muñoz | 20 de mayo de 2010 a las 20:03

PROMOTORES: CARLOS ALARCÓN, ANTONIO BURGOS Y ANTONIO HERNÁNDEZ  RODICIO

1. La guayabera es la prenda gaditana por excelencia. Ha de ser de hilo fino, con o sin bordados, pero con tablillas longitudinales. Abolsillada y transpirable. La botonadura, redonda y de hueso, con ojales simples. Las de ojales dobles sólo se utilizarán en los actos de gala del día nacional de la guayabera, que aún no tiene fecha pero la tendrá. Los actos institucionales o de gobierno requerirán el uso de la guayabera de manga larga.

2. No valen las antiguas guayaberas de Tinoco ni el modelo “Agüilla”, consideradas de poca distinción, ya que son de poliéster. Ojo con las de El Corte Inglés, que suelen traer mezclilla y la mayoría se fabrica en Taiwan. Son recomendables las de Santiago de Cuba, Sancti Espíritu y La Habana: las de Yucatán y Veracruz; las de San Juan de Puerto Rico y las de Cartagena de Indias, que por la parte del Caribe que bien se vive; y el barón tagalo filipino, una modalidad exótica pero aceptada porque aquella tierra fue colonia y aún utiliza el español.

3. La guayabera auténtica no debe ceñir en la riñonada (modelo Kiko Zamora) ni tampoco quedar excesivamente holgada en la tripa. Debe tener vuelo suficiente sobre la cadera. Los cuellos respetarán el estilo clásico: ni muy picudos ni redondos, de tamaño medio y con abertura lateral ponderada. Sin botones al cuello. Nunca se debe abrochar más allá del cuarto botón, en homenaje a los comerciantes burgueses gaditanos que en el siglo XIX se paseaban por el Malecón a pecho y bragueta descubierta.

4. Obligatoriamente han de llevar bolsillos. Los bolsillos se hicieron para guardar las guayabas cotorreras en las plantaciones de tabaco. No obstante, se ha actualizado la función del bolsillo. Así, en él se podrán llevar cigarros habanos, peine de carey tamaño mini o condones sin picar del cubanito.

5. Las guayaberas serán, indefectiblemente, de colores claros. Se prefiere el blanco inmaculado, el hueso, el cremita flojo, el celeste atlántico y alguno discretísimo de la gama asalmonada. Se recomienda llevar pantalones de lino a juego. Aunque se permite el uso de vaqueros, pantalones de loneta y telas finas. Prohibida la pana y el tergal. Recientemente, la Orden Superior de Guayaberas está revisando la paleta de colores y parece inclinarse por admitir la guayabera negra –a la catalana. No obstante, se propone que la ROGG siga fiel a los principios que ha jurado y que le den por saco a la guayabera negra.

6. La Orden establecerá números clausus severos. Lo que faltaba es que Cádiz se nos llene de gente vistiendo guayaberas.

7. En el caso de que algún miembro de la Orden reciba un premio Nobel, el Cervantes, el antifaz de oro o algún galardón de similar relumbrón deberá vestir la prenda en la ceremonia de entrega. Y cuando tenga el premio en la mano gritar a tod0 pulmón: “¡Ese Cadi…oé¡ y “Aquí hay que mamar¡”. El uso de la guayabera es preceptivo para el Corpus chiquito, las barbacoas del Carranza y las comuniones familiares de toda la vida.

8. El lema de la Orden será: “Guayaberus gaditanae gaudeamus…con las dos manus”.

9. El escudo blasonado consta de: Dos puros habanos cruzados sobre un bajo relieve del castillo del Morro, que se hermana en medio de la Caleta con el de San Sebastián. Presencian la escena dos trasuntos de San Servando y San Germán y un escriba disfrazado y con peluquín, en el que algunos autores creen reconocer a Ignacio Moreno Aparicio. El Peña, genuflexo y circunspecto, entrega las llaves oxidadas y el candado de la ciudad a un negrazo alto y risueño que se parece al negro de Las Pérgolas. Al fondo, el coro del Lama canta la célebre habanera de Carlos Cano y Antonio Burgos desde la piera cuadrá en el momento cumbre del atardecer, justo cuando una patera llega a la orilla del Balneario cargada de caballas –que son pa asarlas- y que salen corriendo para La Rosa de Oro pa venderlas en la esquina vivitas y coleando. El escudo de la Orden se ribetea con una procesión de bulla de cangrejos moros. En cada esquina del octógono hay un corneta de Los Polillas tocando “Amigo Félix” o “Dale Ramón”. Para los hermanamientos con otros colectivos se recomienda encargar réplicas del escudo en metacrilato y a color. Lo trabaja muy bien Muñoz Grabador.

10. Las reuniones las convocará el decano cuando crea conveniente. Su mandato durará un año justo. De febrero a febrero.

Cádiz-La Habana a 4 de mayo 2002