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Marta se explica en su blog

Fernando Santiago Muñoz | 7 de mayo de 2014 a las 15:43

Consejo de Guerra en el PSOE

El Consejo de Guerra o Auto de fe de la Santa Inquisición, eso es lo que se vivió el lunes en la sede local del partido. Faltó gritar por las cortas masas que acompañaban al Secretario General: a la hoguera con ella!!! Sí, asi es. Faltó la Cruz Verde que en los autos de fe era el símbolo que presidía el lugar en el que se celebraba el mismo.

La reunión tuvo algo más, que la simple toma de una decisión para mí injusta. Los gestos, las formas, lo planificado de todo lo que sucedió. Nadie se salió del guión, ni siquiera yo.

El lunes fue la primera ocasión en la que el grupo municipal al completo tuvo la oportunidad de tener voz en la ejecutiva local del partido. !Y mira que se habrá hablado sobre el grupo socialista en la reuniones de la ejecutiva local! !Y mira que ha habido ocasiones en las que la ejecutiva local habrá tenido que pronunciarse sobre situaciones de algunos concejales! Sin ir más lejos sobre la que se produjo el pasado mes de marzo tras mi despido por el cumplimiento de mis obligaciones como concejala con la aplicación de la reforma laboral del PP. Igualmente sorprente que no asistiera representante alguno de la ejecutiva provincial, conociendo lo importante y extraordinario del asunto a tratar…

Allí se quiso que abjurara de mis “pecados”, que mostrara arrepentimiento, y quizás también que proclamara solemnemente adhesión a la causa. Pero, ¿a qué causa? ¿a la del sectarismo? ¿a la del pensamiento único? ¿a la de la culpabilidad?

Intervenciones, apelando a la presunción de inocencia
Catorce fueron los miembros de la ejecutiva local que intervinieron. Todos para decir aquello que tenían preparado. No en vano la ejecutiva se convocó dos horas antes para preparar las intervenciones. No quiero ni imaginar la de horas que durante el fin de semana se ha pegado “enganchado” al teléfono el secretario local. Ni una sola de ella, ni uno sólo de los minutos para preguntarme, al menos, qué conocía del asunto.

Todos y cada uno de los intervinientes utilizaron la “presunción de inocencia” como estandarte. En veinticinco ocasiones se pronunció. Claro, todos saben que soy inocente. Y así tendré que demostrarlo ante el juez. Pero este derecho fundamental, esta garantía procesal, es algo más que una mera expresión. Pero para qué explicarlo, si lo que se buscaba era aquello que se quería desde hacía tiempo. Mi expulsión del grupo socialista. Eso sí con la entrega del acta de concejala. Miente el Secretario General cuando dice que no se me pidió. Lo hicieron cada uno de los miembros que intervinieron y lo hizo él expresamente. Pero ante mi negativa buscaron la “alternativa”.

!Ejemplaridad!, repetían una y otra vez. !No se puede hacer una oposición seria si no entregas tu acta de concejala! -acuérdense de lo que digo, inician la actitud de víctima para no asumir la responsabilidad de las decisiones futuras que tome la ciudadanía con su voto- !Tenemos que predicar con el ejemplo! -claro en este caso sólo-. Sea como fuere, consignas todas.

Me llamó poderosamente la atención la intervención de Sebas Castro. Utilizó para pedir mi dimisión que “tenemos que diferenciarnos y dar soluciones diferentes”. Creo que como frase “marketing” le puede quedar muy bien, pero, no sé… Sinceramente, no quise entrar en su renuncia a las dos semanas del cargo de Director de la Escuela de Hostelería. Lecturas de aquello, muchas se pueden dar. Explicaciones ni una dió él. Si ese es el tipo de soluciones que pretendió plantear en la reunión del lunes, prefiero no escucharlas. La verdad.

Abrió David Suárez la “veda” de lo hacemos por tu bien, para que te puedas defender. Aún no sabe el publicista de mi campaña electoral que sé defenderme. Y más ahora que dispongo de más tiempo. Y que de mi bien, ya se ocupan mi familia y mis amigos y amigas, que haberlos haylos, y muy buenos y buenas, por cierto.

Pero el colmo, fue la intervención de la Secretaria de Organización. Pilar González que expresó: “!prediquemos con el ejemplo!”. Sí, pero con todos y con todo. Porque lo contrario, huele a vendetta. Claro está. Esta expresión sale de quien en 2009 formuló mi demanda de reclamación de cantidad contra ISE Andalucía, conocedora de toda mi situación irreconciliable con Fernando Ameyugo y conocedora de qué me llevó a demandar a ISE Andalucía -esto lo dejo para otra entrada-. Pilar, por favor, ya te lo dije, predicar con el ejemplo es oponerse a la aplicación de la reforma laboral del PP a una compañera concejala, no sólo en tu calidad de número dos de la ejecutiva local sino también en tu condición de ugetista.

Apelando al consenso

El consenso. ¡Bendita palabra! Poco pronunciada y menos practicada. Manolo González Piñero, en su condición de Ecce Homo de la ejecutiva, señaló que ésta era una decisión, la de mi dimisión, que debía ser tomada desde el consenso. ¿Cómo? ¿Sabe Manolo lo que es el consenso? El consenso no puede llegar nunca desde la imposición, que fue lo que se hizo el lunes. Debe llegar desde el diálogo, desde la participación y sobre todo desde la escucha al otro y la empatía. Nada, nada. Todo decidido y el santo vestido o creen que bien vestido.

El acuerdo alternativo

Y llegó la decisión. Una hora después de iniciada la reunión. Primero, suspenderme de mis responsabilidades. Sepa todo aquel que lea estas líneas que cuando el Secretario General fue nombrado portavoz municipal restructuró las competencias de cada uno de los concejales/as teníamos para hacer oposición. Infancia, Deporte y Régimen Interior, eso es lo que me dejó. Asi que ha puesto negro sobre blanco aquello que ya hizo. Segundo, sustituirme de todos los órganos colegiados en los que estoy nombrada por el Pleno como representante del grupo socialista. De otros muchos ya fui apartada en octubre de 2012, de alguno de ellos con el sigilo que caracteriza al portavoz. Por ejemplo, de la mesa de trabajo de vivienda del Consejo de Inclusión Social, decisión de la que me enteré en una reunión de este consejo. Echaré en falta los Plenos de Zona Franca. Sobretodo esos momentos en los que el portavoz no se había mirado ni un dato económico, o mejor dicho, no se lo habían mirado aquellos que le hacen el trabajo, y por ello, debía ser yo quien interviniera en el punto, como ocurrió el pasado 26 de diciembre.

Pero el portavoz va más allá en sus declaraciones públicas: !no podré presentar propuesta alguna! A mis años, me he convertido en “mujer florero” por imposición. Esa es la realidad. Esto es lo que ya viene ocurriendo. En este año y siete meses de portavocía, de las veinticinco iniciativas presentadas al grupo socialista, sólo me ha dejado presentar al pleno municipal, cuatro. Una de ellas, a pesar de haber sido redactada y firmada por mí, fue presentada públicamente y defendida por Fran González, porque a él pertenece el trabajo de los demás y en esa consideración hay que comulgar. Ese hecho fue en enero de este año y la propuesta versaba sobre Zona Franca. Ese mes los militantes no recibieron el correo electrónico con las propuestas socialistas. !Qué casualidad!<

Buscando la invisibilidad

Si me apartan. Es lógica la pregunta. ¿No recibiré convocatoria alguna de la Alcaldesa a los actos institucionales? La respuesta fue contundente. No recibirás nada que provenga de la Alcaldesa. !Madre mía! Se cortó definitivamente mi relación con Teófila Martínez. Esta decisión busca sólo oficializar la invisibilidad a la que ya me tenían sometida. El grupo tiene dos agendas diferentes. La que recibimos Marisa y yo, y la que reciben los demás concejales. Desde el inicio de la portavocía de Fran González en nuestra agenda no están las reuniones con los colectivos. Pero ¿tanto molesta que acuda a los actos públicos? Pensandolo bien, no está mal, dejaré de soportar los codazos de los propios.

Asi que buscaré nuevos espacios en los que llevar a cabo mi compromiso socialista con la ciudad. Demostraré mi inocencia, para ello prepararé la estrategia procesal, tras haberme sido notificado el auto en el que se me imputa en el caso ISE. Eso haré.

Fuente: Blog de Marta Meléndez

La perra de Marta Meléndez con Pedro Ingelmo. En su blog.

Fernando Santiago Muñoz | 3 de abril de 2014 a las 8:43

Este será la última cuestión a responder a Pedro Ingelmo sobre el vomitivo artículo que escribió. Mañana remitiré una tribuna libre al Diario de Cádiz y espero que el Director de este medio no ponga impedimento alguno para publicarlo. Será el único modo de llegar a todos, o a una gran parte, de aquellos que leyeron el artículo el pasado 17 de marzo.

Pues bien, accedí a la plantilla de ISE Andalucía el 26 de enero de 2006, mucho antes de entrar en política. Por entonces no tenía relación alguna con los miembros de la organización. La primera vez que hablé con Chiqui Pérez Peralta (secretario general en aquel momento) o con Juan Guerrero (secretario de organización) fue el 10 de noviembre de 2006, el día que se tomaron un café conmigo porque querían conocerme. A Rafael Román, portavoz y candidato socialista, no lo conocí hasta que no se presentó la candidatura de 2007. Y a Luís Pizarro no lo conocí hasta bien entrada esa campaña electoral. Así que ni dedo que me puso ni dedo que me quitó.

ISE Andalucía se creó por decisión de la Consejera de Educación, Cándida Martínez, en noviembre de 2005. Los proyectos de obras en los centros educativos que gestionaban los Servicios de Programas y Obras de las Delegaciones Provinciales de Educación estaban enormente retrasados. Así que había que crear un instrumento que agilizara esta cuestión y que se encargara de los servicios complementarios asociados al Plan de Apertura de Centros, hasta ese momento a cargo de los Servicios de Ordenación Educativa de las Delegaciones Provinciales.

El por entonces Delegado Provincial de Educación, Manuel Brenes, decidió que el gerente de Cádiz fuera Fernando Ameyugo -profesor de tecnología adscrito desde hacía años al servicio de programas y obras de la Delegación de Cádiz-. Y éste decidió llevarse a la Gerencia Provincial a dos personas consigo. Salvador V.R., administrador de la Oficina Técnica (funcionario de carrera, maestro) y a Soledad V.M. (interina y administrativa de la Delegación y con F.P. I). La intención de Fernando Ameyugo fue siempre que esta persona ocupara la plaza de administradora de la Oficina de Gestión, pero, para ello, debía ser titulada universitaria. Así que una vez que desde arriba le dijeron que no podía ser, empezó a buscar alguien con el perfil indicado (funcionaria y titulada universitaria). Llamó a muchos compañeros y compañeras de mi especialidad (FOL) y a mi. Y así es como a mediados de enero de 2006 me encontré un papel en mi casillero del instituto con el número de teléfono de Fernando Ameyugo. Me propuso que remitiéramos mi curriculum a Servicios Centrales y que me valoraran. Aquí, públicamente expreso un pensamiento: si hubiera sabido como era y lo que le acompañaba, jamás hubiera aceptado. Me encontré con un gerente como ya he dicho machista, xenófobo, homófobo, etc, pero además con un gerente que tenía un equipo totalmente establecido, con una persona que quería ser administradora y no podía, y con un sistema de trabajo y con costumbres que no me gustaban nada.

Decía Pedro Ingelmo que Fernando Ameyugo me llamó. Así es como fue, pero también decía que  el puesto de administradora de gestión “era un puesto cómodo, tan cómodo, como que Ameyugo, tuvo que dejar el cargo porque los papeles y las facturas se traspapelaban“. Sepa Pedro Ingelmo que el puesto no era cómodo, primero por la ingente tarea que desarrollan los administradores de gestión, con un movimiento económico anual en la provincia de Cádiz de alrededor de 33 millones de euros, poco cómodo sobretodo cuando lo quieres hacer todo acorde con la legalidad y tu Gerente se la quiere estar saltando continuamente. Y en segundo lugar, no fue cómodo el puesto durante el tiempo que trabaje con Fernando Ameyugo porque nuestras discrepancias de como había que hacer las cosas empezaron a los seis meses de entrar en la oficina, y todo como consecuencia de su actitud continuada de intentar saltarse la legalidad y su comportamiento con determinadas empresas. Solo cuento un hecho, a la semana de empezar a trabajar en ISE Andalucía, Fernando Ameyugo me presentó a Pedro González, gerente de Contratas y Mantenimiento Pacheco, con quien los tres (él, el administrador técnico y la administrativa) parecían mantener un comportamiento más allá de la relación administración-empresa que, a mi criterio, no se debe tener.

Así empezamos, cuatro personas -ahora son quince- hasta que en el verano de 2006, a través de oferta pública de empleo, entraron a trabajar cinco técnicos. Algunos aprendieron bien las técnicas del Gerente. De hecho, tras una investigación interna, en enero e 2012, fueron despedidos disciplinariamente el administrador técnico y el ingeniero -hoy imputados en la investigación judicial-. Será casualidad, pero el Director de Recursos Humanos tardó seis meses en sacar a promoción interna esas dos plazas, pendiente de las sentencias del Juzgado de lo Social. La que yo ocupaba ha sido ofertada también por promoción interna a los diez días de mi despido, sin esperar a la resolución del Juzgado…. Todo se verá, tiempo al tiempo.

Añado yo: entonces no hubo un proceso de selección para que ocupase el puesto en el ISE de manera tal que se conculcan los principios de publicidad, mérito y capacidad. ¿Así se cubren las plazas en la Junta?