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Leguina busca en el programa de Podemos

Fernando Santiago Muñoz | 12 de septiembre de 2014 a las 7:44

Veintiuna perlas encontradas en el programa de Podemos. De El blog de Joaquín Leguina

  1. Reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales y de la edad de
    jubilación a 60 años, como mecanismos para redistribuir equitativamente el trabajo y la riqueza.
  2. Derogación de la última reforma de las pensiones y prohibición de la privatización o recortes del sistema público de pensiones.
  3. Auditoría ciudadana de la deuda pública y privada para delimitar qué partes de éstas pueden ser consideradas ilegítimas para tomar medidas contra los responsables y declarar su impago.
  4. Prohibición de los instrumentos financieros propicios a la especulación financiera, como los fondos buitres.
  5. Recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía: telecomunicaciones, energía, alimentación, transporte, sanitario, farmacéutico y educativo, mediante la adquisición pública de una parte de los mismos, que garantice una participación mayoritaria pública en sus consejos de administración.
  6. Se entenderá por tanto que toda privatización debe hacerse mediante referéndum, ya que supone la venta de activos colectivos propiedad de la ciudadanía.
  7. Derogación del secreto bancario y establecimiento de una norma vinculante para todas las entidades financieras establecidas en Europa que obligue a facilitar a las administraciones públicas toda la información respecto de sus clientes.
  8. Derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral de la pobreza.
  9. Adopción de medidas y mecanismos de participación directa de todas las personas en la toma de decisiones sobre los asuntos comunes.
  10. Ampliación y extensión de la figura del referéndum vinculante, también para todas las decisiones sobre la forma de Estado y las relaciones a mantener entre los distintos pueblos si solicitaran el derecho de autodeterminación.
  11. Separación por ley de la propiedad de los grupos financieros y comunicativos, garantizando así la independencia de todos los medios de información de los diferentes gobiernos y grandes grupos empresariales.
  12. Garantía de hacer efectivo el derecho de todas las personas, ya sea a nivel individual o colectivo, a participar en el gobierno de su país y hacer real el acceso universal a la representación política.
  13. Prohibición explícita del copago sanitario y farmacéutico.
  14. Eliminación de cualquier subvención y ayuda a la enseñanza privada, incluida la modalidad de concertada.
  15. Consideración del suministro de luz, agua y calefacción como un derecho básico inalienable, que debe ser garantizado por parte de empresas públicas.
  16. Prohibición de los CIES. Anulación de los programas contra la inmigración FRONTEX y EUROSUR. Fin de la llamada “Directiva de la vergüenza”. Eliminación de las vallas fronterizas anti-persona y del SIVE. Fin de la política de externalización de fronteras. Fin a los vuelos o barcos de deportación de inmigrantes.
  17. Derecho a tener derechos. Reconocimiento del derecho de los y las emigrantes a votar donde viven, cotizan y trabajan.
  18. Política de apoyo a la autodeterminación del Sáhara Occidental. Reconocimiento del Estado Palestino y exigencia de la devolución íntegra de los territorios ocupados por Israel.
  19. Derogación del Tratado de Lisboa del mismo modo que todos aquellos que han construido la Europa neoliberal y antidemocrática; apertura de un proceso que camine hacia una refundación de las instituciones de la UE a través de una asamblea constituyente.
  20. El nuevo ordenamiento jurídico ha de contemplar los referéndums vinculantes y las Iniciativas legislativas populares como pieza clave de participación democrática.
  21. Reconocimiento del derecho de los distintos pueblos de Europa a constituirse como tales y decidir democráticamente su futuro.

Excepcional Arcadi Espada

Fernando Santiago Muñoz | 11 de junio de 2014 a las 11:41

FAPE, FAKE

EL PRINCIPAL problema del periodismo son los periodistas. Ni la tecnología. Ni los modelos de negocio. Ni otras rumbas negras. Los periodistas. Es molesto, o modesto, que diga esto un periodista. Elijan. Lo cierto es que la Federación de Asociaciones de Prensa, como dicen y subrayan ellos mismos: «La primera organización profesional de periodistas de España con 48 asociaciones federadas y 16 vinculadas que en conjunto representan a más de 21.000 asociados», ha emitido una resolución sobre el llamado caso Évole (una colección de estúpidas mentiras -fake las llaman para ennoblecerlas- sobre el 23-F que contó con la colaboración de algunos políticos como Joaquín Leguina, Jorge Verstrynge y Mayor Zaragoza), a instancias de una asociación de usuarios. Bastará una frase para describir el nivel de sutileza de la resolución: «Es un reportaje televisivo que pertenece a un ámbito que está más allá del periodismo, y que no debe someterse a sus principios». La primera ofensa de esta frase es que haya reportaje al margen del periodismo. La segunda, que ese «ámbito más allá del periodismo» sea lo mismo que decir algo más que periodismo. La tercera, que el redactor de una resolución semejante pretenda conocer los principios del periodismo. La exculpación de Jordi Évole tiene como eje (exagerando mucho con el eje) que su programa no era periodismo. Un asunto, por supuesto, que nadie discute. No era periodismo, pero sólo pudo producirse gracias al periodismo. Al periodismo que usurpó y falsificó. Exactamente igual que una mentira no es verdad, pero sólo puede darse por ella. Ninguna imagen más rotunda y trapacera, en este sentido, que la de los periodistas convocados al programa: Anson, Gabilondo y Ónega, no mintiendo como hombres cualesquiera, sino como periodistas acreditados.

El nulo respeto que la profesión le merece a la Fape es completo en fondo y forma. A la indigencia analítica le corresponde un inconcebible aluvión de patadas a la gramática (los numerosos errores ortotipográficos reflejan, sobre todo, una desidia que muta en desdén) que desmuestran cruelmente hasta qué punto el oficio ha tocado fondo. El que se atreva que se meta aquí: http://estudioae.com/fape.pdf, aunque ya advierto que no es un espectáculo agradable.

Por lo demás, yo debo rendirme a la evidencia y aplaudir a Évole. No se trataba de poner en evidencia ni a la política ni a la historia ni al Rey de España. Sólo se trataba del periodismo. De marcarse un fape.

Fuente: El Mundo