Cádiz zarapastroso

Pepe Monforte | 14 de febrero de 2016 a las 12:09

ME gusta el Carnaval zarapastroso, el de los cuplés a media voz, cuplés de corrillo que sólo los escucha el que los quiere escuchar, que tiene que poner sus cinco sentidos en la copla para no entretenerse con nada, acercar la oreja, como el que escucha la radio debajo de la alhomada por las noches.

Me gustan los disfraces imaginativos que tienen una pamplina por milímetro cuadrado, disfraces trabajaos, pero sin gastarse un duro. Me gustan los dobles sentidos, las miradas complices entre el chirigotero y tú, la calle estrecha, el casco antiguo, que te protege del relente.
Me gusta el Carnaval de chaquetón por la noche, de dos tapitas al voletio para no perderse nada. Me gusta la conversación, devolverle las pamplinas al del Romancero, que nos riamos los dos. Invitarle a un copazo, que los dos llevamos vaso de guardia “para los imprevistos”.
Soy de los que piensa que escuchar una comparsa oliendo a adobo del freidor no se olvida en la vida. En Carnaval también existe El Silencio, pero no hace falta que nos apaguen las luces, basta con que una de esas chirigotas de voces rotas y ritmito que te mueve los pies, cante por derecho en la plaza la Cruz Verde.

Me gusta empezar la noche con una empanada de la Catedral, como si fuera un rito de iniciación, como pa entrá en calor. Me gusta el Pópulo que está hecho para los cuplés cortitos, con un golpe cada dos rimas.

Me gusta buscar a los Guatifó, a la chirigota de las niñas, como los capillitas buscan por donde va el Nazareno del Amor. Nosotros tenemos ventaja porque nunca tenemos hora de llegar a Catedral.

Disfruto el Carnaval de la mañana, el del mediodía, el de la plaza Mina, el que se vive con cartuchito de camarones. Reconozco que me gusta la fiesta del lunes, como cuando en casa, después de la cena fin de año, ya se han ido los tios y más que quedan los nuestros de verdad y puedes poner los pies encima del sofá.

Me gusta ver a esos locos que salen solos, con un disfraz llamativo y se dedican a pasearse para que todo el mundo se ría con ellos, que no de ellos.

Disfruto con el Carnaval zarrapastroso, el de las letras fresquitas, de cosa que han ocurrido hace apena un mes, los cupleses verdes, los de Carmeluchi la del cuarto. Me gusta que la gente diga “callarse carajo” cuando no funciona el “vamo a escuchá”.
Imagen car14f
Es el Carnaval de confesionario, con pecado concebido, más de risa que de carcajá, el Carnaval de Cádiz, el deliciosamente salvaje, el de la calle, la fiesta en confianza, el de la mar en calma. Hoy me ha salido un pasoboble, perdonarme, creo que me he vuelto a enamorar.

  • Paco Medina

    Me gusta como escribes, amigo. Me gusta como con tu prosa eres capaz de emocionar, sentir, reír y disfrutar. Aquí no pega lo de ” Me gusta cuando callas……. Un abrazo Don Pepe.