Las crónicas de Cádiz » Hilda Martín García

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Las crónicas de Cádiz (Cap. 90)

Hilda Martín García | 6 de febrero de 2012 a las 18:35

Resumen capítulo anterior: La muerte llama a la puerta de muchos pueblos y aldeas españolas, zonas pequeñas y desprotegidas donde los franceses descargan toda su ira y soberbia incluso sobre mujeres y niños. Lo triste es que no es cosa solo de franceses, muchos españoles descolgados de sus ejércitos deambulan por las tierras abandonadas y esquilmadas, queriendo sobrevivir. La dureza de los acontecimientos vividos, les ha convertido en hombres crueles, a veces asesinos y bandidos.

La Junta económica de la Real Academia Militar establecida en la Isla de León ha pedido a este redactor del Conciso haga llegar a la población de Cádiz la necesidad de mejorar la situación de sus alumnos. La situación del erario público y la situación de precariedad de sus padres convidan a que cualquier persona que quiera pueda encargarse de abastecer o suministrar lo que se necesite para su manutención, comestibles y vestuario. Desean hacer llegar a quienes interese que hagan contrato en los términos que más interesen y convengan a los contrayentes, asegurando que su pago será al contado o con el recargo de medio por ciento al mes que se demore, cumpliéndose todo religiosamente. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 89)

Hilda Martín García | 2 de febrero de 2012 a las 18:34

Matamoros continúa con sus intrigas y sus aires de grandeza, en la seguridad de que ninguno de nosotros hará nada contra él. Efectivamente, no he encontrado prueba alguna que verifique mis ansias de sorprenderle realizando algún acto de espionaje que pudiera llevarle a la muerte. María me tranquiliza a menudo, y no duda en arriesgarse casi a diario para vigilarle y registrar las valijas que guarda en su estancia. Va acumulando como un avaro tesoros, y creo que eso es todo, guarda toda la documentación, cartas, informes, incluso botones y casacas de los enemigos, quizás con el único propósito de revenderlo al mejor postor cuando acabe la guerra. Lo único que deseo es que se marche con sus aires de grandeza de nuevo a Cuba y abandone nuestra casa y nuestras vidas. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 88)

Hilda Martín García | 21 de enero de 2012 a las 18:34

Resumen capítulo anterior: María extrajo del cajón de la comodilla las cartas francesas y algunos mapas que describían batallas y escaramuzas de los ejércitos gabachos. La posesión de estos documentos solo podía deberse a la labor de espionaje del cubano o a la ambición de un coleccionista. Ahora quedaba dar el paso más importante: denunciarle a las autoridades de la ciudad o esperar acontecimientos.

Me dediqué en los días sucesivos al registro y traducción de las cartas de Matamoros a pensar qué podía hacer con todo y decidir si debía ponerlo en conocimiento de las autoridades militares de la ciudad o continuar dejando que actuara como si nada, para acumular más pruebas. Le seguíamos, estábamos atentos a la correspondencia que llegaba a casa, a sus amigos, a cuanto pudiera almacenar en su habitación en espera de saber qué hacer. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 87)

Hilda Martín García | 16 de enero de 2012 a las 18:33

Resumen capítulo anterior: Ustáriz sorprende a Matamoros cerca de la calle Verónica, en la librería del Cerezo, mientras mostraba al propietario algunos de los documentos que tan celosamente guardaba bajo la cama. Era necesario recuperar esas cartas, traducirlas y desenmascarar al cubano a los ojos de los fervientes gaditanos del café de Correo, a los que tiene hechizados con sus aires de patriota.

Tuve que hacerme del valor suficiente para atreverme en estos pasados días a dar el paso definitivo que me permitiera descubrir al cubano. Fue necesario aprovechar aquellas horas que pasaba escuchando las discusiones de las Cortes para descifrar la carta que aún creía escondida en la pequeña talega verde. Necesité confiar a María, única persona en la que podía hacerlo completamente, la traducción. Ella conocía el idioma, y, sobre todo, sabía la importancia de que no traspasara nuestra puerta ningún comentario sobre el hallazgo. Prometo que he intentado convencerme de que quizás solo se tratara de una carta entre amigos, incluso de un papel de negocios; sin embargo, la fecha 16 de abril de 1809, el sello y el escudo de la casa de los Bonaparte me hacían pensar lo contrario. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 86)

Hilda Martín García | 17 de diciembre de 2011 a las 18:31

Resumen capítulo anterior: La carta del doctor Villarino inserta en el Conciso sobre los escarnios y abusos que se están cometiendo en el hospital de San Carlos, ha causado una gran conmoción en la ciudad. Se han recogido más de tres mil reales con el propósito de aliviar dichos males. Solo la libertad de prensa ha hecho posible que quede escrito para la historia la maldad de estos hombres.

La ciudad y el reino están encantados con las últimas disposiciones de la Regencia sobre el comercio del grano. Desde abril las Cortes y el despacho de la Real Hacienda a cargo de Don José Canga Arguelles, muy preocupado por la catástrofe alimenticia a la que esta guerra que parece inacabable nos arroja y por la falta de grano en algunas provincias, han decretado ya que continúe el permiso para la entrada de grano extranjero y a los que se comercian entre nuestros puertos e islas, se va a permitir que sea libre el uso de la moneda procedente de la venta de géneros, e incluso que hasta agosto de este año de 1811 se pueda comerciar con productos hasta ahora prohibidos, siempre que en esa actividad se introduzcan granos. Todo supervisado por las autoridades, para evitar fraudes. Sin embargo, y entendiendo que esto no va a ser suficiente para la demanda y la falta de oferta, las medidas se amplían con la creación de juntas caritativas formada por jefes superiores eclesiásticos y civiles y otros ocho individuos nombrados por ellos. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 85)

Hilda Martín García | 15 de diciembre de 2011 a las 18:30

Resumen capítulo anterior: Diego estaba dispuesto a descubrir la verdadera personalidad de Matamoros, un hombre que alardea de patriota pero actúa como un traidor. Aprovechando el ruido de los bombardeos y que el cubano se encontraba en el puerto, entra en su habitación y reconoce un paquete envuelto lujosamente debajo de la cama.

Aquella mañana en que los cielos abrumaban con esta luz que solo se da en Cádiz ni siquiera los asiduos bombardeos me levantaron de la cama. No había tenido un momento desde aquella noche en la que escribí por última vez mi diario para entrar en el cuarto de Matamoros y descubrir, por fin, qué había guardado con tanto esmero en aquel paño de terciopelo verde. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 84)

Hilda Martín García | 3 de diciembre de 2011 a las 18:29

Resumen capítulo anterior: Es triste contemplar como las exequias celebradas en honor de Alburquerque intentan ocultar la bajeza de aquellos hombres que le condenaron por traidor al exilio, los mismos hombres que hoy se persignan. Las salvas de los artilleros y las canciones patrióticas no hicieron olvidar a los que sabíamos del injusto trato dado a este héroe, que ya era tarde para esto.

Su paso, que ya conocía recio y firme, se encaminó hacia la Plaza de las Nieves, donde otro caballero embozado en su capa le esperaba en la oscuridad de la noche. Apenas pude vislumbrar entre los débiles haces de luz de las velas la entrega de papeles de Matamoros a este individuo. Entraron en uno de los grandes portales de la plaza y pensé en irme, abandonando mis deseos de descubrir el verdadero rostro de Matamoros, a quien todos trataban como un héroe de guerra. Pero no hubo tiempo para la duda, en apenas unos instantes volvió a aparecer en el zaguán de la finca y, acompañado por aquel individuo de baja estofa, se encaminó hacia el muelle sin temor alguno a que los policías de barrio pudieran pedir alguna justificación a su conducta y a su paseo por la ciudad a estas horas de la noche. No pude negarme a mí mismo el deseo irrefrenable de seguirle y verle entrar por una de las puertas pequeñas frente a la Aduana que solo utilizan los funcionarios de los pósitos, entró en el recinto atravesando la muralla y le perdí de vista. Solo cuando logré subirme a una de las troneras del lienzo volví a verle. Las luces del bergantín, en el que pude alcanzar a leer su nombre, María Dolores, tintineaban por el movimiento de la marea; subió la escala, mientras alzaba al aire en un juego sin sentido su bastón. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 83)

Hilda Martín García | 28 de noviembre de 2011 a las 18:28

Resumen capítulo anterior: Lapeña obró sin medir las consecuencias para esos hombres en el pinar de la Barrosa, hombres que debieron combatir en soledad. Ni siquiera estaba presente, ni lo estaba él ni ningún miembro de su Estado Mayor. Quizás si hubieran estado presentes se hubiera conseguido la liberación de Andalucía.

A pesar de los malos tiempos de la guerra, cuando la sangre corre intrépida por los campos de batalla y los hombres mueren por la defensa de no sé ya qué ideales, las flores cubrían los árboles de la alameda. Se engalanaban los balcones como tras años, por el paso de las estaciones, de olorosos geranios y de claveles. Brotaban solos, sin esperar manos cuidadosas, ahora empeñadas en otros menesteres, trepaba la yedra menuda por las paredes de los cuarteles cercanos al Bonete y por los viejos troncos de los robustos ficus que asomaban tímidamente sus ramas a la balaustrada frente al Carmen, en un vaivén continuo por aproximarse al mar. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 82)

Hilda Martín García | 19 de noviembre de 2011 a las 18:27

Resumen capítulo anterior: Amanece en la Isla. La vigilia, el hambre y el cansancio hacen mella en todos nosotros. El olor a pólvora y a fuego impregna el aire frío de esta mañana de Marzo, mañana en la que todos y cada uno de los hombres aquí destinados se han batido de un modo u otro contra los enemigos en la batalla de la Barrosa.

A pesar de los días transcurridos desde la lucha en los campos de Chiclana no se saben los detalles de tan gloriosa acción. Apenas a tres leguas de distancia del cuartel general y no podemos publicar de oficio ninguna noticia que esclarezca a los ciudadanos que pueblan esta ciudad de Cádiz los acontecimientos ocurridos. Las ventajas de poder contarlos son numerosas y entre todas la de aumentar y reanimar el espíritu nacional se convierte en la primera. La gente que discute en la calle Ancha transmite cierta inquietud ante el silencio, una población a la que se somete a sacrificios continuos ve la apatía de los dirigentes ante la negación de informar de lo que pudiera reavivar su fervor por la lucha. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 81)

Hilda Martín García | 15 de noviembre de 2011 a las 18:25

Resumen capítulo anterior: Los diarios ingleses traducidos hablan de una conmoción popular, del encarcelamiento del gobernador de la Isla y, en definitiva, ponen en tela de juicio la lealtad de los cubanos a la patria. América estaba esperando la oportunidad de vengarse, de devolver los golpes injustos que infligimos a sus habitantes y parece que ha llegado el momento.

Los acontecimientos que de forma precipitada se estaban dando en la Isla y en las cercanías de Chiclana nos hicieron madrugar y en calesa dirigirnos hasta el puente de Suazo, donde Eguía nos esperaba a algunos de los redactores de la prensa gaditana. Desde el día 4 de este mes de Marzo se había ordenado retirar las fuerzas de artillería que estaban al otro lado del puente. La intención era que el mismo día 5 estuviera cortado, una vez pasara un oficial del Estado Mayor con una compañía de granaderos. Los barcos habían fondeado en la cabeza del mismo puente en espera de órdenes en la mañana del día 5, al que pronto el Regimiento de Guadix reforzaría. Leer el resto del artículo »