Las crónicas de Cádiz » Hilda Martín García

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Las crónicas de Cádiz (Cap. 80)

Hilda Martín García | 8 de noviembre de 2011 a las 18:13

Resumen capítulo anterior: Napoleón ha sabido sacar partido a los ejércitos revolucionarios, cuerpos integrados por más de treinta y cinco mil hombres y más de mil quinientas piezas de artillería en cada división. Esta es la verdadera causa de la pérdida continua de ciudades españoles frente a los cuales, nuestras tropas, faltas de entrenamiento y sometidas a continuas pugnas, no pueden hacer nada.

Cádiz, 3 de Marzo de 1811.
Claudio Martínez de Pinillos ha escrito en esta semana una carta, a este y a otros periódicos, mostrando su disgusto y contrariedad ante la traducción que en estos mismos se ha hecho del publicado en la Gaceta Gibraltar Cronicle. La llegada del diputado de Cuba, junto al que vino mi irritante huésped Matamoros, no trajo noticias de ninguna revuelta en la isla del Caribe; sin embargo, los papeles traducidos hablan de una conmoción popular, del encarcelamiento del gobernador de la Isla y, en definitiva, ponen en tela de juicio la lealtad de los cubanos a la patria. Con la seguridad de que el señor Pinillos, por su relación directa a través de los navíos de su propiedad que llegan de aquellos lares, esté más informado que los papeles, de seguro atrasados y mal intencionados, tanto Ignacio como yo mismo, e incluso los redactores del Diario Mercantil, hemos mostrado nuestra intención de contestar a su carta y dar las explicaciones necesarias a este tema. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 79)

Hilda Martín García | 22 de octubre de 2011 a las 18:12

Resumen capítulo anterior: La epidemia de fiebre amarilla parece remitir y las Cortes se trasladan a esta ciudad de Cádiz. La ciudad se ha convertido en el último reducto ante las continuas derrotas de nuestros ejércitos, el lugar idóneo para partir hacía América y reconstruir el país. Seguir legislando desde la convicción de un nuevo estado liberal.

Desde Octubre de 1807 a Agosto de 1810 han entrado en España más de cuatrocientos mil infantes y cerca de setenta mil hombres de la caballería francesa. Esto solo por la parte de Vizcaya, ya que por Cataluña han entrado más de ciento cincuenta mil si le unimos los cien mil que han entrado en los últimos meses del año pasado; de ellos más de trescientos mil ya no viven. Mientras estos soldados entran, se aposentan y van tomando ciudades, mujeres y casas, la población de esta ciudad no se resiste a abandonar sus costumbres, sus negocios, el comercio. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 78)

Hilda Martín García | 17 de octubre de 2011 a las 18:10

Resumen capítulo anterior: Los asuntos de la guerra no hacen más que empeorar. Los navíos necesitan de levas continuas de hombres que formen parte de la tripulación que Lapeña está preparando para salir hacia Tarifa. Mientras tanto continúan llegando tropas francesas auxiliares, polacos, holandeses, alemanes, suizos y napolitanos a los que preceden su fama de violentos propagada por los enemigos de España.

Parece que el brote de fiebre amarilla está prácticamente terminado, por lo que desde el día 16 de este mes de Febrero se ha instado a las Cortes de la Isla de León para que vengan a esta ciudad de Cádiz. Todo está previsto, todo arreglado y los aposentadores han encontrado el mejor lugar donde alojar a los diputados y regentes. El temor a las epidemias es tan inmenso en esta ciudad, seguramente por los recuerdos del pasado, que no tienen ningún reparo en cortar por lo sano echando como vecinos a los que creen enfermos, lo mismo que acabar con la vida de cientos de perros y gatos a los que culpan de extender tanto esta enfermedad como la rabia. Las investigaciones de Arejula no han hecho más que poner de manifiesto que las epidemias atacan a los animales, que cuando se abren sus vísceras aparecen llenas de gusanos y que sus tripas aparecen llenas de un líquido viscoso y pestilente como el meconio de los niños recién nacidos. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 77)

Hilda Martín García | 8 de octubre de 2011 a las 18:09

Resumen capítulo anterior: Han aumentado los bombardeos sobre la ciudad desde principios de este año de 1811. A pesar de la burla y la mofa que provoca entre los ciudadanos el escaso o nulo daño que producen, hay un sentimiento continuo de peligro en las calles. Mientras tanto se ha concluido las obras en la Iglesia de los filipenses para el traslado de las Cortes a esta ciudad.

Llegan continuamente fuerzas auxiliares para apoyar a las tropas francesas que nos cercan. Hombres que vienen esclavizados por la fuerza después de haber sido tomado sus países de origen. Suizos, napolitanos, alemanes, polacos y holandeses. Fuerzas que la propaganda francesa se han encargado de dar a conocer en todas las calles de nuestra ciudad. Regimientos de infantería de línea, hasta veintinueve regimientos, cinco batallones y una compañía. Infantería ligera, tres regimientos y un batallón. Caballería, tres regimientos y seis escuadrones. Artillería de a pie, un regimiento y cuatro compañías. Además, compañías de zapadores y minadores. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 76)

Hilda Martín García | 5 de octubre de 2011 a las 18:07

Resumen capítulo anterior: Baúles y maletas llenaron el zaguán de la casa de Ustáriz, como anticipo a la ocupación que Matamoros haría de su casa. Todo había quedado claro en la nota de Carreño, el redactor cubano era defensor de la trata de negros como negocio ventajoso para los criollos de la isla. Acostumbrarse a los discursos del cubano era la única salida que le quedaba a Diego.

He conseguido que la familia no rompa la quietud y la normalidad que habitaba en nuestra casa, todo ello a pesar de que este individuo de postín se ha apoderado de nuestros enseres, de cada rincón de la vivienda y se pavonea delante de María como si fuera un gallo en celo. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 75)

Hilda Martín García | 26 de septiembre de 2011 a las 18:06

Resumen capítulo anterior: Matamoros, el redactor cubano recién llegado en la Doncella, sorprendió a todos por su atuendo, finísima seda, puntillas y sombrero de yarey que no lograba protegerlo de la fuerte lluvia. Mientras el limpiabotas embetunaba sus caros botines en el Café de Celis, el ruido de los truenos se mezclaba con el estallido de algunas de las bombas caídas sobre la ciudad.

El equipaje supuso la excusa perfecta para dejarle en el Café con Ignacio, aunque por su prepotencia entendí que no necesitaba de nadie, y volver a casa para explicarle a María el asunto. Mientras recorría las escasas calles que separan esta del Correo de la de las Escuelas donde vivo, y sin apenas percatarme de que la lluvia arreciaba y estaba calado hasta las huesos, pensaba no solo en María, también en mi hijo al tener que abrirle las puertas de mi casa a Matamoros. No me gustaba ni siquiera su apellido, y sabía que a María, nada más verlo, le causaría la misma sensación que había originado en mí. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 74)

Hilda Martín García | 17 de septiembre de 2011 a las 18:05

Resumen capítulo anterior: Carreño, editor del Conciso, esperaba impaciente la llegada del redactor cubano Matamoros. Con aires fastuoso bajo de la fragata Doncella, mientras Diego, que tendría irremediablemente que alojarle en su casa, descubría en él un hombre egoísta y presuntuoso.

Al contemplar de cerca al viajero, mientras recorríamos de prisa por la lluvia las calles que nos llevaban al café de Celis, pude hacerme una idea del exceso con el que se vestía Matamoros. Ya había tenido ocasión de leer cómo el lujo con que lo hacían muchos cubanos era un modo rotundo de diferenciarse de lo mal que se ataviaban los esclavos negros de la isla. Los gustos de estas clases acomodadas, en cierto ascenso monetario, contrarresta cada vez más con el de sus esclavos, a los que no dedican ni una mínima parte de esos beneficios cuantiosos. Me había impactado al leer alguna de las publicaciones de la prensa cubana el modo de referirse a estos esclavos como desharrapados. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 73)

Hilda Martín García | 10 de septiembre de 2011 a las 18:03

Resumen capítulo anterior: Ustáriz y Benjumea deciden insertar en el Conciso algunos de los planes e ideas que personas anónimas del pueblo, mandan a la editorial para sugerir como acabar con la guerra. Todos están cansados de que las autoridades militares solo se preocupen de ascender y ocupar cargos relevantes.

Y llegó la Doncella recogiendo velas ante lo imponente del temporal. Llegó con papeles de América y trajo consigo el apoyo rotundo de la Habana a la causa española, a la proclamación de las Cortes. Es curioso como el mar endulza los hechos, curioso como el tiempo en cruzarlos hace que las noticias parezcan lejanas y difusas. Lo que ayer nos preocupaba y no sabíamos como discurrirían con el tiempo, seguirá siendo una incógnita para los americanos, cuando aquí ya se habrá resuelto. El mar, estas aguas sorprendentes, que han enriquecido a muchos y que se presenta en estas fechas embravecidas y crueles para los que las cruzan. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 72)

Hilda Martín García | 8 de septiembre de 2011 a las 16:14

Resumen capítulo anterior: Se aproximaba la Navidad de 1810, un nuevo año llegaba sin que se hubiera puesto fin a la ocupación francesa. Los juegos de prendas sirven para pasar las largas noches de invierno, mientras todo continua igual en la ciudad. Numerosos ciudadanos se han decidido a escribir en los distintos periódicos ideas y sugerencias para acabar con la guerra.

Hoy viernes de frío intenso, se confirma en el Diario Mercantil y en el Conciso el traslado de las Cortes de la Isla de León aCádiz. La causa que motivó que la reunión de las mismas fuera en dicha Isla, ha desaparecido y con ello se renueva la posibilidad de que sea Cádiz quien acoja sus próximas decisiones. Ahora toca a Grijalva acomodar a los señores diputados, a los oficiales de secretaria y demás dependientes lo más rápido posible. Toca acondicionar el edificio de San Felipe Neri, y toca esperar que el pueblo gaditano ande presuroso a franquear los auxilios que este traslado necesita, tanto económicos como los que se convertirán en sacrificios personales. Leer el resto del artículo »

La crónicas de Cádiz (Cap. 71)

Hilda Martín García | 5 de septiembre de 2011 a las 18:01

Resumen capítulo anterior: Acabando el año 1810, Diego está asentado en un Cádiz sitiado pero pletórico de ideas, productos, hombres y entusiasmo. Le sorprendió recién llegado del frente ocupado por los enemigos, como en plena guerra, el gusto y la exquisitez de las damas gaditanas por el arreglo y los afeites no habían desaparecido.

Me perseguía todo el tiempo esa sensación de estar en casa. Era extraño porque apenas la había experimentado ni siquiera en Madrid. Era como recuperar aquellos años en que siendo niño corría haciendo travesuras por las calles de San Sebastián, días en los que al llegar la noche arreciaba el frio y la humedad de ese norte al que añoro, se colaba en nuestras alcobas. Leer el resto del artículo »