Las crónicas de Cádiz » Hilda Martín García

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Las crónicas de Cádiz (Cap. 70)

Hilda Martín García | 25 de julio de 2011 a las 17:52

Resumen capítulo anterior: Diego se dirige a Cádiz cruzando el fino arrecife que la une a la Isla. Un arrecife apenas perceptible por lo alto de la marea y la arena que lo cubre todo por el fuerte viento de levante. A pesar de las ganas por volver a casa, volver a la familia, Diego se detiene para comprobar como extramuros es un vergel descuidado, sucio y destruido, abandonado por el miedo.

Hace más de un año que empecé a escribir estas Crónicas, las crónicas de mi vida en Cádiz en momentos de guerra. Llegue solo y dispuesto a relatar en las hojas aun vírgenes de mi diario cada uno de los instantes vividos en esta hermosa ciudad que mira por todos lados a una mar pletórica. Vine solo a sabiendas que dejaba en Madrid a María, el amor de mi vida, a la que preñada de mi hijo Eduardo, me aventure a abandonar en las fauces de una capital que olía a perfume franchute. Traspasé las escarpadas cimas de Sierra Morena a petición de mi gran amigo Quintana y aunque no dude que debía hacerlo, es cierto que jamás pensé que mi vida pudiera correr peligro alguno. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 69)

Hilda Martín García | 16 de julio de 2011 a las 17:50

Resumen capítulo anterior: El Conciso que recién se estrena en periodismo, habla del miedo de los soldados franceses a los guerrilleros españoles y asaltantes de camino. Soult ha decretado el fusilamiento de cuantos apresen y la exposición de sus cadáveres en las plazas de los pueblos. Pero la Regencia ha respondido: por cada español muerto, tres presos franceses serán ahorcados.

El estrecho istmo que separa la Isla de Cádiz, está cubierto de arena, arena fina y volátil que se cuela entre las rendijas de la levita y que va cubriendo las crines de los caballos. La marea llena, casi hasta el mismo borde del camino y este fuerte viento de levante con el que se inicio Octubre y que no nos abandona, arrecia a estas horas de la mañana. Sin embargo, y pese a que la luz proclama un cambio en el tiempo, hay hombres descalzos y desnudos hasta media pierna que se adentran en el mar. Hombres que recogen y levan redes de arrastre hacía la orilla, o simplemente hombres acostumbrados al alba, a bañarse y quedarse rendidos ante el salitre rotundo de estas olas del Atlántico. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 68)

Hilda Martín García | 12 de julio de 2011 a las 17:49

Resumen capítulo anterior: Diego comunica a Alvear y Eguía la falta de alimentos y de abastecimiento en las zonas ocupadas. Mientras, los niños y las mujeres pasaban hambre deambulando por las calles y cortijos baldíos, españoles al servicio de Napoleón, investigaban las posesiones de los almacenes públicos y privados, de los conventos y las iglesias, siendo temidos por los ciudadanos más que a los mismos ejércitos.

El nombre de Lacy, su trabajo arduo por recuperar la tierra conquistada es constante en las bocas de las gentes de las calles. Desde Junio ha dirigido, en su frenética lucha, una expedición hacia Algeciras, donde después de someter la insurrección decidió volver a embarcarse con el general Copons para acudir al Condado de Niebla con el mismo propósito. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 67)

Hilda Martín García | 6 de julio de 2011 a las 17:46

Resumen capítulo anterior: La presencia de Quintana en el Arsenal sorprendió a Diego. El periodista y editor estaba muy preocupado por la reacción de muchos a los que creía sus amigos por ver en él cierto aire afrancesado. Es el mejor para contarle todo lo que está ocurriendo en las Islas Gaditanas, todo está preparado para la celebración de las Cortes y está ocupado por la puesta en marcha de un nuevo proyecto editorial, el Conciso.

Los días discurren en la Isla con una actividad frenética. Es una ciudad nueva, una ciudad pletórica de gente donde los acontecimientos se precipitan de forma extraordinaria. Veinte leguas la separan de Sevilla. Tres leguas desde el Puente de Suazo, que la separa del continente, hasta la punta del Castillo de San Sebastián de Cádiz. Una isla tan dilatada que cuenta treinta leguas de circunferencia y diez de largo. La llaman la Isla de León porque está unida a las tierras del Marqués de Cádiz, casa ilustrísima de los Ponce de León, a los que los Reyes Católicos añadieron a la Corona Real dándoles cuatro villas muy fértiles contiguas a Arcos, Villamartín, Ubrique, Grazalema y Alcalá de los Gazules. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 66)

Hilda Martín García | 26 de junio de 2011 a las 17:44

Resumen capítulo anterior: La Isla de León se prepara para la celebración de las Cortes. El trabajo de Diego de Ustáriz consiste en tomar nota de todos los acontecimientos que suceden en la Isla, participar en las reuniones y dejar constancia para la historia. Muy pronto volverá a Cádiz donde le espera su familia. Es hora de volver a casa.

El general Manuel Sapino había solicitado al jefe del Arsenal de la Carraca que fuera a verlo. Entrevistarme con este hombre, que junto a Nazario de Eguía estaba sumido en la defensa de la ciudad, era todo un honor que yo nunca he creído merecer. Sabía que la visión que yo podía darle de la situación de las zonas ocupadas tras el puente de Suazo era considerada de máxima utilidad para la organización de la defensa y para los estrategas de la guerra. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 65)

Hilda Martín García | 21 de junio de 2011 a las 17:42

Resumen capítulo anterior: La presencia de Quintana en el Arsenal sorprendió a Diego. El periodista y editor estaba muy preocupado por la reacción de muchos a los que creía sus amigos por ver en él cierto aire afrancesado. Es el mejor para contarle todo lo que está ocurriendo en las Islas Gaditanas, todo está preparado para la celebración de las Cortes y está ocupado por la puesta en marcha de un nuevo proyecto editorial, el Conciso.

San Fernando. 10 de Agosto de 1810.
Los días discurren en la Isla con una actividad frenética. Es una ciudad nueva, una ciudad pletórica de gente donde los acontecimientos se precipitan de forma extraordinaria. Veinte leguas la separan de Sevilla. Tres leguas desde el Puente de Suazo, que la separa del continente, hasta la punta del Castillo de San Sebastián de Cádiz. Una isla tan dilatada que cuenta treinta leguas de circunferencia y diez de largo. La llaman la Isla de León porque está unida a las tierras del Marqués de Cádiz, casa ilustrísima de los Ponce de León, a los que los Reyes Católicos añadieron a la Corona Real dándoles cuatro villas muy fértiles contiguas a Arcos, Villamartín, Ubrique, Grazalema y Alcalá de los Gazules. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 64)

Hilda Martín García | 11 de junio de 2011 a las 17:40

Resumen capítulo anterior: Diego, ya libre, pasea por el Arsenal de la Carraca. Junto a la plaza de armas y el almacén de comestibles estaba la sala donde le esperaban. José Serrano Valdenebro junto a otros oficiales hablaban de las guerrillas que se organizaban en la serranía de Ronda. Entonces pudo verle, Quintana, su amigo por el que se había convertido en soldado.

Nuestro abrazo se perpetuó en el espacio y en el tiempo, y a estas horas de la tarde del día siguiente a nuestro encuentro conservo la calidez del mismo en mi cuerpo. Creo que han sido tantos meses de soledad, tantos días de no tener a mi lado más que a gente extraña, que a pesar de las ganas y de la necesidad que tengo de volver a casa, voy a quedarme el tiempo que me ha pedido Quintana para la formación de Cortes en esta Isla y, sobre todo, para la puesta en marcha de un nuevo proyecto editorial al que llamará Conciso. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 63)

Hilda Martín García | 4 de junio de 2011 a las 17:38

Resumen capítulo anterior: Vestido como un hombre libre y liberado de toda la trama vivida siendo preso al contarla a sus superiores, Diego quería enterarse de lo que verdaderamente había ocurrido en su ausencia. La Suprema Junta Central Gubernativa del Reino , resignó el poder soberano y lo ha transfirido a un Consejo de Regencia de España e Indias.

La noche era calurosa y un viento asfixiante no permitía el sueño, obligándome a levantarme y deambular por entre las pesadas paredes que dan consistencia y fortaleza a este arsenal. Asomado a uno de los muelles, la calima de este Agosto levantaba sobre los caños contiguos una especie de neblina que no dejaba ver las líneas enemigas. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 62)

Hilda Martín García | 30 de mayo de 2011 a las 17:37

Resumen capítulo anterior: Carmela, la manola de pelo oscuro, ya no podrá volver a la zona ocupada. Otros hombres han perdido la posibilidad de ser salvados gracias a su valentía. Diego, libre, sentado frente al convento del Carmen, cercano a las ricas fincas provistas de jardines hermosos, cuenta el tiempo que resta para volver a María, para volver a ver a Eduardo.

Desde que cayera preso, las noticias que habían llegado hasta mí sobre la situación de los ejércitos españoles, lo hicieron a través del fraile Damián. En su afán por convertirme en un apologista de la liberación, me había llenado la cabeza de todos los hechos brutales a los que se veían sometidos nuestros ejércitos. Pero nunca supe qué había de verdad en todo esto. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 61)

Hilda Martín García | 4 de mayo de 2011 a las 17:35

Resumen capítulo anterior: Un grupo de guerrilleros ha liberado a Diego junto a otros prisioneros que marchaban hacia Jerez. Encima de uno de los carros donde se refugiaban los hombres liberados, estaba Carmela dispuesta a llevar a Diego hasta la Isla donde permaneció escondido en la venta Isabel frente al Arsenal.

Aquella misma noche la terquedad de Carmela me trajo a esta Isla, logrando esquivar el fuego cruzado que no distingue la procedencia de los hombres. El caño enfangado que nos separaba del Arsenal se hacía infinito mientras que hacía destellos con el candil encendido. La esperaban. Esperaban que en el falucho, a la hora en que cantan los gallos, la encendida manola de pelo oscuro llegara con su cargado equipaje hasta el muelle. Sin embargo, hoy ya no podría volver como lo había hecho en otras ocasiones, su rostro, la voz con la que entonaban sus coplas, el desaire con el que miraba los ojos de los soldados era muy conocido por todos. Su vida corría ya el mismo peligro que la mía y la de otros tantos hombres a los que había ayudado; de forma irremediable debía quedarse en la Isla. Leer el resto del artículo »