Capitalidad recurrente

Carlos Mármol | 1 de febrero de 2011 a las 7:30

Zoido promete en Madrid una ley de capitalidad cuya elaboración no entra dentro de sus competencias. Espadas habla de ‘participación digital’: la eterna promesa fallida.

El guión, previsible. Sorpresas, las mínimas. Al igual que durante los primeros compases de esta larguísima precampaña ha aparecido, más pronto que tarde, la discusión sobre cuál es el concepto de la ciudad que tienen los candidatos a la Alcaldía de los grandes partidos políticos, era cuestión de oportunidad (electoral, se entiende) que en el rosario de debates inducidos brotara, como un misil, la eterna discusión sobre la condición y el rango de capitalidad de Sevilla, tema que acostumbra a poner nerviosas al resto de urbes andaluzas. Esencia y orgullo hispalense, dos asuntos que suelen a ir parejos y que, casi siempre, dan problemas.

Ha sido el candidato del PP quien de nuevo ha vuelto a enarbolar la cuestión como banderín electoral. Nada nuevo. En 2007 ya hizo lo mismo. Zoido se plantó entonces en el Pleno (cuando no era ni siquiera concejal, igual que hoy le ocurre a Espadas) para tratar de capitalizar, con Raynaud aún en activo, la discusión sobre la necesidad de que la Junta “compensase” a Sevilla por el hecho de ser capital regional. Aquel debate no fructificó en nada concreto, pero al PP le sirvió para fabricar otra afrenta del PSOE contra Sevilla. En el fondo, era de lo que se trataba.

Ayer repitieron la jugada, con alguna variante de ocasión, en Madrid. El foro: la fundación FAES, el think tank que preside Aznar, que ha iniciado una cruzada política para desmontar el Estado autonómico que, probablemente, aunque parezca una paradoja, puede terminar consolidando el inestable e interesado apoyo de los nacionalistas en favor de Zapatero hasta el fin de la actual legislatura.

CUADER~1

El alcaldable del PP, crecido por codearse con Aznar (lleva dos fotos con la plana mayor de su partido en apenas dos semanas; ¿se irá a Madrid si no gana?), prometió elaborar una ley de capitalidad para “blindar” los recursos económicos que Sevilla necesita dada su condición de residencia autonómica. La propuesta encaja dentro de la estrategia de los populares de aparecer como defensores de los ayuntamientos, cuya situación económica es más bien ruinosa.

La iniciativa, probablemente necesaria en términos objetivos, tiene sin embargo ciertos sesgos partidarios. Y alguna debilidad. En primer lugar, en lo que se refiere a su viabilidad. Zoido, incluso en la Alcaldía, no tendrá capacidad de legislar. Los municipios no hacen leyes, sino ordenanzas. La promulgación de dicha ley, por tanto, dependerá más bien de que el PP acceda a la Junta o al Gobierno central. La promesa, por tanto, habría que ponerla en cuarentena.

Obviamente, el candidato del PP sí puede reclamar su aprobación, como alcalde y como concejal, al resto de administraciones, donde los conservadores (según las encuestas) tienen opciones de ganar. En tal supuesto, la reivindicación carecería de sentido. ¿Motivos? Dado el respaldo expreso de Rajoy y Arenas a la figura del líder del PP municipal, es de suponer que una de sus primeras futuras medidas de gobierno será justo dicho punto. Más que nada para no dejar mal al (hipotético) futuro alcalde.

Por otra parte, habría que preguntarse a qué instancia compete en realidad la elaboración de dicha ley. En España existen dos modelos: el de Madrid y Barcelona, que cuentan con leyes orgánicas, y por tanto aprobadas en Madrid por el Ejecutivo central; y el de Santiago de Compostela y Palma de Mallorca, de ámbito autonómico. Ni que decir tiene que las capitales con mejor coyuntura son las dos principales urbes españolas.

El PP, sin embargo, ha enfocado desde el origen su reivindicación al ámbito autonómico, mayormente para abrirle una línea de agua a los socialistas, que, aunque incluyeron el asunto en el Estatuto de Autonomía, lo cierto es que no tienen intención alguna de dar un trato legislativo singular a Sevilla. El camino elegido por Zoido es de rango inferior al de Madrid y Barcelona. Dicho esto, estemos tranquilos: si el predicamento del líder del PP local en Madrid es el que aparenta en las últimas fotos, no cabe duda de que Rajoy modificará la ley de bases de régimen local para hacer en Sevilla lo que la Junta no ha querido nunca asumir: blindar sus recursos económicos. Seguro que ocurre. ¿Quién lo duda?

Lo mismo debería suceder si Arenas gana las elecciones regionales dentro de un año. Claro que si al final no sucede este supuesto, la cantinela de la capitalidad va a ser uno de los clásicos del alcaldable del PP si termina accediendo al poder. Algo similar a lo que en su día ocurrió con el Metro: Becerril lo reclamó durante años pero la línea 1 sólo se acometió cuando Rojas Marcos pactó con Chaves darle la Alcaldía a Monteseirín. Reivindicar no está mal, pero parece más efectivo pactar. Si se quiere, claro.

Espadas, de momento, no ha entrado en la cuestión de la capitalidad. Lo suyo es la Sevilla metropolitana y las nuevas formas de gobierno, asunto sobre el que ha abierto un foro en su web. El candidato del PSOE promete usar las redes sociales para dar más cauces de participación a los ciudadanos. ¿No están justo para eso? Claro que esto de la participación es un asunto relativo.

Participar, salvo para aplaudir, no sirve de nada si la información pública (los expedientes municipales) no está a disposición de todos los ciudadanos. Expedientes que pagamos todos. Hasta ahora el PSOE se ha caracterizado, al igual que el PP, por utilizar la información pública en su beneficio. Gobernar mejor no es usar internet, sino aceptar que en política debe haber luz y taquígrafos. Cosa mucho más difícil.

  • Eusebio

    ¿Por que no lo hizo cuando era delegado del gobierno de Aznar?