Duelo en seco, a cuchillo

Carlos Mármol | 11 de febrero de 2011 a las 8:00

Zoido se marcha a Madrid para tratar de colocar el caso Mercasevilla en la agenda política nacional. Espadas entra en la arena con críticas a su rival por no respetar la investigación judicial.

Zoido (Juan Ignacio) parece confiar por completo su hipotético triunfo en las elecciones del 22-M al impacto político del caso Mercasevilla. Si alguien pensaba que las elecciones se pelean desde las filas del PP sólo con proyectos e ideas tiene dos opciones: o sigue en Babia –la ilusión que no se la quite nadie– o mejor se traslada de municipio, porque el equipo de estrategia del alcaldable popular ha optado más o menos desde finales de la pasada semana por aumentar la presión –uno lo llamaría ruido, pero igual se me molestan– hasta límites inauditos. A los hechos objetivos me remito.

Probablemente ya lo sepan: la juez Mercedes Alaya está investigando una supuesta trama de falsificación de expedientes de regulación de empleo que afecta de lleno a la Junta de Andalucía y cuyo epicentro era Mercasevilla. De la importancia de este escándalo hay poco nuevo que decir: pone en crisis la credibilidad de la Junta, desvela las tripas del sistema y parece apuntar a la existencia de delitos que, a juicio de la magistrada, que es la que marca el paso, son ya más que suficientes para ordenar registros y detenciones.

El PP, sin embargo, tras hacer su lectura sobre el particular –reclamar una comisión de investigación, culpar a Griñán, a Espadas (con escaso éxito) y a cualquiera que esté más o menos a tiro– cree que los electores no lo tienen todavía suficientemente claro. Piensan explotar el filón hasta el infinito. Prepárense porque no van a hablar de otra cosa en semanas. No sólo están decididos a orientar toda su apuesta electoral por esta senda –se verá en el debate de la próxima semana en Giralda TV– sino que ayer mismo se fueron a Madrid para tratar de pregonar por la Villa y Corte las cosas del “régimen andaluz”. ¿Aquí no les hacemos caso?

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Habrá quien vea en este movimiento un ardid político de libro y quien lo considere excesivo. Nadie va a quitarles nunca, claro está, el derecho a hacerlo. Aquí todos somos libres. Dueños y señores de nuestros actos. Opiniones, además, debe haber ya para todos los gustos. Humildemente, sólo me atenaza una simple pregunta: ¿Su comparecencia con Esteban González Pons (el portavoz del PP) responde realmente al interés de la ciudad o exclusivamente al interés electoral de su partido?

Mientras reflexionan sobre esta cuestión, que presumo interesante, sepan que, a juicio del PP, la culpa, además de Griñán, la tiene el Fiscal General del Estado, el ministerio de Trabajo y Chaves. Que yo sepa ninguno se presenta a la Alcaldía. La cuestión es gravísima, como hemos contado, pero parece que no es suficiente que los electores se formen su propio criterio con información objetiva, sino que necesitan un guía que los oriente: Zoido.

Los socialistas, lógicamente, están muy preocupados por las consecuencias del asunto aunque quieran aparentar tranquilidad. Es natural: a partir de hoy celebran en Sevilla su convención municipal –con la plana mayor del partido– y no desean ser víctimas del nerviosismo. El argumento oficial es que la Junta es la primera que “está colaborando con la justicia”. Eso mismo, por cierto, era lo que siempre decía el alcalde Monteseirín –¿se acuerdan?– cada vez que tenía uno de sus numerosos frentes judiciales. La verdad, tenía escaso éxito.

Quizás presuma de tener algo más de credibilidad el nuevo candidato del PSOE. Juan Espadas decidió ayer entrar en la arena con el PP y, sin remilgos, tras reiterar que la Junta es la que está aportando datos al juzgado, no dudó en confrontar con Zoido al criticar que “se dedique a dar ruedas de prensa en Madrid o a ir a platós televisivos para asociar la imagen de la ciudad y del PSOE a casos conductas delictivas individualizadas”. “Hay que ser respetuosos con las instancias judiciales y parece mentira que alguien que ha sido juez no tenga claro cómo delimitar el debate político de un sumario judicial”. Pues eso.

Con independencia de las palabras expresas del alcaldable socialista, el mensaje que subyace tras el pronunciamiento es más o menos evidente: si el PP quiere guerra, la tendrá. No hay miedo. Espadas, que hasta ahora había sido discreto a la hora de diferenciarse de su rival en la lucha por la Alcaldía, insinúa pues estar dispuesto a entrar en el duelo en seco, a cuchillo, que persigue Zoido. Ya se verá quién gana.

Por otro lado, el candidato del PSOE estaba ayer deseoso de desmentir la tesis –defendida por un servidor– de que su programa electoral todavía es algo difuso. Su equipo de campaña dice contar con más de 800 ideas recogidas por los barrios, además de su apuesta por el empleo y el área metropolitana. Alguna de ellas deben discutirse en la convención de este fin de semana.

Hay propuestas y propuestas, en todo caso. Resulta evidente que dichas ideas, en caso de existir, todavía no han entrado a formar parte del debate municipal. ¿No sería necesario explicarlas algo mejor? ¿Basta con tenerlas en la caja roja? En el PSOE, entre Mercasevilla y los empujones de las listas, hay quien cree que queda poco tiempo para discurrir. De todas formas, el candidato da pasos evidentes para que se visualice que es él quien lidera el proceso. Ayer hizo de portavoz y explicó el calendario de la Ejecutiva. Espadas piensa ejercer el mando. O, al menos, lo parece. Veremos.

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