Intertextualidad: la odisea

Carlos Mármol | 31 de marzo de 2011 a las 6:30

Zoido se acerca a la UPO y promete exactamente lo mismo que el PSOE anunció en noviembre. Los socialistas acusan al candidato popular de plagiar sus ideas.

La situación me recuerda mucho a aquella famosa frase de Fernando Arrabal en la tele, de madrugada. “¡El mileniarismo va a llegaaaaaaaar!”. Bueno, pues ya está aquí. Se me acaba de hundir un mito. Y no doy crédito, la verdad. Todo debe ser fruto de un error. Involuntario, por supuesto. Sencillamente resulta imposible. Inaudito. A todas luces incomprensible: el hombre que necesita Sevilla no ha podido incurrir en semejante desliz. ¿O quizás sí?

–¿De qué hablas, Mármol?

De la visita que ayer hizo Zoido (Juan Ignacio), el candidato del PP a la Alcaldía, a la sede de la Universidad Pablo de Olavide (UPO). El alcaldable popular se plantó con sonrisa y entusiasmo (y es de suponer que en su autobús electoral) en la segunda institución docente de la ciudad, situada entre los términos municipales de Sevilla, Alcalá de Guadaíra y Dos Hermanas. Iba a reunirse con el rector.

–¿Y eso qué tiene de extraño?

Nada, salvo por las promesas electorales que a la salida anunció ante los siempre sufridos periodistas. A saber: hay que buscar una sede en el centro para la UPO, debemos mejorar el sistema de transporte público que llega a la zona y es preciso extender hasta el campus el servicio municipal de Sevici (una idea de IU, por cierto). Otra cosa más: queremos trabajar junto a la entidad docente para que “el talento” de los jóvenes y los profesores que allí estudian y trabajan mejore nuestra ciudad. Es de suponer que Zoido sabe bien de lo que habla: su propio jefe de campaña, el gran Curro Pérez, es profesor en dicha universidad.

El problema llegó apenas unas horas después. Nota de prensa incendiaria desde Luis Montoto: “El PSOE acusa a Zoido de utilizar la fotocopiadora de forma descarada ante su evidente falta de ideas y de proyectos”. Les ahorro a ustedes la coletilla habitual de “sevillanos y sevillanas” porque la cosa ya carga un poquito. Caramba. Houston, tenemos un problema. Los socialistas clamando por tierra, mar y aire. Rasgándose las vestiduras: “Zoido recurre de forma burda y descarada a copiar las propuestas del PSOE”. ¿Plagio?

–Mármol, usted desvaría. No puede ser. Eso son palabras mayores. Los candidatos podrán decirse lo que quieran durante la campaña electoral, cosas gruesas y eso, pero incurrir en una violación del sacrosanto derecho a la propiedad intelectual es sencillamente imposible. El PP es un partido que respeta la propiedad.

Para salir de dudas hice lo pertinente: contrastar. ¿Cómo? Pues revisando la reseña que el Zoido-team había colgado en la web de su líder –muy bonita, a colores, pero sin comentarios de los visitantes– y compararla con la que los socialistas mandaron en el mes de noviembre de 2010, cuando todo el mundo decía (yo entre ellos) que la campaña de Espadas no terminaba de arrancar. El resultado empírico: dos gotas de agua.

pecados de scriptorium baja

El alcaldable del PSOE fue a la UPO antes de Navidad. Se reunió con el rector y, a la salida, hizo lo mismo: prometer instalar una estación de bicis en la universidad, integrar a la comunidad universitaria en la vida política municipal y negociar con el Ayuntamiento la cesión de un espacio en el centro para que la UPO tenga “presencia física” en el centro. ¿Notan ustedes alguna diferencia sustancial con las propuestas que ayer anunció Zoido? Yo no. Sencillamente no la hay. Son las mismas.

En todo caso, si no me creen (les entiendo, esto es un verdadero desengaño para todos), y para mayor fiabilidad general, pueden formarse su propio criterio (si tienen ganas, claro) consultando ambos textos en las respectivas webs de los candidatos. Tengan antes en cuenta un matiz: Espadas (el senador), como es más fino que Zoido, no la incluyó ayer en su twitter. Tal función le correspondió a su portavoz oficial, Miguel Ángel Vázquez.

En vista de las evidentes evidencias (si me permiten la redundancia expresiva, enfática), me surgió de pronto otra duda (atenazante). ¿No será todo esto una confusión? Dadas las frecuentes loas a la efectividad mediática del equipo de campaña de Zoido, que está dedicado a esto en cuerpo y alma (ya se sabe que para el PP los socialistas no tienen alma ni creen, muchos de ellos, en Dios), es difícil imaginar que la cabeza pensante que concibió el famoso efecto Zoido haya caído en el síndrome de Ana Rosa: publicar un libro (una propuesta, en este caso) fusilando las ideas del alcaldable socialista. Lo digo porque, si se fijan, tampoco es que las propuestas en cuestión sean lo que se dice de Inmmanuel Kant, el filósofo de Königsberg. Más bien parecían hechas para salir de un trance.

Con objeto de despejar mi congoja (les confieso que escribir de la campaña es una labor ingrata; nadie está nunca contento) investigué, arriesgando la integridad espiritual, en los usuales caladeros de la muchachada del PP, siempre activa, para ver su posición al respecto. No había fuente alternativa: Zoido eludió la cuestión. Ignoro los motivos y me acuerdo de un refrán: quien calla, otorga. El caso es que, tras un rato, encontré en la red las siguientes perlas. Primera:  “Las propuestas de Espadas para los universitarios son paro y botellón”. Algo subjetiva. Segunda: “Zapatero miente, Rubalcaba miente, Griñán miente, Monteseirín miente, Espadas miente”. Excesiva. Tercera: “Aquí el único que copia es el PSOE, fuera ya”. Elude la cuestión de fondo.

Me pareció más que suficiente. Fin de la odisea. Dado el edificante tono de las respuestas (la retórica del Zoido-team es toda de este tenor) he concluido que indudablemente estamos ante un claro caso de intertextualidad (in)voluntaria. Esto es: la singular relación de copresencia que un texto mantiene con otro, que puede ser, según el caso, una cita, una alusión y un plagio. Elijan ustedes. Yo lo tengo claro.

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