La profecía del voto nulo

Carlos Mármol | 5 de febrero de 2012 a las 6:10

El cónclave de los socialistas puso ayer sobre la mesa una certeza: el fondo de comercio del PSOE sigue siendo de la vieja guardia. Y dejó dos incógnitas. Una: ¿cuánto tiempo les queda a algunos en su cargos orgánicos? Dos: ¿de quién es el voto que ayer fue declarado nulo en el recuento definitivo?

Empecemos por la segunda cuestión. El voto indeterminado fue invalidado porque dentro del sobre alguien incluyó a conciencia dos papeletas. Una para Rubalcaba. Otra de Chacón. Decisión salomónica. Ni uno ni otro. Los dos. Evidentemente, el sufragio no podía ser aceptado porque era indefinido. Neutral. Algo inadmisible cuando de lo que se trata es de elegir. Griñán, casualmente, dijo antes de acudir a las urnas que él pensaba a votar “por los dos candidatos”. ¿Era una frase retórica? ¿Una broma? ¿No será el voto nulo de Griñán?

Si así fuera, la verdad es que su neutralidad in extremis, además de estéril, llega a destiempo, después de semanas de una campaña a todo lo que da –como dice un amigo, socialista subjetivo casi siempre– en favor de la candidata Chacón cuya apoteosis fue aquella pancarta en los Jardines de la Buhaira. Sevilla, con Chacón. Pues no. El arrepentimiento de Griñán, si es que es sincero, ya no tiene mérito ni remedio. Hubiera podido ser el ganador del congreso con independencia de por quién hubiera apostado. Ahora es el gran perdedor. A semanas de pedir a los andaluces el voto.

Sus afines dicen que se ha dejado llevar hacia el abismo (con una extraña sonrisa en el rostro) por la ambición desmedida y la osadía de la ignorancia. Malas consejeras. Desde Madrid suena ya una sinfonía de reconquista que viene hacia el Sur y que, salvado Despeñaperros, pasa por Jaén y se alimenta con las periferias (Cádiz, Almería) y con la envolvente sevillana. Lo cual nos lleva a la segunda cuestión: ¿cuánto tiempo les queda a algunos? Depende de las andaluzas.

Zapatero ya dio por terminado su tiempo en Sevilla. No sólo el suyo. El órdago de esta guerra era demasiado zafio para no provocar una revuelta a pie de urna. “O me votas o al paro”. Tiene gracia. Los muertos vivientes de hace una semana ahora están algo más vivos. Y ciertos cadáveres lucen una tez juvenil.

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