Archivos para el tag ‘38 Congreso Federal’

La guerra del 38 ©ongreso

Carlos Mármol | 4 de febrero de 2012 a las 6:05

Quizás todo se deba a una casualidad. Un mero capricho gráfico. De diseño. La imagen corporativa –nunca mejor dicho– del 38 congreso de los socialistas tiene como motivo principal el logo del copyright, la nomenclatura de los derechos (legales) de autor. Casi una involuntaria declaración de principios. Lo que se dirime en Sevilla estos días en realidad es la propiedad de la marca PSOE. Un fondo de comercio. El conflicto irresuelto entre los derechos morales y los patrimoniales. Los dos sectores enfrentados –la vieja guardia y el zapaterismo reinventado– aseguran querer representar los primeros pero sus hechos expresan que más bien persiguen los segundos.

La política es un negocio. Una guerra sucia. Y en los negocios no existe el copyleft: derechos de autor de libre circulación. No se comparte nada. Ni siquiera el odio. La guerra púnica federal –a la que seguirán la regional y las provinciales, mucho más crueles por ser a cuchillo entre gente de casa– comenzó ayer con posturitas, fotos, besos, abrazos impostados y algunas caritas (como la de Chaves) que decían todo lo que los discursos negaban. ¿Unidad? Ni en broma. ¿Cordialidad? Escasa.

Si alguien pensó que un congreso federal en Sevilla sería la catapulta para conservar la Junta que Dios le conserve la vista. El PSOE que se vió ayer en el Hotel Renacimiento (curioso nombre ahora que entramos en la Edad Media, lo que supone que para llegar a la Florencia de los Médicis aún tenemos que pasar por la Alta y la Baja edad de las tinieblas) parecía todo menos una organización cohesionada, capaz de dar respuestas, justo lo que promete el lema congresual. Se trata de un duelo, pero no entre los dos aspirantes, sino de difuntos. Un sepelio a la vista del mundo.

El histórico dirigente Pepe Caballos leía ayer en un auditorio vacío las esquelas de un periódico. Horas después el rey destronado (Zapatero) se despedía con sobriedad e involuntaria melancolía. Los próceres pudieron permitirse ser generosos con él porque hoy el senado socialista elegirá al cónsul que regirá la travesía de Roma por el desierto. El Imperio, incluso en proceso de derribo, siempre se ganó y se perdió por las armas.